Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


Deja un comentario

Lecturas de la misa – Domingo 8 Abril 2012 – Dom. de Pascua

PRIMERA LECTURA

Hemos comido y bebido con él después de su resurrección

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

– «Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 117, 1-2. 16ab- 17. 22-23 (J.:24)
Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia.

La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.

La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo Ya hecho, ha sido un milagro patente.


SEGUNDA LECTURA

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Hermanos:

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba no a los de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Palabra de Dios.


SECUENCIA

(Es obligatorio decirla hoy; los días dentro de la Octava es potestativo)

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?» «A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.


Aleluya lCo 5, 7b-8a
Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua en el Señor.
EVANGELIO

Él había de resucitar de entre los muertos

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:
– «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio la vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.
Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra de Dios.

(Misa por la tarde)
EVANGELIO
Lo reconocieron al partir el pan

Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 13-35

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:
– «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó:
«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»
Él les preguntó:
– «¿Qué?»
Ellos le contestaron:
– «Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»

Entonces Jesús les dijo:
– «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
– «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
– «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
– «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra de Dios.

 


Deja un comentario

Homilia Viernes Santo

La celebración de este día está centrada enla Pasióny Muerte de nuestro Señor Jesucristo y más concretamente en su signo visible que esla Cruz.Haremosuna breve procesión con ella, cantaremos su victoria y la adoraremos porque es salvación.

Ante este signo tan importante y tan vital para muchas personas se dan varias reacciones y actitudes. Voy a nombrar cuatro que me parecen reales. La primera de ellas es la del rechazo ala Cruz. El27 de noviembre de 2008 aparecía en el periódico ABC un dibujo de Máximo que decía: “no me aceptan ni como logotipo” y se veía una Cruz con Cristo crucificado. Hemos vivido estos días y lo seguiremos viviendo el intento de organizar una procesión laica por las calles de Madrid. Hay grupos de personas que profanan iglesias católicas en universidades españolas. Se pueden decir más.

Este rechazo puede provenir del odio ala Cruz, del odio a las personas que profesan la fe en el Crucificado, de una moda contra lo cristiano. Pero también puede provenir porquela Cruz, o más bien quienes la tenemos como signo, la hemos utilizado para conquistar, para matar, para imponer…algo que está muy alejado del mensaje y de la vida del mismo que está enla Cruz.

La segunda es la indiferencia antela Cruz.Enla crisis de valores éticos y morales que vivimos donde la indiferencia es la tónica dominante, el signo dela Cruzno escapa a esta indiferencia. Hasta tal punto que para muchas personas no deja de ser un adorno más que llevar o también formar parte de la moda.  Esta indiferencia deja de serlo, al menos, momentáneamente, en ciertas fechas  como Navidad, Semana Santa, las fiestas de los pueblos. Aquíla Cruzparece tocar un poco el corazón de las personas y dejar de resultar indiferente.

La tercera va unida al dolor y la muerte. Para algunas personasla Cruzimplica resignación, implica aceptación de realidades ante las que no podemos hacer nada. Uno puede resignarse, pero hay personas, y peor aún cuando se trata de sacerdotes, que hacen hincapié en esta actitud de dolor y muestranla Cruzcomo algo querido por Dios aceptando el sufrimiento que conlleva y no exento de un cierto fanatismo. 

Y la cuarta actitud esla Cruzsigno de vida. Decir esto no es querer dar una solución fácil, no. Hoyla Cruzsigue siendo escándalo y necedad para muchos como dice San Pablo en la carta a los Corintios, pero para los llamados es “sabiduría de Dios y  fuerza de Dios” (1ªCor 1,23ss).La Cruzcomo forma escandalosa e ignominiosa de morir se convierte en signo de salvación para quien cree en Jesús.La Cruzes la fuerza que tenemos los cristianos, es la sabiduría que calla toda boca que no tiene argumentos para contradecir la entrega de un inocente, es la salvación y liberación para quien en momentos difíciles la mira y encuentra en ella esperanza sabiendo quela Cruzes signo de amor, no de odio. Es signo de entrega y no de obligación. Es signo de vida, no de muerte. Es en definitiva la manifestación de la debilidad humana de Dios hecho hombre que dando su vida por nosotros nos ha dado vida..


Deja un comentario

Oración de entrega. Libro de Cáritas 2012

ORACIÓN FINAL

Te entrego, señor, mi vida: hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad: hazla idéntica a la tuya
Toma mis manos: hazlas acogedoras.
Toma mis pies: hazlos incansables.
Toma mis ojos: hazlos transparentes.
Toma mi corazón: hazlo ardiente.
Toma mi cuerpo: revístelo de fiesta.

 

Toma mis cansancios: hazlos tuyos.

Toma mis muertes: hazlas vidas.

Toma mi pobreza: hazla tu riqueza.

Toma mi nada: haz con ella lo que quieras.

Toma mis pecados: carga con ellos.

Toma mis faltas de amor, mis eternas desilusiones,

mis horas de amarguras…

Transfórmalo todo, como la abeja, en dulce miel.
Hazme nuevo en la donación, alegre en la entrega;
dame gozo desbordante al dar la vida,
y gastarme en tu servicio.

 


Deja un comentario

Oración de alabanza. Libro de Cáritas 2012

ORACIÓN DE ALABANZA

ANTE EL CRUCIFICADO

Vengo ante ti, Señor Jesús,
con mi historia de pecado,
con cansancio y con fatiga,
caminos equivocados;
y con sed, insatisfecho,
tantos pozos agotados,
tantas aguas embarradas,
tanto río envenenado.

Vengo a ti con mi ceguera,
tumbos en cada flanco,
con una tristeza oscura
y un vacío acumulado.
Vengo a ti con mis heridas,
sordo dolor entrañando,
dolor y heridas de muerte
y un tratamiento de engaño.
Me recomiendan calmantes

y que olvide lo pasado,
que viva cada momento
entre emociones y cantos.

No puedo de ti olvidarme,
mi Jesús crucificado.
Sólo tú me puedes dar
la alegría y el descanso.
Sólo mi sed saciaré
con aguas de tu costado.