Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa- Domingo 30 de Mayo 2010: Santísima Trinidad

Lecturas de la liturgia – Santísima Trinidad 30 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Proverbios 8, 22-31
    «Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada»Así dice la sabiduría de Dios: «El Señor me estableció al principio de sus tareas, «al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavía no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponía un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.»
  • Salmo Responsorial: 8
    «Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!»Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos. R. Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R.
  • Segunda Lectura: Romanos 5, 1-5
    «A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu»A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 1-5 Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.
  • Evangelio: Juan 16, 12-15
    «Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará»

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»


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Homilía domingo 23 de Mayo 2010- Pentecostés

El domingo pasado, solemnidad de la Ascensión del Señor, comentaba cómo Jesús confía en los apóstoles para continuar la misión de predicar el Evangelio a toda criatura

y cómo los apóstoles experimentan un gran cambio. Ese cambio es fruto por una parte de la venida del Espíritu Santo sobre ellos y, por otra, fruto de la madurez a la que llegan al comprender que el Reino que Jesús predica y viene a instaurar no es un reino de poder, de ministros, de jefes,…sino que es el Reino del servicio mutuo.

Hoy, solemnidad de Pentecostés, también nosotros recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a experimentar un cambio semejante al de los apóstoles: comprender, aceptar y vivir el Reino de Jesús como servicio mutuo. Si no llegamos a esta conclusión difícilmente comprenderemos a Jesús y su mensaje.

Tres notas sacadas de las lecturas:

1ª. El Espíritu Santo es el que desde el principio empuja a los discípulos a predicar el evangelio. Les da fuerza, energía, apoyo, les quita el miedo. Es el que hace comprensible el mensaje de Jesús a todos los hombres que lo escuchan con corazón abierto como hemos visto en la primera lectura. Es el que hoy está presente en la iglesia que formamos todos y que quiere ser fiel al evangelio. El nos anima a ser testigos de Jesús. Es, en definitiva, el que universaliza el mensaje de Jesús y hace que el Evangelio llegue a todos los hombres. También a nosotros aquí reunidos.

2ª. El Espíritu Santo se manifiesta en cada uno para el bien común, según nos dice san Pablo en la segunda lectura. Yo subrayaría lo de “bien común”. Para saber si de verdad actúa el Espíritu a través de las personas hay que tener en cuenta este aspecto: el bien común. Lo que recibimos del Espíritu no es para guardarlo para nosotros, sino para darlo a los demás. El Espíritu actúa a través nuestra por medio de dones, de ministerios, de funciones.  Cada uno recibe algo bueno del Espíritu para hacer el bien a los demás. No podemos decir que no hemos recibido nada, todo lo contrario, hemos recibido mucho para el bien común. Lo que recibimos gratis del Espíritu, démoslo gratis a los demás.

3ª El Espíritu Santo es el mejor regalo del Padre y del Hijo, es el ENVIADO por el Padre y el Hijo para, primero, conocer el amor que el Padre nos ha tenido y que se ha manifestado en su Hijo Jesús. Segundo para conservar vivo el mensaje de Jesús, y tercero para vivirlo en plena libertad. San Pablo dice en la segunda carta a los Corintios: “donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2Co 3,17)

Vivamos esta fiesta de Pentecostés como un regalo de Dios a cada uno y que lo que cada uno hemos recibido como don, lo pongamos al servicio del bien común.  


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Lecturas de la misa – Domingo 23 de Mayo 2010 – Pentecostés

Lecturas de la liturgia – Pentecostés 23 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 2,1-11
    «Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar»Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»
  • Salmo Responsorial: 103
    «Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra»Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. R. Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. R. Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras. Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. R.
  • Segunda Lectura: I Corintios 12,3b-7.12-13
    «Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo»Hermanos: Nadie puede decir «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todo hemos bebido de un solo Espíritu.
  • Evangelio: Juan 20,19-23
    «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo»

    Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»


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Homilía Domingo 16 de Mayo 2010 – La Ascensión

En la vida normal, desde que nacemos hasta que morimos, pasamos por diversas etapas. A la etapa a la que todos queremos llegar, porque es la que da peso a la vida, es a la etapa de la madurez. Para llegar a ella otras personas nos han ayudado, nos han orientado, y también nosotros mismos hemos puesto nuestro granito de arena, porque es nuestra vida y queremos forjarla a nuestro modo y manera.

En su relación con Jesús los apóstoles pasaron por dos etapas. Primero acompañando a Jesús viendo lo que hacía y oyendo sus palabras. Después sintiendo su presencia y recibiendo el Espíritu enviado desde el Padre para continuar predicando el mensaje de salvación de Jesús.

Al principio esta segunda etapa no fue nada fácil. Los apóstoles seguían pensado en ocupar los primeros puestos en el Reino de Jesús. Querían tener poder, influencia, querían mandar… a estos apóstoles les costaba creer y aceptar el Reino de Dios. No estaban maduros para comenzar la evangelización.

Jesús confía en ellos. Les dice que no se alejen de Jerusalén, que recibirán fuerza de lo alto, que esperen que se cumpla la promesa del Padre. Es una manera como Jesús les estaba diciendo que esperaba que madurasen para comprender lo que Jesús había predicado de palabra y de obra. Jesús se va, pero no deja solos a los discípulos. El Espíritu que les envía desde el Padre les ayudará a madurar, a creer, comprender y aceptar el mensaje de Jesús.

A nosotros como iglesia, hoy, también se nos llama a madurar. Más que decir que tenemos el Espíritu de Jesús, hay que decir que el Espíritu es el que nos tienes a nosotros, el que nos anima, nos da fuerza, nos da vida para continuar evangelizando.

Para llegar a la madurez hay que dejarse ayudar. Se pasa por momentos duros y difíciles, pero esos momentos ayudan a madurar, porque ponen a prueba vida, lo que queremos ser y lo que queremos dar. Es verdad que ahora como iglesia estamos pasando momentos duros…pero en la dificultad y con la dificultad es donde se nota la solidez, la madurez de las personas e instituciones. Hay que afrontar lo duro y difícil con humildad y realismo pero con confianza, con serenidad, tomando las decisiones necesarias para solucionar los problemas y sobre todo no dejar a las personas tiradas en la cuneta, sino ayudarlas a levantarse y a seguir adelante.

La Ascensión de Jesús es signo de que El confía en la madurez de los discípulos para seguir evangelizando. No nos deja solos,  nos envía su Espíritu. Que para llegar a esa madurez hay que pasar y aceptar momentos duros…lo sabemos, pero recibiendo la fuerza de lo alto, la promesa del Padre…eso y sobre todo eso, nos ayudará a madurar en nuestra vida y en nuestra fe para ser testigos de Jesús. Confiemos en El, en su Espíritu y en el Padre. Maduraremos personal y comunitariamente dejándonos ayudar y guiar por el Espíritu de Jesús.


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Homilía Sábado 15 de Mayo 2010 – San Isidro

Estamos celebrando a nuestro patrón San Isidro que dedicó su vida a la agricultura.

Podemos establecer un paralelismo entre la vida de fe, personal y comunitaria y la agricultura.

  •    igual que sembramos en el campo…Dios siembra la fe en nuestro corazón.   En los dos casos se siembra con esperanza de nueva vida, de fruto abundante
  •   Además de sembrar hay que cultivar…en el campo y en la fe y cultivar quiere decir, sobre todo:  cuidar
  •   el sembrador cuida…riega…quita malas hierbas…poda, protege…¿para qué? para que lo sembrado de buen fruto y abundante
  •  la fe necesita ser cuidada, regada, quitar malas hierbas, podarla,  protegerla, ¿para qué? para que la fe anime la vida, que es otra manera de decir que dé fruto.
  •   Todo esto se hace con esperanza… y con buena dosis de paciencia.
  •   El agricultor aguarda con esperanza y con paciencia el fruto de su trabajo.
  •   Nosotros también aguardamos con esperanza y paciencia que la fe “crezca” que la fe se haga vida…que la fe dé su fruto…
  •     Al igual que el labrador en un primer momento no ve cómo se transforma la semilla bajo tierra…nosotros tampoco somos conscientes de cómo nuestra fe va transformándose.

  •     Cuando se comienza a ver el fruto el labrador se alegra y pone más cuidado en ese fruto. También nosotros a medida que crecemos como personas podemos ir viendo cómo damos fruto.
  •      Y por último,  el labrador recoge el fruto en la recolección. Nosotros, a largo de la vida, también recogemos frutos… frutos de la fe que actúa a favor de los demás.
  •       Necesitamos la paciencia de la que nos habla Santiago en su carta. No conviene quemar etapas…no conviene desanimarse a la primera de cambio…lo que SI hay que hacer es comenzar  por lo sencillo para ir a lo grande…

La fe vivirla en el día a día y con gestos sencillos.

         Y la fe vivirla arraigados en Cristo que para nosotros es TODO: luz, agua, “fertilizante” cuidados…como el sarmiento vive arraigado en la vid

           Vivamos nosotros arraigados en Cristo

          Y cuidemos nuestra fe personal y comunitariamente.


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Lecturas de la misa – Domingo 16 de Mayo 2010: Ascensión del Señor

Lecturas de la liturgia – Ascensión del Señor 16 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 1, 1-11
    «Lo vieron levantarse»En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»
  • Salmo Responsorial: 46
    «Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas»Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R. Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.
  • Segunda Lectura: Efesios 1, 17-23
    «Lo sentó a su derecha en el cielo»Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.
  • Evangelio: Lucas 24, 46-53
    «Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo»

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.» Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.


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Homilía domingo 9 de Mayo 2010 – 6º dom pascua ciclo c

HOMILIA 6º domingo de pascua ciclo C.

De mis años en Andalucía recuerdo una palabra que bien puede reflejar situaciones que hoy vivimos. Esa palabra es “esnortao” (desnortado). Es decir que se ha perdido el norte o punto de referencia.  Esta situación o realidad la vemos a distintos niveles. Estamos “snortaos” en los niveles familiar, social, político, religioso…

Parece que hemos perdido el norte para poder vivir no solo en paz, sino sobre todo para construir un mundo mejor. Más que unir fuerzas nos dedicamos a restar, a dividir porque así en lugar de ganar todos, ganan solo unos pocos.

La palabra que pienso puede resumir las lecturas de hoy es: COMUNIÓN. Como sabéis esta palabra se compone de dos: COMUN y UNION. Se trata de buscar la unión en lo común para bien de todos. Se trata de trabajar y llegar a la UNIDAD. Unidad que no es uniformidad, ya que la unidad busca el bien y el beneficio, mientras que la uniformidad es sobre todo imposición, es ordeno y mando

En la primera lectura se quiere buscar un punto (un norte) que oriente a la primitiva iglesia ante un problema a solucionar. Por eso terminan diciendo: “El Espíritu Santo y nosotros…” Aquí quien orienta, quien señala el norte, es el Espíritu Santo, o el Espíritu de Jesús. Es el mismo Espíritu que Jesús entregó al Padre y a la iglesia, representada en María y el discípulo amado, en el evangelio de san Juan.

En el evangelio quien asimismo señala el norte es el Espíritu “que os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”. Ese Espíritu nos lleva a guardar la palabra de Jesús, nos anima a amar a Dios y al prójimo, a trabajar por la paz que lleva a la unidad, a no ser cobardes a la hora de vivir la fe y de ser testigos de Jesús.

Como discípulos de Jesús, como cristianos, no tenemos que sentirnos “snortaos”. Tenemos quien nos oriente, quien nos marque el norte para vivir: el Espíritu de Jesús, que es Jesús mismo. Para vivir en comunión, para trabajar por la unidad hay que dejarse guiar por Jesús y por su Espíritu. También por el conocimiento y la razón humanos, pero sin que estos últimos sean meras imposiciones orientadas a la uniformidad , sino que sean sobre todo búsqueda de la VERDAD y del BIEN orientadas a la unidad, es decir a la COMUNION entre todos.


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Noticias de Mayo 2010 – Calendario

CALENDARIO DEL MES DE MAYO

Día 1. San José Obrero. Horario de misas de sábado

Día 2. Quinto domingo de Pascua

Día 3.  NO HAY CLASE DE BIBLIA

           17.00 a 19.00h Bolsa de Trabajo (sacristía)

Día 5.  20.30 Grupo de oración en Oratorio parroquial

Día 9. Sexto domingo de Pascua

          OPERACIÓN KILO LITRO

          En misa de 12.30h se administrará el Sacramento

          de la Unción de enfermos (inscribirse en sacristía)

Día 10.  17.00 a 19.00h Bolsa de Trabajo (sacristía)

             18.45 Clase de Biblia

Día 12. 20.30 Grupo de oración en Oratorio parroquial

Día 15. FIESTA DE SAN ISIDRO.

                 Horario de misas: 9.00 – 11.30 – 12.30 – 13.30 y 20.00h

             22.30 Adoración Nocturna

Día 16. ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Día 17.  17.00 a 19.00h Bolsa de trabajo (sacristía)

             18.45 Clase de Biblia

Día 18. 19.30 Reunión de Comisión de Acción Social

Día 19. 20.30. Grupo de oración en Oratorio parroquial

Día 23. SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES

Día 24. 17.00 a 19.00 Bolsa de trabajo (sacristía)

             18.45 Clase de Biblia

Día 26.  20.30 Grupo de oración en Oratorio parroquial

Día 30.  SANTÍSIMA TRINIDAD

Día 31.  17.00 a 19.00h Bolsa de trabajo (sacristía)

              18.45 Clase de Biblia


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Lecturas de la misa – Domingo 9 de Mayo 2010

Lecturas de la liturgia – 6º Domingo de Pascua 9 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 15, 1-2. 22-29
    «Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables»En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsaba y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
  • Salmo Responsorial: 66
    «Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.»El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R.
  • Segunda Lectura: Apocalípsis 21, 10-14. 22-23
    «Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo»El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.
  • Evangelio: Juan 14, 23-29
    «El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho»

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amárais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»