HOMILIA Domingo 19 tiempo ordinario ciclo C
- “La fe es seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve”.
La fe la vivimos en dos niveles:
Nivel humano: es la confianza o desconfianza en los demás. Lo vemos en la vida ordinaria. Hay personas que nos ofrecen confianza, otras no. Y la confianza en el otro viene dada, sobre todo, por afinidad de ideas, sentimientos yporque vemos que una persona es consecuente consigo y con los demás.
Nivel religioso: es la confianza o desconfianza en Dios. Y la confianza en Dios puede resultar dura, difícil porque no vemos, porque no obtenemos respuesta clara a lo que estamos buscando o a lo que estamos necesitando.
Al igual que conocemos personas en las que podemos confiar, tenemos también ejemplos que personas que han confiado plenamente en Dios. Y personas que carne y hueso. El ejemplo más significativo lo tenemos en Jesús.
Jesús tuvo la seguridad de que Dios su Padre no le dejaría solo, no le abandonaría, sino que confirmaría su vida y misión, como lo hizo, con la Resurrección. De Jesús podemos decir que confió plenamente en el Padre, aunque pasó por momentos duros.
Para cada uno de nosotros, la fe ¿es seguridad y prueba, es confianza? Yo diría que para muchos de nosotros la fe es un riesgo que hay que afrontar y vivir. Si hay personas que abandonan la fe es porque no quieren correr riesgos, es porque buscan una seguridad que no es tal, sino que es que me den normas que tranquilicen lo que hago o que me dejen en paz. Creer, a nivel humano y religioso, es comprometerse. Si creo en una persona, en una idea, me comprometo con ello. De nuevo la pregunta: la fe para mí es ¿seguridad de lo que espero y prueba de los que no veo, es confianza o es un riesgo que vivo cada día? Es un reto que nos lanza la Palabra de Dios hoy.
El segundo reto es el que nos lanza Jesús en el evangelio: “donde está tu tesoro allí también estará tu corazón”. Insistiendo un poco más, ¿es la fe uno de nuestros tesoros? Si lo es, se tiene que manifestar en la vida diaria, se tiene que manifestar en el compromiso de servir a los demás, se tiene que manifestar en llevar a la vida la Palabra de Dios que escuchamos y la Eucaristía que celebramos cada domingo.
Os animo a vivir la fe, independientemente si para nosotros es seguridad, es prueba, es confianza o más bien riesgo. La fe se vive desde el compromiso por seguir a Jesús y por servir a los hermanos.



