Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Viernes 6 Abril 2012 – Viernes Santo

VIERNES SANTO
CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA
Él fue traspasado por nuestras rebeliones

Lectura del libro de Isaías 52, 13-53, 12

Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho.

Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano, así asombrará a muchos pueblos, ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito.
¿Quién creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor?
Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.
Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron.
Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino; y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
Le dieron sepultura con los malvados; y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano.
Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.
Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 30,2 y 6.12-13.15-16.17 y 25(W.:Lc23,46)
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo: no quede yo. nunca defraudado; tú, que eres justo, ponme a salvo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás. 1.

Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, el espanto de mis conocidos; me ven por la calle, y escapan de mí. Me han olvidado como a un muerto, me han desechado como a un cacharro inútil.

Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están mis azares; líbrame de los enemigos que me persiguen.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.


SEGUNDA LECTURA
Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen
en autor de salvación

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9

Hermanos:

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exacta mente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo,

aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

Palabra de Dios.



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Homilia Jueves Santo. 2012

En esta tarde de Jueves Santo celebramosla Cena del Señor por excelencia. Decir por excelencia, significa que todas las demás Cenas del Señor, o lo que es lo mismo, todas las Eucaristías, tienen su origen en esta Cena. Se trata, o se debería tratar, de una  celebración de carácter íntimo. El Señor se reúne con sus discípulos para entregarles, primero, lo más preciado que tiene toda persona: su vida. Y en segundo lugar, para entregarles su mensaje.

El evangelio nos introduce en una atmósfera cálida e intensa. Cálida porque el Señor hace con ellos algo impensable para un maestro: ¡lavar los pies a sus discípulos!. Impensable para un judío de la época. A nosotros acostumbrados a oírlo nos puede parecer normal. A los discípulos ese gesto les sorprendió. Pedro se niega, pero pensemos que posiblemente los demás discípulos también se horrorizarían ante lo que Jesús iba a hacer con ellos. Atmósfera cálida, también,  porque este gesto está hecho con cariño y desde lo que Jesús quería transmitir a los discípulos. El discípulo tiene que aprender del maestro. “Os he dado ejemplo…para que vosotros también lo hagáis”.

Hablaba también de una atmósfera intensa porque esa cena tan inesperada de Jesús con sus discípulos, hay que tener en cuenta que no se trata de la cena pascual judía, tiene un cierto aire de espera en algo que va a suceder y que los apóstoles no saben ni se lo imaginan. Intensa por el inicio con que introduce san Juan el texto: “Jesús…sabiendo que había llegado la hora…los amó hasta el extremo”. Se iniciaba la Pasión.

Hoy Jesús quiere estar a solas con los discípulos para decirles algo importante, y para ENTREGARLES el mensaje que resume toda su vida: el SERVICIO a los demás y su VIDA entregada por medio del pan y del vino. Y esto lo hace en un clima de intimidad. Este texto de san Juan, junto con el de Corintios, se parece a los que nos gusta hacer a nosotros cuando tenemos que comunicar algo importante a nuestros seres queridos. Lo hacemos en un ambiente familiar, cercano, íntimo.

El mensaje de Jesús es doble:

1º. El servicio a los demás. Sin este mensaje no se puede entender el de entregar la vida. Jesús pregunta “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?” El ejemplo que os doy y que quiero guardéis es el del servicio mutuo. Sin el ejemplo del servicio, no entendéis nada de lo que os he dicho y de lo que he hecho estando con vosotros. El resumen lo tenemos en esta frase: “Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos”.

A nosotros, hoy, Jesús nos dice “comprendéis lo que he hecho con vosotros?” Y Jesús nos hace esta pregunta en un ambiente íntimo, el ambiente de esta Eucaristía. El gesto de lavar los pies…comprendámoslo y asumámoslo como el gesto de servicio por excelencia.  Lavar los pies, en definitiva, es querer decirnos Jesús que su mensaje es un mensaje de amor por la persona que necesite de nosotros.

Y 2º la vida entregada por  medio del pan y el vino. El mejor gesto para conocer a Jesús y su mensaje es tomar un trozo de pan y decir: “esto mi cuerpo” y una copa de vino: “este el cáliz de mi sangre”. En este sencillo gesto está resumida la entrega de Jesús a nosotros. Nos entrega su vida significada en el pan y el vino. Comprender y aceptar que el pan entregado y la sangre derramada son el signo de la permanencia de Cristo entre nosotros es comprender y aceptar el mensaje de Jesús como servicio y como vida.

Hoy también nosotros podemos leer en presente: “Jesús sabiendo que había llegado su hora…NOS amó hasta el extremo”.


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Jueves Santo. Oración

III. Como yo os he amado

Nos ha amado así,

hasta lavar los pies de sus amigos y traidores,

y más abajo, como esclavo,

hasta hacerse pan para los pobres,

y más adentro, y aún mejor;

hasta derramar su sangre por nosotros,

y más, y ofrecer el propio espíritu;

hasta morir orando, prometiendo y perdonando,

y más, y regalando;

hasta hacer de la cruz un sacramento,

y más a fondo, hasta cargar las cruces de los hombres,

hasta el fin;

hasta hacer de la muerte una victoria,
y más, hasta la gloria;
No hay medida,
siempre más.

 


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Oración para Jueves Santo. De libro de Cáritas 2012

I. Alzaré la copa de la salvación (cf. Sal 115)

• Levantaré el cáliz rebosante

con el vino de bodegas celestiales,

con el vino de entregas radicales,
con la sangre de Cristo,
con el vino del amor de Dios.

• Me siento siempre en deuda con mi Dios.
No pagaré con sacrificios ni con ofrendas,
ni con méritos acumulados.

La alabanza de mi boca, de mi Vida,
es lo que a Dios agrada.

• Señor, yo soy tu siervo,
pero sirviendo me regalas libertad,
y rompes mis cadenas,

me sientas a tu mesa en la santa fiesta del amor,
y pones en mis manos una copa de alegría;
brindaré por la vida,

porque Cristo me ha librado de la muerte.
Comulgaré con el pan y con el vino
para vivir muriendo en el amor.