Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilia Año Nuevo. Sta. María Madre de Dios. 2012

Aunque ya os lo he deseado, lo repito como una bendición: FELIZ AÑO NUEVO!!!

Hay una palabra que une las tres lecturas, aunque está presente en dos de ellas, pero en la primera la unimos a bendición. Esa palabra es: CORAZÓN.

Dios es el primero que con su gran corazón nos bendice. Su bendición es vida y amor manifestados en su Hijo Jesús. Quien nos ha creado por amor y con amor no puede menos de bendecirnos. Lo que hemos repetido con el salmo “El Señor te bendiga” no es un deseo más. Es el mejor deseo de Dios para cada uno de nosotros. La bendición de Dios va acompañada de su protección, de su luz, favor y deseos de paz.

El favor de Dios no es tanto riquezas y poder como pensaban los israelitas y aún hoy día algunas personas. El favor de Dios es sentir su presencia en la vida y caminar según el mandamiento del amor. El favor de Dios es dejarle entrar en nuestro corazón para que nos acompañe como compañero de vida. El favor de Dios se prolonga en su Hijo Jesús que es la mejor imagen de bendición para todo hombre de buena voluntad.

Nuestro corazón se ve lleno del Espíritu del Hijo de Dios. Nuestro corazón no es el de un esclavo, que se arrodilla, sino el de un hijo que además es heredero y que está en la casa del Padre sabiendo que todo lo que hay en la casa, que todo lo que es del Padre es nuestro. El corazón del hijo tiene que latir al mismo ritmo que el corazón del Padre. El corazón de Jesús siempre latió al ritmo que el Padre le iba marcando y que era el mismo ritmo del Padre: bendecir a todo hombre que con corazón sincero y abierto quiera seguir el camino de  Jesús: amar y amar como El nos amó.

 Jesús bendice a los niños, bendice el pan y el vino, bendice a los que escuchan su Palabra y la llevan a la vida, bendice al buen ladrón, bendice a las mujeres que lloran, bendice la fe de un centurión. Jesús bendice lo que somos capaces de hacer, de dar, de recibir cada día.

En el evangelio María es quien guarda en su corazón todo lo que oye decir de su Hijo. María las guardaba para bendecir a Dios. Las guardaba porque, en primer lugar, eran demasiado novedosas para ella. Y, en segundo lugar, porque a lo largo de su vida y de la vida de su Hijo, tendría que sacar fuerzas para comprender la vida y mensaje de Jesús. Vida y mensaje que también a ella le sorprenderían más de una vez. En esos momentos volvería la mirada a su corazón, un corazón fuerte, para recordar todo lo que se dijo de Jesús cuando nació.

En nuestro corazón guardamos muchas cosas buenas y menos buenas. Seamos hoy portadores de bendición. Bendigamos desde un corazón abierto y semejante al corazón de Dios. Y como María guardemos en él las cosas buenas de la vida que nos darán fuerzas para los momentos duros.

A todos  FELIZ AÑO NUEVO


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Lecturas de la misa – 1 Enero 2012 – Santa María Madre de Dios

Domingo dentro de la Octava de Navidad

OCTAVA DE NAVIDAD

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

PRIMERA LECTURA

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

Lectura del libro de los Números 6, 22-27

El Señor habló a Moisés: – «Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:

«El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor.

El Señor se fije en ti y te conceda la paz.»

Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8 (W.: 2a)

El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R

Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con Justicia, .riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R

Oh Dios, que te alaben los pueblos,  que todos los pueblos te alaben. ue Dios nos bendija; que le teman hasta los confines del orbe. R


SEGUNDA LECTURA

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 4, 4-7

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.


Aleluya Hb 1, 1-2

En distintas ocasiones habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.

EVANGELIO

Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra de Dios.


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Homilia Navidad 2011

Hoy se nos revela un misterio. Dios, todo un Dios que se ha ido revelando al pueblo de Israel, se hace hombre. Ese es el misterio que hoy se nos revela y que al mismo tiempo celebramos. Pero como dice la carta a los Hebreos: “Antiguamente, Dios habló de muchas maneras y en distintas ocasiones a nuestros padres. En esta etapa final nos ha hablado por el Hijo”. Podemos decir que HOY, y ese hoy significa siempre y cada día nos habla por su Hijo. Nos es que nos haya hablado por su Hijo como algo pasado, sino nos sigue hablando por medio de El.

El misterio del Dios que se revela es que se ha hecho PALABRA. No palabra a base de conceptos, de doctrinas ininteligibles, de nebulosas, difíciles de entender, no. Se ha hecho palabra concreta, actual, sencilla, liberadora, se ha hecho carne por medio de su Hijo Jesús. Ya no es palabra que se queda en escritos, en libros, es palabra que es vida como la nuestra, que da vida como nosotros podemos darla y que está viva en cada uno de nosotros.

Esa palabra se ha encarnado en la vida de Jesús, en sus hechos y palabras, para que la podamos comprender todos, hasta los más sencillos. Nosotros hemos encerrado en libros esa palabra que es Jesús y la hemos alejado de los hombres, la hemos hecho difícil de entender con nuestros discursos, a veces demasiado alejados de la realidad, demasiado alejados de Jesús y la hemos hecho difícil de entender a los sencillos, que es a quienes se dirigió Jesús. Sencillo es todo aquel abierto a Dios y abierto al hombre.

La palabra, que es Jesús, acampa entre nosotros. Al poner su tienda entre nosotros, al hacerse uno de nosotros, Dios ha querido que desaparezcan las distancias entre El y nosotros. A partir de ese momento Dios habita entre nosotros. Para nada es un Dios lejano, impasible, inmutable, todopoderoso. Es un Dios hecho hombre, que vive como un hombre, que ama lo que el hombre ama, que se duele del mal del hombre, no interviniendo ante ese mal, sino esperando que el hombre en diálogo con la palabra, con el evangelio, con Jesús, comprenda que el mal que hace se lo está haciendo a sí mismo.

Para conocer a esa palabra, que es Jesús, hay que leerla. Pero leerla no es solo echar una mirada y decir: ¡qué bonito! ó ¡qué duro!, no. Leerla es sintonizar con ella, es dejarse empapar del mensaje y llevarlo a la vida, es guardarla en el corazón, a ejemplo de la virgen María. Guardarla como algo que valoramos, que la tenemos ahí porque es algo importante para nosotros. Leerla para vivirla y para entregarla.

Y quien nos revela a ese Dios que habló antiguamente es Jesús, hecho palabra de Dios. Sólo Jesús nos ha contado cómo es Dios. El es el Hijo que con su palabra, nos lo ha dado a conocer. Para conocer a Dios vayamos a Jesús, vayamos a su palabra y a sus palabras y por qué no, dejemos a un lado nuestros discursos vanos o grandilocuentes sobre Dios. El Dios hecho palabra, en Jesús, se convierte en palabra, que dialoga con nosotros, que nos interpela y, sobre todo, que nos revela cómo y quién es Dios.

FELIZ NAVIDAD

 

 


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Homilia Nochebuena 2011.

Ante todo:  FELIZ NAVIDAD…

Yo diría que en el mundo en que vivimos la gente busca “una salida a todo esto”. A lo mejor busca “un por qué” a lo que está sucediendo, es decir, busca LUZ, o al menos una luz que guíe, oriente, ilumine.  No sabemos adónde va a llegar todo esto.

Hoy, en esta noche, se nos ofrece una LUZ que si no va a solucionar los problemas del día a día, SI, creo, puede orientar, guiar, iluminar nuestros pasos, o lo que es lo mismo nuestra vida.

Al igual que el pueblo vio una luz grande, una luz les brilló, según Isaías, a nosotros también hoy, también esta noche una luz nos brilla

                                       Esta noche podemos ver una gran luz.

   No es una luz que deslumbra, sino que alumbra a todo hombre de corazón sincero.

 No es una luz que hace daño, sino una luz suave que orienta la vida.

    No es una luz que apaga todas las demás, es una luz que mantiene a todas las demás, sobre todo a las que dudan o vacilan.

 No es una luz que irrumpe de pronto y luego desaparece, sino que es una luz que está ahí y para siempre alumbrando a toda persona.

    No es una luz que se esconde, sino una luz que da la cara para señalar al que hace daño a los demás, o se aprovecha de los demás… Esa luz es Jesús, el Hijo de Dios, que por ser LUZ, es paz, alegría, en definitiva VIDA.

Los pastores se dejan inundar por esa luz que viene de arriba, del cielo. Se ven envueltos de claridad, se ven envueltos de la luz de Dios Para ellos esa luz cambió sus vidas porque después de escuchar  y de ir a Belén transmiten a los demás esa luz que han recibido y que les envolvió. Los pastores de estar tranquilos, se dejan llenar de luz, de vida, de Dios y se convierten en testigos de la luz, de la vida, de Dios.

La luz que esta noche nos envuelve a nosotros, la luz que esta noche brilla para nosotros es Jesús.  Que, repito, si no va a solucionar nuestros problemas, SI nos va a iluminar y orientar nuestras vidas.

Este Jesús cuyo nacimiento celebramos esta noche es luz que alumbra a todo hombre de corazón sincero. Es luz que orienta la vida. Es luz que sostiene a los que vacilan. Es luz suave que cura heridas. En definitiva es la verdadera LUZ del mundo y para el mundo.

Este Jesús nos anima e invita a llevar ya desde ahora una vida según el evangelio, que es sobre todo una vida iluminada por el mismo Jesús y dedicada al servicio de los demás. 

A todos de nuevo FELIZ NAVIDAD.


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Lecturas de la misa – domingo 25 Diciembre – Natividad del Señor

NATIVIDAD DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA
Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios

Lectura del libro de Isaías 52,7-10
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión.

Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 9 7, 1. 2-3ab. 3cd~4. 5-6 (W.: 3c)

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor. R.


SEGUNDA LECTURA
Dios nos ha hablado por el Hijo

Lectura de la carta a los Hebreos 19 1-6
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas.
Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser.
Él sostiene el universo con su palabra poderosa.
Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás:
«Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo»? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»

Palabra de Dios


Aleluya
Nos ha amanecido un día sagrado; venid, naciones, adorad al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.

EVANGELIO
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: – «Este es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»»
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra de Dios.


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Homilia 4º domingo Adviento.Domingo 18 de diciembre 2011

Podemos decir, a la luz del Antiguo y Nuevo Testamentos, que la manera de actuar de Dios nos puede chocar. Muy al contrario de lo que suele gustar a la mayoría de las personas, que gustamos de grandes manifestaciones, que pedimos a Dios que actúe con grandeza, que muestre todo su poder. La manera de actuar de Dios, repito, nos choca porque huye de lo grandioso, del poder y la fuerza y se manifiesta, normalmente, en lo sencillo.  

Hoy tenemos dos ejemplos en la primera lectura y el evangelio. El rey David, pensando al modo humano, quiere que Dios deje de habitar en una tienda y pase a hacerlo en un templo sólido. La respuesta de Dios no se hace esperar. El no quiere edificios suntuosos. Recordemos las palabras de Jesús a la samaritana: “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn 4,23) Si David pensaba en un edificio construido por manos humanas, Dios piensa en otro tipo de edificio: una descendencia que durará para siempre en mi presencia.

A Dios le interesan más las personas que los edificios, aunque los edificios tengan una función. Somos las personas las que, en cualquier lugar y reunidos en el nombre del Señor formamos el verdadero templo de Dios. Porque Dios quiere estar presente en la vida de las personas. Los edificios suntuosos son muestras del poder humano, pero están lejos de la manera de manifestarse Dios. Las personas con nuestra vida y palabra somos parte de esa descendencia prometida. La nota principal de Dios es que es un Dios vivo, y El no quiere ser o estar encerrado en ningún lugar. El que no cabe en el universo no se deja manipular por su criatura, ni le gusta permanecer quieto en un lugar cerrado.

El otro ejemplo lo tenemos en el evangelio de Lucas. Pensemos en otro esquema de anuncio: podría hacer tenido lugar en Jerusalén y en el templo. Un hombre podría haber sido el destinatario, propio de sociedad patriarcal. Podría haber sido por medio de gestos o acciones maravillosas. Pero tenemos lo contrario, para hacernos ver la sencillez de esta manifestación de Dios.

La anunciación tiene lugar en un pueblo de Galilea, y sabemos que Galilea y los galileos no eran bien vistos por los judíos. El anuncio se hace en una casa humilde y a una mujer joven y desconocida. Aunque nosotros hemos idealizado la anunciación, intentemos ponernos por un momento, si podemos, en la mente de Dios. ¿Elegir lo humilde, lo sencillo, lo desconocido para anunciar la venida de su Hijo? Y ¿a una mujer? ¡Qué Dios es ese que se anuncia de esa manera!   

Esta manera de actuar de Dios la continúa su Jesús, que alaba lo humilde, lo sencillo, que huye de la grandeza y del poder, que se acerca al marginado para dignificarlo, y que inicia la descendencia que Dios prometió a David. No es un templo construido por manos humanas, sino una comunidad de discípulos que forman el verdadero templo de Dios. En este cuarto domingo de Adviento demos gracias a Dios por hacerse presente en nuestras vidas de manera desconcertante pero cercana y acogedora. Y quela Navidad, ya cercana, la vivamos en la intimidad personal, familiar y eclesial.

 

 

 


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Lecturas de la misa – domingo 18 Diciembre 2011 – 4º Dom. Adviento

DOMINGO IV DE ADVIENTO

Comentario y homilía en audio

PRIMERA LECTURA

El reino de David durará por siempre en la presencia del Señor

Lectura del segundo libro de Samuel 7,1-5. 8b-12. 14a.16
Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al profeta Natán:
– «Mira, yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.»
Natán respondió al rey:
«Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.»
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
«Ve y dile a mi siervo David: «Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?
Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malvados lo aflijan como antes, cuando nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel.
Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y, cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré el trono de su realeza. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre.»»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29 (cf. 2a)

R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R

«Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»» R.

Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable. R.


SEGUNDA LECTURA

El misterio, mantenido en secreto durante siglos, ahora se ha manifestado

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,25-27
Hermanos:
Al que puede fortaleceros según el Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús, revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en los escritos proféticos, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.


Aleluya Lc 1, 38
Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

EVANGELIO
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:
– «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo:
– «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel:
– «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»

El ángel le contestó:
– «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

María contestó:
– «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»

Y la dejó el ángel.

Palabra de Dios


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Homilia domingo 3º Adviento (1ª) 11 de diciembre 2011

Se me ocurre comenzar estas palabras haciendo una breve distinción, a modo de oposición,  entre “poder” y “autoridad”. Hay personas que se atribuyen un poder o viven en el poder, pero demuestran tener poca o ninguna autoridad. Por eso recurren al poder como ordeno y mando. Por el contrario hay quienes tienen autoridad sin tener poder. Tan solo su presencia, su palabra, su vida son testigos de la autoridad que irradian.

En todos los ámbitos de la vida se da esta diferencia entre quienes dicen tener poder y quienes tienen autoridad. Hoy se nota esta diferencia: sacerdotes y levitas que dicen tener poder y son enviados por otros que también se arrogan poder, le preguntan a Juan: “¿Tú quién eres?” Es decir, ¿qué poder tienes para presentarte así? Recordad que lo mismo le sucede a Jesús cuando le preguntan si es lícito pagar o no tributo al César.

Juan no tiene ningún poder. El se presenta y actúa con la autoridad que le da ser “voz que grita: allanad el camino del Señor”. Le siguen preguntando, esta vez los fariseos: ¿Por qué bautizas? Es decir ¿quién te ha dado poder para bautizar? Parece que en este mundo todo se basa en tener poder o recibir poder de alguien para hacer algo.

En nuestro mundo y, también por qué no en la misma iglesia, parece que hay que tener poder para hacer algo, cuando en realidad lo que tendría que darse, al menos en la iglesia, es autoridad. Mucho se critica a la iglesia de actuar con poder y se echa en falta actuar con autoridad a ejemplo de Jesús que sin tener ningún poder hablaba y enseñaba con autoridad y no como los escribas (Mt 7,29). La autoridad con la que actúa Jesús le viene del Padre, de estar ungido por el Espíritu y de ser consecuente con su mensaje.

Como cristianos deberíamos dejar a un lado el poder y tener un poco más de autoridad en el mundo. Pero no autoridad para mandar, sino esa otra que llamamos autoridad moral. Juan se reconoce testigo por estar lleno del Espíritu de Dios, que recibió su madre Isabel cuando María la fue a visitar y a ayudar.

Nosotros, cristianos, no somos la luz, sino testigos de la luz verdadera que es Cristo. Cada uno de nosotros puede decir con el profeta Isaías: “el Espíritu del Señor está sobre mi porque me ha ungido”. Ahí está nuestra autoridad para dar testimonio de Jesús. No en un poder que nos hayamos dado a nosotros mismos sino que esa autoridad para ser testigos nos viene del mismo Espíritu que ungió a Jesús en su bautismo.

No pretendamos poder, no actuemos con poder. Respondamos como Juan: somos testigos de la luz. Luz que orienta nuestra vida y la llena de alegría. Luz que es Cristo y que nos da autoridad moral para predicarle a El, que no vino a ser servido como quien tiene poder sino a servir con la autoridad de su mensaje y su vida.

La autoridad de un testimonio lleno de alegría vale más que el poder vacío que muchas veces vemos nuestro mundo. Un testimonio lleno de alegría es mensaje de esperanza para quienes nos vean vivir y actuar así.


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Homilia domingo 3º de Adviento (2ª). Domingo 11 de diciembre de 2011

En este tiempo de Adviento se insiste mucho en la esperanza. Es verdad que nos hace falta mucha esperanza para vivir y sobre todo vivir la fe-confianza en Dios y en nosotros mismos. Pero junto a esa esperanza el Adviento añade otra nota que también es propia de este tiempo: la alegría. Alegría, ¿por qué?

En primer lugar, porque nuestro Dios es un Dios que además de prometer, cumple sus promesas anunciándonos, primero, y enviándonos, luego, un Salvador. Los profetas se lo anunciaron al pueblo de Israel. Hoy Isaías lo corrobora: Dios envía un salvador que salva de verdad: anuncia buenas noticias a los que sufren, a los corazones desgarrados, a los cautivos, a los prisioneros. Esas buenas noticias si de verdad lo son, llenan de alegría

En segundo lugar, porque nuestro Dios para conocernos mejor no se queda en su cielo, sino que desciende a la tierra y se hace uno de nosotros. Vive lo que nosotros vivimos. Nada que vive el hombre le es ajeno a Dios. Ni siquiera el pecado le es ajeno porque lo ve en el mal que causa el mismo pecado, lo ve en el dolor que cura, en la muerte de amigos y en su propia muerte. Pero experimenta también la alegría de acoger a niños, de alimentar a la gente, de perdonar, de ser acogido en casa de pecadores y hacer que su vida cambie. Vive y ve la alegría del pueblo sencillo que se maravilla de las buenas obras que hace a favor de los demás.

En tercer lugar, porque es el Dios que nos hace partícipes de su alegría. “Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios”. Esto solo puede decirlo alguien que ha experimentado a Dios en su vida. Vestir un traje de gala, envolver en manto de triunfo y adornar con joyas nos está hablando de un Dios que ama la fiesta, que es feliz y que transmite felicidad. Es un Dios que quiere contagiar su alegría.

Este tiempo de Adviento es también tiempo de alegría. Alegría porque nos preparamos para recibir a Aquel que nos anuncia buenas noticias también a nosotros. Creo que no se puede celebrar bienla Navidadsi antes no hemos abierto nuestro corazón al Evangelio, que significa “buena noticia”.

Podemos hacernos dos preguntas: ¿qué buenas noticias espero yo? ó ¿qué buenas noticias transmito yo? A nosotros se nos ha dado ya para siempre la buena noticia de la salvación: estamos salvados. Nos toca a nosotros transmitir esa buena noticia a los demás con nuestra vida y con nuestra palabra. Sé que es duro y difícil anunciar a otros buenas noticias, pero para eso tenemos cuatro semanas para prepararnos a recibirla y a anunciarla.

Dios quiere contagiarnos una vez más su alegría anunciándonos la venida de su Hijo. Dios quiere mostrar su alegría compartiendo su vida con nosotros. Dios quiere ser presentado como un Dios alegre y por eso se nos muestra en el rostro de su Hijo Jesús. Termino con las palabras de san Pablo: “estad siempre alegres, y nos apaguéis el espíritu” el espíritu de la alegría del Dios alegre.     

 

 


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Lecturas de la misa – Domingo 11 Diciembre 2011 – 3º Dom. Adviento

PRIMERA LECTURA

Desbordo de gozo con el Señor

Lectura del libro de Isaías 61, 1-2a. 10-11

El Espíritu del Señor est sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Lc 1, 46-48. 49-50. 53-54(R.: Is 6 1, 1 Ob)

Me alegro con mi Dios.

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.  desde ahora me felicitarán todas las generaciones. R

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. R.

A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia.R


SEGUNDA LECTURA

Que vuestro espíritu, alma y cuerpo sea custodiado hasta la venida del Señor

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24

Hermanos:

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.

No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno.

Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la Paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.

El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas. 

Palabra de Dios.


Aleluya Lc 4,18
El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.

EVANGELIO

En medio de vosotros hay uno que no conocéis

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 6-8.19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:  este venia como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: – <<¿Tú quién eres?>> El confesó sin reservas: – <<Yo no soy el Mesías.>> Le preguntaron: – <Entonces, qué? Eres tú Elías?>> El dijo: – <(No lo soy.>> – <eres tú el Profeta?>> Respondió: – <No.> Y le dijeron: – <<¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?>>
contestó:
<<Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor», Como dijo el profeta Isaías.> Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: – <<Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta? Juan les respondió: – <<Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia. Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

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