Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Celebrar el Viernes Santo, juntos en familia: viacrucis para rezar con los niños en casa

Queridas familias, hoy es Viernes Santo.

Acompañamos a Jesús en sus últimos días y acompañamos así a tantas personas a las que nos gustaría estar unidos estos días calmando su dolor, aliviando su cansancio, infundiendo esperanza, entregando amor.

Os invitamos a celebrar este día con vuestras familias. Hoy quizá no es un día alegre, el viernes santo nunca lo es, pero es un día para ponernos en el lugar de los que sufren y tiernamente mirarles a los ojos, sonreír y abrazar, un día para confiar y decir con esperanza, no estás sólo, yo estoy contigo y mañana, seguiremos juntos.

 Recibid un fuerte abrazo, con todo nuestro cariño.

Viernes Santo – en familia 2020

VIA CRUCIS – en familia 2020

viacruciscoronavirus2020.03.20.


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Hora santa: acompaña a Jesús en Getsemaní a las 22h con la Comunidad Marianista SMP https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

Acabamos de celebrar la cena con Jesús. Nos hemos sentido familia en torno a la misma mesa. El nos invitó a reunirnos para mirarnos a los ojos, para que descubriéramos cuánto hemos vivido juntos, cuántas palabras que nos han llenado de esperanza, cuántos signos liberadores que nos hicieron sentir la ternura de Dios junto a nosotros. Lo hemos visto levantarse, arremangarse, arrodillarse en el suelo, mirarnos a los ojos y lavarnos nuestros pies cansados sobre todo de estás últimas semanas de incertidumbre, inquietud, desasosiego. Nos ha invitado a mirarnos unos a otros, a sentir el gran regalo de no estar solos, de ser una comunidad, de tener una única mesa, de estar alimentados por un solo pan que es su vida roto, partida, repartida entre nosotros. Nos ha dicho a Pedro, a ti y mi: haced esto en memoria mía, servíos unos a otros, y encontréis la alegría que brota del amor.

Estoy seguro que a ti te ha dicho más cosas. Ahora toca levantarse y ponerse en camino mientras cae la noche hacia Getsemaní. Jesús también siente la fragilidad, el miedo, el dolor,…. no quiere dejar a sus amigos, no te quiere dejar a ti. No quiere estar solo. Como tantos en estos días que no quieren estar solos en sus casas, ni en la cama del hospital,… hasta en eso Jesús se ha hecho semejante a nosotros y nos ha mostrado su solidaridad y amor extremado. Por eso nos pide: venid conmigo, acompañadme en esta noche, en esta oscuridad, velad conmigo, ayudadme, sostenedme, clamad conmigo al Padre.

Pues a eso te invito esta noche, a partir de las 10. A quedarnos un rato con Jesús, a acompañarlo en el Huerto de los Olivos, a no dormirnos, a no dejar pasar esta ocasión. Y mientras lo acompañamos a él en esta noche de sudores de sangre y enorme angustia, nos hacemos próximos a quienes como Jesús sienten cerca el peligro, la enfermedad y la muerte. A las 22h nos vemos con Jesús en Getsemaní en la hora santa. No te duermas. Jesús quiere que permanezcas a su lado. Un abrazo inmenso lleno de amor fraterno.

gethsemane-j-kirk-richards


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Jueves Santo en casa con los niños: encuentros con Jesús

Queridas familias, hoy es Jueves Santo

Jesús se reúne con sus amigos, con sus seres más queridos, en casa y les regala con gestos y con palabras, los últimos días de su vida para que aún en la distancia, cuando ya no puedan verse ni abrazarse, permanezcan unidos en el amor.

Os invitamos a celebrar este día también hoy con vuestras familias y nos unimos a vosotros como lo estamos siempre, en el calor del recuerdo y la oración.

Un abrazo fuerte.

Jueves Santo – en familia 2020

pan y vino


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Resiste y dí al abatido una palabra de aliento, como Jesús, siervo sufriente. Misa del Miércoles Santo desde la Comunidad @MarianistasES SMP

Resistencia. Con esta palabra quiero comenzar la mañana contigo. Algo a lo que no estamos muy acostumbrados. Nos cansamos pronto de casi todo. Se nos hace duro caminar cuesta arriba, aguantar la tormenta interior que despliega ante nosotros quien no puede con su vida. Preferimos escabullirnos de aquellos lugares donde se llora, donde el corazón aparece desgarrado y la existencia golpeada injustamente. Nos gustaría saltar las dificultades o que Dios nos solucionase los problemas con un golpe de efecto. Pero no. Él nos ha enseñado en Jesús, su Hijo, que las sombras, los problemas, las dificultades, no se saltan ni se escabullen sino que se atraviesan.

En esto días de confinamiento e incertidumbre, cuando la curva de enfermedad y muerte parece que ha llegado a lo más alto pero se queda en la meseta, mientras se nos siguen yendo los amigos y familiares sin poder despedirlos, necesitamos mirar a Jesús que se prepara para entrar en la pasión, para atravesar lo más negro de la historia con coraje y determinación. Los cantos del siervo sufriente de Isaías nos ayudan a comprender de donde viene el impulso y la fuerza de Jesús cuando afirma el profeta: «El Señor me ha dado una lengua de discípulo para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor me abrió el oído; yo no me resistí ni me eche atrás». Es la escucha de la voz de Dios en nuestras vidas la que nos urge y nos mueve a consolar, a alentar, a sostener. No lo podemos hacer desde la altura moral, ni desde la teoría, sino desde nuestras propias heridas, desde la propia fragilidad, desde los golpes recibidos, que han endurecido nuestro rostro y nos han enseñado a permanecer y resistir en la vida. Esto es lo que hace Jesús, nuestro Dios tan divinamente humano: hablar a tu corazón y al mío, como dice el Papa Francisco, desde la catedra de la cruz. Habla a cada uno de nosotros desde su propia experiencia humana sufriente. Y así Cristo se hace palabra digna de fe.

Querido amigo, querida amiga, resiste, escucha la voz de Dios, siéntete impulsado a consolar y a alentar. Dios ha querido precisar de ti para llegar a tantos. Mientras, ve preparando el corazón porque Jesús quiere invitarte a celebrar mañana con él una cena de despedida, para ti que eres su amigo, su amiga. Prepárate para escuchar, acoger, sentir, las palabras más íntimas y fuerte de la vida, en la mesa del amor y del servicio en la que Jesús te espera. Un abrazo para todos. Salud y Esperanza en este miércoles santo.

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Jesus consuela

 


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Caído va mi Señor a cuenta de traiciones y negaciones. Reflexión al hilo de la misa del Martes Santo.

Caído va mi Señor. El mundo se ve de otra manera desde abajo, desde el suelo, pegado a tierra. En Semana Santa siempre me siento sobrecogido al contemplar a Jesús por los suelos. ¿Acaso no sumerge en un inmenso misterio descubrir a quien es fuente y origen de cuanto existe y Señor de la historia con la rodilla en tierra, la mano sobre pedernal y la mirada levantada hacia tus ojos y hacia el cielo? Nos cansamos buscando a Dios en no se que espacios infinitos, y resulta que está atravesando nuestros días, hundido por el peso de eso que llamamos cruz, y derribado por el mal, la injusticia y el pecado que no es sino desprecio del designio de amor y vida buena para todos que llamamos Reino. Hoy Jesús, cae al suelo porque no puede más. No te equivoques, este es el Dios en quien podemos confiar porque lo asume todo, lo acoge todo en su historia y en su carne. Nadie se queda fuera.

En ocasiones, también en la Iglesia, hay personas que se sienten fuera de lugar porque han tropezado, porque han caído, porque su situación es «irregular», porque son diferentes, porque se equivocaron, porque aman de distinto modo al convencional, porque su vida no se ajusta a los cánones establecidos, porque quedaron al margen, porque los dejaron fuera de la comunión, porque vivieron tales experiencias que se les agotó la capacidad de creer y esperar, porque se marcharon de casa,… tantos caídos y desamparados. A todos nos mira hoy Jesús en este suelo, en esta tierra, doloridos, golpeados, apartados, tratados injustamente, y al mirarnos en el mismo plano, a la misma altura, nos visita una corriente de profunda solidaridad que nos devuelve la fe, la esperanza y la dignidad. En este Dios podemos creer los que andamos por tierra. En este Dios tan humano.

Es Martes Santos, y la palabra de Dios nos habla de dos empujones que te derriban, que te conmueven profundamente, que vuelven noche tu blancura nazarena: la traición y la negación de dos de tus amigos, de tus íntimos, Judas y Pedro. Nada nos hunde tanto como ser traicionados y negados por aquellos en quien hemos puesto nuestra confianza. Jesús también ha asumido esta parte tan dolorosa de nuestra condición, capaz de lo mejor y lo peor. Se encuentra exhausto, derrotado y caído. Hoy tu Señor, tan cerca de ti, tan próximo a los derrotados, a los agotados, a los que ya no pueden más, que en estos días se encuentran en hogares, hospitales, servicios básicos, te mira pidiendo tu auxilio. No dudes en acercarte a ellos, animarlos, levantarlos, darles de beber. Allí te está esperando el Señor, caído por tierra. Búscalo y empápate, un día más, de la solidaridad y el amor desmesurado de Dios que lo ha asumido todo en Jesús y que hoy no puede más. Un abrazo, hermanos y hermanas. Recuperemos la fe en el Dios de Jesús y gastemos la energías en levantar a cuantos precisan ser levantados de su postración.

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jesus caido


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Solo el AMOR es mi ejercicio. Reflexión al hilo de la misa de un lunes santo en Betania.

Esto va de AMOR. No lo dudéis. Es lunes santo y para mí este día amanece bajo la palabra que envuelve la vida entera del ser humano que al bajar a lo más profundo de sí, se encuentra con lo único imprescindible, con lo único necesario, con aquello que no puede faltar para que la vida tenga sentido: el AMOR. Mientras el tiempo pasa en nuestro confinamiento vamos cayendo en la cuenta de todo aquello que es prescindible, todo lo que no merece ni una pizca de nuestra energía, todo lo que nos sobra. Empezamos a respondernos a la pregunta: cuando todo esto pase, ¿qué es lo que no tendré que descuidar?¿qué es lo que no puede dejar de hacer?¿a qué o a quién tengo que dedicarle mi tiempo, mis fuerzas, mis afecto? Y entonces, descubrimos que nos faltan abrazos, que nos faltan miradas, que perdimos tiempo en cosas, tareas, recelos, discusiones, apropiación de bienes y experiencias spam para llenar vacíos. Lo único necesario es Amar y ser amado. Descubrir como Juan de la Cruz que no tengo otro oficio, ya solo en amar es mi ejercicio.

Hoy sentimos el riesgo de la pérdida de las personas a las que queremos. Y entonces nos damos cuenta de que el evangelio que hemos proclamado en esta mañana del lunes santo cobra vida. María, la hermana de Lázaro, a seis días de la pasión de Jesús, presentía que la vida del Maestro estaba amenazada, no por el coronavirus sino por el mal que echar raíces en el corazón del hombre. Ella no dudo en romper el frasco de perfume con una libra de nardo y derramarlo sobre los pies de Jesús. Judas el traidor no dudó en afearle el gesto por haber desperdiciado los 300 denarios de su coste en el mercado. Siempre hay quien desde una mirada chata, pragmática y cutre, no comprende la desmesura, la desproporción del AMOR que no conoce límites. Cuando lo sentimos cerca nos embriaga y nos empapa.

Hoy es lunes santo, para mi y para algunos hermanos míos, es jornada de Amor y de Esperanza. Nos sentamos a los pies de Jesús, el Nazareno Blanco. Presentimos su muerte, contemplamos su pasión. El amor nos hace querer aliviar su peso y hacernos sus cirineos. Sobre él derramamos cuanto somos y tenemos. Queremos vivir para él. Queremos ser como él, abrazo, caricia, luz, aliento, esperanza para nuestro pueblo. En esta mañana vierto mi perfume sobre tantos amigos y amigas, sobre ti, presencia concreta de Jesús en el camino doloroso de esta Semana Santa. ¡Qué grande si este tiempo de cuarentena inoculara en nosotros el virus del amor exagerado y sobreabundante, el mismo que Dios en Jesús, derrama sobre ti y sobre mí! Un beso de lunes santo perfumado de nardo y azahar.

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Nazareno del amor rostro


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«El Señor nos guardará como un Pastor a su rebaño». Prepara palmas y olivos que ya está a la puerta. Misa del sábado de la quinta semana de Cuaresma desde la Comunidad @MarianistasES SMP

¿Qué tal estás?¿Cómo te sientes?¿Cómo te has despertado hoy? Es sábado. En los telediarios se cuenta el tiempo por semanas de confinamiento. Desde la fe, como una travesía por el desierto que empezó hace cinco semanas y que desemboca en la Pascua. Podría decirse que casi la tocamos con los dedos, pero aún no la alcanzamos. Mientras, nos queda ansiarla, al igual que anhelamos abrir cerrojos, atravesar puertas, salir a la calle, pasear parques, dar abrazos y besos y tomar una copa con los amigos. Hay que aprender a permanecer, a saber estar con garbo en el presente, sin dejar que el desaliento, ni la desesperanza nos coman terreno. Así que te propongo respirar, darte cuenta de que estás vivo. Y eso ya es mucho. Saborear el desayuno, abrir bien los ojos y darte cuenta de que tienes personas que te quieren y te cuidan; quizá a tu lado o en la habitación cercana, o quizá al otro lado del teléfono o de la pantalla de la tablet o del ordenador. Gustar el aire que respiras; ser consciente de la belleza de la creación que despunta hasta en la maceta con geranios de tu ventana. Disfrutar escuchando con toda atención esa música que te encandila, o echarte a bailar sin pudor con la canción que te desata y descontrae.

Y mientras que disfrutas con todas estas pequeñas cosas, si eres creyente siente la presencia de aquel que te cuida y te ama, y con el salmista repite desde el fondo de tu corazón como oración de fondo del día que te ha sido regalado: «El Señor nos guardará como un Pastor a su rebaño». El Pastor es Jesús, se encuentra a las puertas de Jerusalén, y a las puertas de tu vida, solicitando permiso para pasar. Corta ramas de palma y olivos, porque nuestro Rey está para entrar. Buenos días, amigos y amigos. No te olvides, respira y disfruta este sábado. Vívelo con una enorme esperanza.

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Viernes de dolores: de la mano de María y con la mirada empapada en las cruces de nuestro mundo. Misa desde la Comunidad @MarianistasES SMP

Viernes de dolores. A las puertas de la Semana Santa. Con los ojos puestos en Jesús. Con nuestra historia a las espaldas. Preparando el corazón para contemplar el misterio del amor entregado, del perdón sin límites, de la mesa fraterna, de la soledad, el escarnio, la injusticia y la muerte, condensados en la vida del Hombre capaz de cargar sobre sus espaldas todo el pecado. Viernes de dolores. Dolor y grito del mundo que espera luz, redención, sanación, salvación, resurrección. Hoy en este día que otros años ha podido estar más salpicado de otros sentimientos, planes, expectativas, actividades, vacaciones y encuentros,… prepara el corazón para vivir el Misterio hacia dentro. Porque Dios va a hablarte como nunca, porque Dios necesita entregarse como nunca, porque Dios quiere abrazarte como siempre.

Con la mirada empapada en las cruces de nuestro mundo que hoy son tantas y no solo por el coronavirus, preparemos el corazón para vivir la Semana Mayor de la fe. Esta tarde te invito a caminar con Jesús, a contemplar sus misterios dolorosos de la mano de María. Ella también está al pie del cañón, de pie junto a todas la camas de hospital, manteniendo el tipo y siendo un torrente de compasión y abrazo maternal para toda la humanidad. A ti te suplicamos María de los Dolores: danos tu mano y haznos sentir la fortaleza de tu fe. Buenos días a todos.

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Buscando signos de la alianza eterna de Dios con su pueblo. Misa del jueves de la quinta semana de Cuaresma desde la Comunidad @MarianistasES SMP

Buenos días a todos. Antes de ponerme a escribir me asomo, miro fuera para cerciorarme y es verdad: no hay nubes, no llueve, se nos regala un día soleado. Nada que ver con el de ayer. Y fíjate que quiero encontrar hoy en esto tan simple un primer signo. ¿Y de qué? Sencillo: un signo de que es verdad lo que hemos proclamado hoy en el salmo durante la eucaristía, «El Señor se acuerda de su alianza eternamente». Sí, el comenzó con Abrahán, su amigo, una alianza que dura para siempre. Dios desde entonces está con nosotros, de nuestra parte, a nuestro favor: nos promete tierra y fecundidad, compañía y amor eterno. Y continua diciendo el salmo: «Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro». Nunca me había detenido tanto en los salmos. ¿Será porque este tiempo de crisis e incertidumbre acentúa nuestra dimensión creyente y nuestro deseo de encuentro y diálogo con quién el corazón sabe que es manantial de nuestra vida?

Te invito a que tú también busques a lo largo de la jornada humildes signos de la alianza que Dios ha hecho contigo y con tu pueblo. No quieras encontrarlo en titulares de periódico o telediarios. Ponte las gafas del cerca, mira a quienes tienes al lado, a quien te llama por teléfono o te escribe un mensaje, a quién te dedica una canción, o te manda una foto recordándote la historia tan hermosa que habéis vivido juntos; mira el video que te han hecho tus profes recordando que te echan de menos cantidad; asómate al balcón y mira a tus vecinos vibrando a las 8 de la tarde, y mientras, baja la mirada y descubre que las macetas que riegas con cariño se han llenado de flores que están desperezándose; disfruta de la comida que con amor y ternura te ha preparado tu madre o tu compañero, o la persona que te cuida; fíjate en el mimo que pone la enfermera al controlar tu tratamiento y como te dice «toda va a salir bien». Signos calladas, pequeños, escondidos de la alianza de eterna de Dios con su pueblo que despunta y nos guiña a través del corazón; palabras y acciones de quienes están a nuestro lado.

El Señor solo nos pide que guardemos esta alianza, que seamos fieles a ella, porque en tal fidelidad está la VIDA. Jesús, que es el signo y la respuesta definitiva del hombre al amor del Padre, nos lo dice más rotundamente: «quien guarda mi Palabra no verá la muerte para siempre». Así que en tiempos de asechanza de sombras de muerte, fiémonos de Dios que en Jesús se dirige a nosotros con una PALABRA que nos moviliza, nos pone de pie y nos llena por completo. Creamos en la PALABRA que es Jesús y demos una patada al miedo que quiere encogernos. Abre los ojos. No se te escape ni un signo de la ALIANZA NUEVA. Y tu corazón, como el mío, recobrará el aliento y la esperanza que necesitamos para continuar esta carrera de fondo. Un beso, amigos y amigas.

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Mi amigo Pablo Granado, me mando como un abrazo una foto recordando historias hermosas vividas juntos. Gracias compañero!!!

Signo de vida

 

 


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Tiempo de purificación de nuestra fe. Misa del miércoles de la quinta semana de Cuaresma desde la Comunidad @MarianistasES SMP

Buenos días familia. Es miércoles. Si todo fuera normal, estaría como un chiquillo ansiando ya el domingo de ramos y palmas, el comienzo de la Semana más Santa. Pero todo es distinto. Todo se ha vuelto esencial, interior, callado, discreto, y al tiempo desconcertante, doloroso, desazonador, inquietante. Resulta complicado reanudar el día con aliento, con energía, con ganas, con ilusión. Incluso escribir estas letras se me hace cuesta arriba. Trato de aferrarme a vuestros rostros, a vuestras historias, a vuestro deseo de salir juntos de ésta. Quizá estoy demasiado habituado a lo fácil, quizá la fe es evidente cuando las cosas van bien, y por eso este es un tiempo de purificación.

Pensaba todo esto escuchando el relato que nos ofrecía esta mañana en la eucaristía el libro de Daniel. Aquél que nos habla de tres jóvenes que ante la exigencia del malvado de Rey de que adoren a otros dioses bajo amenaza de ser echados al fuego, afirman con rotundidad: Dios nos librará, y aunque no nos librase, permaneceremos fieles a Él. Esto es FIDELIDAD al Dios que nos hace LIBRES. Al Dios en quien creemos pase lo que pase, porque en Él esta nuestro origen y nuestro destino; porque nuestra fe no se basa en la adecuación de su acción a nuestra voluntad sino el amor mutuo que no nos permite separarnos de Él ni en vida ni en muerte. Esto es lo que experimenta Jesús, el Hijo. Está es la profunda revelación que nos trajo el Enviado del Padre. Esto es lo que vamos a contemplar en los próximos días de la Semana Santa que ya está a la puerta. ¿Seré capaz de purificar mi fe?¿Me mantendré fiel al Dios que me pide una respuesta libre de amor y confianza, más allá de mis deseos y del resultado y desenlace de la crisis que vivimos? Buenos días. Coraje y valor. Como el de los tres jóvenes, fuertes en la fe, asistidos por la energía con la que Dios reviste a su pueblo. Un beso especial a quienes tenéis familiares en el hospital. No dejamos de orar por vosotros y por la gente querida que lucha ayudados por ángeles sanitarios. A vosotros también gracias de corazón. Es impagable cuánto hacéis.

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