Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilía Corpus Christi – domingo 10 de junio 2012

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HOMILIA “Corpus Christi”.

 

En la vida de Jesús hay tres momentos importantes: el Bautismo en el Jordán, la muerte en Cruz y la Cena que comparte con sus discípulos la noche antes de morir en la Cruz. En esta Cena, Jesús toma un pan y dice: “tomad, esto es mi cuerpo”. Después, coge una copa y dice: “esta es mi sangre…derramada por todos.”.

 

En el Bautismo, Jesús se ve llamado a “anunciar la buena noticia a los pobres”. Misión que no es fácil como sabemos leyendo el evangelio. Pero es la misión que él acepta libremente y que vive en conflicto, a veces consigo mismo y con las autoridades religiosas de su tiempo. Esta misión le lleva a entregar su vida por el Reino de Dios y a manifestar su amor y el amor del Padre por los sencillos y necesitados.

 

El segundo es la muerte en Cruz, interpretada de diferentes maneras. Yo me quedo con la interpretación que leí en un libro de Religión hace años. Decía: “la muerte de Jesús es consecuencia de su vida”. (Religión de 2º de BUP Ediciones SM). La muerte de Jesús es consecuencia de una vida que nos habla del reino de Dios: de paz, de justicia, de amor, de perdón, reino de vida. Un reino opuesto, a veces, a los intereses humanos. Un reino donde el hombre está por encima de la ley. Y Jesús no duda en saltarse la ley cuando se trata de salvar, de curar, de liberar al hombre. “El sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado”.

 

El tercer momento es la Cena con sus discípulos. Esta última cena de Jesús reviste un carácter especial y extraordinario. No es una comida más de Jesús. Esta Cena, que es Eucaristía, es el signo que resume la vida de Jesús. Es el don de su vida a favor de los demás, o como dice el texto de Marcos: “de todos”.

 

Me centro en tres aspectos de la Eucaristía: como signo de vida, de amor y de compromiso. La vida de Jesús se resume en la Eucaristía. Su cuerpo entregado y su sangre derramada están haciendo referencia a la vida. La vida de Jesús fue una entrega total al bien de las personas. El quería darnos un ejemplo de lo que tiene que ser la vida de quien quiera seguirle. La vida de Jesús es ejemplo para todo creyente, es decir: hacer el bien, trabajar por la justicia, la paz, curar toda enfermedad. La Eucaristía nos interpela a seguir el ejemplo de Jesús y está orientada a crear fraternidad.

 

La Eucaristía es signo de amor. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos”, dice Jesús. El, con su cuerpo y sangre, se entrega libremente y lo hace por amor y para ser consecuente con el Reino que ha predicado. Es imagen del Dios que es amor y que da la vida a todo hombre. No se puede celebrar la Eucaristía si falta el amor, si no se trabaja por la vida. Al comienzo de la Eucaristía pedimos perdón al Señor. Este pedir perdón es importante porque nos ayuda a darnos cuenta de nuestra falta de amor. Y si nos falta al amor, si no amamos, ¿qué significa la Eucaristía para nosotros? Jesús nos dice que hay que reconciliarse con el hermano. No podemos comulgar si nos falta el amor.

El tercer signo es el compromiso. Comulgar con Cristo nos tiene que llevar al compromiso de entregar la vida como él. Esto se traduce hoy en trabajar por el bien de los demás. En este tiempo de crisis no hay que olvidar este aspecto. No podemos comulgar y quedarnos de brazos cruzados.

 

 

 

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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