Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Lecturas del Domingo XXIX del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Éxodo: mientras Moisés tenía en alto las manos, vencía Israel.

En aquellos días, Amalec vino y atacó a Israel en Rafidín. atacó a Israel en Rafidín. Moisés dijo a Josué: «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima del monte, con el bastón de Dios en la mano». Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; entretanto, Moisés, Aarón y Jur subían a la cima del monte. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel; mientras las tenía bajadas, vencía Amalec. Y, como le pesaban los brazos, sus compañeros tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así resistieron en alto sus brazos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su pueblo, a filo de espada.

SALMO RESPONSORIAL

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa el guardián de Israel.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha;

de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.

Querido hermano: permanece en lo que aprendiste y creíste, consciente de quiénes lo aprendiste y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté equipado para toda obra buena. Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta, con toda magnanimidad y doctrina.

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA

La palabra de Dios

juzga los deseos e intenciones del corazón.

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas: Dios hará justicia a sus elegidos que claman ante él.

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante el día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

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