Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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INICIAMOS LA CUARESMA

A- UN CAMINO DE VIDA

Este miércoles 17 de febrero comenzamos el camino de cuaresma recibiendo la ceniza. Su imposición nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

I  Cuarenta días de trabajo

1. Cuaresma significa “cuarenta” y se aplica a los 40 días de intensa preparación a la fiesta de PASCUA.

2. Jesús se retiró durante 40 días. Moisés aguardó 40 días antes de subir al Sinaí. Elías caminó durante 40 días hacia el Horeb. Y la marcha de los judíos por el desierto duró 40 años.

3. “40” es pues, un número simbólico que expresa víspera, “preparación” intensa de algo importantísimo que, para nosotros, es la PASCUA. No se entiende la Cuaresma si no es en función de la PASCUA.

4. En los primeros tiempos, la Cuaresma era un período de preparación intensiva al Bautismo, que se celebra en la noche de Pascua. El ser bautizado exige una coherencia y un cambio de mentalidad.

II. Tiempo de cambio

1. El Miércoles de Ceniza se nos dice: “Convertíos y creed en el Evangelio”. La Cuaresma es pues, un tiempo de conversión.

2. Convertirse significa “volver”, “cambiar”, “corregir el camino” “Renovarse”.

3. El cambio que queremos es pasar del “hombre viejo” que vive a espaldas de Cristo y del Evangelio al “hombre nuevo” que es el que sigue a Jesús y vive según el Evangelio. ¿Tú eres un “hombre viejo” o un “hombre nuevo”?

III. Cambiar el corazón

1. El ayuno y la abstinencia son “signos de conversión”. No son “la conversión”.

2. El ayuno es signo de que tú quieres “ayunar de pecados”, te solidarizas con los hambrientos, prefieres el pan de la Palabra, frenas el consumismo, quieres compartir lo tuyo.

3. La abstinencia es signo de que tú quieres abstenerte del pecado, no te comes el pan de los pobres, te “mantienes en forma” por dentro.

IV. “Convertíos y creed en el Evangelio”

1. La Cuaresma es un tiempo de renovación para la comunidad. O la hacemos todos juntos o no es Cuaresma.

2. Hace Cuaresma: la pareja, la familia, el grupo, la parroquia, la comunidad. Nadie hace la Cuaresma solo

3. El modelo del cambio está en el Evangelio, la Palabra de Dios. Cuaresma es un tiempo favorable para el anuncio y la escucha de la Palabra. Jesús decía: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de mi Padre”.

4. La lectura del Evangelio en familia, las convivencias, los Ejercicios Espirituales, los cultos cuaresmales… son momentos privilegiados para escuchar la Palabra de Dios.

¡CUARENTA DÍAS OTRA VEZ!

B-MENÚ CUARESMAL

1. Tener a mano:

Abrelatas, para abrir corazón endurecido.

Cuchillo, para cortar vicios.

Destapador, para destapar lo atorado en las relaciones familiares.

Colador, para pasar por alto las ofensas y purificar intenciones.

Mandil, para el servicio.

2. Abstenerse:

Abstenerse de comer prójimo (chismes, murmuraciones y calumnias).

Quitarle al condimento los desquites.

Evitar consumir altas grasas de egoísmo.

No tomar vinagre, que pone de mal humor.

Lavar bien el corazón para que no se infecte de la cólera.

Evitar el consumo excesivo de picantes, para no “picarse” y decir maldiciones.

No tomar postres helados que congelen el afecto.

3. Menú recomendado:

Como plato fuerte: exquisita caridad para con el prójimo.

Caldo de atención a los desamparados y enfermos.

Ensalada de detalles de afecto para los suyos.

Pan abundante para compartir con el hambriento.

Vino de alegría para convidar a los tristes y desanimados.

Sopa de letras para escribir más seguido a familiares y amigos.

Sopa de zanahoria para ver con buenos ojos a los demás.

Pan bendito para los afligidos, ya que “las penas con pan son menos”.

4-De postre, se recomienda:

Perita en dulce, para ser buena persona.

Yogurt de guayaba… para repetir gestos de perdón.

Naranja dulce y limón partido “dame un abrazo que yo te pido”(abrazar a los seres queridos, y darles muestras de aprecio verdadero, no de chocolate).

Y no olvides:

“DONDE COME UNO, COMEN DOS” Y “ÉCHALE SIEMPRE MÁS AGUA A LA SOPITA”.

Comparte tu vida con OTRAS PERSONAS. Finalmente, el Chef celestial recomienda sobre todo el alimento espiritual:”EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE, TIENE VIDA ETERNA”

C.-AGENDA CUARESMAL

17 de febrero Miércoles de Ceniza  Misas a las 13,15 y a las 20h.

            Los niños y jóvenes tendrán celebración en horario escolar.

Celebración Comunitaria del Perdón:

Habrá dos, una para adultos y otra para jóvenes (Se anunciarán fechas)

Ejercicios Cuaresmales: Se anunciarán fechas.


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Jornada Mundial del Enfermo

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

El próximo 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, se celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Este año bajo el lema “Cuidémonos mutuamente”.

El mensaje del Papa Francisco, destaca la importancia de este momento para brindar una atención especial a las personas enfermas y a quienes cuidan de ellas, tanto en los lugares destinados a su asistencia como en el seno de las familias y las comunidades. En particular, señala, a las personas que sufren en todo el mundo la pandemia del coronavirus, así como a los más pobres y marginado.

ORACIÓN

Oh, María,

Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza.

Nosotros nos encomendamos a Ti, salud de los enfermos, que ante la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, pueda regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos. Y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos, a través de la cruz, al gozo de la Resurrección.

Amén.

Papa Francisco


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ADVIENTO EN FAMILIA: LA LUZ DE MARÍA

MOTIVACIÓN

Dios propone a María su implicación en la “nueva historia” de la humanidad. A pesar de todos sus temores y perplejidades, ella, desde su humildad y sencillez y sin saber siquiera lo que esto pueda suponerle en el futuro, decide salir de sí misma, abrirse a los demás, e iniciar un nuevo mundo: el de la “comunión”, la interrelación, el “nosotros”. Con el “sí” de María se abre la posibilidad de una nueva era.

LA VOZ DE LOS PROFETAS

El rey David sueña con construirle a Dios un templo tan hermoso o más que el palacio donde vive. Pero el profeta Natán lo desengaña: ¿Cuál es el “templo” que quiere Dios?

El “templo” de Dios es un “Pueblo” nuevo, construido con las piedras de las relaciones fraternas, de los cuidados de la tierra y de los hombres y, sobre todo, de los pobres y vulnerables. El Ángel Gabriel se hace profeta ante María: «Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será gran­de, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Evangelio: Lc 1,26-38).

¿DÓNDE ESTÁ DIOS?

Dios hizo a la humanidad una promesa de bendición en Abrahán (Génesis 12,3b), y se la reiteró a David. Pero Dios no “baja” de la nube, sino que acude a las personas, como María, para que se dejen llevar de su Espíritu y aporten su vida para una “tierra nueva”. Dios estaba en María.

LAS LUCES DE LA CIUDAD

María es, como una luz intensa que borra, con su SÍ, toda la oscuri­dad de un mundo cerrado sobre sí mismo. En María se cumple la promesa de Dios: Jesús, Luz de la humanidad, cuya “venida” hacemos ya estos días presente, a las pocas horas de la Navidad…

UN GESTO COMUNITARIO

Ahora, en una nueva era posible, se rompen las distancias, se han posibles los abrazos, todos los corazones inician una nueva “cultura de cuidados”, renace la relación y se posibilita ese nuevo “tejido social” recreado.

• María se quita también LA MASCARILLA DEL “YO”.

• Nosotros al encender la cuarta vela del adviento, NOS COMPROMETEMOS con el “sí” de María para REGENERAR EL TEJIDO SOCIAL PERDIDO. Hacemos así posible, desde el Adviento, la venida de Jesús en Navidad.

LA CORONA DE ADVIENTO

Al encender la cuarta vela, en este último domingo del Adviento, pensamos en ella: María, la mujer del SÍ definitivo al nuevo plan de Dios que cumple su promesa de abrir el horizonte hacia una tierra de relación y de cuidados.

Con esa misma ansia, con ese mismo cuidado, con esa misma ternura, con ese mismo amor, acompañamos con nuestro propio “SÍ”, el compromiso de María, haciendo así posible, junto con ella, la regeneración del “tejido social” que se nos abre ahora como una nueva oportunidad.

¡Ven pronto, Señor.Ven a salvarnos!


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ADVIENTO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Algunos dicen que la pandemia nos ha hecho estar más dispuestos que nunca  en este Noviembre de 2020 para vivir el adviento.

La pandemia “nos ha puesto en nuestro sitio” y ha favorecido el darnos de bruces con nuestra condición frágil y limitada.Ha puesto de manifiesto lo inconsistente de tantos proyectos y cálculos con los que nos dedicábamos a «colonizar» el futuro De repente se nos ha venido abajo la falsa la creencia de que todas las preguntas deben tener una respuesta,pensar que no había interrogante ni problema al que no pudiéramos responder gracias a la ciencia y a la técnica. Habíamos despojado la realidad de su misterio  pero nos hemos dado de bruces con el misterio y es precisamente ahí donde nos convoca el Adviento. Nos suenan de otra manera las imágenes de Isaías: “fracasamos”, “nos marchitábamos como follaje”, “nos ocultabas tu rostro…”. Pero la promesa pone en marcha nuestra esperan­za: “sales a nuestro encuentro” La pandemia ha llegado sin depender de nosotros, sin haberla provocado, y se nos ha impuesto como algo a lo que no tiene sentido alguno resistirse. No queda otro remedio que  ad-mitir y permitir, dejar entrar lo que viene, no cerrarse al ad-venimiento.

Está ante nosotros, una vez más la posi­bilidad de abrirnos a otro tipo de Acontecimiento tampoco provocado, ni merecido, ni conseguido por nosotros: el nacimiento de Dios en nuestra carne. El que ad-viene a nuestro encuentro no pertenece a un futuro diseñado por nosotros,

 “No hay que bajar la guardia”, nos dicen las autoridades sanitarias: «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!», nos recuerda el Evangelio. Es una vigilancia que nos lleva a hacernos preguntas:¿qué huella va a dejar en nosotros lo vivido ¿seremos capaces de aprovechar tantas lecciones de vulnerabilidad?

Acojamos el mensaje de los textos  bíblicos que nos presentan a lo largo de este tiempo , hombres o mujeres concretos que pasaron por situaciones de miedo, oscuridad, impotencia, enfermedades, peligros, sudores y lágrimas. Y nos dicen: ahí los tenéis, miradlos con atención y descubrid qué transformaciones se dieron en ellos después de haber atravesado esa maraña aparentemente intransitable.

El texto de la carta de Pedro del segundo domingo parece haber sido escrita precisamente para este momento: «Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha deser vuestra vida! Esperad y apresurad la venida del Señor (…) Nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva».

Nos enfrentamos, en este tiempo, al aprendizaje formidables de que la vida exige tiempo y su misterio sólo  se resuelve en el tiempo, entre las experiencias, las decisiones libres y, sobre todo, la espera y la llegada de los acontecimientos. Quien no escurre el bulto al acontecimiento primero, sabe ya que en la vida se dan los acontecimientos y, por tanto, está abierto a la posibilidad de alguno más, de alguno nuevo, de otra venida de lo inesperable que lo trastorne todo de nuevo. (De un artículo de D Aleixandre en la revista homilética 2020/6)


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PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO: LUCES EN LA OSCURIDAD

Motivación

Es imposible, en este Adviento 2020, olvidarnos de la situación pandémica que padecemos o hemos padecido. Por eso el cielo de nuestra “ciudad” está oscuro. Sin tiempo para pensarlo, nos hemos visto obligados a alejarnos unos de otros, rompiendo así el “tejido relacional” de nuestra vida: las mascarillas, la imposibilidad de abrazar o tocar, de ver a los abuelos, o éstos a los nietos, el no salir de casa, la despedida final sin despedida al ser querido, la muerte en soledad…

Se ha roto el “tejido relacional”, el “tejido social” de la vida, de la socie­dad…, algo que afecta a las raíces mismas de nuestra humanidad. La pandemia nos ha desnudado. Hemos descubierto, de pronto, que nos necesitábamos, que “la felicidad eran los otros”, como diría Ernesto Carde­nal, en vez del “infierno”, como imaginaba Sartre… Que somos seres irremediable­mente relacionales e interconectados. Que somos “nosotros” o no somos “yo”. Sin “nosotros” no hay humanidad.

Al mismo tiempo hemos comprendido también que este rompimiento del “tejido social” venía de lejos, antes ya de la pandemia, creado por un sistema de vida, de cultura, de sociedad y felicidad basada en el individuo -no en la persona- en el consumo ilimitado de lo creado o fabricado, y en la auto-realización, de un “Yo” individual y también corporativo e incluso familiar.

La oración del profeta

Por eso, la oración del profeta Isaías en la 1ª lectura (Is 63-64), expresa ampliamente los deseos ansiosos dirigidos a Dios, como Padre: «Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre desde siempre es “nuestro Libertador”. ¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!» (1ª lectura: Is 63)

¿Dónde está Dios?

Es la pregunta que, en estos tiempos de pandemia, hemos oído muchas veces. Pero Dios es, preci­samente, la respuesta. Porque Dios no se ha ido sino que “viene”. Dios “está viniendo” todos los días. Es el “Adviento”. Como dice el poeta:

¿No oíste sus pasos silenciosos?

Él viene, viene, viene siempre.

En cada instante y en cada edad,

todos los días y todas las noches,

Él viene, viene, viene siempre.

(Rabindranat Tagore)

Esta es la llamada del Adviento: “estar atentos” y “vigilar” (Evangelio: Mc 13,33-37).

Las luces de la ciudad

«Descendiste -dice Isaías- y las montañas se estremecieron. Sales al encuentro de quien practica con alegría la justicia y, andando en tus caminos, se acuerda de ti (1ª lectura: Is 63)

No es necesario esperar a un Dios “todopoderoso” que, desde fuera, venga a traer la luz. Dios tiene mensajeros, mediadores, porque «el amor de Dios ha sido [ya] derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rom 5,5): «Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!» (2ª lectura: 1 Cor 1,9).

En estos meses de pandemia son muchas personas que se han dejado inspirar, tal vez sin saberlo, por ese amor, ese “Espíritu” que alienta en todos los corazones, sin necesidad incluso de ser creyentes. Dios, en ellos, estaba -y está- viniendo.

«Todos nos marchitábamos como hojas…Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro pa­dre, nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano» (1ª lectura: Is 64)

En medio, pues, de la oscuridad de la epidemia, las luces de muchas ventanas de la ciudad se han iluminado por medio de esas personas que, a pesar del desgarro relacional de la sociedad, han creído en LA “CULTURA DE LOS CUIDADOS”, LA CULTURA DE LA “RELACIÓN”, LA CULTURA DEL “NOSOTROS”. Es verdad: cuando menos lo esperábamos, Él ha venido y está en medio de nosotros, porque Dios es “comunión”. Es cuestión de estar despiertos, vigilar y estar atentos:

Un gesto comunitario

Este domingo, podemos PONER  NOMBRE A ESOS MENSAJEROS que han puesto algo de luz en esta “oscuridad”.

La Corona de Adviento

Encendemos la primera vela de la Corona de Adviento:

Encendemos esta luz, como quien permanece en vela,

atentos para encontrar y descubrir al Señor, que ya viene.

Muchas oscuridades nos envuelven.

Muchos interrogantes y penas nos acucian.

Pero hoy queremos, Señor, descubrirte,

y acoger con esperanza a tantos mensajeros

que nos han hecho real tu presencia

en medio de nosotros

en esta oscuridad que hemos vivido,

en esta oscuridad que todavía permanece.

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!


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Aviso parroquial: pasos adelante en accesibilidad

Querido amigos y amigas:

Es una alegría que poco a poco vayamos encontrándonos en la parroquia en las celebraciones de cada día y sobre todo los domingos. El lunes pasaremos a fase 2. Pero ya para este domingo, habiendo comprobado el buen funcionamiento de la semana anterior, añadiremos al acceso de la calle Reyes Magos, 3 el de la puerta peatonal de la calle Pio Baroja.  También permitiremos el acceso de vehículos para las asistencia a misa con el fin de facilitar las cosas a quienes vienen de más lejos o tienen más dificultades para caminar.

Hasta final de junio mantenemos el horario de misas que hemos fijado para este tiempo especial:

LABORABLES

13.15h  – 20.00h

DOMINGOS Y FESTIVOS

11.30h – 12.30h – 19.00h – 20.00h

Permanecemos a vuestra disposición para confesar media hora antes de las celebraciones en el lugar habilitado para ello.

Os pedimos que mantengáis la precaución siguiendo las normas establecidas por la autoridades sanitarias, acudiendo a la parroquia con la mascarilla, usando gel a la entrada y salida del templo y manteniendo la distancia física necesaria.

Agradecemos vuestra comprensión y os recordamos que en este tiempo seguimos apoyando a las parroquias marianistas hermanas de Orcasur y Carabanchel en donde la atención a las familias necesitadas en este momento de crisis económico desborda la atención ordinaria que prestan sus CÁRITAS.

Paseo parroquia abril 2020

 

 

 

 


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Comunicado: restablecimiento de las celebraciones en el templo parroquial de Santa María del Pilar

COMUNICADO

Este lunes 18 de mayo, continuamos en la FASE 0 de la desescalada del confinamiento por el COVID-19. Sin embargo, se conceden ciertas medidas de alivio que permiten el restablecimiento del culto en las condiciones higiénicas y de distancia física marcadas por las autoridades sanitarias y desarrolladas por la Conferencia Episcopal y el Arzobispado de Madrid.

Por tanto, desde el lunes abriremos el templo para las celebraciones religiosas, al que de momento y por razones de seguridad solo se podrá acceder peatonalmente por la calle Reyes Magos, 3 permaneciendo cerradas el resto de puertas y sin que puedan entrar vehículos.  El horario será el siguiente:

LABORABLES:  13.15h y 20h

FESTIVOS: 11.30, 12.30, 19.00 y 20.00h

En caso de que se rebase el aforo máximo (120) no podrán acceder más personas al recinto. El primer domingo, si esto ocurriera, celebraríamos otra misa más a las 13.30h.

Recordamos que se mantiene la dispensa del precepto dominical y que se aconseja vivamente a las personas mayores y en situación de riesgo que no acudan al templo y asistan a la misa por TV o internet.

Se ruega venir y permanecer en el templo con mascarilla, mantener las distancias de seguridad y no formar grupo ni permanecer en las instalaciones una vez finalice la celebración. Comprendemos las dificultades que supone el cumplimiento de las normas pero precisamos de vuestra colaboración para ir superando esta situación tan dura y progresar en la salida de la misma sin retrocesos.

Os atenderemos telefónicamente y por correo electrónico en lo que sea preciso; muy particularmente para posibles funerales que celebraremos respetando las mismas condiciones fijadas para la celebración de la misa en el horario acordado.

Recibid un abrazo afectuoso, junto con mi petición de colaboración y oración por las necesidades de nuestra comunidad de fe.

Rafael Iglesias, SM – Párroco SMP


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Misa del sexto domingo de Pascua: habitados por Jesús que nos promete su Espíritu. Retomamos la celebraciones en el templo este lunes

Os envío la celebración de la eucaristía de este domingo sexto de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP. Mañana lunes comenzamos ya las celebraciones en el templo parroquial en las condiciones de aforo, higiene y distancia física exigidas por las autoridades sanitarias, pero seguiremos emitiendo en esta dirección de Facebook,  la misa a las 8.30 los días laborables y a las 12.30h los festivos mientras duren las distintas fases del confinamiento, para que puedan asistir desde sus casas los enfermos y la población de riesgo.

Hoy Jesús nos promete el envío del Defensor, del Espíritu de la Verdad. Nosotros hoy rogamos con todas nuestras fuerzas por Ignacio López, nuestro querido alumno, que sigue luchando como un campeón con su enfermedad. Estamos contigo Ignacio pero sobre todo el Espíritu de Jesús mora en ti. Aférrate a Él. A vosotros, padres, familia, amigos de Ignacio os mandamos una vez más el abrazo y la oración continua de nuestra comunidad de fe. ¡Que el Amor de Dios os envuelva y acompañe en vuestra lucha!

A todos, queridos amigos y amigas, la paz de Jesús y feliz domingo.

habitados por jesus