Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 19 de Diciembre 2010

DOMINGO IV DE ADVIENTO -A

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 7, 10-14
    «La virgen concebirá»

En aquellos tiempos el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide al Señor tu Dios una señal, en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Contesto Ajaz:
«No la pido, pues no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Dios:
«Escucha, heredero de David: ¿No les basta cansar a los hombres, sino que quieren cansar también a Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal:
He aquí que la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrán el nombre de Enmanuel, que significa: Dios con nosotros».

  • Salmo Responsorial: 23
    «Ya llega el Señor, el rey de la gloria.»

Del Señor es la tierra y lo que la llena, el orbe y todos su habitantes: él la edificó sobre los mares, él la asentó sobre los ríos.
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras.
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

Ese obtendrá la bendición del Señor, Dios su salvador le hará justicia. Este es el grupo que te busca y viene ante ti, Dios de Jacob.
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria.

  • Segunda Lectura: Romanos 1, 1-7
    «Jesucristo, nuestro Señor, Hijo de Dios, nació del linaje de David»

Yo Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado por Dios a ser apóstol y elegido para proclamar
su Evangelio. Este Evangelio, anunciado de antemano por los profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo, nacido según lo humano, del linaje de David; constituido por su resurrección de entre los muertos Hijo poderoso de Dios, según el Espíritu santificador:
Jesucristo nuestro Señor.
Por medio de Jesucristo hemos recibido la gracia del apostolado, a fin de llevar a los pueblos paganos la aceptación de la fe, para gloria de su nombre.
Entre ellos también están ustedes, llamados a pertenecer a Cristo Jesús.
A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado para constituir su pueblo, les deseo la gracia y la paz de Dios nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.

  • Evangelio: Mateo 1, 18-24
    «Jesús nació de María, desposada con José, hijo de David»

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando la madre de Jesús desposada con José y, antes de vivir juntos, sucedió que esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo, y no quería ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños:
«José, hijo de David, no dudes en recibir a María tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías:
Miren: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa: Dios con nosotros.
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor: recibió a su esposa.


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Homilía domingo 12 de Diciembre 2010 – Dom 3º Adviento (A)

HOMILIA  tercer domingo adviento ciclo A

Las primeras lecturas de estos domingos de Adviento están tomadas del profeta Isaías. Podemos ver en ellas una progresión en su mensaje. Del primer domingo recordamos la llamada a la esperanza,  y las llamadas a estar preparados de san Pablo a los romanos: “despierta del sueño, deja las actividades de las tinieblas” y “compórtate con dignidad. La Palabra de Dios, por medio de Isaías y Pablo, nos invita a vivir una esperanza activa, responsable y propia de personas que intentan seguir a Jesús.

El segundo domingo Isaías nos anunciaba una VOZ que grita en el desierto. Esa voz es cada una de las personas que grita a favor de los necesitados de este mundo convertido en desierto donde no hay nada. Uniendo las voces podemos convertir el desierto del mundo en otro mundo más productivo, más humano, más justo. Si recordáis, el texto de Isaías comenzaba con “aquel día”. Trabajemos con esperanza y “aquel día” el mundo nuestro se convertirá en un mundo habitable para todos.

En este tercer domingo Isaías nos da un consejo bien claro: hay que animar a los cobardes de corazón y decirles “sed fuertes”. Esa fortaleza la centra Isaías en las manos y las rodillas. Las manos para ayudar, para construir, para sanar y las rodillas para sostener el cuerpo y poder caminar. Unas manos débiles y unas rodillas vacilantes poca esperanza pueden transmitir y poco pueden gritar. Fijaos que habla de cobardes de corazón. No habla de achacosos, ni de ancianos, ni de enfermos… habla de cobardes de corazón. Es decir que toda persona, a no ser que sea un cobarde de corazón, puede y tiene que transmitir esperanza, tiene y puede gritar, alzar la voz para que este mundo se prepare a la venida del Salvador. Peor que ser un achacoso, un anciano, un enfermo, para Dios es ser un cobarde de corazón.

Isaías, Juan bautista y María son personas fuertes. Son personas que transmiten esperanza y que alzan la voz, que gritan poniendo palabras de ánimo en el mundo que les tocó vivir. Y la esperanza que, sobre todo Isaías transmite, es una esperanza palpable, es una esperanza real centrada en las personas, y en personas que tienen discapacidades: ciegos, sordos, cojos, mudos. Todos ellos verán, oirán, saltarán y cantarán porque “la pena y la aflicción se alejarán”.

Soñar es una manera de alimentar la esperanza, y la esperanza la mantiene, a menudo, sueños que esperan convertirse en realidad. Los sueños no tienen que quedarse ahí, en sueños. Hay que hacer que se conviertan en realidades. Aunque pensemos que poco podemos hacer, pensemos también que “el Espíritu del Señor está” sobre cada uno de nosotros y nos envía a anunciar el Evangelio. Pensemos asimismo que aunque nos consideremos “el más pequeño en el reino de los cielos” somos grandes para llevar esperanza a los demás, y para preparar el camino del Señor.

Adviento es tiempo de soñar, pero es sobre todo tiempo de hacer. De hacer lo que se pueda a favor de los demás, para así no solo preparar la venida del Señor, sino también para adelantar su venida que será el signo visible de que este mundo es el mundo en armonía que Dios creó y del que se nos habla al principio de la creación. Un mundo donde todo, naturaleza, animales y hombres podamos vivir y vivir en paz.


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Lecturas de la misa – Domingo 12 de Diciembre 2010 – 2º dom adviento

DOMINGO III DE ADVIENTO -A

 

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 35,1-6a.10
    «Dios mismo vendrá y nos salvará»

Esto dice el Señor:
«Saltarán de alegría el desierto y la tierra reseca; la llanura se regocijará y florecerá; florecerá como el lirio, se regocijará y dará gritos de alegría. Tiene la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarión; ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes, digan a los de corazón apocado:
“¡Ánimo!, no teman; miren a su Dios, vengador y justiciero, viene en persona a salvarnos”.
Se iluminarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán, saltará como un venado el cojo, la lengua del mudo cantará, y volverán los rescatados por el Señor. Vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta gozo y dicha, porque pena y aflicción habrán terminado.

  • Salmo Responsorial: 145
    «Ven, Señor, a salvarnos.»

El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
R. Ven, Señor, a salvarnos.

Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
R. Ven, Señor, a salvarnos.

A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente. Reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
R. Ven, Señor, a salvarnos.

  • Segunda Lectura: Santiago 5, 7-10
    «Manténganse firmes, porque el Señor está cerca»

Hermanos: Sean pacientes hasta la venida del Señor. Vean cómo el campesino aguarda paciente los frutos preciosos de la tierra, mientras espera las lluvias tempraneras y tardías. Así también ustedes:
con paciencia mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca. No murmuren unos de otros para no ser condenados.
Miren que el juez está ya a la puerta. Tomen, hermanos, como ejemplo de paciencia y sufrimiento a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.

  • Evangelio: Mateo 11, 2-11
    «¿Qué debemos hacer?»

En aquel tiempo,Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó a preguntar por medio de dos de sus discípulos:
«¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»
Jesús les respondió:
«Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Dichoso el que no se siente defraudado por mí!»
Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan:
«¿Qué fueron a ver en el desierto?, ¿una caña sacudida por el viento? Pues, ¿qué fueron a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, y les aseguro que más que un profeta.
Porque de él está escrito: “Yo envío mi mensajero por delante de ti y te prepare el camino”.
Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él».


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Homilía Miércoles 8 de Diciembre 2010 – Inmaculada

HOMILIA Inmaculada.

Pienso que las homilías suelen estar, a veces, un poco lejanas de la realidad que vivimos. Tendemos a espiritualizar la palabra de Dios con lo que la alejamos del mundo real. En la vida personal, social y sobre todo en el mundo de la empresa se da lo que se llama: toma de decisiones. Esta es una parte importante en un proceso. Sin la toma de decisiones la vida, en general, quedaría un tanto mutilada.

     Pues bien voy a englobar las tres lecturas de hoy bajo este proceso de toma de decisiones. En la primera lectura Adán y Eva, o Eva y Adán, como queráis han tomado una decisión que les lleva a esconderse, a darse cuenta que están desnudos y a desconfiar de Dios. Su toma de decisión tiene unas consecuencias que todos sabemos.

    La carta a los Efesios nos muestra la gran decisión de Dios respecto del hombre. Una decisión que tiene varios pasos: primero, la bendición, segundo, la elección y tercero el destino. Su decisión tiene unas consecuencias muy diferentes a las de la primera lectura. Más que diferentes, yo diría opuestas. En la toma de decisión de Dios no hay miedo, no hay maldición, no hay echar las culpas a otro. En la toma de decisión de Dios hay un punto importante sobre el que gira todo lo que Dios quiere para nosotros: ese punto es Cristo. Nos ha bendecido en Cristo, nos ha elegido en Cristo y nos ha destinado en Cristo.

Esto no es un juego de palabras. Esta es la gran decisión de Dios para con el hombre y que se desarrolla en diálogo con el hombre, mejor con una mujer, y con la colaboración suya, la de María. La libertad que Dios ha dado al hombre es tan grande que el mismo Dios se arriesga en su decisión de hacerse uno de nosotros. La decisión de Dios tiene que ser aceptada, de hecho lo es, lo vemos en el evangelio, por la virgen María.

También vemos en el evangelio que María toma una decisión arriesgada. Ser la madre del Hijo de Dios, pero firmando un cheque en blanco. Ella no ha sopesado los pros y los contras de la propuesta de Dios. Ella se ha lanzado a decir “hágase en mí según tu palabra” confiando plenamente en el Dios, para quien “nada es imposible”.

A la virgen María se la ha pintado muchas veces en una actitud de pura sumisión, de mujer apocada, sin fuerza, o muy espiritualizada, cuando en realidad hay que verla e imaginársela como una mujer llena de vida, y, sobre todo, enfrentándose a lo que se le viene encima:  ser madre aceptando un futuro incierto. Me pregunto: la mayor parte de nuestras madres, ¿no han sido mujeres fuertes, que han llevado adelante, no solo la casa, sino sobre todo la vida, la suya y la de los demás? ¿Por qué, entonces, pintamos a María como mujer débil?

Cuando una mujer toma la decisión de ser madre…pone en ello todo lo que ella es. Cuando María aceptó ser la madre del Hijo de Dios…puso en ello todo lo que ella era. Veamos en María la mujer fuerte, la mujer que dijo sí a la vida, que luchó por la vida de su Hijo, al ser perseguido, y quitémonos de nuestras mentes la idea de María como mujer débil.  Esta fiesta de hoy nos invita a dar gracias a Dios por la aceptación de María de ser madre del Hijo de Dios.


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Lecturas de la misa – Miércoles 8 Diciembre 2010- Inmaculada Concepción

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Génesis 3, 9-15.20
    «Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya»Después que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre diciendo:
    «¿Dónde estás?»
    El hombre respondió:
    «Oí tus pasos en el jardín, tuve miedo y me escondí, porque estaba desnudo».
    El Señor Dios le preguntó:
    «¿Quién te hizo saber que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer?» Respondió el hombre:
    «La mujer que me diste por compañera me ofreció el fruto del árbol, y comí».
    Entonces el Señor Dios dijo a la mujer:
    «¿Qué es lo que has hecho?»
    Y ella respondió:
    «La serpiente me engaño, y comí».
    Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente:
    «Por haber hecho eso, serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ella te herirá en la
    cabeza, pero tú sólo herirás su talón».
    El hombre puso a su mujer el nombre de Eva –es decir, Vitalidad–, porque ella sería madre de todos los vivientes.
  • Salmo Responsorial: 97
    «Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.»Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
    R. Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
    R. Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten.
    R. Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.
  • Segunda Lectura: Efesios 1, 3-6.11-12
    «Dios nos eligió en Cristo antes de crear el mundo»Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que desde lo alto del cielo nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales. El nos eligió en Cristo, antes de la creación del mundo, para que fuéramos su pueblo y nos mantuviéramos sin mancha en su presencia. Movido por su amor, él nos destinó de antemano, por decisión gratuita de su voluntad, a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, y ser así un himno de alabanza a la gloriosa gracia que derramó sobre nosotros, por medio de su Hijo querido.
    En él hemos sido hechos herederos y destinados de antemano, según el proyecto de quien todo lo hace conforme al deseo de su voluntad. Así nosotros, los que tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, seremos un himno de alabanza a su gloria.
  • Evangelio: Lucas 1, 26-38
    «Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo»En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una joven desposada con un hombre llamado José, de la descendencia de David; el nombre de la joven era María. El ángel entró donde estaba María y le dijo:
    «Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo».
    Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué significaba tal saludo. El ángel le dijo:
    «No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. El será grande, será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la descendencia de Jacob por siempre, y su reino no tendrá fin».
    María dijo entonces al ángel:
    «¿Cómo será ésto, pues no tengo relaciones con ningún hombre?»
    El ángel le contestó:
    «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será Santo y se llamará Hijo de Dios. Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril; porque para Dios no hay nada imposible».
    María dijo:
    «Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí como tú dices».
    Y el ángel se retiró.


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Homilía Domingo 5 de Diciembre 2010 – 2º Dom Adviento

HOMILIA 2º domingo adviento ciclo A

Dice un autor: “la fe de los profetas no es conformista…los profetas actúan como portavoces de esperanza en un clima de desencanto colectivo y como personas comprometidas con la justicia en medio de una sociedad injusta”. (Tamayo Acosta).

Tomando estas palabras, me hago las siguientes preguntas:

  1. en el mundo, en la iglesia ¿hay hoy profetas?
  2. los cristianos ¿no nos hemos vuelto conformistas?, al menos en algunos países
  3. si vivimos en un clima de desencanto colectivo ¿somos portavoces de esperanza?
  4. ¿estamos comprometidos con la justicia?

Dejo estas preguntas para que cada uno de nosotros nos las respondamos.

Cambio de tercio, como se suele decir, para soñar un poco siguiendo al profeta Isaías con dos términos que leemos en las lecturas de hoy: “aquel día” y  “voz que grita en el desierto”.  Recuerdo una viñeta de Mafalda: ella se sube a una silla y dice: “desde esta humilde sillita hago un llamamiento a la paz”. Siguiente viñeta: Mafalda con cara de sorpresa reflexiona: “Total la ONU, el Vaticano y mi sillita tienen el mismo poder de convicción”.

Tomemos estos dos términos de Isaías “aquel día” y “voz que grita en el desierto”, teniendo como telón de fondo las palabras de Mafalda. ¿Qué podemos soñar? ¿Qué poder de convicción tenemos los cristianos?

En primer lugar “voz que grita en el desierto”: desde nuestra fe y nuestro compromiso deberíamos con nuestra palabra y nuestra vida ser VOZ de los sin voz en el mundo. No sé si pensaréis que el mundo es como un desierto. En el desierto no hay nada. Pero al desierto se le puede ganar la batalla y convertirlo en terreno productivo. Eso es lo que han hecho algunos pueblos: han ganado al desierto y lo han convertido en terreno útil.

Como cristianos deberíamos ser esa voz y convertir el desierto del mundo en un mundo donde pueda reinar la paz, la justicia, donde nadie lo pasara mal. Es verdad que eso no se puede hacer de la noche a la mañana y que podemos sentirnos solos, pero lo que tenemos y nadie nos puede quitar es la VOZ, que deberíamos alzar, que deberíamos GRITAR, y por qué no denunciar como hace Juan el Bautista. El se dirige también hoy a nosotros y nos dice: “no os hagáis ilusiones” y “dad frutos de conversión”. Dos consejos que habría que tomar más en serio.

Y lo segundo: “aquel día”. Soñemos también con aquel día en el que algunas realidades sean verdad. Soñemos que todo niño podrá crecer sano y acceder a la educación. Que toda persona vea respetados sus derechos fundamentales de vivienda, trabajo, salud. Que ninguna religión persiga a otra, sino que sean instrumentos de paz y concordia. Que la justicia vele por los más débiles. Que las armas se cambien por herramientas de trabajo, como nos decía Isaías el domingo pasado.

Así, y volviendo al principio de estas palabras: seremos de verdad profetas en nuestro mundo, dejaremos de ser conformistas, seremos portavoces de esperanza y trabajaremos por un mundo más justo. Este tiempo de Adviento nos invita a soñar y a ser profetas de buenas noticias. Que aunque no se nos haga caso o no se nos oiga, no por eso dejemos de ser voz de los que no tienen voz.


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Lecturas de la misa – Domingo 5 de Diciembre 2010

DOMINGO II DE ADVIENTO – A

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 11, 1-10
    «Le hará justicia a los pobres»

En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado, con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchachito los pastoreará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas; el león comerá paja con el buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No hará daño ni estrago por todo mi monte santo:porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el país de la ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos: la buscarán todas las naciones y será gloriosa su casa.

  • Salmo Responsorial: 71
    «Ven, Señor, rey de justicia y de paz.»

Comunica, Señor, al rey tu juicio, tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. Les hará justicia a los pobres y al débil librará del poderoso. Ayudará al que se encuentra sin amparo, se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Que bendigan al Señor eternamente, tanto como el sol viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

  • Segunda Lectura: Romanos 15,4-9
    «Cristo salvó a todos los hombres»

Hermanos: Todo lo que en el pasado ha sido escrito en los libros santos, se escribió para instrucción nuestra, a fin de que, por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza.
Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.

  • Evangelio: Mateo 3, 1-12
    «Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca»

En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo:
«Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca». Juan es aquel que anunció el profeta Isaías diciendo:
Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba un vestido de piel de camello, con un cinturón de cuero a la cintura, y se alimentaba de grillos y miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de Judea y de la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
«Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su arrepentimiento. Y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abrahán, porque les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abrahán. Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua para que se arrepientan;pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo no soy digno ni de quitarle las sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y fuego. El tiene la horquilla en la mano para separar el trigo de la paja y reunir el trigo en su granero; quemará la paja en un una hoguera que no se apaga».


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Domingo 28 de Noviembre 2010 – Dom 1º Adviento

HOMILIA 1er domingo de Adviento ciclo A

 Hoy iniciamos el tiempo de Adviento, el tiempo que, por excelencia, nos invita a la esperanza. Y, tal como van las cosas, ¿en dónde, en qué, en quién podemos poner nuestra esperanza? Habrá personas para quienes la esperanza les queda muy lejos por los problemas económicos que estén viviendo. Y estos problemas irán unidos a otros de tipo personal y familiar.

 Un libro que he recomendado en la página web, y que os animo a leer, se titula “Esperanza en una época de desesperanza” del dominico Albert Nolan. El título del libro habla por sí  mismo. En estos tiempos de desesperanza nos toca no solo hablar de esperanza, sino como nos invita san Pedro en su primera carta: “estar siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza” (1ªPe 3,15). Y estaréis de acuerdo en que hoy día resulta difícil y duro hablar y dar razón a otros de nuestra esperanza.

Porque, en realidad, ¿no nos dejamos llevar por la desesperanza? Cuando hablamos con otros de cómo está la situación, ¿reaccionamos con esperanza? Yo creo que nos hemos vuelto pesimistas. Diréis,…hay motivos para ello y no os faltará razón. Pero no hay que quedarse ahí.

¿Qué nos dice la carta a los Romanos? Oye…”despierta del sueño…” Oye…”deja las actividades de las tinieblas”…Oye…” compórtate con dignidad”. Y ¿qué nos dice Jesús en el evangelio? “Estad en vela”,  “estad preparados”. No tomemos estas advertencias como algo tremendo, como con miedo, NO. Estas advertencias están destinadas a animarnos, a salir del estado de desesperanza que puede cundir en algunas personas, a dejar de lado el letargo donde nos podemos refugiar.

Estas advertencias son una llamada a no quedarnos parados. Nos están diciendo que hay mucho que hacer, mucho que anunciar, mucho que decir a los que viven desesperanzados. Puede resultar más fácil quedarse callado, o decir, eso conmigo no va, pero la verdad es que tanto san Pablo como Jesús nos están poniendo en guardia frente a los que todo lo ven negro.

Despertar del sueño y dejar las actividades de las tinieblas son dos maneras de decirnos que algo podemos hacer, aunque sea poco. Durante el sueño no hacemos nada y las actividades de las tinieblas pueden ir relacionadas con la sola crítica negativa ante lo que estamos viviendo. Por eso continúa el texto animándonos a conducirnos con dignidad, es decir, a poner empeño por construir algo nuevo. Conducirnos con dignidad es también colaborar a forjar arados y podaderas que son instrumentos de trabajo en lugar de espadas y lanzas que lo son de violencia y guerra, a trabajar por la paz, la justicia, el bienestar…según nuestras posibilidades.

Para conducirnos con dignidad Jesús nos avisa que hay que estar en vela y preparados. Frente a quienes lo ven todo negro…estemos en vela. Frente a quienes solo critican… estemos preparados para dar razón de nuestra esperanza. Frente a quienes no hace nada y no dejan hacer…estemos en vela y preparados para decirles que aún hoy día algo se puede hacer.

Que no nos deslumbren las luces fugaces de las calles, sino que nos alumbre la esperanza del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios.


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Lecturas de la misa – Domingo 28 de Noviembre 2010

Domingo 1º de Adviento. Ciclo A

  • Primera Lectura: Isaías 2,1-5
    «El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios» Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor.» Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.
  • Salmo Responsorial: 121
    «Vamos alegres a la casa del Señor.» Qué alegría cuando me dijeron: / «Vamos a la casa del Señor»! / Ya están pisando nuestros pies / tus umbrales, Jerusalén. R.

    Allá suben las tribus, / las tribus del Señor / según la costumbre de Israel, / a celebrar el nombre Señor; / en ella están los tribunales de justicia, / en el palacio de David. R.

    Desead la paz a Jerusalén: / «Vivan seguros los que te aman, / haya paz dentro de tus muros, / seguridad en tus palacios». R.

    Por mis hermanos y compañeros, / voy a decir: «La paz contigo». / Por la casa del Señor, nuestro Dios, / te deseo todo bien. R.

  • Segunda Lectura: Romanos 13,11-14
    «Nuestra salvación está cerca» Hermanos: Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo.
  • Evangelio: Mateo 24,37-44
    «Estad en vela para estar preparados» En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.


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Homilía domingo 21 de Noviembre 2010 – Cristo Rey

HOMILIA solemnidad de CRISTO REY    ciclo C

Como veis he colocado aquí delante un sillón “regio” y un Cristo crucificado. ¿Motivo?

La fiesta de hoy. Celebramos la solemnidad de Cristo rey. Y más que hablar de la fiesta, os invito a contemplar las dos realidades: el sillón “regio” y la Cruz.

Se puede reinar y se reina desde un sillón, es decir, desde el poder para ordenar y mandar. Desde la seguridad que da el sillón y, por qué no, que, por ejemplo, dan unos votos. Se reina desde la seguridad de estar rodeado de personas que custodian ese sillón, ese poder para no perderlo. Desde el sillón se reina, también, a veces, ajeno a las necesidades de las personas.

¿Se puede decir lo mismo desde la Cruz? ¿Se puede ordenar y mandar desde la Cruz? Decimos que Cristo reina desde el madero de la Cruz. ¿No es una contradicción? La Cruz era el peor suplicio para un hombre en la época de Cristo y ¿pensamos que es normal reinar desde la Cruz? A los primeros cristianos les tuvo que resultar difícil aceptar ese reto.

Solemnidad de Cristo Rey

 Habrá que dar un salto en el vacío para, desde la fe, aceptar que un hombre, en este caso  Jesús de Nazaret, Jesús el Hijo de Dios, ha venido a crear un reino que no está basado en el poder, en la seguridad, yo diría, en los votos, ni siquiera solo un reino espiritual, como a veces oímos decir.

Si queremos comprender y aceptar que Jesús reina desde la Cruz tendremos que cambiar algunos esquemas. Jesús no reina para mandar y ordenar, sino para invitar a seguirle sabiendo que no es fácil hacerlo. Jesús no reina para dar seguridades, sino para vivir el compromiso de la fe en El y de servir a los demás. Jesús no reina para tranquilizar nuestro espíritu, sino para hacer que vivamos transmitiendo sus palabras y su mensaje y eso compromete todo nuestro ser.

Su forma de reinar es la de sacarnos de las tinieblas y llevarnos a la luz, que es El por ser imagen del Padre. Jesús nos dice en san Juan: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina en tinieblas”. Su forma de reinar es para “reconciliar consigo a todos los seres”. Su forma de reinar es la de crear una paz basada en el amor y servicio mutuo y no en la paz creada desde el sillón “regio”.

Os invito a quitar de nuestra mente y de nuestro corazón la idea de un Cristo que reina desde un sillón para mandar y ordenar y fijarnos en el Cristo que desde la Cruz nos invita a seguirle sabiendo que su reino no se parece a los reinos de este mundo, sino que su construir y trabajar por la venida de su reino puede resultar duro, en algunos momentos y que no es fácil trabajar por él, porque su mensaje choca, a menudo, con los que reinan desde el sillón regio.

La invitación está lanzada por parte de Jesús: trabaja y construye el Reino de Dios que es reino de paz, de justicia, de amor, perdón y libertad.