Cada domingo nos reunimos para celebrar la Eucaristía también llamada la Cena del Señor. En ella hacemos memorial de su entrega por nosotros y pronunciamos la acción de gracias que Jesús pronunció, es decir tomamos el pan y decimos: “esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros” y tomamos la copa y decimos: “este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre…haced esto en memoria mía”.

Un autor decía que Jesús fue el hombre para los demás. No solo por lo que dijo e hizo, sino sobre todo porque se entregó por nosotros y nos dejó el memorial de su Cuerpo y Sangre. Para nosotros los cristianos este memorial, la Eucaristía, es el signo distintivo de nuestra fe y de él deriva todo lo demás. La iglesia vive de la Eucaristía, título de una encíclica.
El mensaje de Jesús fue un claro compromiso con la persona, con su vida, su dignidad y apostó por ello hasta entregar su propia vida. El mensaje de Jesús no se quedó en palabras bonitas sino que lo ratificó con el hecho de entregarse por nosotros y quedarse con nosotros.
Ese mensaje de Jesús lo leemos hoy claramente en el evangelio cuando dice a los apóstoles: “dadle vosotros de comer”. Estas no son palabras bonitas sino que es una orden clara de continuar haciendo lo que El hizo y dijo.
Dadles vosotros de comer lo podemos interpretar de diversos modos.
- dar comida al que pasa hambre, al que está en un descampado, como dice el evangelista.
- celebrar y distribuir la Eucaristía, hacer que llegue a todos los hombres, que todos puedan recibir el Cuerpo de Cristo.
- y es también, y sobre todo, el compromiso por predicar y vivir el evangelio.
A nosotros nos toca hoy dar de comer a otras personas. No podemos separar la Eucaristía de este mandato del Señor de dar de comer a otros. No celebraremos verdaderamente la Eucaristía si no hay por nuestra parte el compromiso de ayudar a los demás. Ya de los primeros cristianos se nos dice que “nadie pasaba necesidad, porque ponían todo en común”. Ahí tenemos un ejemplo práctico de “dadles vosotros de comer”.
Los que formamos la iglesia lo hacemos de muchas maneras. Cualquier ayuda, personal o material, que se entrega a la iglesia llega, muchas veces, donde no llegan otras ayudas: comedores sociales, parados, emigrantes, visitas a enfermos…estas y otras muchas formas de ayudar son la respuesta a la orden de Jesús: “dadles vosotros de comer”.
La Eucaristía no es solo lo que celebramos aquí. La Eucaristía continúa en lo que hacemos cada día a favor de nuestros hermanos. Jesús se entregó por nosotros, se nos da como alimento. El mismo Jesús nos dice hoy a nosotros: dadles vosotros de comer…de comer el pan de la palabra de Dios, el pan del Cuerpo y Sangre de Cristo, el pan de cada día que pedimos en el Padre nuestro. Hagamos nuestra el gesto de los apóstoles: repartamos del pan de la bendición a todo el que lo necesite.
Que así sea.
