Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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“Baja a curar a mi hijo que está muriéndose” clamamos a Jesús hoy con las palabras del Evangelio. Comparte con nosotros la misa del lunes cuarto de Cuaresma.

Es lunes. Segunda semana de este confinamiento. Siento cierto pudor al escribirte. Sé que estás cansado; que la energía con la que empezamos a afrontar esta crisis se va gastando con el paso de los días y la inquietud y las preguntas tocan tu corazón y también el mío. Misteriosamente, los niños son los que mejor la llevan. Ayer al preguntar por teléfono al pequeño Bruno si estaba aburrido de estar tantos días en casa me decía muy alegre: ¡Imposible! Con mis hermanos me lo paso muy bien. Los mayores nos interrogamos más pensando en el futuro y eso nos hace entrar en una cierta melancolía y desazón. A alguno de vosotros, estoy seguro, os ha visitado la enfermedad grave de un amigo o de alguien de la familia. Y hasta la propia muerte, esa realidad tan lacerante para quienes estamos hecho para la vida, puede que los haya alcanzado.

Hoy también nosotros acudimos a Jesús, ¡a quién si no!, como el funcionario real del evangelio de Juan, con la misma petición en los labios: “baja a curar a mi hijo que está muriéndose”. Tú y yo pensamos en tantos hijos e hijas, tantos en nuestros hospitales y deseamos oír de sus labios: “anda, tu hijo está curado”. Sentimos que el evangelio se hace vivo cuando escuchamos que algunos de nuestros amigos, resisten, se recuperan, salen adelante, “le va dejando la fiebre”. Vamos a salir adelante. Pero os lo ruego: creamos en la palabra de Jesús. Mantengamos calma. Sigamos caminando juntos, transitando esta cuarta semana de cuaresma. Juntos. En Jesús y en la red que formamos está nuestra fuerza. Un abrazo, amigos.

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