Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Agenda de la semana y Hoja del Domingo XXVI del Tiempo Ordinario

AGENDA 

  1. El miércoles 3, a las 18.30h, primera reunión del curso del Consejo de Pastoral SMP en la sala Madeleine.
  2. Este mes la oración de Taizé será el MIÉRCOLES 3, a las 20.45h, en el Oratorio, en lugar del jueves.
  3. El jueves 4, Eucaristía por los 75 años de la presencia marianista en Carabanchel. Se celebrará en nuestra parroquia de Santa María Madre de la Iglesia.
  4. El sábado 6, las 13:00h, Eucaristía de acción de gracias del grupo de jóvenes que hizo el Camino de Santiago este verano.

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

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Lecturas del Domingo XXVI del Tiempo Ordinario

 

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro de los Números: ¿Estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo fuera profetizará!

En aquellos días, el Señor bajó en la Nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. En cuanto se posó sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar. Pero no volvieron a hacerlo. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque eran de los designados, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento». Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: «Señor mío, Moisés, prohíbeselo». Moisés le respondió: «¿Es que estás tú celoso por mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor recibiera el espíritu del Señor y profetizará!».

 

SALMO RESPONSORIAL

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

El temor del Señor es puro y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Aunque tu siervo es instruido por ellos

y guardarlos comporta una gran recompensa.

¿Quien conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta.

Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

Preserva a tu siervo de la arrogancia, para que no me domine:

así quedaré libre e inocente del gran pecado.

 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago: vuestra riqueza está podrida.

Atención, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima. Vuestra riqueza está podrida y vuestros trajes se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. ¡Habéis acumulado riquezas… en los últimos días! Mirad el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del universo. Habéis vivido con lujo sobre la tierra y os habéis dado a la gran vida, habéis cebado vuestros corazones para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, el cual no os ofrece resistencia.

 

ALELUYA

Aleluya, aleluya, aleluya

Tu palabra, Señor, es verdad;

santifícanos en la verdad.

Aleluya, aleluya, aleluya

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos: El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te induce a pecar, córtatela.

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros». Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y el que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna.” Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».

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En una semana comienza el Sínodo de los Jóvenes en Roma: nos unimos a la oración del Papa Francisco

Sinodo jovenes

ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR LOS JÓVENES
EN VISTA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS DE 2018 SOBRE EL TEMA:

«Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional»

Señor Jesús, tu Iglesia en camino hacia el Sínodo dirige su mirada a todos los jóvenes del mundo.

Te pedimos para que con audacia se hagan cargo de la propia vida, vean las cosas más hermosas y profundas y conserven siempre el corazón libre.

Acompañados por guías sapientes y generosos, ayúdalos a responder a la llamada que Tú diriges a cada uno de ellos, para realizar el propio proyecto de vida y alcanzar la felicidad.

Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños y haz que estén atentos al bien de los hermanos. Como el Discípulo amado, estén también ellos al pie de la Cruz para acoger a tu Madre, recibiéndola de Ti como un don.

Sean testigos de la Resurrección y sepan reconocerte vivo junto a ellos anunciando con alegría que tú eres el Señor.

Amén.


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Siempre junto a Pedro: nuestro arzobispo se dirige a la Iglesia de Madrid en comunión con el Papa Francisco

Papa y arzobispo

Hace unos días escribía en mi cuenta de Twitter: «Papa Francisco, eres valiente en desvelar la verdad del Evangelio y mantener viva la misión de la Iglesia: dejas entrar, devuelves dignidad, eres pobre y estás con los pobres, abres los ojos para ver, pides perdón. Rezamos por ti». En esta línea, esta semana quiero manifestaros algo que llevo en el corazón siempre: la Iglesia de la que somos miembros o está unida a Pedro –y hoy Pedro es Francisco– o pierde su identidad. Aquella que Nuestro Señor Jesucristo quiso darle desde el principio: somos un Cuerpo con muchos miembros y cada uno de ellos tiene su función, pero quien da unidad en su esencia, en el amor, la fidelidad y la visibilidad en este mundo de la misión que el mismo Señor le entregó, es el Sucesor de Pedro.

Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco nos ha dado ejemplo con su vida de cómo el Señor nos ha elegido y nos ha hecho miembros vivos de la Iglesia. Por pura gracia nos llamó a la pertenencia eclesial para estar dando vida siempre. Esa vida que se nos regaló en el Bautismo y que, aprendiendo de Nuestro Señor Jesucristo, la damos sin guardar nada para nosotros. ¿No es esto lo que nos enseña el Papa no solo con sus palabras, sino con su vida misma? Nos recuerda que «sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos», tal y como nos dice el apóstol san Juan. Nos está mostrando con su actuar y con sus palabras que «el que odia es homicida y no lleva vida sino muerte». Lo hace regalando misericordia, que es «la viga maestra que sostiene la Iglesia», y poniéndonos en la verdad ante todas las intoxicaciones, pecados, infidelidades y abusos que aparecen en el mundo y también en algunos miembros de la Iglesia.

¡Qué esperanza y alegría engendras en nuestro corazón al verte dando vida siempre en tus encuentros, por ejemplo en el que hace muy pocos días has tenido en Irlanda con las familias, y con tus palabras dirigidas a todos los hombres en todos los caminos en los que se encuentren! Gracias, Papa Francisco, porque con tu comportamiento, incluso con quienes se manifiestan contrarios, siempre das esa respuesta que solamente se puede dar cuando uno vive lo que nos dice san Juan: «Hemos conocido el amor: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos».

Además, Papa Francisco, en tu ministerio petrino nos estás hablando y enseñando a responder a esta pregunta: ¿cómo se curan las heridas que aparecen en la vida de los hombres? Se curan cuando somos capaces de dejarnos llevar por la gracia y por el amor de Cristo, cuando somos su luz, sus manos, su corazón, sus pies. Es así como curamos. No lo hacemos desde una versión ideológica de la fe que responde a gustos personales, sino desde un seguimiento radical de Jesucristo, que «espera sin límites, aguanta sin límites y ama sin límites», hasta dar la vida por quien es diferente y es capaz de vivir y decir como Él desde la Cruz: «Perdónalos que no saben lo que hacen». Curamos cuando vamos envueltos en la gloria del Señor y entramos por los caminos de su justicia, de su paz y de su amor.

Gracias, Papa Francisco, porque nos propones siempre decir al Señor: «Aquí estoy», es el gesto de María nuestra Madre. Nos enseñas a mirar como Ella y a que palpite nuestro corazón al unísono de su corazón. Cuando le decimos al Señor: «Aquí estoy», hacemos sus obras y estamos aprendiendo junto a Pedro, junto a ti, Papa Francisco, a soltar cadenas injustas, desatar correas del yugo, liberar al oprimido, saciar el alma del afligido, partir el pan con el hambriento, hospedar al pobre sin techo, cubrir al desnudo… A nunca desentendernos de los nuestros que son todos los hombres. Esto puede incomodarnos, porque nos hace salir de nosotros mismos y ponernos ante el Señor. Cuando queremos vivir sin movernos, sin cambiar, como si nada estuviera pasando en nuestro mundo, sin cambiar nuestro corazón y nuestra mirada, molesta. Pero si somos sinceros con nosotros mismos y ponemos la vida a la luz del Señor, hemos de agradecerte que nos lo recuerdes y que nos digas que ha de ser «el Señor el que nos guíe siempre».

El amor de Dios es misericordioso, y ese amor nos juzga. Papa Francisco, nos lo haces ver con tu presencia entre nosotros, con tus reacciones, con tus decisiones… En todos los que encontramos, nos haces ver que son rostros y llagas de Cristo. ¡Cuánto bien nos haces y cómo agradecemos tener buen guía! ¡Qué paciencia tienes para reunirnos y mostrarnos que nos enriquecemos unos a otros y que nadie sobra en la Iglesia! ¡Qué fortaleza manifiestas cuando no te arredras ante las dificultades! Gracias.

Contigo como Sucesor de Pedro y entre todos y con todos, sin excluir a nadie, hacemos posible que otros puedan decir: «Yo como ellos». Sigue ayudándonos. Las voces discordantes, cuando son para buscar lo suyo, no las escucha nadie y, si alguien lo hace en un primer momento, enseguida se da cuenta de que es una voz extraña y su corazón y oído pronto le hacen caer en la cuenta de que esa no es la voz del Señor que nos llama siempre a la unidad, a la paz, a crear la gran familia de los hijos de Dios. Contigo, Papa Francisco, percibimos cómo Pedro sigue guiando a la Iglesia y sigue proponiéndonos lo mismo que el Señor: «Rema mar adentro, no tengas miedo».

Manifestemos nuestra unidad con el Sucesor de Pedro, el Papa Francisco, que nos está invitando a tener un encuentro abierto con Cristo y así ir adonde y como están hoy los hombres. «La Iglesia está llamada a ser siempre casa abierta del Padre» (EG 47).

Con gran afecto, os bendice,

+Carlos Card. Osoro Sierra
Arzobispo de Madrid

 

 


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Agenda de la semana y Hoja del Domingo XXV del Tiempo Ordinario

AGENDA

  1. El lunes 24 comienza la bolsa de trabajo de CARITAS PARROQUIAL. Se atenderá en el despacho situado en el piso de debajo de la Parroquia los lunes y miércoles de 17h a 19h.
  2. El lunes 24, a las 18:30h, reunión de la Pastoral de la Salud.
  3. El martes 25, a las 19:00h, reunión Equipo Madeleine.
  4. El miércoles 26 y jueves 27, entrevista con los padres y madres cuyos hijos comienzan este año la catequesis en los grupos PELÍCANO (Clases de 3º Primaria de 17 a 20h).

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO

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Lecturas del Domingo XXV del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA 

Lectura del libro de la Sabiduría: lo condenaremos a muerte ignominiosa.

Se decían los impíos: «Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso: se opone a nuestro modo de actuar, nos reprocha las faltas contra la ley y nos reprende contra la educación recibida. Veamos si es verdad lo que dice, comprobando cómo es su muerte. Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará y lo librará de las manos de sus enemigos. Lo someteremos a ultrajes y torturas, para conocer su temple y comprobar su resistencia. Lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues, según dice, Dios lo salvará».

SALMO RESPONSORIAL

El Señor sostiene mi vida.

¡Oh, Dios!, sálvame por tu nombre,

sal por mí con tu poder.

¡Oh, Dios!, escucha mi súplica,

atiende a mis palabras.

El Señor sostiene mi vida.

Porque unos insolentes se alzan contra mí,

y hombres violentos me persiguen a muerte,

sin tener presente a Dios.

El Señor sostiene mi vida.

Dios es mi auxilio,

el Señor sostiene mi vida.

Te ofreceré un sacrificio voluntario,

dando gracias a tu nombre, que es bueno.

El Señor sostiene mi vida. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol Santiago: el fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz.

Queridos hermanos: donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencias y todo tipo de malas acciones. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera. El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz. ¿De dónde proceden los conflictos y las luchas que se dan entre vosotros? ¿No es precisamente de esos deseos de placer que pugnan dentro de vosotros? Ambicionáis y no tenéis; asesináis y envidiáis y no podéis conseguir nada, lucháis y os hacéis la guerra, y no obtenéis porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, con la intención de satisfacer vuestras pasiones.

ALELUYA

Aleluya, aleluya, aleluya

Dios nos llamó por medio del Evangelio

para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Aleluya, aleluya, aleluya

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos: el Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos. 

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará». Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

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