Estos días nuestra parroquia nunca está sola. A todas horas los niños de Santa María van y vienen preparando la Navidad que se acerca. Es una alegría poder acogerlos y sentir que nuestra Iglesia es hogar, casa que se llena de vida, de sonrisas y de alegría. Son signo del Dios que se acerca desde el seno de María, como luz que ilumina la oscuridad.
Y eso es lo que ha ocurrido esta tarde en nuestra Iglesia de Santa María: toda ella se ha llenado de estrellas portadas por los chavalillos de la catequesis de infancia que han vivido de la mano del Padre Julián y el magnífico equipo de catequistas su celebración de adviento.
Muchas familias los han acompañado. Ojalá la estrella de cada uno de sus hijos contagie el deseo de recibir en los hogares a Jesús que viene, que ya está a la puerta.


