Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilia domingo 16º t.o. Ciclo B. domingo 22 de julio 2012

En el evangelio del domingo pasado Jesús enviaba a los Doce a anunciar el Reino de Dios. Hoy vemos cómo los Doce regresan y le cuentan lo que habían hecho y enseñado. Los Doce vuelven cansados pero seguro que felices por haber curado y anunciado el Reino de Dios. Jesús se los lleva a un sitio tranquilo para descansar, después de su viaje ajetreado, y para escuchar de primera mano lo que habían anunciado. 

San Marcos nos muestra en este texto breve un primer rasgo de Jesús: su cercanía a los apóstoles, sus ganas de escucharles, el trato amable con ellos después de días duros. Jesús les ha hablado del Reino de Dios, que es lo mismo que decir, hablarles de Dios y de lo que Dios quiere para el hombre: vida, amor, paz, justicia, perdón. Y Jesús les ha enseñado a escuchar. Escuchar es el primer paso para sanar, curar, liberar. 

El segundo rasgo de Jesús que aparece en este texto lo tenemos al final: “vio una multitud, le dio lástima, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles con calma”. La acción de Jesús no se reduce a los Doce sino que se amplía a todo aquel que le busca y necesita que le escuchen. Le gente escucha a Jesús pero Jesús escucha a la gente. Para Jesús escuchar a la gente está en el verbo VER. La gente le habla a Jesús buscándole, adelantándose adonde El va, porque saben que Jesús tiene algo que las autoridades religiosas no tienen ni manifiestan: paz, palabras de esperanza. 

Hoy también la gente busca escuchar y ser escuchado. Busca escuchar algo que le de ánimo y esperanza. Se dice que está aumentando el individualismo en la sociedad y también en la Iglesia. Y aumenta porque faltan personas, en la sociedad y en la iglesia,  que sepan decir y transmitir un mensaje que llegue al corazón de las personas y que infunda ánimo para vivir. Y como eso no se encuentra fácilmente, cada cual se refugia en sí mismo y se fabrica su propia “filosofía” para seguir adelante. 

Hoy los llamados líderes sociales, políticos y religiosos no llegan a la gente, no enseñan con calma. Por otra parte las personas vivimos en un mundo ajetreado, en una sociedad que transmite de todo menos paz y calma. Eso lo notamos todos. A veces nos refugiamos en la sociedad de consumo creyendo que es un remedio a nuestra carencia de paz. Otras veces nos mostramos pesimistas y  no sabemos salir de nosotros para buscar algo o alguien que nos “enseñe con calma” como Jesús en el evangelio. 

No se trata de decir alegremente, ni intento decirlo pues sería caer en un infantilismo tonto, que Dios va a solucionar los problemas que tenemos, ni siquiera recurriendo a una oración poco creyente. Pero creo que hay personas dentro de la sociedad y dentro de la iglesia que pueden tener una palabra de aliento. La Eucaristía puede ser uno de esos momentos de paz donde después de escuchar la Palabra de Dios y de reflexionar sobre cómo llevarla a la vida puede tener el mismo efecto que las palabras de Jesús a la gente de su tiempo. 

Necesitamos personas, sobre todo en la iglesia, que desde la Palabra de Dios, transmitan un mensaje doble: que su enseñanza esté basada en Jesús y en su cercanía a las personas y  problemas del mundo actual y que esa enseñanza se haga desde el esfuerzo por buscar el bien de todos. Para eso hay que escuchar a los demás y manifestar la capacidad de ser escuchados como portadores de buena nueva para nuestra sociedad y nuestro mundo.


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Lecturas de la misa – Domingo 22 Julio 2012 – Dom. 16º T.O. ciclo B

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO -B-
Reflexión sobre las lecturas

PRIMERA LECTURA

Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores.

Lectura del Profeta Jeremías. 23, 1-6.

Ay de los pastores que dejan perderse y desparramarse las ovejas de mis patos! – oráculo de Yahveh-. Pues así dice Yahveh, el Dios de Israel, tocante a los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habéis dispersado las ovejas mías, las empujasteis y no las atendisteis. Mirad que voy a pasaros revista por vuestras malas obras- oráculo de Yahveh-. Yo recogeré el Resto de mis ovejas de todas las tierras a donde las empujé, las haré tornar a sus estancias, criarán y se multiplicarán. Y pondré al frente de ellas pastores que las apacienten, y nunca más estarán medrosas ni asustadas, ni faltará ninguna- oráculo de Yahveh-.

Mirad que días vienen-oráculo de Yahveh- en que suscitaré a David un Germen justo: reinará un rey prudente, practicará el derecho y la justicia en la tierra. En sus días estará a salvo en Judá, e Israel y vivirá seguro. Y este es el nombre con que te llamarán:»Yahveh, justicia nuestra.»


Salmo responsorial
Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6.
R/ El Señor es mi pastor nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta,
en verdes praderas me hace recostar.
Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por senderos justos,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras
nada temo porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.


SEGUNDA LECTURA

El es nuestra paz y ha hecho de dos una sola cosa.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios. 2, 13-18.

Más ahora, en Cristo Jesús, vosotros, los que en otro estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz: el que de los pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en si mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la Enemistad. Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca. Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu.


EVANGELIO

Andaban como ovejas sin pastor.

Lectura del Evangelio según San Marcos. 6, 30-34.

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario.

Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

 


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Homilia domingo 15º t.o. Ciclo B. Domingo 15 julio 2012

En los evangelios leemos que mucha gente seguía a Jesús. Se dice también que Jesús “hablaba con autoridad y no como los escribas y fariseos”. Podemos preguntarnos ¿por qué? Y no basta con decir que Jesús era Dios, no. Jesús ante sus contemporáneos era uno más. Y la gente lo seguía. ¿Por qué? Porque Jesús no se perdía en discursos vanos. Jesús anunciaba el Reino de Dios o reino de los cielos con gestos concretos, con  acciones que repercutían en las personas.

Hoy lo vemos en el evangelio. Cuando Jesús envía a los Doce a anunciar el Reino de Dios no les dice que tienen que hablar, sino que tienen que actuar, que manifestar lo que es el Reino de Dios a base de gestos sencillos. Fijándonos en el evangelio vemos que lo primero que hace Jesús es darles autoridad sobre los espíritus inmundos. Esta autoridad es para usarla en beneficio de los demás no en beneficio propio. Y la autoridad de los discípulos emana de Jesús. Y la de Jesús proviene del Padre y se concreta en el servicio. 

Cuando nosotros hablamos de autoridad, la revestimos de poder, de signos que ostentan poder, de signos que hay que reverenciar. Para Jesús la autoridad se concreta en dos signos que están muy lejos del poder y de la reverencia. Esos signos son: el bastón y las sandalias. El bastón para ayudarse en el camino y apoyarse ante el cansancio. Y las sandalias como signo de estar preparado para seguir a Jesús y signo de humildad. 

A los Doce les bastaba con el bastón y las sandalias. No tenían discursos preparados, no enseñaban leyes o normas. Lo único que esperaban era que les recibieran  y escucharan. Y su mensaje era predicar la conversión y echar demonios. Para eso tenían autoridad.

Tal vez hoy deberíamos actuar como los Doce. Hoy como iglesia que somos tenemos la autoridad de Jesús para actuar en beneficio de los demás. Las personas miran más los gestos que las palabras y como iglesia, a veces, nos perdemos en palabras, discursos, normas y olvidamos los gestos, gestos que convencen más que las palabras. 

Hoy hay personas que siguiendo el ejemplo de los Doce llegan más fácilmente a los demás con gestos sencillos que con largos discursos. Hoy las personas agradecen más una palabra de ánimo, un gesto de solidaridad, un estar cerca de ellos más que toda una perorata que les podamos decir. Aceptan mejor la cercanía que la palabrería. 

El Reino de los cielos, el Reino de Dios se anuncia con gestos sencillos, con cercanía al necesitado, con ayudas concretas. Esos gestos, esa cercanía, esas ayudas son una manera de “echar demonios”, es decir una manera de liberar a las personas de los demonios del egoísmo, del afán de poder, de oprimir al otro. El tipo de demonios que los Doce expulsaban y los espíritus inmundos sobre los que tenían autoridad siguen actuando hoy igual que en tiempos de Jesús. Y esos demonios o espíritus se echan con gestos de amor, de perdón, de bondad y no con palabras o discursos que no conducen a nada. 

Aprendamos nosotros de los Doce, llevemos el bastón y las sandalias de la palabra de Dios y anunciemos el Reino de los cielos que Jesús vino a predicar y que es el que verdaderamente salva.


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Lecturas de la misa – Domingo 15 Julio 2012 – Dom. 15º T.O. ciclo B

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Ve y profetiza a mi pueblo

Lectura de la profecía de Amós 7, 12-15

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amos:

– «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.»
Respondió Amos:
– «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.
l Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: «Ve y profetiza a mi pueblo de Israel»»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (8)
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz . a su pueblo y a sus amigos.» La salvaci0n está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.

El Señor nos dará lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchara ante el, la salvación seguirá sus pasos.


SEGUNDA LECTURA

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,3-14

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante el por el amor.
El nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.
Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberaci0n de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.


Aleluya cf. Ef 1, 17-18
El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cual es la esperanza a la que nos llama.
EVANGELIO
Los fue enviando

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió: – «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si un lugar no os recibe ni os escucha,.al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra de Dios

 


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Homilia domingo 14º t.o. Ciclo B. Domingo 8 de julio 2012

Posiblemente el carisma más difícil y más duro que Dios puede conceder es ser profeta. A lo largo de la historia, e incluso hoy día, los profetas han sufrido y sufren persecución y muerte. No es fácil ser profeta. El profeta no solo anuncia malas noticias sino que también  tiene que anunciar buenas noticias e infundir esperanza en quienes le oyen. Y esto segundo es más difícil que lo primero.

 En la primera lectura, Ezequiel transmite lo que dice el Señor a “los hijos que son testarudos y obstinados” y que ellos y sus padres han ofendido al Señor. Pongámonos por un momento en la piel de Ezequiel. Hoy hay personas que son profetas y se ven en la misma situación que Ezequiel: denuncian el mal que hacemos los demás. Y lo hacen con palabras y con su vida. Pero no se les hace caso porque denuncian injusticias y comportamientos contrarios a la dignidad humana. Hay países donde se les mata, igual que hacía el pueblo de Israel. 

Tenemos otro caso. Existen personas que creyéndose profetas, son personas corruptas que, para defenderse, denuncian a otros como corruptos haciendo que la atención no se fije en ellos sino en los denunciados. Estos lo único que quieren es salvarse ellos haciendo que los demás sean condenados. Estos se conforman con denunciar y no son capaces de anunciar algo bueno ni infundir esperanza, sino que siembran confusión que es lo que les interesa. 

 En Jesús, como en Ezequiel y en muchos otros, vemos y reconocemos a un verdadero profeta. Jesús no se conforma con denunciar el mal y a quien lo hace, sino que anuncia buenas noticias y aporta esperanza a quienes lo oyen. ¿Qué son si no las Bienaventuranzas? Una denuncia del mal que hacemos los hombres y una esperanza para quienes lo sufren. ¿Y el texto de Isaías que Jesús recita en la sinagoga de Nazaret: “El Espíritu del Señor está sobre mí…me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres”?. (Lc. 4,16-19) Son anuncios de esperanza, que hoy también necesitamos.

 Los paisanos de Jesús se hacían las preguntas que hemos leído y que pueden resumirse en la desconfianza hacia Jesús porque, según ellos “le conocían”. Hoy también desconfiamos de los  profetas porque, decimos: les conocemos. Hoy hay profetas que enviados por Dios no pueden callarse y nos llegan a echar en cara nuestro conformismo ante la situación que se vive. Denuncian que no se haga nada para desenmascarar a los que comenten injusticias, a los que viven a costa de los demás, a los que llegan incluso a reírse de los que pierden todo, mientras ellos siguen ganando.

Pero estos profetas no se quedan en denunciar. Ellos, desde su fe y desde sentirse invadidos por Dios, viven una “fe esperanzada que anuncia a través de bellas imágenes, la salvación”, (Tamayo Acosta. “Hacia la comunidad”). Pero, ¿cuál es el problema? Que oímos más fácilmente a los falsos profetas, a los de las malas noticias que a los verdaderos profetas, esos que nos infunden esperanza en el corazón y en la vida.

Nos toca denunciar a los falsos profetas, a los que se escudan en el mal de otros, y anunciar con el verdadero profeta, que es Jesús, y con muchos otros que le siguen, que vendrán, que vienen momentos de conversión, de vida y de libertad que ayudarán a volver el corazón del hombre a Dios y al prójimo y construir un mundo donde esas profecías que se anuncian sean una realidad.

 


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Lecturas de la misa – Domingo 8 Julio 2012 – Dom. 14º T.O. ciclo B

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 2-5

En aquellos días, el espíritu entro en mí, me puso en pie, y oí que me decía:- «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: «Esto dice el Señor» Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (W.: 2cd)
 Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.

A ti-levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores.

Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma esta saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos.


SEGUNDA LECTURA

Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo

        Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 7b-10

Hermanos:
Para que no, tenga soberbia, me han metido una espina en  la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.»
Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.
Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.


Aleluya Lc 4, 18
El Espíritu del Señor esta sobre mí; me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres.
EVANGELIO

No desprecian a un profeta más que en su tierra

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

– «¿De donde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
– «No desprecian a un profeta mas que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra de Dios.


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Homilia domingo 13º t.o. ciclo B. Domingo 1 de julio 2012

Podemos decir que la vida es lo que más apreciamos y valoramos las personas. Y la vida centrada en la salud. La salud ha sido y es un valor que todos queremos gozar. Cuando falta la salud nuestra vida está mermada. Para muchas personas vida y salud son equiparables: gozar de buena salud es tener vida saludable.

La primera lectura y el evangelio nos hablan de la vida. Dios crea la vida y Jesús devuelve la vida terrenal a una niña. Siempre decimos que la mejor definición de Dios es: “Dios es amor”. Pero esta definición de Dios quedaría coja si el amor no acompañara a la vida. El Dios del que nos habla Jesús es el Dios que por puro y gratuito amor da vida a lo que ha creado. Y tendríamos que decir que este Dios no puede ser de otra manera: Dios, amor y vida van unidos en el Dios y Padre de Jesús.

En el libro dela Sabiduría, que es un libro del judaísmo tardío, se admite ya la inmortalidad, algo que costó admitir al pueblo de Israel. Este texto nos habla del Dios que crea la vida, que goza con la vida, que crea al hombre para la inmortalidad porque lo hace “a imagen de su propio ser”. Un Dios que es vida, pensemos, solo puede crear vida. Un Dios que es inmortal “crea al hombre para la inmortalidad. Es decir que lo que Dios es, vida y vida inmortal, lo quiere para el hombre creado por él a imagen suya.  Nuestro cuerpo desaparece, es verdad, pero la vida no se destruye sino que continúa, aunque no sepamos cómo.

En el evangelio Jesús devuelve a la vida terrenal a una niña. Aquí habrá que decir, al igual que en otros casos de vuelta a la vida que se nos narran en el evangelio, que no sabemos cómo fue esa vuelta a la vida, cómo era ese cuerpo. Pensemos que si la muerte se describe como estar echado, tumbado, la vida se describe como levantarse, como echar a andar, como dejar libre (en el caso de Lázaro, amigo de Jesús).

La orden de Jesús a la niña, “¡levántate!” no es solo decirle, ¡despierta!, sino que va más allá y significa: ¡niña vive! Jesús continúa la obra del Padre. En el evangelio de san Juan leemos: “como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere” (Jn 5,21). El mensaje de Jesús, con sus palabras y obras, es decir con las parábolas y milagros, es un mensaje de vida. El mensaje de Jesús se resume en dos palabras: vida y dar motivos de esperanza. Y hasta tal punto es un mensaje de vida que El la entrega por todos nosotros.  

Habría que señalar la curiosa la oposición entre Dios y el hombre en este sentido. Dios está por la vida y por la vida plena, por la vida digna para todos, por la vida íntegra y llena de respeto y libertad. El hombre está por la muerte, por la falta de respeto a la vida y a toda la vida. El hombre con su ansia de poder está destruyendo la vida. No vendría mal en estos tiempos hablar más de la vida, de ayudar a vivir dignamente, de colaborar a que se pueda vivir curando, sanando, liberando.

La segunda lectura es una llamada a ayudar a otros a vivir, a poder vivir con dignidad. “Vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen” dice san Pablo. Ayudemos a otros con nuestra generosidad, pero sobre todo, ayudémosles a vivir. Que nuestro vivir bien no sea a costa de que otros vivan mal. A nosotros nos toca crear, favorecer la vida, la nuestra y la de los demás. Imitemos a Dios y a Jesús creando vida y dando vida a nuestro alrededor.