Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 4 Diciembre 2011 – 2º Dom. Adviento

DOMINGO II DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Preparadle un camino al Señor

Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11

«Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido, su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos – ha hablado la boca del Señor»
-Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; Alzala, no temas, di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios Ilega con poder, y su brazo manda.
Mirad, viene con el su salario, y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

Palabra de Dios


Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 8)

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.R

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante é1, la salvación seguirá sus pasos.R


SEGUNDA LECTURA

Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

Queridos hermanos:

No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil ahos como un día.
El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos.
Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.
El día del Señor llegará como un ladrón.
Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá.
Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida!
Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos.
Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia.
Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

Palabra de Dios


Aleluya Lc 3,4.6
Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios.

EVANGELIO
Allanad los senderos del Señor

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y é1 los bautizaba en el Jordan.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero é1 os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra de Dios


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 

 

 


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Himilía Domingo 1º de Adviento. Domingo 27 de noviembre 2011

Otra vez iniciamos Adviento, podemos pensar más de uno. Yo me formulo varias preguntas. La primera, ¿qué es el Adviento? Imagino que quien más quien menos sabemos que este tiempo tiene como nota característica la llamada a la esperanza. Sí, pero, pensamos, seguro que con los tiempos que corren, eso de esperar, eso de tener esperanza no es fácil.

Hay personas para quienes la esperanza pertenece al pasado. Se dicen, hay que vivir el presente y aprovechar lo que tenemos. ¿Quién sabe lo que puede pasar mañana?. Otras opinan que más que tener esperanza, así en general, hay que tenerla en aquello que se puede conseguir a corto o medio plazo. Y los hay que, a pesar de todo, piensan que la esperanza merece la pena, porque se confía en las personas y en su voluntad de hacer bien las cosas.

Dos preguntas más: ¿por qué esperar? Y ¿para qué esperar? ¿Por qué tengo que mantener la esperanza y para qué mantenerla? Hoy se da un cierto pesimismo ante las circunstancias que estamos viviendo. Por eso cabe preguntarse al inicio de este tiempo de Adviento, ¿qué espero yo, o más bien a quién espero yo?

En la vida normal cuando estamos esperando algo, estamos vigilantes, es decir, estamos atentos para ver qué sucede. En este tiempo de Adviento se nos dice que estemos vigilantes, que velemos. No porque se van a solucionar nuestros problemas, o los de nuestro país, o los del mundo, no. Se nos invita a estar vigilantes, a velar, porque quien viene a nuestras vidas es el Señor. El no va a solucionar nuestros problemas, ni los de nuestro país ni los del mundo. No. Pero nos va a dar ánimos para intentar poner de nuestra parte lo que podamos para que la esperanza que nos anima nos haga levantar la mirada y el corazón a algo nuevo.

La llamada que Jesús nos hace a “velar” a estar atentos, vigilantes, es una llamada a esperarle a El. No tiene nada que ver con prepararnos a lo peor, a la muerte, como pueden pensar algunos, no. Jesús va más allá. Se trata de una vigilancia ante el cambio que El nos presenta con su mensaje: “convertid el corazón”. No penséis y actuéis como hace la gente que no tiene en cuenta a Dios ni al prójimo.

Se trata como dice la lectura de Isaías de “practicar la justicia y acordarse de los caminos de Dios”. Adviento es prepararse para recibir al que viene en nombre del Señor y mantener la esperanza en un Dios que es fiel, que mantiene la promesa de salvar, de liberar al hombre, a cada uno de nosotros, de nuestros egoísmos. De ahí  la llamada a estar vigilantes.

Adviento es como una ráfaga de aire fresco que entra en nuestro corazón para renovarnos y para echar fuera todo aquello que nos impide seguir esperando al Dios hecho hombre que nos ha traído un mensaje de paz y de amor. Adviento es como una luz, que aunque sea pequeña, quiere alumbrar nuestra vida. Adviento es una invitación a poner al servicio de los demás lo que hemos recibido de Dios. Adviento es también un mensaje positivo a transmitir a este mundo nuestro pesimista: mensaje esperanzador de libertad del Dios que nos ha hecho libres a imagen y semejanza suya. Como dice Isaías: “ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia”. Ojalá llenes nuestros corazones de esperanza, de paz y amor.

Terminamos diciendo todos: ¡Ven Señor, Jesús!


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Reflexión sobre el Adviento. Domingo 1º

                                                    EL ECLIPSE YLA PRESENCIA

Domingo 1º de Adviento. B

27 de noviembre de 2011

 

Con motivo dela Jornada Mundialdela Juventud, el papa Benedicto XVI ha repetido varias veces que nuestra sociedad parece haber aceptado tranquilamente la decisión de vivir el “eclipse de Dios”. La respuesta cristiana es la de una fe convencida que, con la vida, da testimonio de la presencia y del amor de Dios.

En los “graffiti” que los “indignados” han dejado escritos sobre los muros ha aparecido una vez más el célebre antievangelio nietzscheano: “Dios ha muerto”. En sí misma la frase podría ser un lamento ante nuestro olvido de lo divino. Pero el contexto sugiere que los garabateros estaban muy satisfechos de la pretendida muerte de Dios.

Sin embargo, los verdaderos creyentes sentimos nostalgia de Dios y no dudamos en confesarla abiertamente. Al comienzo del Adviento recordamos el ardiente deseo que se contiene en la última parte del libro de Isaías: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia” (Is 64, 1).

 

EL AGUARDO YLA ESPERANZA

 

Al comenzar de nuevo el tiempo de Adviento, el evangelio según san Marcos nos recuerda la advertencia de Jesús: “Mirad, vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento”. Como para explicar el alcance de este aviso, el texto incluye una breve parábola que parece jugar con los polos del tiempo.

• El pasado está evocado por el recuerdo del dueño de casa que se ha ido de viaje sin dejar constancia del itinerario que ha de seguir. Es un dato que sugiere el valor de la memoria como testimonio de la fe, en medio de la noche oscura del alma.

• El presente nos hace ver a los criados, a los que el dueño ha dejado encargados de las diversas tareas que se requieren en la casa. En ellos descubrimos la importancia de la responsabilidad en la que se concreta el servicio diario del amor.

• El futuro, finalmente, se atisba en la atención con la que el portero de la casa ha de aguardar el retorno incierto de su amo. En él se hace evidente esa paciencia vigilante que es el signo de la actitud del aguardo y de la virtud de la esperanza.

 

EL TRABAJO YLA ORACIÓN

 

“Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa”. En estas palabras de Jesús se unen la moraleja de la parábola y la exhortación que da sentido al adviento litúrgico y a la actitud advéntica que caracteriza a la esperanza cristiana.

• “Velad”. Hay mil cosas que pueden drogarnos y adormilar nuestra conciencia. Pero la fe genera la libertad. La libertad exige el precio de la austeridad. Y la austeridad nos mantiene despiertos para atisbar en la noche el anuncio del sol. Es preciso mantenerse en vela para poder escrutar los signos de los tiempos.

• “No sabéis cuándo vendrá”. Todo a nuestro alrededor nos lleva a pensar que Dios se ha desentendido de la historia. Muchos nos dicen que estamos solos en el mundo. Y otros pretenden calcular el fin de lo creado. La esperanza nos da la certeza de que el Reino de Dios ha de realizarse un día. Pero no precisa el momento de su manifestación.

• “El dueño de la casa”. A nuestro alrededor estalla el grito de la humana autonomía. Nos creemos los señores de la tierra. Pensamos que con nuestro ingenio podremos orientar hacia el bien la marcha de la historia. Pero el Evangelio nos dice que sólo el Señor es el Señor. Con el trabajo y la oración le mostramos nuestro amor.

– Señor Jesús, en medio de las tentaciones que nos acechan y distraen, seguimos esperando tu manifestación. Que la fe nos mantenga en vela para que podamos reconocer el momento de tu venida. Amén.

 

José-Román Flecha Andrés

Universidad Pontificia de Salamanca

 


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Reflexión «el pan tostado».

EL PAN TOSTADO

Después de un largo y duro día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá. 

Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba? Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela. 

No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo. 

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados. 

Nunca voy a olvidar lo que le dijo:

«Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados.» 

Más tarde esa noche, fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados. 

Él me abrazó y me dijo estas reflexiones: 

«Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además ? un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie»? 

La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta. Aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera. 

Un pan tostado quemado no debe romper un corazón. 

La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier buena relación. 

Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en éste momento, están librando algún tipo de batalla. Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario. 

«El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS!!! 

 

 


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Lecturas de la misa – 1º Domingo de Adviento 27 de Noviembre de 2011

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 63, 16b-17;19; 64, 3b-8
    «¡Ojalá, Señor, rasgaras el cielo y bajaras!»Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor; ése es tu nombre desde siempre. ¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete por amor a tus siervos, a las tribus que son de tu heredad. Ojalá rasgaras los cielos y b ajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia.
    Descendiste y los montes se estremecieron con tu presencia. Jamás se oyó decir, ni nadie vio jamás que otro Dios, fuera de ti, hiciera tales cosas en favor de los que esperan en él. Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia y no pierde de vista tus mandamientos.
    Estabas airado porque nosotros pecábamos y te éramos siempre rebeldes. Todos éramos impuros y nuestra justicia era como trapo asqueroso; todos estábamos marchitos, como las hojas, y nuestras culpas nos arrebataban, como el viento.
    Nadie invocaba tu nombre, nadie se levantaba para refugiarse en ti, porque nos ocultabas tu rostro y nos dejabas a merced de nuestras culpas.
    Sin embargo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos.
  • Salmo Responsorial: 79
    «Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.»Escúchanos, pastor de Israel; tú que estás rodeado de querubines, manifiéstate, despierta tu poder y ven a salvarnos.
    R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

    Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste.
    R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

    Que tu diestra defienda al que elegiste, al hombre que has fortalecido. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder.
    R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

  • Segunda Lectura: I Corintios 1, 3-9
    «Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo»Hermanos: Les deseamos la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.
    Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. él los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.
  • Evangelio: Marcos 13, 33-37
    «Velen, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa»En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
    «Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta».


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Homilia Cristo Rey. ciclo A. Domingo 20 de oviembre 2011

Con la fiesta de Cristo rey  terminamos lo que llamamos “año litúrgico”. Y resulta curioso que se termine con un título que Jesús mismo rechazó. Dos ejemplos: después de la multiplicación de los panes la muchedumbre quiso proclamar rey a Jesús. El se escabulló. (Jn 6,15). En la respuesta de Jesús a Pilatos, no es Jesús quien afirma que es rey, sino que según el texto griego, la traducción es: “tú dices que soy rey” (Jn 18,37).  Sin embargo El siempre habla del reino de Dios o del reino de los cielos.

La manera de reinar Dios nos la describe el profeta Ezequiel. Su manera de reinar no es la de estar sentado en un trono, libre de todo peligro, rodeado de gente que le sirva, no. Su manera de reinar la muestra con la imagen del pastor. El pastor vive con las ovejas, busca y reúne a las dispersas, las cuida, afronta el peligro por salvarlas.

En esta lectura hay unos verbos que muestran la acción de Dios para con su pueblo y por extensión para con toda persona. Estos verbos son: buscar, librar, apacentar, hacer sestear, vendar, curar, guardar. Son acciones que realiza todo buen pastor para cuidar  sus ovejas. Son acciones del Dios que no se queda en su trono sino que muestran el cuidado y el cariño que Dios tiene para con cada una de sus criaturas.

Estas acciones se resumen en una palabra: SERVICIO. El ejemplo de este Dios que se manifiesta así en el Antiguo Testamento, culmina con la frase de Jesús: “el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28). La realeza de Dios está en el servicio a su criatura.

Jesús, en el evangelio, usando la figura del pastor, especifica que el servicio de Dios al hombre continúa, se prolonga, en el servicio del hombre al prójimo y añade que lo hecho al prójimo se le hace a El. Ya no se trata de servir a Dios, a quien no vemos, y olvidarnos de servir al prójimo a quien vemos, no. Se trata de algo más serio: el servicio al prójimo, al necesitado, es servicio a Dios.  “Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”. No servir al hermano tiene como consecuencia que, “tampoco lo hicisteis conmigo”.

En la primera lectura Dios realiza acciones en favor de su pueblo por medio de unos verbos que significan cuidado y preocupación, ahora en el evangelio Jesús señala a personas con las que nos encontramos cada día y que tienen necesidades concretas: comida, vestido, salud, libertad, acogida. El reino que Jesús predica tiene que ver con ayudar a personas necesitadas, como El ayudó a quien se lo pedía con fe.

Dar comida, vestido, salud, libertad, acogida es, en definitiva, dar VIDA. El verdadero reino sobre el que Jesús reina está basado en la vida, en que todos tengamos vida y la tengamos en plenitud. Si El vino a dar la vida por todos, es para que su reino no se base en la violencia y la injusticia, en la opresión a los humildes a ejemplo de los reinos de este mundo. Desde el amor, la paz, la justicia es desde donde podemos proclamar a Cristo rey. Un rey que ha dado su vida por todos, para que todos tengamos vida.

Este servicio que hace Dios por su pueblo, por nosotros, que continúa Jesús en su vida pública, lo sigue haciendo, de manera callada,la Iglesia.Node manera teórica, sino práctica. Instituciones, personas concretas que dan su vida, su tiempo por seguir el ejemplo de Dios y de Jesús. El servicio a los demás es la señal de que el Reino de Dios, el Reino de Jesús está llegando a todos.


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Lecturas de la misa – Cristo Rey 20 de Noviembre de 2011 – (Dom.34º T.O.) Ciclo A

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.

Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones.
Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-
Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré« como es debido.
Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 22, 1-2a. 2b-3. 5. 6 (R.: 1)

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar. R.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.


SEGUNDA LECTURA

Devolverá a Nos Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-26. 28

Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.
Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte.
Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo.
Y así Dios lo será todo para todos.

Palabra de Dios


Aleluya Mc 11, 9b-10a
Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.

EVANGELIO
Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo,’ dijo Jesús a sus discípulos:
-«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
«Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Entonces los justos le contestarán:
«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá:  «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»
Y entonces dirá a los de su izquierda:
«Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. »
Entonces también éstos contestarán:
«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»
Y él replicará:
«Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.»
Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra de Dios


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Homilía domingo 33º Ciclo A. Domingo 13 de noviembre 2011

En la vida ordinaria se nos presentan situaciones donde tenemos que elegir. Sabemos, imagino que por experiencia personal, que elegir no siempre resulta fácil. Al elegir entran en juego dudas, deseos, ganas de conseguir algo, buscar los medios para que esa elección sea la mejor y más adecuada. Y otra condición que se da es que al tener que elegir, arriesgamos.

En la situación actual sobre todo en asuntos económicos y sociales se desaconseja correr riesgos. Debido a esta situación actual nos estamos volviendo conservadores. Por eso, creo, que dejando aparte los momentos difíciles que estamos viviendo, se puede dividir a las personas en dos grupos: los que no arriesgan y los que arriesgan.

Entre los que no arriesgan los hay que dicen: “yo voy a lo seguro y no arriesgo”, y otros no arriesgan por un simple pasotismo. Estos últimos, los pasotas, no arriesgan porque     les da igual todo. Viven cómodamente en su postura y no quieren que nadie les moleste con palabras como compromiso, solidaridad, preocupación por los demás.

Los que dicen “yo voy a lo seguro” se parecen al empleado que recibió un talento de plata y lo escondió. Estos piensan: yo no arriesgo, prefiero quedarme como estoy que es más seguro. Eso de no arriesgar se da también en la vivencia de fe y del evangelio. Los que no arriesgan su fe y su compromiso con el evangelio suele ser porque  pasan de todo esto, o porque les da miedo salir de su conformismo y van a lo seguro.

Ir a lo seguro es decir: “yo prefiero quedarme con lo que aprendí de pequeño y que no me molesten con cosas nuevas o que no me hagan pensar”. Estas personas han enterrado su fe porque no quieren correr riesgos, porque no quieren plantearse que la fe que deberían vivir hoy no es como la fe que vivieron de pequeños, o de jóvenes. Hoy se  pide a todo cristiano “alimentar” su fe. Y para alimentarla hay que desenterrarla, hay que dejar atrás tiempos pasados. Para vivir la fe hoy hay que formarse, que leer, que rezar, hay, en definitiva, que arriesgar. No vale eso de refugiarse en otros tiempos.

Y los hay que arriesgan su vida y su fe. Se parecen a esos dos empleados que hacen fructificar los talentos recibidos.  Los talentos recibidos, es decir, la vida y la fe, se pueden hacer fructificar en todo momento. No es cuestión de edades, de situaciones personales. La fe es un riesgo que vivimos a lo largo de nuestra vida de creyentes. El compromiso es también un riesgo que aceptan muchas personas. Y lo asumen por su fe en Dios, en un Dios que por medio de su Hijo Jesús se comprometió con nosotros, a vivir la misma vida nuestra. Como dice la carta a los Filipenses: “Jesús se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos” Ese pasar por uno de tantos fue el riesgo de Jesús de parecerse a nosotros y correr los mismo riesgos que corremos nosotros.

La vida de Jesús fue un puro riesgo en favor de los demás. Ese riesgo lo corrió por su unión con el Padre, aceptando su voluntad, por pasar haciendo el bien, curando toda enfermedad y echando en cara a las autoridades religiosas los pesados fardos que echaban sobre los hombros de la gente, no siendo ellos capaces de mover un dedo. El riesgo de Jesús fue denunciar la injusticia, predicar la verdad, enseñar un camino que lleva al Padre y que libera a todo hombre que sigue sus huellas. El riesgo de Jesús acabó, no con la derrota dela Cruz, sino con la victoria dela Resurrección.Elriesgo de Jesús es también nuestro riesgo de vivir y de actuar como El vivió y actuó.


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Lecturas de la misa – 33º Domingo del Tiempo Ordinario 13 de Noviembre de 2011

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Proverbios 31, 10-13.19-20.30-31
    «Trabaja con sus hábiles manos»Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor. Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
    Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos. Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
    Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor. Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.
  • Salmo Responsorial: 127
    «Dichoso el que teme al Señor.»Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

    Su mujer como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

    Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión; que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida”.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

  • Segunda Lectura: I Tesalonicenses 5, 1-6
    «Que el día del Señor no los sorprenda como un ladrón»Hermanos:
    Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: “¡Qué paz y qué seguridad tenemos!”, de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.
    Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.
    Por tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.
  • Evangelio: Mateo 25, 14-30
    «Permanezcan en Mí y Yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en Mí da fruto abundante.Aleluya.»En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
    «El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
    El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón, hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
    Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo:
    “Señor, cinco millones me dejaste; aquí tienes otros cinco,que con ellos he ganado”.
    Su señor le dijo:
    “Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor”.
    Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo:
    “Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado”.
    Su señor le dijo:
    “Te felicito, siervo bueno y fiel.
    Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor”.
    Finalmente, se acercó el que había recibido un millón y le dijo:
    “Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
    El señor le respondió:
    “Siervo malo y perezoso Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene.
    Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación”».