Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilía Miércoles 8 de Diciembre 2010 – Inmaculada

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HOMILIA Inmaculada.

Pienso que las homilías suelen estar, a veces, un poco lejanas de la realidad que vivimos. Tendemos a espiritualizar la palabra de Dios con lo que la alejamos del mundo real. En la vida personal, social y sobre todo en el mundo de la empresa se da lo que se llama: toma de decisiones. Esta es una parte importante en un proceso. Sin la toma de decisiones la vida, en general, quedaría un tanto mutilada.

     Pues bien voy a englobar las tres lecturas de hoy bajo este proceso de toma de decisiones. En la primera lectura Adán y Eva, o Eva y Adán, como queráis han tomado una decisión que les lleva a esconderse, a darse cuenta que están desnudos y a desconfiar de Dios. Su toma de decisión tiene unas consecuencias que todos sabemos.

    La carta a los Efesios nos muestra la gran decisión de Dios respecto del hombre. Una decisión que tiene varios pasos: primero, la bendición, segundo, la elección y tercero el destino. Su decisión tiene unas consecuencias muy diferentes a las de la primera lectura. Más que diferentes, yo diría opuestas. En la toma de decisión de Dios no hay miedo, no hay maldición, no hay echar las culpas a otro. En la toma de decisión de Dios hay un punto importante sobre el que gira todo lo que Dios quiere para nosotros: ese punto es Cristo. Nos ha bendecido en Cristo, nos ha elegido en Cristo y nos ha destinado en Cristo.

Esto no es un juego de palabras. Esta es la gran decisión de Dios para con el hombre y que se desarrolla en diálogo con el hombre, mejor con una mujer, y con la colaboración suya, la de María. La libertad que Dios ha dado al hombre es tan grande que el mismo Dios se arriesga en su decisión de hacerse uno de nosotros. La decisión de Dios tiene que ser aceptada, de hecho lo es, lo vemos en el evangelio, por la virgen María.

También vemos en el evangelio que María toma una decisión arriesgada. Ser la madre del Hijo de Dios, pero firmando un cheque en blanco. Ella no ha sopesado los pros y los contras de la propuesta de Dios. Ella se ha lanzado a decir “hágase en mí según tu palabra” confiando plenamente en el Dios, para quien “nada es imposible”.

A la virgen María se la ha pintado muchas veces en una actitud de pura sumisión, de mujer apocada, sin fuerza, o muy espiritualizada, cuando en realidad hay que verla e imaginársela como una mujer llena de vida, y, sobre todo, enfrentándose a lo que se le viene encima:  ser madre aceptando un futuro incierto. Me pregunto: la mayor parte de nuestras madres, ¿no han sido mujeres fuertes, que han llevado adelante, no solo la casa, sino sobre todo la vida, la suya y la de los demás? ¿Por qué, entonces, pintamos a María como mujer débil?

Cuando una mujer toma la decisión de ser madre…pone en ello todo lo que ella es. Cuando María aceptó ser la madre del Hijo de Dios…puso en ello todo lo que ella era. Veamos en María la mujer fuerte, la mujer que dijo sí a la vida, que luchó por la vida de su Hijo, al ser perseguido, y quitémonos de nuestras mentes la idea de María como mujer débil.  Esta fiesta de hoy nos invita a dar gracias a Dios por la aceptación de María de ser madre del Hijo de Dios.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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