Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Maria, la Madre de Jesús

Queda ya muy poquito para entrar en el misterio de la Nochebuena. Nuestra mirada se vuelve en estas horas hacia una Mujer que espera dar a luz. En ella están puestas nuestras esperanzas. Ella va a acoger en sus brazos la promesa de Dios para ofrecérnosla hecha carne, criatura, ternura palpitante.

Vicente de la Vega, marianista de nuestra parroquia, nos vuelve a ofrecer su reflexión que nos invita a calar en la profundidad del ministerio de María como Madre de Jesús. Gracias de corazón por tus palabras.

María, la Madre de Jesús

Theotokos (rostro)

 


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I domingo de Adviento: comentario bíblico

Nuestra parroquia esta hecha de personas que aportan cuanto son y tienen.  Entre ellos están los miembros del equipo de sacerdotes de nuestra comunidad. Hoy damos voz al Padre Vicente de la Vega. Ofrecemos su comentario profundo al evangelio de este primer domingo de adviento. Son palabras nutritivas, para meditar e ir más allá de lo inmediato y superficial. Nos ayudan a captar el rio profundoque  corre tras las letras  vivas de la Sagrada Escritura. Te las ofrezco como palabras de hermano, para tu reflexión y profundización en la fe. Buen domingo.

I Domingo de Adviento Lc 21

1AdvientoC


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Salmo 50 (ampliado)

Salmo 50. Viene bien para este tiempo de Cuaresma.

L  Misericordia, Dios mío (c£ Sal 50)

Tú, Señor, que eres amor,
¡misericordia!;
mírame compasivo,
¡misericordia!;

alíviame del peso que me oprime
y limpia todo mi barro,
¡misericordia!

Báñame en el océano inmenso de tu gracia,

bautízame en el agua y la sangre de Jesucristo,

porque mis raíces están viciadas.

El mal ha penetrado en mis neuronas,

¡misericordia!

Es una gracia, ya lo sé,

que reconozca mi verdad; ;

si la gente me conociera bien,

se taparían los ojos desilusionados.

Pero tú, Señor, me conoces hasta el fondo,

mejor que yo mismo y que mis padres;

conoces mis entrañas y lees de corrido el subconsciente.

No te separes de mí,

no me arrojes lejos de tu rostro,

alienta en mí tu santo espíritu,

y volveré a nacer; hazme de nuevo, Señor, un vaso nuevo para ti,
dime una palabra de amor y de perdón
y exultaré de gozo, alegría de salvación.

Necesito cambiar de raíz la estructura

de mi personalidad;

necesito un trasplante de corazón,

dame un corazón nuevo, un corazón de niño,

un corazón sensible y generoso,

un corazón como el tuyo, misericordioso;

aprenderé a mirar con ojos nuevos

las cosas, las personas, los acontecimientos;

aprenderé a amar, ¡qué alegría!;

viviré en amor, para servir,

para alabarte, en constante acción de gracias,
porque tú prefieres la misericordia
a todas las ofrendas y sacrificios.

 


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Vivir la Cuaresma de forma “sencilla”

Una Cuaresma “sencilla”

Vive sencillamente para que oíros, sencillamente, puedan vivir

1. Vivir la sencillez es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, no
cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar
lo nuevo, lo último.

2. Vivir la sencillez es tener más alegría al dar. o al compartir, que al recibir.
porque has descubierto el poder misterioso que tiene la palabra gratuidad

3 Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias
que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del
encuentro humano con los demás.

4. Vivir la sencillez es creer que tu valía y dignidad están en lo que eres
como persona y no en lo que tienes o la posición social que ocupas.

5. Vivir la sencillez es solidarizarse con tantos hermanas y hermanos de tu
familia humana que viven injustamente en la pobreza y necesidad, y te
movilizas e implicas porque no quieres vivir  mejor que ellos.

6. Vivir  la sencillez es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o
posesiones, sino en tus bienes espirituales en tus convicciones y creen-
cias, en tu fe. en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aque-
llos que te aman y aprecian.

7. Vivir la sencillez es trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

8. Vivir la sencillez es disfrutar de los innumerables regalos que la vida, la
naturaleza, le ofrece constantemente cada día, y que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente

9. Vivir la sencillez es respetar y cuidar de la naturaleza con tu forma de
vivir. r cortando, reduciendo el consumo innecesario.

10. Vivir la sencillez es utilizar tu dinero para que tú y tu familia podáis
vivir con dignidad, y para que los demás también puedan vivir con
dignidad si lo inviertes en banca ética y si te habitúas a exigir productos que provengan del comercio justo y del comercio local. 

(CARITAS. Campaña institucional. 2011-2012)

 


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 

 

 


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Reflexión sobre el Adviento. Domingo 1º

                                                    EL ECLIPSE YLA PRESENCIA

Domingo 1º de Adviento. B

27 de noviembre de 2011

 

Con motivo dela Jornada Mundialdela Juventud, el papa Benedicto XVI ha repetido varias veces que nuestra sociedad parece haber aceptado tranquilamente la decisión de vivir el “eclipse de Dios”. La respuesta cristiana es la de una fe convencida que, con la vida, da testimonio de la presencia y del amor de Dios.

En los “graffiti” que los “indignados” han dejado escritos sobre los muros ha aparecido una vez más el célebre antievangelio nietzscheano: “Dios ha muerto”. En sí misma la frase podría ser un lamento ante nuestro olvido de lo divino. Pero el contexto sugiere que los garabateros estaban muy satisfechos de la pretendida muerte de Dios.

Sin embargo, los verdaderos creyentes sentimos nostalgia de Dios y no dudamos en confesarla abiertamente. Al comienzo del Adviento recordamos el ardiente deseo que se contiene en la última parte del libro de Isaías: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia” (Is 64, 1).

 

EL AGUARDO YLA ESPERANZA

 

Al comenzar de nuevo el tiempo de Adviento, el evangelio según san Marcos nos recuerda la advertencia de Jesús: “Mirad, vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento”. Como para explicar el alcance de este aviso, el texto incluye una breve parábola que parece jugar con los polos del tiempo.

• El pasado está evocado por el recuerdo del dueño de casa que se ha ido de viaje sin dejar constancia del itinerario que ha de seguir. Es un dato que sugiere el valor de la memoria como testimonio de la fe, en medio de la noche oscura del alma.

• El presente nos hace ver a los criados, a los que el dueño ha dejado encargados de las diversas tareas que se requieren en la casa. En ellos descubrimos la importancia de la responsabilidad en la que se concreta el servicio diario del amor.

• El futuro, finalmente, se atisba en la atención con la que el portero de la casa ha de aguardar el retorno incierto de su amo. En él se hace evidente esa paciencia vigilante que es el signo de la actitud del aguardo y de la virtud de la esperanza.

 

EL TRABAJO YLA ORACIÓN

 

“Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa”. En estas palabras de Jesús se unen la moraleja de la parábola y la exhortación que da sentido al adviento litúrgico y a la actitud advéntica que caracteriza a la esperanza cristiana.

• “Velad”. Hay mil cosas que pueden drogarnos y adormilar nuestra conciencia. Pero la fe genera la libertad. La libertad exige el precio de la austeridad. Y la austeridad nos mantiene despiertos para atisbar en la noche el anuncio del sol. Es preciso mantenerse en vela para poder escrutar los signos de los tiempos.

• “No sabéis cuándo vendrá”. Todo a nuestro alrededor nos lleva a pensar que Dios se ha desentendido de la historia. Muchos nos dicen que estamos solos en el mundo. Y otros pretenden calcular el fin de lo creado. La esperanza nos da la certeza de que el Reino de Dios ha de realizarse un día. Pero no precisa el momento de su manifestación.

• “El dueño de la casa”. A nuestro alrededor estalla el grito de la humana autonomía. Nos creemos los señores de la tierra. Pensamos que con nuestro ingenio podremos orientar hacia el bien la marcha de la historia. Pero el Evangelio nos dice que sólo el Señor es el Señor. Con el trabajo y la oración le mostramos nuestro amor.

– Señor Jesús, en medio de las tentaciones que nos acechan y distraen, seguimos esperando tu manifestación. Que la fe nos mantenga en vela para que podamos reconocer el momento de tu venida. Amén.

 

José-Román Flecha Andrés

Universidad Pontificia de Salamanca