Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Palabras de despedida de Benedicto XVI

Esta mañana, Benedicto XVI se despedía con estas palabras que os ofrezco, en la última audiencia de los miércoles en la Plaza de San Pedro. Las acogemos con profundo agradecimiento y oramos por él y por nuestra Iglesia, en este momento tan importante en el que nada hay que temer porque el Espíritu de Cristo guía a la nave de la Iglesia. Pedimos por nuestros hermanos que tienen el ministerio de elegir al próximo obispo de Roma y sucesor de Pedro para que acierten en su decisión.

Palabras de despedida de Benedicto XVI en su última audiencia del 27 de febrero de 2013

Despedida Benedicto


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Maria, la Madre de Jesús

Queda ya muy poquito para entrar en el misterio de la Nochebuena. Nuestra mirada se vuelve en estas horas hacia una Mujer que espera dar a luz. En ella están puestas nuestras esperanzas. Ella va a acoger en sus brazos la promesa de Dios para ofrecérnosla hecha carne, criatura, ternura palpitante.

Vicente de la Vega, marianista de nuestra parroquia, nos vuelve a ofrecer su reflexión que nos invita a calar en la profundidad del ministerio de María como Madre de Jesús. Gracias de corazón por tus palabras.

María, la Madre de Jesús

Theotokos (rostro)

 


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I domingo de Adviento: comentario bíblico

Nuestra parroquia esta hecha de personas que aportan cuanto son y tienen.  Entre ellos están los miembros del equipo de sacerdotes de nuestra comunidad. Hoy damos voz al Padre Vicente de la Vega. Ofrecemos su comentario profundo al evangelio de este primer domingo de adviento. Son palabras nutritivas, para meditar e ir más allá de lo inmediato y superficial. Nos ayudan a captar el rio profundoque  corre tras las letras  vivas de la Sagrada Escritura. Te las ofrezco como palabras de hermano, para tu reflexión y profundización en la fe. Buen domingo.

I Domingo de Adviento Lc 21

1AdvientoC


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Salmo 50 (ampliado)

Salmo 50. Viene bien para este tiempo de Cuaresma.

L  Misericordia, Dios mío (c£ Sal 50)

Tú, Señor, que eres amor,
¡misericordia!;
mírame compasivo,
¡misericordia!;

alíviame del peso que me oprime
y limpia todo mi barro,
¡misericordia!

Báñame en el océano inmenso de tu gracia,

bautízame en el agua y la sangre de Jesucristo,

porque mis raíces están viciadas.

El mal ha penetrado en mis neuronas,

¡misericordia!

Es una gracia, ya lo sé,

que reconozca mi verdad; ;

si la gente me conociera bien,

se taparían los ojos desilusionados.

Pero tú, Señor, me conoces hasta el fondo,

mejor que yo mismo y que mis padres;

conoces mis entrañas y lees de corrido el subconsciente.

No te separes de mí,

no me arrojes lejos de tu rostro,

alienta en mí tu santo espíritu,

y volveré a nacer; hazme de nuevo, Señor, un vaso nuevo para ti,
dime una palabra de amor y de perdón
y exultaré de gozo, alegría de salvación.

Necesito cambiar de raíz la estructura

de mi personalidad;

necesito un trasplante de corazón,

dame un corazón nuevo, un corazón de niño,

un corazón sensible y generoso,

un corazón como el tuyo, misericordioso;

aprenderé a mirar con ojos nuevos

las cosas, las personas, los acontecimientos;

aprenderé a amar, ¡qué alegría!;

viviré en amor, para servir,

para alabarte, en constante acción de gracias,
porque tú prefieres la misericordia
a todas las ofrendas y sacrificios.

 


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Vivir la Cuaresma de forma “sencilla”

Una Cuaresma “sencilla”

Vive sencillamente para que oíros, sencillamente, puedan vivir

1. Vivir la sencillez es no necesitar tener muchas cosas para ser feliz, no
cayendo en el consumismo ni en las modas que nos obligan a comprar
lo nuevo, lo último.

2. Vivir la sencillez es tener más alegría al dar. o al compartir, que al recibir.
porque has descubierto el poder misterioso que tiene la palabra gratuidad

3 Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias
que lo ocupan, y llenarlo del tesoro de la amistad, de la cercanía y del
encuentro humano con los demás.

4. Vivir la sencillez es creer que tu valía y dignidad están en lo que eres
como persona y no en lo que tienes o la posición social que ocupas.

5. Vivir la sencillez es solidarizarse con tantos hermanas y hermanos de tu
familia humana que viven injustamente en la pobreza y necesidad, y te
movilizas e implicas porque no quieres vivir  mejor que ellos.

6. Vivir  la sencillez es poner tu confianza y seguridad no en el dinero o
posesiones, sino en tus bienes espirituales en tus convicciones y creen-
cias, en tu fe. en tus capacidades, en tu fuerza interior y en la de aque-
llos que te aman y aprecian.

7. Vivir la sencillez es trabajar para vivir y no vivir para trabajar.

8. Vivir la sencillez es disfrutar de los innumerables regalos que la vida, la
naturaleza, le ofrece constantemente cada día, y que pasan desapercibidos para la mayoría de la gente

9. Vivir la sencillez es respetar y cuidar de la naturaleza con tu forma de
vivir. r cortando, reduciendo el consumo innecesario.

10. Vivir la sencillez es utilizar tu dinero para que tú y tu familia podáis
vivir con dignidad, y para que los demás también puedan vivir con
dignidad si lo inviertes en banca ética y si te habitúas a exigir productos que provengan del comercio justo y del comercio local. 

(CARITAS. Campaña institucional. 2011-2012)

 


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.