Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Agenda de la semana yHoja del XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

AGENDA 

  1. El lunes 5, de 18 a 19:30h, continúa el curso de formación en el aula de bachillerato de la terraza que lleva por título: “Te llevaré al desierto y te hablaré al corazón. Espiritualidad del desierto y del silencio” dirigido por Rafa Iglesias.
  2. El jueves 8, a las 19.00h, en la Sala de Juntas, preparación de los bautizos comunitarios del sábado 10, que serán a las 17.00h.
  3. El viernes 9, Día de la Almudena, el horario de misas será 12:30h y 20:00h.
  4. Este fin de semana, segundo del mes, operación KILOLITRO. Al venir de casa a la parroquia con tu kilo, piensa que estás haciendo real la alegría del evangelio para personas concretas. Este mes está destinada a las familias a las que atiende la CARITAS de la Parroquia de San Simón y San Judas, en Orcasitas.

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO

Taizé Madrid


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Lecturas del Domingo XXXI del Tiempo Ordinario

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Deuteronomio: escucha, Israel: Amarás al Señor con todo el corazón.

Moisés habló al pueblo diciendo:  «Teme al Señor, tu Dios, tú, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los días de tu vida, a fin de que se prolonguen tus días. Escucha, pues, Israel, y esmérate en practicarlos, a fin de que te vaya bien y te multipliques, como te prometió el Señor, Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel. Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas las fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón».

 

SALMO RESPONSORIAL

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mí fortaleza;

Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Dios mío, peña mía, refugio mío,

escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.

Invoco al Señor de mi alabanza

y quedo libre de mis enemigos.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,

sea ensalzado mi Dios y Salvador.

Tú diste gran victoria a tu rey,

tuviste misericordia de tu ungido.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.  

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la carta a los Hebreos: como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa

Hermanos: ha habido multitud de sacerdotes de la anterior Alianza, porque la muerte les impedía permanecer; en cambio, Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de Él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre.

 

Aleluya, aleluya, aleluya

El que me ama guardará mi palabra – dice el Señor -,

y mi Padre lo amará, y vendremos a Él.

Aleluya, aleluya, aleluya

 

EVANGELIO 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos: amarás al Señor, tu Dios. Amaras a tu prójimo.

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay mandamiento mayor que éstos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

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Lecturas del Jueves XXX del Tiempo Ordinario: Solemnidad de todos los Santos.

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis: vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas.

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios». Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!». Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo: «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén». Y uno de los ancianos me dijo: «Estos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?». Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Él me respondió. «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

SALMO RESPONSORIAL

Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes:

Él la fundó sobre los mares, Él la afianzó sobre los ríos.

Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

¿Quién puede subir al monte del Señor?

¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.

Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación.

Esta es la generación que busca al Señor, que busca tu rostro, Dios de Jacob.

Esta es la generación que busca tu rostro, Señor. 

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: veremos a Dios tal cual es.

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en Él se purifica a si mismo, como Él es puro.

Aleluya, aleluya, aleluya

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados

– dice el Señor -, y yo os aliviaré.

Aleluya, aleluya, aleluya

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo: Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

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