Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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AYUDA COVID19: a la voz del Papa Francisco en «Un plan para resucitar», la Comunidad de Fe se pone en marcha

En este segundo domingo de Pascua, dejamos pasar a Jesús a nuestro cenáculo, a nuestra casa para que pronuncie sobre nosotros la palabra que esperamos: PAZ A VOSOTROS. Su presencia nos hace sentir que ha resucitado y con él, van cayendo nuestras «pesanteces» y el corazón se nos llena de alegría al ver al Señor. El nos da su Espíritu para perdonar, reconciliar y actuar su buena noticia con quienes están agotados. Hasta ahora hemos ofrecido la eucaristía desde la comunidad, hemos rezados unos por otros, nos hemos animado y alentado juntos.

Ahora, siguiendo al voz del Papa Francisco en su reflexión publicada en la Revista Vida Nueva, «Un plan para resucitar», es tiempo de «accionar», de ponerse en marcha, de llevar a cabo actuaciones concretas que hagan real la fuerza de la resurrección para quienes viven en situaciones dramáticas. Contamos con la solidaridad de nuestra familia, de esta gran Comunidad de Fe de Santa María del Pilar. Vamos a recoger alimentos básicos y recaudar fondos para sostener la acción de nuestros hermanos de la Comunidad de Sant’Egidio que atienden a las personas de la calle y a familia en situación de gran vulnerabilidad. Es hora de hacer que la alegría de la Resurrección y ilumine la vida quienes más lo necesitan.

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AYUDA COVID19


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«Proclamad el Evangelio a toda la creación», nos pide Jesús hoy en este sábado de Pascua. Misa desde la Comunidad Marianista SMP

Sábado de Pascua. Hoy quiero hacer una pausa en estas letras que cada mañana escribo pensando en ti. Todas ellas han sido dictadas desde el corazón, tocado por la Palabra proclamada en la eucaristía de la mañana y al aire de todo lo que nos pasa en este tiempo de confinamiento. Casi sin darnos cuenta, hemos atravesado la cuaresma y estamos a punto de cerrar la octava de Pascua. En esta semana de luz venciendo a las sombras, Jesús se nos ha manifestado: en el sepulcro, en el jardín, camino de Emaús, en el cenáculo, y quizá en la cocina mientras preparabas la comida a tus hijos o en el balcón de tu casa mientras aplaudías, o en el beso de buenas noches a los tuyos, en el silencio del desvelo de la madrugada, en una llamada de teléfono inesperada que levanta de la muerte y devuelve a la vida. Y si todavía no ha ocurrido, ten paciencia que el Señor no dejará de manifestarse y de alumbrar toda oscuridad. Espera, ten fe, ama y si sientes el resplandor de su Luz, acoge la llamada que Él mismo nos hace hoy: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El día que se rompa el confinamiento, el día que se abra el portón de tu casa, siéntete urgido a gritar al mundo entero la alegría de un Dios tan grande que en estos días no ha dejado ni un solo instante de acompañarnos, sostenernos y conformar nuestro corazón para que seamos semilla de una humanidad resucitada.

Es tiempo de dejarte a solas con Él. Desde mañana te entregaré la eucaristía celebrada en la comunidad con una palabra del Evangelio. Solo me queda desearte la PAZ y la ALEGRÍA de JESÚS, nuestro AMOR y nuestra ESPERANZA. ¡Qué afortunados somos de que su mirada se haya posado en la nuestra! Feliz Pascua, paso de la muerte a la vida. Un abrazo.

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Resucitado cenaculo


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Cuando el Resucitado hace fecunda la faena y nos espera a la orilla de la playa. Misa del Viernes de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

Es viernes, ese día saleroso en que todo apunta a descanso, familia, encuentro con los amigos,… todo eso que llena la vida de humanidad, fiesta, gozo, alegría, comunión. Sí, tienes razón, eso era antes. Ahora no sabemos si es viernes o martes, porque todos los días son iguales, todos son una reiterada repetición de rutinas en el confín de unos metros, con canciones oficiales cansinas y poco fiables acerca de curvas, recuentos, acuerdos y desacuerdos de quienes tendrían que poner concierto en medio de tanto desconcierto y no nos causan más que una sensación de hartazgo e incertidumbre. Pero es viernes de Pascua y el evangelio que hemos proclamado esta mañana nos hace escuchar a un Pedro que probablemente tan confundido y desconcertado como nosotros dice a los suyos: ¡me voy a pescar! Un gesto de arranque que motiva a los compañeros para iniciar la faena. Y mientras que prueban el sabor del fracaso porque no pescan nada, porque no ven color a la cosa, Jesús el Resucitado, se hace presente en la orilla, junto a las brasas y el pescado para compartir en fraternidad. Es la voz de Jesús que pregunta y entra en conversación desde la distancia la que introduce la novedad, la que pregunta, se interesa por nosotros, nos invita y sugiere cambiar de lugar de pesca; es el timbre único de su voz la que hace reconocer al discípulo amado, la presencia del Maestro en la orilla, la que hace tirarse al agua a Pedro deseando el encuentro y, como nosotros, el abrazo; es la que suscita la solidaridad entre los compañeros para arrastrar la abundantísima pesca hasta la orilla. Es el Resucitado el que hace nuevas todas las cosas.

Sí, amigo y amiga, hoy es viernes de confinamiento, y seguimos instalados en este espera incierta, pero Jesús se acerca a nuestra playa y quiere alimentarnos, fortalecernos, ayudarnos a reconocer el don de estar acompañados y tirar juntos de esta realidad que se vuelve agotadora. ¡Que sea él para ti hoy motivo de alegría; que te haga sentir que estamos entrando en el fin de semana! Reconoce con gozo su presencia y di también tú: ¡Es el Señor!

Buenos días, buena pesca y salud. Contigo y con Jesús, el que se manifiesta junto al mar, brindo al llegar el mediodía por la vida y la amistad compartida. Un abrazo.

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Resucitado junto al lago

 


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Jesús el Resucitado entra en nuestras casas y nos dice: «Paz a vosotros» Misa del jueves de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

¡Paz a vosotros! No son palabras mías, sino de Jesús el Resucitado. Hoy también entra en nuestros cenáculos cerrados en donde un puñado de discípulos se debaten entre el asombro, la incredulidad y el despuntar de noticias llegadas de un sepulcro vacío. También en medio de nuestras dudas y zozobras, alimentadas por esta cuarentena prolongada, Jesús nos pregunta: ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Y nos invita a reconocerlo, mostrándonos las marcas del Crucificado que es tanto como recordarnos su amor por nosotros y la compasión extremada de Dios: «mirad mis manos y mis pies, soy yo en persona». ¡Qué grande la pedagogía de Jesús y su paciencia para que en nuestro interior pueda brotar la fe en la vida, la confianza renovada en su Palabra, la certeza de que Dios en su Hijo no nos abandona sino que abre de par en par las puerta de la esperanza!

No sé tú, pero yo necesita acoger esta ofrenda de Jesús en la mañana, el don de su PAZ. Solo desde ella, puedo levantarme un día más, para ejercer el ministerio que a cada uno de nosotros nos encomienda hoy: ser testigos de la resurrección. Antes de hacer otra cosa, piensa en alguien que precisa del anuncio de la Vida. El Señor te envía hoy a comunicarle que Cristo ha vencido a la muerte y que a ti te ha visitado con su paz. Un abrazo, amigas y amigas. La paz con vosotros.

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Jesus de la Paz

 


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¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino? nos pregunta el Resucitado en la eucaristía de este miércoles de pascua.

¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?¿De qué estáis hablando?¿Cuáles son vuestras preocupaciones?¿Cuál es el hilo de la trama de vuestra vida? Es una pregunta de Jesús Resucitado a aquellos dos hombres que desfondados volvían a su pueblo, llenos de pesar y con mirada oscurecida por los acontecimientos de aquellos días. Esta semana de Pascua es una ocasión para dejar pasar a Jesús, que no se apareció solo a sus discípulos hace veinte siglos, sino que hoy quiere manifestarse, quiere hacerse compañero de camino, acompasar sus pasos con los nuestros y alumbrar con su Presencia y su palabra, nuestra propia narración.

Quizá en esta mañana, si te atreves a explicarle lo que te pasa, lo que te duele, lo que esperas, empezarás a sentir el corazón caldeado. No lo dudes es la fe que se despierta cuando sentimos la proximidad de Jesús, cuando le dejamos paso, cuando le permitimos ser peregrino con nosotros. Y entonces, brotará en ti un clamor: ¡Quédate con nosotros! No te despegues, no te marches, entra a cenar. Esto y no otra cosa, querido amigo, querida amiga, es la oración. El deseo de que Jesús permanezca con nosotros: lo que ocurre entonces, ya te lo sabes. El bendice, parte el pan y lo reparte. El vuelve a entregarse por ti y por mi. Y entonces nuestro ojos recuperan la visión y necesitamos, ir y contar a los hermanos, que es verdad, que Cristo ha resucitado, que lo reconocemos al partir el pan.

¿Sabes? También a nosotros nos reconocen luminosos, resucitados, renacidos y llenos de vida, cuando nos partimos y repartimos y alimentamos, y nos volvemos eucaristía. En medio de la tormenta, de la lluvia pertinaz como la de esta mañana sobre Madrid, ponte en marcha, aunque sea en zapatillas y desde casa: siéntete alumbrado por Jesús y enviado a como él, bendecir, partir el pan y alimentar con la alegría y la luz de la fe a quienes aún permanecen en sombras de muerte. Un abrazo, caminantes de Emaús.

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emaus camino


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¿Por qué lloras?¿A quién buscas?, pregunta hoy Jesús Resucitado mientras pronuncia tu nombre. Misa del Martes de Pascua desde la Comunidad Marianista de Santa María del Pilar

Encuentros. Nuestra vida está hecha de momentos luminosos en donde la presencia de un tú, hizo comenzar una historia y generar un vínculo. Justo ahí experimentamos que estamos hechos para la relación. Ayer, mientras compartía reunión online con mis hermanos de la Fraternidad Marianista «Algo Nuevo está naciendo», mientras escuchaba la música de la voz de cada cuál, las miradas, sonrisas y gestos de cada uno, los relatos cotidianos y los momentos únicos que nos brindan estos días, me reafirmaba en que estamos hechos para la comunión; que compartir las grandes alegrías y también nuestras caídas y desfondes, genera ese misterio de solidaridad que hace brotar el amor. Y por eso no hay nada que nos cause un mayor terremoto emocional que la pérdida, la separación, la ausencia, de aquellos, de aquella, de Aquel a quien amamos. Una conmoción que nos trastoca de tal manera que ya no podemos ver con claridad, que hace que la vista se nos nuble y no haya ni consuelo ni horizonte de futuro.

Y entonces comprendí a María Magdalena que en el evangelio que hemos leído esta mañana, en la vecindad del sepulcro de Jesús, no puede dejar de llorar. ¿Por qué lloras? Se le pregunta por dos veces. Muchos de nosotros podríamos responder hoy: porque murió mi padre, porque no pude despedirme de mi madre, porque he perdido a un amigo, porque son muchas las personas mayores que estos días nos han sido arrebatadas. Lloramos porque amamos. Todo esto nos pasa en esta cuarentena de nuestras desdichas. Y aquí de nuevo el evangelio se conecta con nuestras vidas y nos damos cuenta de que, como repetía el jesuita Adolfo Chércoles, hay que creer en el evangelio no porque sea evangelio, sino porque es verdad, es real. Jesús mismo se pone delante de nosotros y nos pregunta: ¿a quién buscas?¿a quién necesitas?¿quién te falta? Jesús, en la Pascua sale a nuestro encuentro, en nuestro llanto, en la tristeza que nos ahoga, porque el Resucitado, viene ante todo, con «el oficio de consolar». Y entonces, cuando lo dejamos entrar en nuestra vida real, cuándo nos abrimos a su presencia, cuando le prestamos atención, escuchamos como la Magdalena, pronunciar nuestro nombre: María. Solo entonces, nuestra religiosidad aprendida se convierte en fe capaz de reconocer, el rostro de Jesús Resucitado que limpia nuestras lágrimas y nos permite ver con claridad y recuperar poco a poco, el horizonte de sentido.

El evangelio de hoy termina diciendo: no te quedes mirándome. Ve y cuéntaselo a mis hermanos. En estos días de Pascua, nada más grande que podamos sentirnos interpelados por la voz de Jesús que nos pregunta por nuestra llanto, por nuestra búsqueda, y que en el encuentro y en el pronunciar nuestro nombre, abre nuestros ojos, nos hace recobrar la esperanza y nacer de nuevo. Esto ya es resucitar. Ojalá lo entendamos. La resurrección comienza hoy, en el encuentro con Él. En mi abrazo viaja hoy tu nombre. ¡Que pases un buen día!

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Maria llora


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Un eco repetido en lunes de pascua, «alegraos», «no temáis». Misa celebrada en la Comunidad Marianista SMP

¿Sabes lo que es el eco? Se trata del sonido repetido que surgió en un instante y que se prolonga en el tiempo. ¿Y por qué te hablo del eco? Porque esta mañana al escuchar el evangelio durante la eucaristía, me ha parecido que llegara hasta mis adentros la voz potente de Jesús dirigida a la mujeres que, muy temprano, se encaminaron hacia el sepulcro: ALEGRAOS. NO TEMÁIS. Es la voz de Cristo en la mañana de la Resurrección, que llega hasta nosotros como buena noticia, como «el amor en tiempos de cólera» que diría el gran Gabriel García Márquez. Las palabras, la voz y la presencia de Cristo Resucitado de la noche del sábado de gloria, se prolongan durante estos ocho días, la octava pascual, para que todos nuestros sentidos capten y se enteren de que la vida ha triunfado sobre la muerte, que esto ha pasado en Jesús el Señor y que todos nosotros, por muy fastidiada que sea la realidad por la que pasamos, estamos convocados a compartirla con Él.

Ayer José María Rodríguez Olaizola, compañero jesuita, nos recordaba que nadie se tiene que sentir obligado a la alegría por decreto, automáticamente, porque la situación que nos toca atravesar limita nuestras posibilidades de vida gozosa. Por eso, la Iglesia te invita a escuchar la voz repetida de Jesús; quiere que poquito a poco, el corazón se deje empapar de su presencia, hasta que su luz se refleje en nuestro rostro, emerja en la sonrisa y se desprenda de nuestra mirada. Si en estas semanas te ha visitado la oscuridad, la sombra de muerte, la angustia, la aflicción, no creas que tu fe se ha perdido porque aún la luz no ha vuelto a ti. Ocho días de octava pascual, cincuenta días de Pascua, son un camino sereno para que cuando menos lo pienses, Jesús, el Crucificado-Resucitado por amor a ti, se te plante delante y con sola su presencia, sentirás que amanece, la vida es nueva y estalla el gozo.

Un abrazo hermano, un abrazo hermana, desde la grisura externa de este día lluvioso que bajo su apariencia, oculta el fulgor de la primavera ya estrenada.

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Resurrección-de-Jesús


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Feliz Pascua de Resurrección. Te ofrecemos la Vigilia Pascual y la misa de este domingo desde la Comunidad Marianista SMP.https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

Feliz Pascua, queridos amigos y amigas. Un día esplendoroso se nos ha regalado. La luz entra a raudales por todas las ventanas y se cuela en nuestros hogares como la presencia del Ángel que dice a las mujeres: No temáis, alegraos. Jesús ha resucitado, tal y como había dicho. Id, decidle a vuestros hermanos que vayan a Galilea; él va delante de vosotros. Jesús Vive, abre camino, espanta los miedos, nos baña de una alegría indecible y nos hace intuir que pronto lo veremos, en nuestra Galilea, en nuestro lugar de trabajo, encuentro, diversión, en la calle, en el bar, con los amigos,…. Jesús ya va por delante. Amigo, llenante de esperanza. La alegría de esta noche nadie nos la puede arrebatar. Un abrazo lleno del gozo inmenso de la fe en Jesús, el Resucitado.

Comparto con vosotros la celebración de la Vigilia Pascual y la misa de hoy domingo de resurrección en la Comunidad Marianista de Santa María que os felicita con todo cariño en esta mañana hermosa de Pascua.

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Resucitado rupnik

 


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Viernes Santo: tras recorrer con Jesús el Viacrucis, nos disponemos a Celebrar su Pasión y Muerte a las 17h. Puedes unirte a través de https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

Queridos amigos y amigas:

Es Viernes Santo. Hoy los ojos se vuelven a Jesús que tras ser juzgado, escarnecido, mofado y despreciado, camina hacia la Cruz, a las afueras de la ciudad, como un bandido, para ser ajusticiado y morir en medio de un gran abandono y soledad, a penas atenuada por la presencia a cierta distancia de María, su Madre y de Juan, el discípulo amado. ¡Cuánto de lo que atraviesan tantas personas en el mundo, a causa del coronavirus y de otros males asume Jesús sobre sus espaldas al subir al Calvario! Hoy cuando mires la cruz, cuando mires al Crucificado, es imposible que pienses en algo que ocurrió en el pasado. La pasión y muerte de Jesús ocurre hoy en sus hermanos y hermanas y por eso nuestro corazón se conmueve. El amor de Jesús que ayer nos reunía para cenar en la intimidad hoy se hace entrega pública en el Gólgota. Contempla este amor desmesurado. Hagamos silencio ante el que entrega su vida por Amor y permanezcamos de pie, junto a María esperando que la noche acabe y la tinieblas de muerte, las de Jesús, las de la humanidad y las del propio corazón queden disipadas. Mientras, toca atravesarlas.

Te ofrezco el Viacrucis de esta mañana en la comunidad en este video. A las 17h, a través de https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/, compartiremos la Celebración de la Pasión y Muerte de Jesús el Señor.

maria y juan

 


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Hora santa: acompaña a Jesús en Getsemaní a las 22h con la Comunidad Marianista SMP https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

Acabamos de celebrar la cena con Jesús. Nos hemos sentido familia en torno a la misma mesa. El nos invitó a reunirnos para mirarnos a los ojos, para que descubriéramos cuánto hemos vivido juntos, cuántas palabras que nos han llenado de esperanza, cuántos signos liberadores que nos hicieron sentir la ternura de Dios junto a nosotros. Lo hemos visto levantarse, arremangarse, arrodillarse en el suelo, mirarnos a los ojos y lavarnos nuestros pies cansados sobre todo de estás últimas semanas de incertidumbre, inquietud, desasosiego. Nos ha invitado a mirarnos unos a otros, a sentir el gran regalo de no estar solos, de ser una comunidad, de tener una única mesa, de estar alimentados por un solo pan que es su vida roto, partida, repartida entre nosotros. Nos ha dicho a Pedro, a ti y mi: haced esto en memoria mía, servíos unos a otros, y encontréis la alegría que brota del amor.

Estoy seguro que a ti te ha dicho más cosas. Ahora toca levantarse y ponerse en camino mientras cae la noche hacia Getsemaní. Jesús también siente la fragilidad, el miedo, el dolor,…. no quiere dejar a sus amigos, no te quiere dejar a ti. No quiere estar solo. Como tantos en estos días que no quieren estar solos en sus casas, ni en la cama del hospital,… hasta en eso Jesús se ha hecho semejante a nosotros y nos ha mostrado su solidaridad y amor extremado. Por eso nos pide: venid conmigo, acompañadme en esta noche, en esta oscuridad, velad conmigo, ayudadme, sostenedme, clamad conmigo al Padre.

Pues a eso te invito esta noche, a partir de las 10. A quedarnos un rato con Jesús, a acompañarlo en el Huerto de los Olivos, a no dormirnos, a no dejar pasar esta ocasión. Y mientras lo acompañamos a él en esta noche de sudores de sangre y enorme angustia, nos hacemos próximos a quienes como Jesús sienten cerca el peligro, la enfermedad y la muerte. A las 22h nos vemos con Jesús en Getsemaní en la hora santa. No te duermas. Jesús quiere que permanezcas a su lado. Un abrazo inmenso lleno de amor fraterno.

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