Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 27 de Junio 2010

Lecturas de la liturgia – 13º domingo de tiempo ordinario 27 de Junio de 2010

  • Primera Lectura: I Reyes 19, 16b. 19-21
    «Eliseo se levantó y marchó tras Elías»En aquellos días, el Señor dijo a Elías: «Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén.» Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto. Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: «Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.» Elías le dijo: «Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?» Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.
  • Salmo Responsorial: 15
    «Tú, Señor, eres el lote de mi heredad»Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. R. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R.
  • Segunda Lectura: Gálatas 5, 1. 13-18
    «Vuestra vocación es la libertad»Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.» Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente. Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.
  • Evangelio: Lucas 9, 51-62
    «Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adonde vayas»

    Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.» Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.» A otro le dijo: «Sígueme.» Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.» Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.» Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.» Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»


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Homilía domingo 20 de junio 2010

HOMILIA  domingo 12º t.o. ciclo C.

Vivimos en una sociedad que da mucha importancia a las encuestas. A veces sufrimos encuestas para todo. Y esas encuestas crean estados de opinión. De vez en cuando salen datos sobre la confianza en tal o cual persona, institución, ideología. Y una constante que salta a la vista es la crisis de confianza. Las personas confiamos poco en tal o cual institución y en tal o cual persona.  Así establecemos diferencias y distinciones según nuestros gustos, nuestras opiniones e ideas y tal como van las cosas, somos muy críticos y bastante negativos.  

En el evangelio Jesús hace también una encuesta a los discípulos sobre su persona. Jesús fue una persona signo de contradicción. Su mensaje no era igualmente aceptado por todos. Las autoridades lo temían, querían quitarlo de en medio. Sus familiares pensaban que estaba loco. La gente establecía diferencias entre Jesús y los demás rabinos. Y Jesús, pregunta primero a los discípulos: “¿quién dice la gente que soy yo?”, para luego hacerles la misma pregunta a ellos: “y, vosotros, ¿qué decís que soy yo?”.

Podemos pensar que los discípulos no lo tenían muy claro, porque en el libro de los Hechos de los Apóstoles le preguntan: “¿es ahora cuando vas a restablecer el Reino de Israel?”. Pensaban y esperaban que Jesús iba a ser rey al estilo nuestro. Pedro responde de otra manera, aunque luego le traiciona, le confiesa como “el  Mesías de Dios”.

Ante esta confesión, ante el resultado de esta encuesta, Jesús apela a la confianza en El sobre todo por los momentos duros que vivirá después: padecerá, será desechado, será ejecutado y resucitará. Ante este panorama y haciendo un poco de ficción cabría preguntarse: ¿la respuesta de Pedro habría sido la misma si Jesús hubiera dicho estas palabras antes de confesarle Pedro como Mesías? Pero eso es ficción y la realidad es que los discípulos dieron su vida por Jesús. Esa es la respuesta verdadera a la encuesta sobre Jesús.

¿Cuál es nuestra respuesta, cuál es mi respuesta a la pregunta de Jesús: ¿quién soy yo para ti? Seguro que tenemos muchas respuestas, pero tal vez, sean respuestas de palabra, respuestas sin compromiso. Pedro le confiesa “Mesías, y aunque le traiciona, da su vida por El. La confianza de Pedro y de los discípulos en Jesús no es de palabra sino con la vida.

Cuando respondemos a una encuesta, ¿lo hacemos desde el convencimiento o desde… bueno, respondo para salir del paso y que me dejen en paz?  Cuando leemos, escuchamos la palabra de Dios…¿lo hacemos por rutina o desde el convencimiento de que Jesús me invita a seguirle, a cargar con mi cruz, a negarme a mí mismo? 

Estar bautizado, estar revestido de Cristo, como dice san Pablo a los Gálatas, es seguir a Cristo en la vida, y seguir a Cristo en la vida es dar la vida por El y los hermanos. Así cuando nos pregunten, cuando me pregunten quién es Jesús para mí, responderemos, responderé que Jesús además de Hijo de Dios, es alguien a quien sigo de corazón y que da sentido a mi vida. 


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Lecturas de la misa – Domingo 20 de junio 2010

Lecturas de la liturgia – 12º domingo de tiempo ordinario 20 de Junio de 2010

  • Primera Lectura: Zacarías 12, 10-11; 13, 1
    «Mirarán al que atravesaron»Así dice el Señor: «Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo Único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día, será grande el luto en Jerusalén, como el luto de Hadad-Rimón en el valle de Meguido.» Aquel día, se alumbrará un manantial, a la dinastía de David y a los habitantes de Jerusalén, contra pecados e impurezas.
  • Salmo Responsorial: 62
    «Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío»Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. R. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. R. Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. R.
  • Segunda Lectura: Gálatas 3, 26-29
    «Los que habéis sido bautizados os habéis revestido de Cristo»Hermanos: Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.
  • Evangelio: Lucas 9, 18-24
    «Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho»

    Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.» Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»


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Homilía domingo 13 de junio 2010

HOMILIA domingo 11º tiempo ordinario. Ciclo C

El perdón, fruto del amor. Creo que es la frase que mejor puede resumir las lecturas de hoy. La repito, el perdón, fruto del amor.

En la primera lectura Dios perdona a David por el amor que le tiene. David ha cometido un gran pecado: matar a espada a Urías y quedarse con su mujer. David reconoce su pecado y Dios le perdona. Pero le perdona por el amor que le tiene. Fruto de ese amor que profesa a David, le ha dado cantidad de cosas, como nos dice la lectura, y aún le dará más: una descendencia de la que nacerá el Mesías.

En la segunda lectura se nos dice que nuestra justificación, es decir nuestro ser justos ante Dios no es gracias a la ley, sino a la fe en Jesús. El perdón de Dios hacia nosotros no es fruto de la ley, el perdón de Dios es fruto del amor. Si el perdón dependiera de la ley sería horrible, pues estaríamos bajo el poder de la ley, y la ley, depende de quien la interprete, puede ser dura e implacable, más aún cuando se interpreta al pie de la letra. Jesús dice en el evangelio: “el sábado se ha hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”. Para Dios el hombre está y estará siempre por encima de la ley, sobre todo de toda ley que oprima a la persona.

Y en el evangelio vemos con mayor claridad que el perdón es fruto del amor. “Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor”. Esta frase puede extrañar hoy a muchas personas al igual que a los hombres del tiempo de Jesús. La manera de actuar de Dios con respecto al perdón, entre otras cosas, no es nuestra manera de actuar. Dios perdona siempre y nos dice que hay que perdonar hasta setenta veces siete. No creo que sea bueno adoptar una actitud moralista ante esta frase de Jesús. Quien lo haga demuestra no entender el obrar de Dios y de Jesús, que va más en la línea de salvar y perdonar que de condenar, de amar por encima de todo.  

Vayamos al terreno humano y seamos realistas: nos cuesta perdonar porque no amamos. Y si no, pensemos en alguien concreto a quien no hemos perdonado, sobre todo si es  una persona cercana a nosotros…¿por qué? porque no le amamos.  No perdonamos porque emitimos un juicio fruto del odio, del rencor, de la ira, o incluso del dolor y lo peor de todo es que nos creemos con todo el derecho a juzgar y más aún a condenar. Estamos lejos de aceptar que el perdón es fruto del amor.   

Hoy en las lecturas tenemos tres ejemplos que nos pueden ayudar a ejercer el perdón hacia los demás fruto del amor que les podamos tener. Para ejercer el perdón hay que ser misericordiosos, es decir, tener un corazón semejante al de Dios, que es lo mismo que decir,  un corazón lleno de amor por sus criaturas. Para ejercer el perdón hay que

poner a la persona por encima de la ley. Sólo así podremos comprender que el perdón es fruto no de la ley sino del amor. Para ejercer el perdón tendremos que aceptar que no somos jueces, sino que el juicio se lo dejemos a Dios que, por encima de todo, perdona.

Termino recordando las palabras de Jesús: “sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor”.


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Lecturas de la misa – Domingo 13 de Junio 2010

Lecturas de la liturgia – 11º domingo de tiempo ordinario 13 de Junio de 2010

  • Primera Lectura: II Samuel 12, 7-10. 13
    «El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás»En aquellos días, Natán dijo a David: «Así dice el Señor, Dios de Israel: «Yo te ungí rey de Israel, te libré de las manos de Saúl, te entregué la casa de tu señor, puse sus mujeres en tus brazos, te entregué la casa de Israel y la de Judá, y, por si fuera poco, pienso darte otro tanto. ¿Por qué has despreciado tú la palabra del Señor, haciendo lo que a él le parece mal? Mataste a espada a Urías, el hitita, y te quedaste con su mujer. Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu casa; por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías.»» David respondió a Natán: «¡He pecado contra el Señor!» Natán le dijo: «El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás.»
  • Salmo Responsorial: 31
    «Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado»Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito. R. Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R. Tú eres mi refugio, me libras del peligro, me rodeas de cantos de liberación. R. Alegraos, justos, y gozad con el Señor; aclamadlo, los de corazón sincero. R.
  • Segunda Lectura: Gálatas 2, 16. 19-21
    «Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí»Hermanos: Sabemos que el hombre no se justifica por cumplir la Ley, sino por creer en Cristo Jesús. Por eso, hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe de Cristo y no por cumplir la Ley. Porque el hombre no se justifica por cumplir la Ley. Para la Ley yo estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí. Yo no anulo la gracia de Dios. Pero, si la justificación fuera efecto de la Ley, la muerte de Cristo sería inútil.
  • Evangelio: Lucas 7, 36-8, 3
    «Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor»

    En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si este fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.» Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Él respondió: «Dímelo, maestro.» Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» Simón contesto: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.» Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.» Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.» Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.» Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.» Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.


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Homilía domingo 6 de Junio 2010 – Corpus Christi

Cada domingo nos reunimos para celebrar la Eucaristía también llamada la Cena del Señor. En ella hacemos memorial de su entrega por nosotros y pronunciamos la acción de gracias que Jesús pronunció, es decir tomamos el pan y decimos: “esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros” y tomamos la copa y decimos: “este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre…haced esto en memoria mía”.

Un autor decía que Jesús fue el hombre para los demás. No solo por lo que dijo e hizo, sino sobre todo porque se entregó por nosotros y nos dejó el memorial de su Cuerpo y Sangre. Para nosotros los cristianos este memorial, la Eucaristía, es el signo distintivo de nuestra fe y de él deriva todo lo demás. La iglesia vive de la Eucaristía, título de una encíclica.

El mensaje de Jesús fue un claro compromiso con la persona, con su vida, su dignidad y apostó por ello hasta entregar su propia vida. El mensaje de Jesús no se quedó en palabras bonitas sino que lo ratificó con el hecho de entregarse por nosotros y quedarse con nosotros.

Ese mensaje de Jesús lo leemos hoy claramente en el evangelio cuando dice a los apóstoles: “dadle vosotros de comer”. Estas no son palabras bonitas sino que es una orden clara de continuar haciendo lo que El hizo y dijo.

Dadles vosotros de comer lo podemos interpretar de diversos modos.

  1. dar comida al que pasa hambre, al que está en un descampado, como dice el evangelista.
  2. celebrar y distribuir la Eucaristía, hacer que llegue a todos los hombres, que todos puedan recibir el Cuerpo de Cristo.
  3. y es también, y sobre todo, el compromiso por predicar y vivir el evangelio.

A nosotros nos toca hoy dar de comer a otras personas. No podemos separar la Eucaristía de este mandato del Señor de dar de comer a otros. No celebraremos verdaderamente la Eucaristía si no hay por nuestra parte el compromiso de ayudar a los demás. Ya de los primeros cristianos se nos dice que “nadie pasaba necesidad, porque ponían todo en común”. Ahí tenemos un ejemplo práctico de “dadles vosotros de comer”.

Los que formamos la iglesia lo hacemos de muchas maneras. Cualquier ayuda, personal o material, que se entrega a la iglesia llega, muchas veces, donde no llegan otras ayudas: comedores sociales, parados, emigrantes, visitas a enfermos…estas y otras muchas formas de ayudar son la respuesta a la orden de Jesús: “dadles vosotros de comer”.

La Eucaristía no es solo lo que celebramos aquí. La Eucaristía continúa en lo que hacemos cada día a favor de nuestros hermanos. Jesús se entregó por nosotros, se nos da como alimento. El mismo Jesús nos dice hoy a nosotros: dadles vosotros de comer…de comer el pan de la palabra de Dios, el pan del Cuerpo y Sangre de Cristo, el pan de cada día que pedimos en el Padre nuestro. Hagamos nuestra el gesto de los apóstoles: repartamos del pan de la bendición a todo el que lo necesite.

Que así sea.


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Lecturas de la misa – Domingo 6 de Junio 2010: Cuerpo y Sangre de Cristo

Lecturas de la liturgia – Festividad del Cuerpo de Cristo 6 de Junio de 2010

  • Primera Lectura: Génesis 14, 18-20
    «Sacó pan y vino»En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino y bendijo a Abrán, diciendo: «Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos.» Y Abrán le dio un décimo de cada cosa.
  • Salmo Responsorial: 109
    «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec»Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.» R. Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos. R. «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.» R. El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.» R.
  • Segunda Lectura: I Corintios 11, 23-26
    «Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor»Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.
  • Evangelio: Lucas 9, 11b-17
    «Comieron todos y se saciaron»

    En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.» Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.


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Homilía domingo 30 Mayo – Santísima Trinidad

A nosotros, normalmente, nos gusta hacer planes. Planes que afectan a nuestra vida, familia, futuro, estudios, trabajo… y suelen ser a corto, medio o largo plazo. Nos sentimos a gusto cuando vemos que se realizan, nos sentimos un tanto frustrados cuando no nos salen como pensábamos. Cuando las cosas no nos salen “bien”, solemos animarnos unos a otros a seguir adelante, o a rectificar. Recordemos ese refrán: “rectificar es de sabios”. A veces hay que afrontar la vida y sus reveses con dignidad, con confianza, con fe, con ayuda.

Dios también tiene sus planes sobre el mundo y el hombre. Ya desde el libro del Génesis se nos dice que Dios tiene un plan  de salvación para nosotros. Este plan de salvación lo llevan a cabo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es decir la Trinidad.

Por recordaros algo que aprendimos de pequeños: el Padre nos creó, el Hijo nos salvó y el Espíritu Santo nos sigue santificando.

 El plan de salvación es sobre todo la vida. Dios nos da la vida, quiere que la vivamos, que la cuidemos, que la demos a los demás y que seamos creadores de vida con El.

A veces frustramos ese plan de salvación que es la vida nuestra y la de los demás. Para recordarnos el regalo de la vida, Dios envió a su Hijo. La misión de Jesús fue hacernos ver que la vida de toda persona, sobre todo la de aquellos a quienes toda sociedad desprecia o margina, es una vida importante para Dios. Por eso su mensaje es un mensaje de vida, de esperanza en la vida, de vida entregada a los demás. Y por esa vida que El predicó, Jesús entregó su propia vida. No tenía otra cosa, ni bienes, ni familia, tan solo tenía la vida recibida del Padre que dio por nosotros.

Pero seguimos cargándonos el plan de salvación, es decir la vida. Y el Padre y el Hijo nos envían al Espíritu, nos envían la fuerza, la misma energía de Dios para “guiarnos hasta la verdad plena”. Jesús no dijo todo porque no podíamos cargar con ello, por eso la acción del Espíritu derramado en nuestros corazones es revelarnos lo que está por venir. Y lo que está siempre por venir no son doctrinas, ni documentos, ni normas, no, lo que está siempre por venir es la vida, es la dignidad de la vida, el respeto a la vida, a toda vida y a toda la vida.

Todo esto sigue siendo un misterio para nosotros, porque no llegamos a captar la riqueza del Dios de la vida, del Dios que da la vida, del Dios que por amor se hizo hombre y por amor nos está constantemente enviando su Espíritu para revelarse El mismo cómo es, es decir, como AMOR y para revelarnos que ese amor es lo que quiere para todos nosotros.

Para llegar a comprender esto es necesario saber cómo es nuestra relación con Dios, ya sea el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo. Una relación cercana, sencilla y abierta a cualquiera de ellos,  nos ayudará a conocer su plan de salvación sobre cada uno de nosotros. Abramos nuestro corazón, seguro que nos guiarán  hasta la verdad plena que es Dios mismo.


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Lecturas de la misa- Domingo 30 de Mayo 2010: Santísima Trinidad

Lecturas de la liturgia – Santísima Trinidad 30 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Proverbios 8, 22-31
    «Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada»Así dice la sabiduría de Dios: «El Señor me estableció al principio de sus tareas, «al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.»
  • Salmo Responsorial: 8
    «Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!»Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos. R. Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.
  • Segunda Lectura: Romanos 5, 1-5
    «A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu»A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-5 Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.
  • Evangelio: Juan 16, 12-15
    «Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará»

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»


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Homilía domingo 23 de Mayo 2010- Pentecostés

El domingo pasado, solemnidad de la Ascensión del Señor, comentaba cómo Jesús confía en los apóstoles para continuar la misión de predicar el Evangelio a toda criatura

y cómo los apóstoles experimentan un gran cambio. Ese cambio es fruto por una parte de la venida del Espíritu Santo sobre ellos y, por otra, fruto de la madurez a la que llegan al comprender que el Reino que Jesús predica y viene a instaurar no es un reino de poder, de ministros, de jefes,…sino que es el Reino del servicio mutuo.

Hoy, solemnidad de Pentecostés, también nosotros recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a experimentar un cambio semejante al de los apóstoles: comprender, aceptar y vivir el Reino de Jesús como servicio mutuo. Si no llegamos a esta conclusión difícilmente comprenderemos a Jesús y su mensaje.

Tres notas sacadas de las lecturas:

1ª. El Espíritu Santo es el que desde el principio empuja a los discípulos a predicar el evangelio. Les da fuerza, energía, apoyo, les quita el miedo. Es el que hace comprensible el mensaje de Jesús a todos los hombres que lo escuchan con corazón abierto como hemos visto en la primera lectura. Es el que hoy está presente en la iglesia que formamos todos y que quiere ser fiel al evangelio. El nos anima a ser testigos de Jesús. Es, en definitiva, el que universaliza el mensaje de Jesús y hace que el Evangelio llegue a todos los hombres. También a nosotros aquí reunidos.

2ª. El Espíritu Santo se manifiesta en cada uno para el bien común, según nos dice san Pablo en la segunda lectura. Yo subrayaría lo de “bien común”. Para saber si de verdad actúa el Espíritu a través de las personas hay que tener en cuenta este aspecto: el bien común. Lo que recibimos del Espíritu no es para guardarlo para nosotros, sino para darlo a los demás. El Espíritu actúa a través nuestra por medio de dones, de ministerios, de funciones.  Cada uno recibe algo bueno del Espíritu para hacer el bien a los demás. No podemos decir que no hemos recibido nada, todo lo contrario, hemos recibido mucho para el bien común. Lo que recibimos gratis del Espíritu, démoslo gratis a los demás.

3ª El Espíritu Santo es el mejor regalo del Padre y del Hijo, es el ENVIADO por el Padre y el Hijo para, primero, conocer el amor que el Padre nos ha tenido y que se ha manifestado en su Hijo Jesús. Segundo para conservar vivo el mensaje de Jesús, y tercero para vivirlo en plena libertad. San Pablo dice en la segunda carta a los Corintios: “donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2Co 3,17)

Vivamos esta fiesta de Pentecostés como un regalo de Dios a cada uno y que lo que cada uno hemos recibido como don, lo pongamos al servicio del bien común.