He actualizado el calendario de misas, laborables y dominicales, del año 2011. Quedan por fijar algunas fechas de fiestas móviles, no señaladas aún en calendarios nacionales, autómicos y locales.
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HOMILIA “fiesta Sagrada Familia”.
En esta fiesta de la sagrada familia y uniéndonos a las celebraciones que tendrán lugar a lo largo y ancho del país, pongamos un acento positivo. Voy a comenzar por decir una verdad de perogrullo. La familia está formada por personas que tienen una vida hacia dentro y una vida hacia fuera.
Hacia dentro: la familia no solo es vivir juntos, sino que esa vida en común les lleva a compartir: alegrías y penas, triunfos y fracasos, esperanzas, amor, perdón, fe… y muchas más cosas. Favorecer la vida familiar hacia dentro es cosa de todos. Aceptarse uno dentro de la familia y aceptar a los demás todos sabemos que a veces no es cosa fácil. Sin embargo lo positivo debe pesar más que lo negativo.
En toda familia siempre hay uno de los componentes que tienen un papel, querido o no, de ser ese bálsamo que suaviza, que cura, que pone paz. En ocasiones su tarea no es fácil porque tiene que dar la razón a unos sobre otros, tiene que decir la verdad, aunque cueste aceptarla, tiene que dar un abrazo, un beso para calmar los ánimos y hacer que la vida compartida siga siendo realidad.
La carta a los Colosenses nos da unos consejos que son para vivirlos hacia dentro de la familia. Como san Pablo era un judío de su tiempo habla del sometimiento de las mujeres a los maridos. El sometimiento de unos a otros no favorece la vida. La vida y sobre todo la vida familiar se favorece con las virtudes que ha señalado líneas más arriba: bondad, comprensión, humildad, perdón, amor, paz… y estas virtudes deben ponerlas en práctica todos los miembros de la familia.
Hacia fuera: la familia ofrece y testimonia a los demás lo que vive hacia dentro. Tenemos un ejemplo claro a la vez que sencillo: Dios como Trinidad. Ellos nos ofrecen y testimonian lo que son: amor y comunión. Lo que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo viven lo ofrecen al hombre. El amor y la comunión de Dios nos lo ha revelado el Hijo enviado por el Padre y animado por el Espíritu.
La familia que vive valores humanos y evangélicos es también un claro y sencillo ejemplo para nuestro mundo. La familia, se dice, es una verdadera escuela. Yo diría la primera escuela donde se aprende y también se enseña. Padres e hijos aprenden y se enseñan mutuamente cuando la autoridad es servicio y no poder y la obediencia es también servicio y no puro servilismo.
Hoy se nos llama a cuidar la familia. Cuidar la familia no es defenderla de lo que viene de fuera. Cuidar la familia es fortalecerla desde dentro. No nos quejemos si algunas instituciones la dejan desamparada. Quejémonos porque desde dentro, desde la misma familia, a lo mejor, no se ponen los medios para que crezca cuidando los unos de los otros, sobre todo de los más débiles.
Pidamos al Señor que por mediación de José, María y Jesús bendiga a nuestras familias y que sean testimonio de amor y comunión.
Domingo en la octava de Navidad
PRIMERA LECTURA
Lecturas de la liturgia
Su mujer, como vid fecunda en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo alrededor de su mesa.
R. Dichoso el que teme al Señor.
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: «Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida».
R. Dichoso el que teme al Señor.
Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: “De Egipto llamó a mi hijo”.
Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo:
«Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño».
Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población Ilamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: “Se le llamará nazareno”.
HOMILIA “NAVIDAD” 2010
En la homilía de la misa del Gallo decía que una de las características del Dios en quien creemos es que no es el Dios del silencio, sino el Dios de la palabra y de la palabra compartida. No habla por medio de enigmas, de augurios, en medio de humos…no. Habla directamente, por medio de hombre y mujeres. Estos utilizan a veces un lenguaje poético, con imágenes bellas o duras…pero a través de su lenguaje anuncian la salvación. Y la salvación es la verdadera palabra de Dios y por así decir, la última palabra de Dios revelada en Jesucristo.
Todas las demás palabras acerca de Dios, incluso la que creamos más elevadas, incluso mis palabras, tienen que tener como referencia y centro a Jesucristo, Palabra o Verbo de Dios. Jesús nos ha revelado a Dios y lo ha hecho con la predicación de Reino de Dios, con las parábolas, con los milagros. Estas palabras y gestos humanos de Jesús nos muestran el verdadero rostro de Dios.
Hoy nosotros tenemos que tomar la palabra de Dios en un doble aspecto. Primero, ver la palabra de Dios encarnada, vivida, predicada por su Hijo Jesús. Segundo, nos toca a nosotros, si queremos seguir a Jesús, vivir actualizando la palabra de Dios. Actualizarla no es desencarnarla, no es espiritualizarla, no es tomarla al pie de la letra como si estuviéramos viviendo los tiempos de Jesús. Actualizarla es, por el contrario, llevarla a la vida, es comprometerse con ella, es predicarla con nuestra palabra y ejemplo. Para ello, repito una vez más, hay que leerla, conocerla, rezar con ella.
Cuando digo conocerla y rezar con ella quiero decir conocer y rezar con Jesús. No podemos vivir de la palabra de Dios si no la conocemos. No podemos llegar a Dios si no conocemos a Jesús, que es quien nos ha revelado al Padre, que es la palabra del Padre, que nos habla de lo que ha oído al Padre, como nos dice en el evangelio de san Juan.
Jesús, palabra de Dios, nos descubre el rostro de Dios. Cuando Jesús predicaba la gente sencilla se admiraba de las palabras que salían de su boca porque hablaba de un Dios distinto del que hablaban las autoridades religiosas. A veces me pregunto si no habrá personas que han dejado de creer en Dios, porque predicamos a un Dios distinto del que predicaba Jesús.
Como dice el evangelio, Jesús “es quien nos ha dado a conocer al Padre”. Y nos ha dado a conocer al Padre que El conoce, no a otro. Esa relación tan íntima que existía entre Jesús y su Padre es la que nos ha transmitido y la que ha hecho que podamos conocer al Dios y Padre de Jesús.
Que nuestro hablar de Dios a los demás tenga como referencia y centro a Jesús, la última y verdadera palabra del Padre. Que nuestra palabra sea para hacer a Dios un Dios más creíble porque nos apoyamos en Jesús, en sus palabras y en sus gestos que son en definitiva su pasión por el Reino de Dios.
Lecturas de la liturgia
El Señor hadado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor.
R. Toda la tierra ha visto al Salvador.
HOMILIA NOCHEBUENA 2010 (ciclo A)
Hoy que vivimos en un tiempo de increencia, celebrar la Navidad con sentido cristiano puede resultar un tanto extraño. Yo diría que creer en algo o en alguien a nivel humano está siendo difícil. ¡Cuánto más creer en Dios!. Y, sin embargo, seguimos celebrando fiestas religiosas porque, en primer lugar están en el calendario, en segundo lugar, las hemos vuelto laicas, y en tercer lugar porque les interesa a los comercios.
Hecha esta introducción que a alguno puede resultar extraña, deciros varias cosas sobre el Dios que creemos y que esta noche nos ha traído aquí a celebrar la misa del Gallo.

La principal característica que podemos decir de Dios es que nos cuesta creer en Él, que pasamos de El porque su manera de presentarse no es la propia de Dios. ¿Cómo se nos manifiesta este Dios? Os doy varias características y veréis cómo son chocantes:
1ª se nos presenta en la debilidad. Muchas personas se quedan en lo bonito del Belén y no pasan de ahí. Peor aún las hay que no quieren pasar de ahí porque la debilidad de este niño refleja nuestra propia debilidad. Una debilidad que Dios ha querido asumir y experimentar para asemejarse a nosotros.
2ª es el Dios que sale al encuentro del hombre. Dios no se replega sobre sí mismo, ni se oculta. Quiere conocer a la criatura que ha creado y por ello no se queda en su cielo, sino que desciende a la tierra para hacerse uno de nosotros y vivir lo que nosotros vivimos.
3ª se nos presenta como gratuidad y don. Este Dios no exige, sino que invita. No da para luego pedir, sino que da y se da sin medida, para que aprendamos de El. No es el Dios que pide satisfacciones, ni sacrificios. Da amor e invita a amarnos. Es puro regalo.
4ª se nos presenta con ganas de curar, de salvar, de liberar, de perdonar y sobre todo, de amar. Haremos creíble a Dios presentándole como Jesús nos lo ha mostrado. “Quien me ve a mí, ve al Padre que me ha enviado”.
5ª se nos presenta como palabra compartida. No es el Dios del silencio. Es el Dios que habla y dialoga con su criatura. Dios invita al hombre a que el diálogo se convierta en vida y que no se quede solo en palabras. En el prólogo de san Juan leemos: “la Palabra se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros”. Dios es la palabra que nos interpela y por ello mismo, a veces, su interpelación no es molesta porque nos invita a cambiar el corazón de piedra en corazón de carne, semejante al suyo.
Y por fin, 6ª se nos presenta como el Dios que respeta infinitamente nuestra dignidad y nuestra libertad.
Estas características hacen que el Dios cuyo nacimiento celebramos esta noche resulte, para algunos, poco creíble. Los hay que preferirían un Dios poderoso, lejano, incluso que metiese un poco de miedo. Pero no. El Dios que nace en Jesús es luz para el camino, es paz para el corazón y sobre todo es vida para el que cree en El.
FELIZ NAVIDAD
Lecturas de la liturgia
Celebren día tras día su victoria. Propaguen su grandeza entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Que se alegren los cielos y se regocije la tierra, que resuene el mar y cuanto lo llena; que exulten los campos con todos sus frutos, que aclamen los árboles del bosque.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con fidelidad.
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.
HOMILIA 4º domingo Adviento ciclo A
En este cuarto domingo de Adviento se nos anuncia, se nos da un avance de lo que vamos a vivir en Navidad. Y lo que vamos a vivir, o al menos, se nos invita a celebrar, a acoger, a no poner en segundo plano, porque tendría que ser lo más importante, es celebrar y acoger a Dios-con-nosotros.
No sé si caemos en la cuenta de lo que significa “Dios-con-nosotros”. Hay muchas formas de definir a Dios. Dejando a un lado las fórmulas filosóficas, teológicas o algunas del Antiguo Testamento, hay dos que deberían llenar nuestro corazón e incluso nuestra vida, y son: esta de “Dios-con-nosotros” y Dios es amor”, de san Juan.
“Dios-con-nosotros” es una manera de definir a Dios, no en cuanto a lo que El es, sino a su manera de relacionarse. No es un Dios que está “sobre nosotros”, ni un Dios que está oculto, lejano, invisible, ni siquiera insensible, sino todo lo contrario. Dios-con-nosotros es lo mismo que decir Dios-uno-de-nosotros. Cuando san Juan nos dice en el prólogo de su evangelio que Dios plantó su tienda entre nosotros, está revelándonos a un Dios cercano, visible en su Hijo Jesús, semejante en todo a nosotros menos en el pecado (Heb 4,15)
“Dios-con- nosotros” es el Dios hecho carne de san Juan, es el Verbo de Dios, es la Palabra de Dios que habita con nosotros. Hago hincapié en la preposición “con”, porque a veces a este Dios-con-nosotros le hemos alejado tanto, le hemos ocultado, le hemos divinizado tanto que parece haber perdido esa relación tan estrecha que El mismo quiso y tejió con nosotros.
Dios-con-nosotros es el que se ofrece como don, como regalo, el que se preocupa por nosotros, el que entra en nuestras vidas de manera silenciosa para no romper nuestra historia sino para compartirla, el que se hace palabra para entablar un diálogo con nosotros, el que respeta infinitamente nuestra dignidad y libertad, es el que está ahí con nosotros para vivir lo que nosotros vivimos: alegrías y penas, salud y enfermedad, esperanzas, cariño, amor,…
Este Dios-con-nosotros es, como dice la carta a los Romanos, nacido según la carne para así formar parte de nuestra historia, y es constituido Hijo de Dios, según el Espíritu Santo. Formando parte de nuestra historia vive, experimenta, siente lo que nosotros vivimos, experimentamos y sentimos. No es ajeno a lo que sucede al hombre
Este Dios-con-nosotros nos revela, nos da a conocer al Dios es amor de san Juan. El Dios que nos habla Jesús en el evangelio es el Dios amor. Y no puede ser de otra manera, porque si no ese Dios no se habría encarnado, no había puesto su tienda entre nosotros y con nosotros. La vida de Jesús es revelación de Dios amor. La muerte, en apariencia solitaria, de Jesús es la mayor manifestación de Dios amor que se calla para hacer que los hombres comprendamos el dolor de Dios ante todo dolor humano.
Que en estos días y sobre todo en Navidad cuando echemos una mirada al portal de belén nos acordemos que Dios-con-nosotros es Dios amor por nosotros.
Lecturas de la liturgia
En aquellos tiempos el Señor habló a Ajaz y le dijo:
«Pide al Señor tu Dios una señal, en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Contesto Ajaz:
«No la pido, pues no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Dios:
«Escucha, heredero de David: ¿No les basta cansar a los hombres, sino que quieren cansar también a Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal:
He aquí que la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrán el nombre de Enmanuel, que significa: Dios con nosotros».
Del Señor es la tierra y lo que la llena, el orbe y todos su habitantes: él la edificó sobre los mares, él la asentó sobre los ríos.
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria.
¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras.
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria.
Ese obtendrá la bendición del Señor, Dios su salvador le hará justicia. Este es el grupo que te busca y viene ante ti, Dios de Jacob.
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria.
Yo Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado por Dios a ser apóstol y elegido para proclamar
su Evangelio. Este Evangelio, anunciado de antemano por los profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo, nacido según lo humano, del linaje de David; constituido por su resurrección de entre los muertos Hijo poderoso de Dios, según el Espíritu santificador:
Jesucristo nuestro Señor.
Por medio de Jesucristo hemos recibido la gracia del apostolado, a fin de llevar a los pueblos paganos la aceptación de la fe, para gloria de su nombre.
Entre ellos también están ustedes, llamados a pertenecer a Cristo Jesús.
A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado para constituir su pueblo, les deseo la gracia y la paz de Dios nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando la madre de Jesús desposada con José y, antes de vivir juntos, sucedió que esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo, y no quería ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños:
«José, hijo de David, no dudes en recibir a María tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías:
Miren: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa: Dios con nosotros.
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor: recibió a su esposa.