Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


Deja un comentario

¿Por qué lloras?¿A quién buscas?, pregunta hoy Jesús Resucitado mientras pronuncia tu nombre. Misa del Martes de Pascua desde la Comunidad Marianista de Santa María del Pilar

Encuentros. Nuestra vida está hecha de momentos luminosos en donde la presencia de un tú, hizo comenzar una historia y generar un vínculo. Justo ahí experimentamos que estamos hechos para la relación. Ayer, mientras compartía reunión online con mis hermanos de la Fraternidad Marianista “Algo Nuevo está naciendo”, mientras escuchaba la música de la voz de cada cuál, las miradas, sonrisas y gestos de cada uno, los relatos cotidianos y los momentos únicos que nos brindan estos días, me reafirmaba en que estamos hechos para la comunión; que compartir las grandes alegrías y también nuestras caídas y desfondes, genera ese misterio de solidaridad que hace brotar el amor. Y por eso no hay nada que nos cause un mayor terremoto emocional que la pérdida, la separación, la ausencia, de aquellos, de aquella, de Aquel a quien amamos. Una conmoción que nos trastoca de tal manera que ya no podemos ver con claridad, que hace que la vista se nos nuble y no haya ni consuelo ni horizonte de futuro.

Y entonces comprendí a María Magdalena que en el evangelio que hemos leído esta mañana, en la vecindad del sepulcro de Jesús, no puede dejar de llorar. ¿Por qué lloras? Se le pregunta por dos veces. Muchos de nosotros podríamos responder hoy: porque murió mi padre, porque no pude despedirme de mi madre, porque he perdido a un amigo, porque son muchas las personas mayores que estos días nos han sido arrebatadas. Lloramos porque amamos. Todo esto nos pasa en esta cuarentena de nuestras desdichas. Y aquí de nuevo el evangelio se conecta con nuestras vidas y nos damos cuenta de que, como repetía el jesuita Adolfo Chércoles, hay que creer en el evangelio no porque sea evangelio, sino porque es verdad, es real. Jesús mismo se pone delante de nosotros y nos pregunta: ¿a quién buscas?¿a quién necesitas?¿quién te falta? Jesús, en la Pascua sale a nuestro encuentro, en nuestro llanto, en la tristeza que nos ahoga, porque el Resucitado, viene ante todo, con “el oficio de consolar”. Y entonces, cuando lo dejamos entrar en nuestra vida real, cuándo nos abrimos a su presencia, cuando le prestamos atención, escuchamos como la Magdalena, pronunciar nuestro nombre: María. Solo entonces, nuestra religiosidad aprendida se convierte en fe capaz de reconocer, el rostro de Jesús Resucitado que limpia nuestras lágrimas y nos permite ver con claridad y recuperar poco a poco, el horizonte de sentido.

El evangelio de hoy termina diciendo: no te quedes mirándome. Ve y cuéntaselo a mis hermanos. En estos días de Pascua, nada más grande que podamos sentirnos interpelados por la voz de Jesús que nos pregunta por nuestra llanto, por nuestra búsqueda, y que en el encuentro y en el pronunciar nuestro nombre, abre nuestros ojos, nos hace recobrar la esperanza y nacer de nuevo. Esto ya es resucitar. Ojalá lo entendamos. La resurrección comienza hoy, en el encuentro con Él. En mi abrazo viaja hoy tu nombre. ¡Que pases un buen día!

Pincha aquí para ver la misa

Maria llora