Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red

Homilia domingo 15º t.o. Ciclo B. Domingo 15 julio 2012

Deja un comentario

En los evangelios leemos que mucha gente seguía a Jesús. Se dice también que Jesús “hablaba con autoridad y no como los escribas y fariseos”. Podemos preguntarnos ¿por qué? Y no basta con decir que Jesús era Dios, no. Jesús ante sus contemporáneos era uno más. Y la gente lo seguía. ¿Por qué? Porque Jesús no se perdía en discursos vanos. Jesús anunciaba el Reino de Dios o reino de los cielos con gestos concretos, con  acciones que repercutían en las personas.

Hoy lo vemos en el evangelio. Cuando Jesús envía a los Doce a anunciar el Reino de Dios no les dice que tienen que hablar, sino que tienen que actuar, que manifestar lo que es el Reino de Dios a base de gestos sencillos. Fijándonos en el evangelio vemos que lo primero que hace Jesús es darles autoridad sobre los espíritus inmundos. Esta autoridad es para usarla en beneficio de los demás no en beneficio propio. Y la autoridad de los discípulos emana de Jesús. Y la de Jesús proviene del Padre y se concreta en el servicio. 

Cuando nosotros hablamos de autoridad, la revestimos de poder, de signos que ostentan poder, de signos que hay que reverenciar. Para Jesús la autoridad se concreta en dos signos que están muy lejos del poder y de la reverencia. Esos signos son: el bastón y las sandalias. El bastón para ayudarse en el camino y apoyarse ante el cansancio. Y las sandalias como signo de estar preparado para seguir a Jesús y signo de humildad. 

A los Doce les bastaba con el bastón y las sandalias. No tenían discursos preparados, no enseñaban leyes o normas. Lo único que esperaban era que les recibieran  y escucharan. Y su mensaje era predicar la conversión y echar demonios. Para eso tenían autoridad.

Tal vez hoy deberíamos actuar como los Doce. Hoy como iglesia que somos tenemos la autoridad de Jesús para actuar en beneficio de los demás. Las personas miran más los gestos que las palabras y como iglesia, a veces, nos perdemos en palabras, discursos, normas y olvidamos los gestos, gestos que convencen más que las palabras. 

Hoy hay personas que siguiendo el ejemplo de los Doce llegan más fácilmente a los demás con gestos sencillos que con largos discursos. Hoy las personas agradecen más una palabra de ánimo, un gesto de solidaridad, un estar cerca de ellos más que toda una perorata que les podamos decir. Aceptan mejor la cercanía que la palabrería. 

El Reino de los cielos, el Reino de Dios se anuncia con gestos sencillos, con cercanía al necesitado, con ayudas concretas. Esos gestos, esa cercanía, esas ayudas son una manera de “echar demonios”, es decir una manera de liberar a las personas de los demonios del egoísmo, del afán de poder, de oprimir al otro. El tipo de demonios que los Doce expulsaban y los espíritus inmundos sobre los que tenían autoridad siguen actuando hoy igual que en tiempos de Jesús. Y esos demonios o espíritus se echan con gestos de amor, de perdón, de bondad y no con palabras o discursos que no conducen a nada. 

Aprendamos nosotros de los Doce, llevemos el bastón y las sandalias de la palabra de Dios y anunciemos el Reino de los cielos que Jesús vino a predicar y que es el que verdaderamente salva.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s