Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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HOMILIA domingo 21 de Marzo 2010 – Quinto domingo de Cuaresma. Ciclo C

HOMILIA Domingo 5º cuaresma ciclo C

Digamos que el evangelio de hoy nos habla de la intransigencia del hombre ante el perdón de Dios. Y me atrevería a decir que mientras que la intransigencia del hombre se manifiesta a gritos, el perdón de Dios se lleva a cabo en el silencio del corazón.

Las personas somos muy dadas a la crítica, a la falta de respeto, a la intolerancia. Y lo vemos como la cosa más natural del mundo. Y  esto nos lleva a la intransigencia.

Criticamos lo que hacen los demás…y no nos criticamos a nosotros mismos.

Echamos mano de la falta de respeto hacia los demás… y ponemos el grito en el cielo cuando nos faltan a nosotros el respeto.

Acusamos a los demás de intolerantes… y no somos conscientes de nuestra falta de tolerancia. Pensad estas tres realidades en los niveles social, político y religioso.

Somos intransigentes con los que no piensan como nosotros, con los que no actúan como nos gusta a nosotros, con los que no se ponen a nuestro lado… Así se puede decir que nos parecemos a los “más viejos” del evangelio. Cuando se nos echa en cara que actuamos igual que aquellos que nos critican… normalmente… nos callamos,  porque no encontramos argumentos que defender, y nos escabullimos.   

Tanto en el evangelio del domingo pasado, el del hijo pródigo, como en el de hoy, tenemos la postura opuesta. El padre de la parábola no condena al hijo, no habla con él, porque sabe que lo está pasando mal, que el camino que ha recorrido ha sido un camino duro, un camino donde se ha encontrado consigo mismo y ha deseado encontrarse con el padre, con la casa a la que pertenece y por eso el padre lo abraza y lo besa.

En el evangelio de hoy Jesús tampoco habla hasta que lo hace para poner de manifiesto la intransigencia de los acusadores. Jesús sabe que la mujer lo está pasando mal, y en lugar de acusarla, en lugar de cargar las tintas contra ella, primero calla y escribe, y luego les dice a los acusadores que miren a su interior para que se den cuenta de que en el fondo son ellos los acusados por ellos mismos, pues hay pecado de orgullo, pecado de saberse justos cuando no lo son… y por eso ante el silencio de Jesús y la recriminación que les hace…se dan cuenta que tienen mucho que cambiar, que también ellos tienen que convertirse, en definitiva que son ellos los acusados.

Jesús no condena… hace una llamada de atención a lo que somos y hacemos. Nos invita a ser conscientes de nuestro pecado… nos invita a recorrer un camino que está hecho, primero, de reconocer el mal, el daño que nos hacemos a nosotros y a los demás, y segundo, a pedir humildemente perdón. Y ese perdón hacerlo desde el silencio del corazón, sin aspavientos, sino en el encuentro del tú a tú con Dios.

El perdón es lo siempre nuevo que Dios realiza con cada uno de nosotros. Lo antiguo, lo de antaño, de la primera lectura, es la crítica, la falta de respeto, la intolerancia, en definitiva, la intransigencia. Lo nuevo lo ha realizado Dios de una vez para siempre por medio de su Hijo Jesús, el mismo Jesús por el que San Pablo ha dejado todo lo demás y considera todo lo demás como basura.

Miremos más a Dios y su amor por nosotros y cambiará nuestro corazón y nuestras actitudes hacia los demás.


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Homilía de San José – Viernes 19 Marzo 2010

HOMILIA SAN JOSE.

 A modo de introducción:

      La conducta y actitud de Jesús…semejante a joven de hoy.

       . vive con sus padres…pero hace su vida…cuando sus padres le preguntan…

       . responde :  es mi vida…

       . a los padres les cuesta comprender…siguen queriendo y aceptando al hijo

       . el hijo sigue con ellos…en casa…”bajo su autoridad”.

Notas sobre San José:

  1. su confianza en Dios. Es el hombre callado que escucha –a lo mejor no comprende- pero obedece.

La fe es confianza en la escucha y obediencia.

            Cabe preguntar y preguntarse…pero al final se confía.

José se pregunta…y confía.

            Si de Abraham se dice en la 2ª lectura que “creyó”…eso  mismo podemos decir

            de José: él creyó “contra toda esperanza” que llegaría a ser padre.

  1. es el hombre “silencioso”. Está ahí….junto a María y a Jesús…pero en silencio

Los evangelios nos hablan de él, pero él no dice nada. Tan solo ESTA.

Ese “estar” es acompañar…es compartir…es buscar…es cumplir con su ser

padre de Jesús…es hacer todo esto y más…en silencio.

  1. es el hombre centrado en la vida y para la vida.

Busca un lugar donde nazca “la vida” que es Jesús…Tiene que huir a Egipto

para preservar y salvar la vida de su hijo… como muchos padres y madres que

HOY también están centrados en la vida (suya y de sus hijos)

Cuando un padre o una madre luchan por una vida (del hijo)…nos dicen que

no hay cosa más preciada y preciosa para ellos que eso: recientes muertes… 

  1. acepta que no es fácil entender al hijo. Algo parecido a lo que sucede hoy.

También es consciente que Jesús, según Lucas, sigue bajo su autoridad.

Autoridad entendida como respeto a las funciones que cada uno tiene que

desarrollar en la familia y que no son intercambiables, sino que son funciones

que sumadas facilitan el crecimiento de las personas.

Autoridad entendida como amor hacia la persona que la ayuda a crecer y a

desarrollar su persona en todos los aspectos. Autoridad que no impone sino

expone…que no coarta sino que abre puertas…

 Creo que estas notas valen también para los sacerdotes y seminaristas…

Parte de nuestra misión como sacerdotes es la de confiar en el Padre de Jesús…realizar nuestra tarea en el silencio…trabajar por la vida y para la vida…y aceptar a las personas no imponiendo nuestra autoridad sino mostrarnos abiertos para, con otras personas, ayudar a crecer a la comunidad que se nos ha encomendado.


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HOMILIA domingo 14 de Marzo 2010 – Cuarto domingo de Cuaresma. Ciclo C

HOMILIA  4º domingo de cuaresma ciclo C:

Os invito a hacer una reflexión de las lecturas de hoy en clave de reconciliación.

En la Carta a los Corintios hemos leído y escuchado varias veces esta palabra. Hay una frase que la repito para hacer un comentario del Evangelio: “en nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios”.

En el Evangelio se nos muestra al padre como punto clave en la reconciliación. En su intervención con los dos hijos se muestra reconciliador. En el caso del llamado hijo pródigo, su papel no es el de reprochar la conducta del hijo, sino todo lo contrario, la de abrirle los brazos, que es lo mismo que abrirle la casa de la que el hijo se había marchado rompiendo todo lazo de unión.

En el caso del hijo mayor su papel de reconciliador pasa por hacerle ver que la casa y todo lo que hay en ella, le pertenece: “todo lo mío es tuyo”. Aquí tampoco hay reproche.

Es otra manera de abrir los brazos y la casa a este hijo mayor.

La actitud del padre es la ACOGIDA. Acoge a los dos hijos. Al que se marchó porque vuelve, “porque estaba perdido y lo hemos encontrado”, y al que estaba en la casa, porque no reconocía que la casa donde vivía era su propia casa: “tanto tiempo que se sirvo…” No se reconoce como hijo sino como siervo. Y el padre le dice: “todo lo mío es tuyo”.

El padre, figura de Dios, es quien obra la reconciliación. En la carta a los Corintios leemos “Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo”. Dios se adelanta en la reconciliación. Abre los brazos para acogernos en la casa. En la casa que nos toca a nosotros reconocer como nuestra propia casa. Y en esa acción de reconciliación Dios no pone objeciones, ni siquiera condiciones.

En el hijo pequeño se da ese deseo de reconciliación, aunque sea por comer mejor. Quiere volver a casa, de donde no tenía que haber salido en las condiciones que salió. Para él regresar no va a ser vivir como antes. El siente deseos de reconciliación. Quiere reconciliarse con el padre, con la casa, con la familia, pero quiere hacerlo como “jornalero”, no como hijo. Y el padre le acoge como hijo.

Cuando pensamos en la reconciliación, en el sacramento de la penitencia… ¿en qué pensamos? ¿En acercarnos a decir pecados? ¿O en acercarnos al Dios que abre sus brazos para acogernos porque nos quiere de nuevo en casa, en la familia? ¿Nos acercamos a un juez o a un padre que perdona sin reproches?  ¿Pensamos más en nosotros y en lo que hemos hecho o en el amor gratuito de Dios que perdona y acoge? ¿Queremos reconciliarnos con Dios o soltar pecados?

Recordemos la frase de Corintios: “os pedimos que os reconciliéis con Dios”. Y la reconciliación es un paso que nosotros tenemos que dar, al igual que el hijo pródigo.

Porque, se supone, que somos nosotros los que nos hemos apartado de la casa del padre, somos nosotros lo que tenemos que volver. El siempre nos espera y con brazos abiertos.

La reconciliación la hacemos en nombre de Cristo y al amparo suyo.

Y la reconciliación es una tarea encomendada a cada uno de nosotros. Es un ministerio como dice San Pablo. Asumamos este ministerio y ejerzamos la función de reconciliadores entre nosotros, con nosotros mismos y con la naturaleza. Volvamos a la casa del Padre que nos espera con los brazos abiertos para darnos todo su amor.


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Horario Semana Santa 2010

Parroquia Santa María del Pilar

Marianistas –  Madrid

HORARIO SEMANA SANTA

Domingo 28:   DOMINGO DE RAMOS. EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

  • Horario normal de Eucaristías de domingo: 9:00 h; 11:30 h; 12:30 h; 13:30 h; 20:00 h
  • 12’15hs Bendición de Ramos y Procesión

Lunes  29:   Eucaristías : 13.15h  y  20.00h. 

Martes 30:   Eucaristías: 13.15h  y   20.00h.

Miércoles 31:  Eucaristías: 13.15 y  20.00h.

Jueves 1: JUEVES SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR.

  • 13.00h.  Confesiones
  • 19.00h.   Celebración de la Cena del Señor
  • 22.00h.  Hora Santa

Viernes 2: VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.

  • 13.00h.  Celebración de la Pasión del Señor
  • 19:00h.  Via Crucis

Sábado 3: VIGILIA PASCUAL EN LA NOCHE SANTA

  • 22.00h.  Celebración de la Vigilia Pascual

Domingo 3: DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

  • Horario de misas:  11.30 – 12.30 – 13.30 – 20.00h – (no hay misa a las 9.00h)


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HOMILIA domingo 7 de Marzo 2010 – Tercer domingo de Cuaresma. Ciclo C

HOMIILIA domingo 3º cuaresma ciclo C

 Parto de una frase del Suplemento del domingo 28 de febrero del periódico El Mundo. Dice la periodista Teresa Viejo: “No entiendo cómo permites el sufrimiento de los niños”. Y lo dice refiriéndose a Dios. Yo uno esta frase a dos del evangelio de hoy:

  1. ”¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que los demás galileos…?
  2. ”…y aquellos dieciocho…pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén?”.

 La frase de esta escritora pone de manifiesto algo muy común entre algunas personas que es “echar la culpa a los demás” y en este caso, “echar la culpa a Dios”. Imagino que todos conocemos a personas que usan esta táctica para no reconocer sus errores.

¿A dónde lleva esto? A pensar que si la culpa es de los demás, …pues serán los demás los que tengan que cambiar, los que tengan que convertirse. Y desde la frase de la escritora sería algo así como “Dios es quien tiene que cambiar, porque la culpa es suya”.

 Sin embargo, ¿qué leemos en la primera lectura? Dios dice:  “he visto la opresión de mi pueblo…he oído sus quejas contra los opresores…”

Dios VE y OYE el clamor de las personas que sufren, pero no interviene directamente, pues siendo nosotros los causantes de ese daño y mal  quiere que seamos también nosotros los que reconociéndolo…lo reparemos,  cambiemos, o nos convirtamos.

Dios actúa a favor de un pueblo oprimido, pero no porque El tenga la culpa (“cómo permites”), sino porque el hombre, o un pueblo oprime a otro hombre, a otro pueblo. Y para actuar Dios se vale de nosotros. Para denunciar el mal Dios se vale de nosotros. El no quiere intervenir directamente, pues sería coartar nuestra libertad, sino que nos anima, nos llama a intervenir a favor de los que sufren.

 La conversión supone darnos cuenta del mal, del daño, del pecado que cometemos contra otras personas y CAMBIAR. Hacemos daño, pecamos,  pero no lo queremos asumir. Lo más fácil es echar la culpa a los demás y decir: “que lo asuman otros”. Así nunca llegaremos a ser conscientes  de la necesidad de conversión.  ¿Por qué las personas no se acercan al sacramento del perdón? Porque echan las culpas a los demás, o porque al pensar que los otros son los culpables, ellos no tienen necesidad ni conciencia de conversión.

 Jesús repite hoy en el evangelio: “si no os convertís…” Nos está llamando la atención para reconocer que no son siempre los demás los que tienen la culpa, sino que muchas veces somos nosotros los que no hacemos el bien. Convertirse es darse cuenta de que YO también  actuó mal, hago daño a otros, soy el causante de los males de otros. Y si llego a darme cuenta de ello,…reconoceré que tengo que CONVERTIRME.

Si no siento la necesidad de conversión…¿para qué rezar? ¿para qué venir a misa? ¿para que favorecer unas buenas relaciones humanas:  respeto, libertad, justicia?

La conversión es algo que nos afecta a todos y a toda la persona. La conversión no es solo: pido perdón por tal o cual cosa… la conversión supone ganas de cambiar para hacer el bien… para que entre otras cosas…  no haya más niños que sufran a causa de los mayores y no de Dios. Y la conversión es un camino… no es algo estático, no es algo “ya me he convertido”… sino un camino a recorrer durante toda la vida.


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«Ecouter» y «Route de Carême»

Os envío estas oraciones en francés que he encontrado entre mis papeles. Las he traducido al castellano para los que no habláis francés:

 

Escuchar; Tercer Domingo de Cuaresma

En el camino con Cristo, gentes de mi pueblo

escucharéis la Palabra que sale de su boca.

Su Palabra os desafiará para amasar

el pan cotidiano de justicia y solidaridad

y para multiplicarlo en vuestras tierras de pobreza

donde tantos hambrientos elevan su súplica

para recibir su parte de humanidad.

Recibiréis su Palabra

que siembra en vosotros sin descanso,

cada mañana, cada día

como un jardinero lleno de esperanza

en el campo que se ha elegido para sí.

Acogeréis su Palabra

que semejante un arado

traza en vosotros sus surcos

a través de vuestras zarzas y vuestras piedras.

Le abriréis los muros y barreras

que rodean vuestra vida.

Así, su palabra podrá

realizar en vosotros su obra

y un día, seguro, conoceréis

las llamaradas de la cosecha del Evangelio.

Chemin de Pâques 2009 – Editions du Signe

 Ecouter; Troisième dimanche de Carême

 Sur la route avec le Christ, gens de mon peuple,

vous écouterez la Parole qui sort de sa bouche.

Sa Parole vous stimulera á pétrir

le pain quotidien de justice et de solidarité

 et á le multiplier sur vos terres de misére

 oú tant d’affamés tendent leur supplication

pour recevoir leur part d’humanité.

Vous recevrez sa Parole

qu’il sème en vous sans relâche,

chaque matin chaque jour

comme un jardinier rempli d’espérance

pour le champ qu’il a choisi pour sien.

Vous accueillerez sa Parole

qui, en vous, pareille á une charrue

 trace ses sillons

à travers vos ronces et vos cailloux.

Vous lui ouvrirez les murs et les barrières

dont vous encerclez votre vie.

Ainsi sa parole pourra-t-elle

accomplir en vous son œuvre de retournement

et, un jour, c’est certain, vous connaîtrez

les grandes flambées des moissons d’Evangile

Chemin de Pâques 2009 – Editions du Signe

Cuaresma: El camino de la Cuaresma

Mi Señor y mi Dios,

desde el día de mi bautismo

yo camino Contigo.

Tú eres el amigo de mis días de sol

y de mis noches de niebla,

Tú eres a quien yo he elegido

Ayúdame a amarte y a serte fiel!

Tú, que nunca me abandonas,

Tú eres la luz que me ilumina,

incluso en el corazón de las tinieblas.

Tú eres la fuente que refresca

que fluye en mí y me da vida.

Tu amor por mí es tan grande

que ni siquiera la muerte Te detiene.

Tú eres el camino, Tú eres la vida nueva!

Concédeme Señor,

en mi camino de Cuaresma

atreverme a vivir Tu palabra,

la que da vida

la que abre el horizonte,

la que rechaza las tinieblas

la que pone al hombre en pie.

Concédeme, Señor,

en mi camino de Cuaresma

atreverme a compartir tu palabra,

con humildad y verdad.

Carême: Route de Carême

Seigneur, mon Dieu,

depuis le jour de mon baptême,

je chemine avec Toi.

Tu es l’ami de mes jours de soleil

et de mes nuits de brouillard,

c’est Toi que j’ai choisi,

aide-moi á T’aimer et à te rester fidèle!

Toi, jamais Tu ne m’abandonnes,

Tu es la lumière qui m’éclaire,

même au cœur des ténèbres.

Tu es la source qui rafraîchit

qui coule en moi et me redonne vie.

Ton amour pour moi est si grand

que même la mort ne t’arrête pas.

Tu es le chemin, Tu es la vie nouvelle!

Donne-moi, Seigneur,

sur ma route de Carême,

d’oser vivre Ta parole,

celle qui donne vie,

celle qui ouvre I’ horizon,

celle qui repousse les ténèbres,

celle qui met I’ homme debout.

Donne-moi, Seigneur,

sur ma route de Carême,

d’oser partager ta parole,

avec humilité et vérité.


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HOMILIA domingo 28 de Febrero 2010 – Segundo domingo de Cuaresma. Ciclo C

Homilía 2º domingo de cuaresma ciclo C.

 Os invito a cada uno a pensar: ¿qué significa para mí la transfiguración de Jesús?

¿Por qué este acontecimiento tan importante en su vida y sobre todo que lo leamos en plena Cuaresma…¿qué significa?  Os invito a que cuando queráis y podáis lo penséis.

Yo os ofrezco mi reflexión personal.

 La transfiguración de Jesús me lleva a pensar

1º. En el hombre creado por Dios. En el hombre tal y como vive hoy. Y me hago una pregunta. El hombre…nosotros ¿vivimos? O simplemente ¿estamos…pasamos el tiempo? Si miramos las condiciones de vida del hombre actual…¿son de admirar? ¿merecen la pena?  Y que conste que esas condiciones las marcamos nosotros directa o indirectamente. Hay personas que envidian, de forma sana, a quienes pueden vivir sin el estrés, sin las prisas con las que vivimos el común de los mortales.

 Creo que el hombre, todo hombre sobre la tierra debería vivir transfigurado. ¿Qué significa esto? Pues que deberíamos poder VIVIR en paz, en armonía, con las necesidades cubiertas, pudiendo disfrutar del tiempo, de la vida, de la familia,…esto es lo que yo llamo “vivir transfigurado”. Me diréis que esto es algo utópico.  Pero creo que esto sería vivir de verdad y vivir en plenitud.

 El hombre transfigurado es aquel que irradia VIDA, paz, alegría, que es testigo de estas realidades…pero, también es aquel que es capaz con estas vivencias y actitudes de denunciar lo negativo que hay en el mundo causado por nosotros: guerras, injusticias, hambre, desastres.. Pensad. Cuando vemos estas tremendas imágenes en TV ¿vemos ahí al hombre transfigurado? No. Vemos al hombre que sufre por culpa del hombre.

 La transfiguración de Jesús me lleva a pensar

2º en Jesús. Decimos, creemos que Jesús es la plenitud del amor de Dios, es la plenitud de la vida, es el Hijo que confía en el Padre. El vivió plenamente y pudo decir “yo soy la vida”. Su palabra y sus hechos están dirigidos a crear, a fomentar, a hacer llegar a los hombres lo que él fue. Y la mejor manera de hacernos llegar todo lo que él fue, aparte de la resurrección, fue este momento tan especial de la transfiguración. Con este momento nos está diciendo que podemos recuperar la identidad perdida. Esa identidad la perdemos cuando hacemos daño a otros. Jesús pasó haciendo el bien para que quienes habían perdido ante los demás su identidad, la pudiesen recuperar. La recuperación de la identidad perdida es la transfiguración.

 San Juan nos dice en su primera carta: “aún no se ha manifestado lo que seremos, porque cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es” 1Jn 3,2. La transfiguración de Jesús es la manifestación de la gloria de Dios. Es el anticipo de la resurrección de Jesús.  La transfiguración de Jesús es el adelanto de lo que nosotros seremos cuando se manifieste y seamos capaces de VIVIR haciendo el bien, de dar PAZ, de vivir en armonía y sobre todo de confiar en el Padre, para escuchar también de El a cada uno de nosotros: Tú eres mi Hijo”.

 La transfiguración de Jesús es para mí la aspiración a vivir y a vivir en plenitud que Dios pone también a nuestro alcance…si es que nosotros queremos llegar a vivir transfigurados.