Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Himilía Domingo 1º de Adviento. Domingo 27 de noviembre 2011

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Otra vez iniciamos Adviento, podemos pensar más de uno. Yo me formulo varias preguntas. La primera, ¿qué es el Adviento? Imagino que quien más quien menos sabemos que este tiempo tiene como nota característica la llamada a la esperanza. Sí, pero, pensamos, seguro que con los tiempos que corren, eso de esperar, eso de tener esperanza no es fácil.

Hay personas para quienes la esperanza pertenece al pasado. Se dicen, hay que vivir el presente y aprovechar lo que tenemos. ¿Quién sabe lo que puede pasar mañana?. Otras opinan que más que tener esperanza, así en general, hay que tenerla en aquello que se puede conseguir a corto o medio plazo. Y los hay que, a pesar de todo, piensan que la esperanza merece la pena, porque se confía en las personas y en su voluntad de hacer bien las cosas.

Dos preguntas más: ¿por qué esperar? Y ¿para qué esperar? ¿Por qué tengo que mantener la esperanza y para qué mantenerla? Hoy se da un cierto pesimismo ante las circunstancias que estamos viviendo. Por eso cabe preguntarse al inicio de este tiempo de Adviento, ¿qué espero yo, o más bien a quién espero yo?

En la vida normal cuando estamos esperando algo, estamos vigilantes, es decir, estamos atentos para ver qué sucede. En este tiempo de Adviento se nos dice que estemos vigilantes, que velemos. No porque se van a solucionar nuestros problemas, o los de nuestro país, o los del mundo, no. Se nos invita a estar vigilantes, a velar, porque quien viene a nuestras vidas es el Señor. El no va a solucionar nuestros problemas, ni los de nuestro país ni los del mundo. No. Pero nos va a dar ánimos para intentar poner de nuestra parte lo que podamos para que la esperanza que nos anima nos haga levantar la mirada y el corazón a algo nuevo.

La llamada que Jesús nos hace a “velar” a estar atentos, vigilantes, es una llamada a esperarle a El. No tiene nada que ver con prepararnos a lo peor, a la muerte, como pueden pensar algunos, no. Jesús va más allá. Se trata de una vigilancia ante el cambio que El nos presenta con su mensaje: “convertid el corazón”. No penséis y actuéis como hace la gente que no tiene en cuenta a Dios ni al prójimo.

Se trata como dice la lectura de Isaías de “practicar la justicia y acordarse de los caminos de Dios”. Adviento es prepararse para recibir al que viene en nombre del Señor y mantener la esperanza en un Dios que es fiel, que mantiene la promesa de salvar, de liberar al hombre, a cada uno de nosotros, de nuestros egoísmos. De ahí  la llamada a estar vigilantes.

Adviento es como una ráfaga de aire fresco que entra en nuestro corazón para renovarnos y para echar fuera todo aquello que nos impide seguir esperando al Dios hecho hombre que nos ha traído un mensaje de paz y de amor. Adviento es como una luz, que aunque sea pequeña, quiere alumbrar nuestra vida. Adviento es una invitación a poner al servicio de los demás lo que hemos recibido de Dios. Adviento es también un mensaje positivo a transmitir a este mundo nuestro pesimista: mensaje esperanzador de libertad del Dios que nos ha hecho libres a imagen y semejanza suya. Como dice Isaías: “ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia”. Ojalá llenes nuestros corazones de esperanza, de paz y amor.

Terminamos diciendo todos: ¡Ven Señor, Jesús!

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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