Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Movidos por el Resucitado queremos ser la Comunidad de la Pascua: «Entre ellos no había necesitados. Lo tenían todo en común». Nos hablan los Hechos en la misa de esta segunda martes del tiempo de la luz.

Te ofrezco la eucaristía de hoy desde la Comunidad Marianista SMP. En ella hemos escuchado el relato que nos sumerge en la vida de aquellos que comenzaron a vivir el don de ser comunidad con la fuerza, la alegría y la paz del Resucitado. Son palabras que no requieren comentario y que nos impulsan también a nosotros en este AYUDA COVID19 que ayer pusimos en marcha y la que ya muchos estáis respondiendo con generosidad. ¡Que la Palabra de Dios nos urja hoy accionar a la resurrección!:

«El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba con mucho agrado. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo necesitaba.» (Hechos de los Apóstoles 4,32-37)

A nosotros nos toca vivir con la misma intensidad nuestra fe, en amor operante, para que el mundo crea.

No te olvides, necesitamos alimentos y fondos para, de la mano de nuestros hermanos de la Comunidad de Sant’Egidio, salir al paso de la necesidad de alimentos y productos básicos de higiene de las personas y familias en situación de mayor vulnerabilidad.

Un abrazo y buenos días, queridos amigos y amigas.

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Todo en común

 


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Celebrar el 2º Domingo de Pascua, juntos en familia. Encuentros con Jesús en casa con los niños.

Queridas familias:

Un día como hoy algunos de vuestros hijos estarían recibiendo su Primera Comunión, y muchos de nosotros estaríamos celebrándolo con ellos, en Pascua, con alegría, como se merece.

Entonces nos sorprende una inquieta rebeldía… ¿Y vamos a dejar que este día pase? ¿Se nos escape? ¿Tanto tiempo esperándolo, preparándolo para que no llegue? ¿Y ellos, vuestros hijos, cómo están, qué sienten? ¿Qué les dice Jesús?

Ellos y también nosotros, empezamos a estar sedientos de Jesús, de encuentro, de comunidad, de fiesta y de calor.

Sigamos esperando y preparando, porque sin duda Él lo hará, y ese día llegará para ellos, también para nosotros, pero hoy… no podemos evitar animaros a que no dejéis pasar este momento para vivir con ellos un día especial, especialmente bonito, junto a Jesús, rodeado de fiesta y de celebración, en la intimidad de vuestro hogar, como suceden las cosas bonitas… porque un día como hoy, no volverá.

Las grandes alegrías nos llevan un tiempo, un tiempo para preparar el corazón, para vaciarlo y hacer hueco sólo para que aquella se haga presente y desde ahí nos transforme, nos mueva, nos sobrepase y nos haga renacer.

No nos desesperemos. No nos dejemos llevar por el miedo, la duda o la incertidumbre y seamos pacientes, busquemos la paz, busquemos su paz, la que Jesús nos desea.

Ojalá sepamos abrir los ojos, los oídos y despertemos todos nuestros sentidos para reconocerle entre nosotros y saber escuchar con cariño: Ánimo, dichoso tú porque crees, porque estás vivo, porque me ves, porque estoy contigo.

Un abrazo lleno de la alegría y la paz de Jesús.

DOMINGO 19 de abril en familia 2020 def

Encuentros con Jesus comic

 

 


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«Proclamad el Evangelio a toda la creación», nos pide Jesús hoy en este sábado de Pascua. Misa desde la Comunidad Marianista SMP

Sábado de Pascua. Hoy quiero hacer una pausa en estas letras que cada mañana escribo pensando en ti. Todas ellas han sido dictadas desde el corazón, tocado por la Palabra proclamada en la eucaristía de la mañana y al aire de todo lo que nos pasa en este tiempo de confinamiento. Casi sin darnos cuenta, hemos atravesado la cuaresma y estamos a punto de cerrar la octava de Pascua. En esta semana de luz venciendo a las sombras, Jesús se nos ha manifestado: en el sepulcro, en el jardín, camino de Emaús, en el cenáculo, y quizá en la cocina mientras preparabas la comida a tus hijos o en el balcón de tu casa mientras aplaudías, o en el beso de buenas noches a los tuyos, en el silencio del desvelo de la madrugada, en una llamada de teléfono inesperada que levanta de la muerte y devuelve a la vida. Y si todavía no ha ocurrido, ten paciencia que el Señor no dejará de manifestarse y de alumbrar toda oscuridad. Espera, ten fe, ama y si sientes el resplandor de su Luz, acoge la llamada que Él mismo nos hace hoy: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El día que se rompa el confinamiento, el día que se abra el portón de tu casa, siéntete urgido a gritar al mundo entero la alegría de un Dios tan grande que en estos días no ha dejado ni un solo instante de acompañarnos, sostenernos y conformar nuestro corazón para que seamos semilla de una humanidad resucitada.

Es tiempo de dejarte a solas con Él. Desde mañana te entregaré la eucaristía celebrada en la comunidad con una palabra del Evangelio. Solo me queda desearte la PAZ y la ALEGRÍA de JESÚS, nuestro AMOR y nuestra ESPERANZA. ¡Qué afortunados somos de que su mirada se haya posado en la nuestra! Feliz Pascua, paso de la muerte a la vida. Un abrazo.

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Resucitado cenaculo


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Cuando el Resucitado hace fecunda la faena y nos espera a la orilla de la playa. Misa del Viernes de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

Es viernes, ese día saleroso en que todo apunta a descanso, familia, encuentro con los amigos,… todo eso que llena la vida de humanidad, fiesta, gozo, alegría, comunión. Sí, tienes razón, eso era antes. Ahora no sabemos si es viernes o martes, porque todos los días son iguales, todos son una reiterada repetición de rutinas en el confín de unos metros, con canciones oficiales cansinas y poco fiables acerca de curvas, recuentos, acuerdos y desacuerdos de quienes tendrían que poner concierto en medio de tanto desconcierto y no nos causan más que una sensación de hartazgo e incertidumbre. Pero es viernes de Pascua y el evangelio que hemos proclamado esta mañana nos hace escuchar a un Pedro que probablemente tan confundido y desconcertado como nosotros dice a los suyos: ¡me voy a pescar! Un gesto de arranque que motiva a los compañeros para iniciar la faena. Y mientras que prueban el sabor del fracaso porque no pescan nada, porque no ven color a la cosa, Jesús el Resucitado, se hace presente en la orilla, junto a las brasas y el pescado para compartir en fraternidad. Es la voz de Jesús que pregunta y entra en conversación desde la distancia la que introduce la novedad, la que pregunta, se interesa por nosotros, nos invita y sugiere cambiar de lugar de pesca; es el timbre único de su voz la que hace reconocer al discípulo amado, la presencia del Maestro en la orilla, la que hace tirarse al agua a Pedro deseando el encuentro y, como nosotros, el abrazo; es la que suscita la solidaridad entre los compañeros para arrastrar la abundantísima pesca hasta la orilla. Es el Resucitado el que hace nuevas todas las cosas.

Sí, amigo y amiga, hoy es viernes de confinamiento, y seguimos instalados en este espera incierta, pero Jesús se acerca a nuestra playa y quiere alimentarnos, fortalecernos, ayudarnos a reconocer el don de estar acompañados y tirar juntos de esta realidad que se vuelve agotadora. ¡Que sea él para ti hoy motivo de alegría; que te haga sentir que estamos entrando en el fin de semana! Reconoce con gozo su presencia y di también tú: ¡Es el Señor!

Buenos días, buena pesca y salud. Contigo y con Jesús, el que se manifiesta junto al mar, brindo al llegar el mediodía por la vida y la amistad compartida. Un abrazo.

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Resucitado junto al lago

 


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Jesús el Resucitado entra en nuestras casas y nos dice: «Paz a vosotros» Misa del jueves de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

¡Paz a vosotros! No son palabras mías, sino de Jesús el Resucitado. Hoy también entra en nuestros cenáculos cerrados en donde un puñado de discípulos se debaten entre el asombro, la incredulidad y el despuntar de noticias llegadas de un sepulcro vacío. También en medio de nuestras dudas y zozobras, alimentadas por esta cuarentena prolongada, Jesús nos pregunta: ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Y nos invita a reconocerlo, mostrándonos las marcas del Crucificado que es tanto como recordarnos su amor por nosotros y la compasión extremada de Dios: «mirad mis manos y mis pies, soy yo en persona». ¡Qué grande la pedagogía de Jesús y su paciencia para que en nuestro interior pueda brotar la fe en la vida, la confianza renovada en su Palabra, la certeza de que Dios en su Hijo no nos abandona sino que abre de par en par las puerta de la esperanza!

No sé tú, pero yo necesita acoger esta ofrenda de Jesús en la mañana, el don de su PAZ. Solo desde ella, puedo levantarme un día más, para ejercer el ministerio que a cada uno de nosotros nos encomienda hoy: ser testigos de la resurrección. Antes de hacer otra cosa, piensa en alguien que precisa del anuncio de la Vida. El Señor te envía hoy a comunicarle que Cristo ha vencido a la muerte y que a ti te ha visitado con su paz. Un abrazo, amigas y amigas. La paz con vosotros.

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Jesus de la Paz

 


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¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino? nos pregunta el Resucitado en la eucaristía de este miércoles de pascua.

¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?¿De qué estáis hablando?¿Cuáles son vuestras preocupaciones?¿Cuál es el hilo de la trama de vuestra vida? Es una pregunta de Jesús Resucitado a aquellos dos hombres que desfondados volvían a su pueblo, llenos de pesar y con mirada oscurecida por los acontecimientos de aquellos días. Esta semana de Pascua es una ocasión para dejar pasar a Jesús, que no se apareció solo a sus discípulos hace veinte siglos, sino que hoy quiere manifestarse, quiere hacerse compañero de camino, acompasar sus pasos con los nuestros y alumbrar con su Presencia y su palabra, nuestra propia narración.

Quizá en esta mañana, si te atreves a explicarle lo que te pasa, lo que te duele, lo que esperas, empezarás a sentir el corazón caldeado. No lo dudes es la fe que se despierta cuando sentimos la proximidad de Jesús, cuando le dejamos paso, cuando le permitimos ser peregrino con nosotros. Y entonces, brotará en ti un clamor: ¡Quédate con nosotros! No te despegues, no te marches, entra a cenar. Esto y no otra cosa, querido amigo, querida amiga, es la oración. El deseo de que Jesús permanezca con nosotros: lo que ocurre entonces, ya te lo sabes. El bendice, parte el pan y lo reparte. El vuelve a entregarse por ti y por mi. Y entonces nuestro ojos recuperan la visión y necesitamos, ir y contar a los hermanos, que es verdad, que Cristo ha resucitado, que lo reconocemos al partir el pan.

¿Sabes? También a nosotros nos reconocen luminosos, resucitados, renacidos y llenos de vida, cuando nos partimos y repartimos y alimentamos, y nos volvemos eucaristía. En medio de la tormenta, de la lluvia pertinaz como la de esta mañana sobre Madrid, ponte en marcha, aunque sea en zapatillas y desde casa: siéntete alumbrado por Jesús y enviado a como él, bendecir, partir el pan y alimentar con la alegría y la luz de la fe a quienes aún permanecen en sombras de muerte. Un abrazo, caminantes de Emaús.

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emaus camino


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¿Por qué lloras?¿A quién buscas?, pregunta hoy Jesús Resucitado mientras pronuncia tu nombre. Misa del Martes de Pascua desde la Comunidad Marianista de Santa María del Pilar

Encuentros. Nuestra vida está hecha de momentos luminosos en donde la presencia de un tú, hizo comenzar una historia y generar un vínculo. Justo ahí experimentamos que estamos hechos para la relación. Ayer, mientras compartía reunión online con mis hermanos de la Fraternidad Marianista «Algo Nuevo está naciendo», mientras escuchaba la música de la voz de cada cuál, las miradas, sonrisas y gestos de cada uno, los relatos cotidianos y los momentos únicos que nos brindan estos días, me reafirmaba en que estamos hechos para la comunión; que compartir las grandes alegrías y también nuestras caídas y desfondes, genera ese misterio de solidaridad que hace brotar el amor. Y por eso no hay nada que nos cause un mayor terremoto emocional que la pérdida, la separación, la ausencia, de aquellos, de aquella, de Aquel a quien amamos. Una conmoción que nos trastoca de tal manera que ya no podemos ver con claridad, que hace que la vista se nos nuble y no haya ni consuelo ni horizonte de futuro.

Y entonces comprendí a María Magdalena que en el evangelio que hemos leído esta mañana, en la vecindad del sepulcro de Jesús, no puede dejar de llorar. ¿Por qué lloras? Se le pregunta por dos veces. Muchos de nosotros podríamos responder hoy: porque murió mi padre, porque no pude despedirme de mi madre, porque he perdido a un amigo, porque son muchas las personas mayores que estos días nos han sido arrebatadas. Lloramos porque amamos. Todo esto nos pasa en esta cuarentena de nuestras desdichas. Y aquí de nuevo el evangelio se conecta con nuestras vidas y nos damos cuenta de que, como repetía el jesuita Adolfo Chércoles, hay que creer en el evangelio no porque sea evangelio, sino porque es verdad, es real. Jesús mismo se pone delante de nosotros y nos pregunta: ¿a quién buscas?¿a quién necesitas?¿quién te falta? Jesús, en la Pascua sale a nuestro encuentro, en nuestro llanto, en la tristeza que nos ahoga, porque el Resucitado, viene ante todo, con «el oficio de consolar». Y entonces, cuando lo dejamos entrar en nuestra vida real, cuándo nos abrimos a su presencia, cuando le prestamos atención, escuchamos como la Magdalena, pronunciar nuestro nombre: María. Solo entonces, nuestra religiosidad aprendida se convierte en fe capaz de reconocer, el rostro de Jesús Resucitado que limpia nuestras lágrimas y nos permite ver con claridad y recuperar poco a poco, el horizonte de sentido.

El evangelio de hoy termina diciendo: no te quedes mirándome. Ve y cuéntaselo a mis hermanos. En estos días de Pascua, nada más grande que podamos sentirnos interpelados por la voz de Jesús que nos pregunta por nuestra llanto, por nuestra búsqueda, y que en el encuentro y en el pronunciar nuestro nombre, abre nuestros ojos, nos hace recobrar la esperanza y nacer de nuevo. Esto ya es resucitar. Ojalá lo entendamos. La resurrección comienza hoy, en el encuentro con Él. En mi abrazo viaja hoy tu nombre. ¡Que pases un buen día!

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Maria llora


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Un eco repetido en lunes de pascua, «alegraos», «no temáis». Misa celebrada en la Comunidad Marianista SMP

¿Sabes lo que es el eco? Se trata del sonido repetido que surgió en un instante y que se prolonga en el tiempo. ¿Y por qué te hablo del eco? Porque esta mañana al escuchar el evangelio durante la eucaristía, me ha parecido que llegara hasta mis adentros la voz potente de Jesús dirigida a la mujeres que, muy temprano, se encaminaron hacia el sepulcro: ALEGRAOS. NO TEMÁIS. Es la voz de Cristo en la mañana de la Resurrección, que llega hasta nosotros como buena noticia, como «el amor en tiempos de cólera» que diría el gran Gabriel García Márquez. Las palabras, la voz y la presencia de Cristo Resucitado de la noche del sábado de gloria, se prolongan durante estos ocho días, la octava pascual, para que todos nuestros sentidos capten y se enteren de que la vida ha triunfado sobre la muerte, que esto ha pasado en Jesús el Señor y que todos nosotros, por muy fastidiada que sea la realidad por la que pasamos, estamos convocados a compartirla con Él.

Ayer José María Rodríguez Olaizola, compañero jesuita, nos recordaba que nadie se tiene que sentir obligado a la alegría por decreto, automáticamente, porque la situación que nos toca atravesar limita nuestras posibilidades de vida gozosa. Por eso, la Iglesia te invita a escuchar la voz repetida de Jesús; quiere que poquito a poco, el corazón se deje empapar de su presencia, hasta que su luz se refleje en nuestro rostro, emerja en la sonrisa y se desprenda de nuestra mirada. Si en estas semanas te ha visitado la oscuridad, la sombra de muerte, la angustia, la aflicción, no creas que tu fe se ha perdido porque aún la luz no ha vuelto a ti. Ocho días de octava pascual, cincuenta días de Pascua, son un camino sereno para que cuando menos lo pienses, Jesús, el Crucificado-Resucitado por amor a ti, se te plante delante y con sola su presencia, sentirás que amanece, la vida es nueva y estalla el gozo.

Un abrazo hermano, un abrazo hermana, desde la grisura externa de este día lluvioso que bajo su apariencia, oculta el fulgor de la primavera ya estrenada.

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Resurrección-de-Jesús


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Feliz Pascua de Resurrección. Te ofrecemos la Vigilia Pascual y la misa de este domingo desde la Comunidad Marianista SMP.https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

Feliz Pascua, queridos amigos y amigas. Un día esplendoroso se nos ha regalado. La luz entra a raudales por todas las ventanas y se cuela en nuestros hogares como la presencia del Ángel que dice a las mujeres: No temáis, alegraos. Jesús ha resucitado, tal y como había dicho. Id, decidle a vuestros hermanos que vayan a Galilea; él va delante de vosotros. Jesús Vive, abre camino, espanta los miedos, nos baña de una alegría indecible y nos hace intuir que pronto lo veremos, en nuestra Galilea, en nuestro lugar de trabajo, encuentro, diversión, en la calle, en el bar, con los amigos,…. Jesús ya va por delante. Amigo, llenante de esperanza. La alegría de esta noche nadie nos la puede arrebatar. Un abrazo lleno del gozo inmenso de la fe en Jesús, el Resucitado.

Comparto con vosotros la celebración de la Vigilia Pascual y la misa de hoy domingo de resurrección en la Comunidad Marianista de Santa María que os felicita con todo cariño en esta mañana hermosa de Pascua.

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Resucitado rupnik

 


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Jesús rompe nuestras tinieblas: Vigilia Pascual a las 22h desde la Comunidad Marianista SMP en https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

Queridas familias,

Hoy es la noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo ha pasado de la muerte a la vida, por eso la Iglesia nos invita a todos sus hijos, estemos donde estemos, incluso aquí en casa, a que nos reunamos para velar en oración. Si recordamos la Pascua de Jesús y escuchamos su palabra, nos acercaremos a Él y también nosotros viviremos para siempre con Él. A las 22h comenzaremos la Vigilia desde la Comunidad Marianista a la que podrás unirte a través de https://www.facebook.com/ParroquiaSMP/

La vida en estos días nos salpica de tristeza, sin embargo, hoy toca estar alegres, toca rebuscar y volver a la fuente, toca ser agradecidos por todo cuanto tenemos, por lo que somos y hemos vivido, toca encontrar luz en la sombra y dejar que el Espíritu de Dios nos penetre tan hondo que vuelva a hacernos reír, reír a carcajadas, y sentir que estamos vivos.

Seguro vendrán tiempos mejores, sólo imaginar el día en que volvamos a encontrarnos, será un día de fiesta, sólo imaginar el reencuentro nos cambia el ánimo y nos fortalece.

Dios quiera que ese día llegue pronto, mientras tanto, no perdamos la oportunidad de agarrarnos fuerte a Él y vivir un día más. Te ofrecemos el guión para celebrar la resurrección con los niños en casa y la hoja para seguir la celebración de esta noche con los cantos y el evangelio que proclamaremos.

Un abrazo lleno de la luz y la paz de Jesús.

Celebración de Resurección – en familia 2020

Cantos Vigilia Pascual 2020

tumba vacia