Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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“El que me envío esta conmigo; no me ha dejado solo” Misa del martes de la quinta semana de Cuaresma desde la Comunidad @MarianistasES SMP

Buenos días, amigos. Llueve sobre Madrid. Hace frío. Pareciera que la primavera se agazapara. No es tiempo aún de florecer. El día gris y desapacible nos ayuda a permanecer en casa. No queda otra. Mientras arrancamos hojas del calendario vamos subiendo a Jerusalén y nos acercamos a los días de la Pascua.

El Evangelio nos presenta a Jesús en un contexto hostil, a la gresca con los fariseos que no comprenden nada porque miran todo de tejas abajo según una visión religiosa a la medida de sus necesidades. Nosotros a veces tampoco lo entendemos. No comprendemos cuál es el modo que tiene el Señor de hacerse presente en medio de la tragedia de nuestros días de pandemia. El nos dice hoy: “Cuando levantéis en alto al Hijo del Hombre, sabréis que “Yo soy”” Estas palabras nos evocan días de plaga de serpiente para el Pueblo de Israel. En aquel tiempo Dios por medio de Moisés mando levantar una enseña de modo que quienes la miraran quedarían sanos. Estamos ya a pocos días de que la enseña sea levantada, de que el Hijo del Hombre sea levantado en la cruz a los ojos de todos. Este es el modo en que el Señor se hace presente en medio de nuestro dolor que agota ya a tantos: siendo levantado desde el árbol de muerte de la cruz que se transforma en árbol de vida. Es la solidaridad de Dios con nosotros la que nos sana y despierta la esperanza. Es su amor inquebrantable el que nos impulsa. Jesús es el Dios que acompaña a su pueblo y lo salva desde abajo y desde dentro. Jesús nos recuerda: “El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo.”

Cada uno de nosotros somos enviados a vivir este tiempo nuestro, sintiéndonos enviados del Padre, para mostrar la solidaridad y el amor de Dios que sana y salva en la entrega concreta. Quien nos envía así no nos deja SOLOS. No te sientas solo. Vive este final de la travesía de la cuaresma con la intensidad del amor de Jesús. Busca servir en lo concreta: detalles en casa, poner paz, regalar sonrisas, creatividad en la ayuda y la colaboración con quien más lo necesita; palabras y llamadas de aliento, humor para hacer más llevadero el encierro,… mil y un modos de hacer sentir a quien tienes a tu lado, o al otro lado del teléfono o en la otra punta de la red de internet, que juntos saldremos de esta y que Dios está con nosotros.

¡Mucho ánimo! Un abrazo, amigo. Un abrazo, amiga.

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Cruz Jesus

 


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Jesús nos mira desde el suelo y nos levanta con su mirada: “Yo tampoco te condeno” Misa del lunes de la quinta semana de Cuaresma de la Comunidad @MarianistasES SMP

Buenos días, compañero. Buenos días compañera. Estrenamos semana y perseveramos en el confinamiento que adopta modos muy diversos. Desde la soledad hasta el bullicio de un piso lleno de chiquillos en donde hay que alternar la atención al trabajo desde casa, el acompañamiento de las tareas escolares y la organización del hogar y faenas domésticas. Sin embargo, estemos solos o acompañados, estoy seguro de que en todo este tiempo ya habéis tenido instantes en que la mirada se ha vuelto hacia dentro. Estoy convencido de que aunque sea fugazmente, la introspección os ha visitado. En estas ocasiones, cuando la mirada baja al hondón del corazón, cuando miramos nuestra trayectoria vital, despunta un cierto pesar por nuestra equivocaciones, torpezas, olvidos,… Aquellos amigos a los que olvide, aquel rencor acumulado que me alejó de cierta persona, aquellas palabras desproporcionadas e injustas que hirieron al que menos lo merecía, ese desistimiento de nuestra obligación, o la falta de valor para decir la verdad, o la indiferencia ante quien me reclama atención y ayuda, o la certeza de que vivo solo para mí, o caer en la cuenta de que vivo prisionero del deseo de acumular bienes,…

Y entonces puede que nos sintamos como aquella mujer de la que nos habla hoy Juan en el Evangelio, arrastrada y tirada al suelo por aquellos que la habían sorprendido en adulterio. Desde su altura moral y aparente cumplimento de la ley, la ponen delante de Jesús para que pronuncie sobre ella una sentencia condenatoria que la conducirá a la muerte violenta. Aquella mujer, como quizá nosotros, somos conscientes de nuestros fallos, de la quiebra de nuestra vida. Y estoy seguro de que esta es parte también de la melancolía y de la tristeza que de uno u otro modo nos acompañan en nuestro soterramiento, porque nadie está libre de pecado, de error, de equivocación, de tropiezo. Pero tenemos la oportunidad de encontrarnos cara a cara con Jesús, que se sitúa a nuestra altura, en el suelo. El nos pregunta: “Ahora que yo estoy contigo, ¿quién te condena?” También nosotros, con esta mujer sin nombre, podemos decir aferrándonos a su amor: “Nadie Señor”.

Hoy Jesús, cuando te retires un momento, cuando encuentres un ratito de silencio en casa, te va a repetir al oído unas palabras que nos restauran y nos abren el horizonte y abren un futuro posible para nosotros: “Yo tampoco te condeno”. Empieza de nuevo, no vuelvas a vivir de espaldas al amor. Es lunes, amigo y amiga, seguimos confinados y el coronavirus no deja de hacer de las suyas. Mientras tanto, Jesús, el gran Sanador no deja de aprovechar esta ocasión para restaurar nuestras vidas y hacerlas nuevas por dentro desde la fuerza de su mirada. Vamos a por la semana juntos.

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Adultera


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Dios en Jesús se conmueve en este domingo del llanto y ora al Padre, trayéndonos Vida. Misa del quinto domingo de cuaresma de la Comunidad @MarianistasES SMP

Acabo de celebrar la eucaristía en nuestra comunidad. En el corazón, todos vosotros, queridos amigos y amigas, querida familia. ¿Os habéis dado cuenta de la fuerza del Evangelio ? Al escucharlo en este quinto domingo de cuaresma es cómo si Jesús mismo estuviera delante de cada lugar de dolor, enfermedad y muerte, haciendo aquello que quizá hemos olvidado: LLORAR. Sí, Dios en Jesús llora. Se conmueve en su interior y derrama lágrimas a las puertas de este mundo, también en esta hora. Quizá en estos días, nos hemos preguntado: ¿Señor, donde estás? Y resulta que está junto a nosotros llorando, porque nos ama; como amaba a María y a Marta y a Lázaro. Porque te ama a ti y mí, y a todas esas personas en quienes están nuestros desvelos porque están enfermas y sufren.

Somos su Pueblo y nos ama. Él, delante de este sepulcro, nos llama: “corred esa piedra”. Y para mover la piedra de un sepulcro hace falta mucha gente; hace falta esa muchedumbre que coopera con el Dios de la Vida hoy en hospitales, farmacias, transportes, limpieza, supermercados, en el orden de la ciudad, voluntarios y tantos movidos por Jesús a correr esta piedra infame, y a quien desde nuestro balcones aplaudimos inmensamente agradecidos. Jesús levanta los ojos al cielo, y nos pide que también nosotros lo hagamos dirigiéndonos al Padre, confiando en Él, Señor de la Vida y de la historia. Jesús grita eso que estamos deseando oír todos, enfermos y atemorizados: “Sal fuera”.

Cristo tiene la capacidad de hacer que volvamos a la vida. El hoy tiene las palabras más atrevidas del Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida, quien crea en mi aunque haya muerto vivirá, y el que viva no morirá para siempre.” Queremos creer en tu palabra poderosa, Señor Jesús. Queremos tener un corazón compasivo como el tuyo, en este día que el Papa Francisco ha proclamado domingo del llanto. Pero sobre todos queremos correr la piedra y cooperar contigo para que podamos desatar las vendas de todos nuestros Lázaros, fuera ya de la muerte y del peligro. ¡Cuánto ansiamos la Pascua, Señor! Ya la presentimos. Un beso, amigos y amigas.

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Resurreccion de Lázaro


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Celebra en casa con los niños el 5º Domingo de Cuaresma al estilo de los Encuentros con Jesús. Material a tu disposición.

Queridas familias:

En estos días en los que los niños nos están dando una auténtica lección de vida, os animamos a que también os acerquéis a su forma de sentir, de entender, de vivir con sus ojos de fe.

Sólo el que sea como un niño, podrá entrar en el Reino de los Cielos Mt.18:3

Y qué certero se nos hace este versículo cuando vemos a nuestros hijos jugando tranquilos tantas veces a los mismos juegos, cuando buscan nuestro cariño al vernos apenados, cuando se alegran por unos macarrones con tomate o cuando aplauden fervientemente al llegar las 20.00 de la tarde…

Animaos, seguir animándoles, dedicad un momento para buscar el apoyo y la fuerza de quien más nos ama y encontraos con Él.

Juntos, en familia, unidos en la oración, os proponemos el Evangelio del próximo domingo.

¡Que Dios os bendiga!

V DOMINGO DE CUARESMA familias 2020

Lampara EcJ


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Con Francisco al timón de la barca decimos juntos en la misa de hoy:”Señor, Dios mio, a ti nos acogemos, líbranos y sálvanos” Misa del sábado de la cuarta semana de Cuaresma

Sábado. Sol radiante. Silencio ensordecedor sobre Madrid al igual que en el lugar donde te encuentras. Estamos tan solo a una semana de vivir la pasión de Jesús. Y no podemos perder el ritmo; no podemos achantarnos; no es permisible perder un instante en controversias vanas como aquella que nos relata hoy Juan en el Evangelio sobre la identidad del Galileo.

Todavía tengo en el corazón esa imagen sorprendente del Papa Francisco caminando solitario por la plaza de San Pedro bajo un cielo triste y gris, derramándose sobre Roma y el mundo, como llanto por la humanidad sufriente. La imagen del Papa en el timón de una barca a cuyas cuadernas golpean la olas en medio de la tempestad que atravesamos. La mirada del Pescador sobre la mujer, Salud del pueblo de Roma; los ojos elevados hacia el rostro del Crucificado al que desde el siglo XVI, se vuelven los habitantes de la Ciudad Eterna en los momentos más angustiosos. Imagino a Francisco, tocado por la lluvia y bañado por el dolor de los hijos e hijas de Dios, dirigirse al Señor con las palabras del salmista que hoy hemos proclamado en la eucaristía: “Señor, Dios mio, a ti me acojo, líbrame y sálvame”. Señor, Dios mio, a ti nos acogemos, líbranos y sálvanos.

Pues recemos, oremos juntos, queridos amigos y amigas, sintiéndonos en la misma barca, remando con todas la fuerzas, sin discusiones ni divisiones estúpidas, poniendo lo mejor que tiene cada uno. Si la tempestad es fuerte, mayor el coraje de la tripulación. Un abrazo, mucho ánimo; navegamos buscando puerto seguro y lo alcanzaremos. Tras la sombra y la oscuridad de la cruz se adivina la luz de la Pascua. Ese es nuestro destino.

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Papa-Francisco-ante-Cristo


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“El Señor está cerca de los atribulados”. Misa del viernes de la cuarta semana de cuaresma desde la Comunidad @MarianistasES SMP

Buenos días, compañeros de camino. Es viernes de cuaresma. Los ojos se vuelven hacia el Crucificado, el Justo con quien se ha cebado el mal de este mundo. Mirarlo a Él es enfrentarse a la realidad lacerante de cuantos penden de la cruz hoy. Jesús, a quien seguimos de cerca en la particular subida a Jerusalén de este marzo duro y terrible, toma sobre sí el sufrimiento de toda la humanidad. Es un Misterio de Amor compasivo que no cabe en nuestras estrechas mentes y pequeños corazones.

Esta mañana, mientras celebrábamos la eucaristía por el pueblo de Dios, contemplaba a Jesús que con sus brazos delgados e inmensamente abiertos, me parecía querer abrazar al mundo entero, acoger en un toda su dimensión esta historia que estamos viviendo como en una pesadilla y en la que da la impresión de que se ha parado el reloj. La Palabra de Dios nos enseña hoy en el libro de la Sabiduría que la bondad es el elemento más revolucionario y contracultural, la respuesta más rotunda, al mal que pasea por el mundo y habita en los corazones. Contemplar la bondad y el amor absoluto de Jesús, el Justo, es la mayor medicina para curar nuestras iniquidades. En tu rostro, Jesús que guardas silencio, están los rostros de tantos amigos y amigas a los que queremos y que hoy sufren por la enfermedad y por la de los suyos. Te miramos a ti puesto en cruz por amor hacia nosotros, hacia cada uno de ellos y con el salmista afirmamos desde la fe: “El Señor está cerca de los atribulados”. Y lo repetimos poniendo el nombre de aquellos que llevamos en el corazón y por los que rezamos con toda la fuerza de las que somos capaces. “El Señor esta cerca de…”

Un abrazo amiga. Un abrazo amigo. Caminamos juntos hacia la Pascua

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“Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo” Clamor del salmista y nuestro en la misa del jueves de la cuarta semana de Cuaresma desde Comunidad @MarianistasES SMP

¿Cómo andáis por casa?¿Cómo os encontráis? Me diréis: a ratos. Dependiendo del momento del día, de las noticias que me van llegando, de cómo están las personas que quiero, de por donde anda mi corazón. Ayer en la comunidad compartíamos cómo estábamos viviendo cada uno estos días raros y extraordinarios de confinamiento. Es verdad que el Señor nos ha hecho diferentes y cada uno enfoca la realidad desde su particular mirada y forma de ser pero hay un desasosiego compartido, una preocupación por las personas que queremos y que no sabemos qué les pasará, un no poder estar más cerca de quienes nos necesitan, un no ver el final, una tristeza porque se nos van personas queridas sin haberlas podido despedir cristianamente con el cariño que se merecen.

Por eso quiero hacer mías hoy las palabras de un creyente, el salmista, que hoy pone en nuestros labios palabras que bien podrían brotar desde el fondo de nuestra alma con el desgarro de la súplica: “Acuérdate de mí Señor, por amor a tu pueblo”. En nuestra alegre y distraída vida, olvidamos referir nuestra existencia a quien es fuente y destino de nuestra vida. Nos entretenemos con otros diosecillos más manejables a los que rendimos la adoración de nuestro tiempo, energías y afectos. Pequeños ídolos de fundición que no pueden salvarnos, que son absolutamente superfluos cuando sentimos la vida en riesgo.

Hoy volvemos nuestra mirada a quien nos puso en este mundo, al que nos sostiene y nos espera. Mirando nuestra realidad amenazada, y la de nuestra gente, clamamos también nosotros diciendo: “Acuérdate de mi Señor, por amor a tu pueblo”. La fe nos recuerda que Él es fiel a su promesa, que Él nos escucha, porque nos ama. No desfallezcamos. Confiemos, adoremos al único Dios, hagámoslo juntos, como comunidad creyente que espera en el Señor. Un abrazo amigos y amigas.

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Niño oracion