Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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«Ecouter» y «Route de Carême»

Os envío estas oraciones en francés que he encontrado entre mis papeles. Las he traducido al castellano para los que no habláis francés:

 

Escuchar; Tercer Domingo de Cuaresma

En el camino con Cristo, gentes de mi pueblo

escucharéis la Palabra que sale de su boca.

Su Palabra os desafiará para amasar

el pan cotidiano de justicia y solidaridad

y para multiplicarlo en vuestras tierras de pobreza

donde tantos hambrientos elevan su súplica

para recibir su parte de humanidad.

Recibiréis su Palabra

que siembra en vosotros sin descanso,

cada mañana, cada día

como un jardinero lleno de esperanza

en el campo que se ha elegido para sí.

Acogeréis su Palabra

que semejante un arado

traza en vosotros sus surcos

a través de vuestras zarzas y vuestras piedras.

Le abriréis los muros y barreras

que rodean vuestra vida.

Así, su palabra podrá

realizar en vosotros su obra

y un día, seguro, conoceréis

las llamaradas de la cosecha del Evangelio.

Chemin de Pâques 2009 – Editions du Signe

 Ecouter; Troisième dimanche de Carême

 Sur la route avec le Christ, gens de mon peuple,

vous écouterez la Parole qui sort de sa bouche.

Sa Parole vous stimulera á pétrir

le pain quotidien de justice et de solidarité

 et á le multiplier sur vos terres de misére

 oú tant d’affamés tendent leur supplication

pour recevoir leur part d’humanité.

Vous recevrez sa Parole

qu’il sème en vous sans relâche,

chaque matin chaque jour

comme un jardinier rempli d’espérance

pour le champ qu’il a choisi pour sien.

Vous accueillerez sa Parole

qui, en vous, pareille á une charrue

 trace ses sillons

à travers vos ronces et vos cailloux.

Vous lui ouvrirez les murs et les barrières

dont vous encerclez votre vie.

Ainsi sa parole pourra-t-elle

accomplir en vous son œuvre de retournement

et, un jour, c’est certain, vous connaîtrez

les grandes flambées des moissons d’Evangile

Chemin de Pâques 2009 – Editions du Signe

Cuaresma: El camino de la Cuaresma

Mi Señor y mi Dios,

desde el día de mi bautismo

yo camino Contigo.

Tú eres el amigo de mis días de sol

y de mis noches de niebla,

Tú eres a quien yo he elegido

Ayúdame a amarte y a serte fiel!

Tú, que nunca me abandonas,

Tú eres la luz que me ilumina,

incluso en el corazón de las tinieblas.

Tú eres la fuente que refresca

que fluye en mí y me da vida.

Tu amor por mí es tan grande

que ni siquiera la muerte Te detiene.

Tú eres el camino, Tú eres la vida nueva!

Concédeme Señor,

en mi camino de Cuaresma

atreverme a vivir Tu palabra,

la que da vida

la que abre el horizonte,

la que rechaza las tinieblas

la que pone al hombre en pie.

Concédeme, Señor,

en mi camino de Cuaresma

atreverme a compartir tu palabra,

con humildad y verdad.

Carême: Route de Carême

Seigneur, mon Dieu,

depuis le jour de mon baptême,

je chemine avec Toi.

Tu es l’ami de mes jours de soleil

et de mes nuits de brouillard,

c’est Toi que j’ai choisi,

aide-moi á T’aimer et à te rester fidèle!

Toi, jamais Tu ne m’abandonnes,

Tu es la lumière qui m’éclaire,

même au cœur des ténèbres.

Tu es la source qui rafraîchit

qui coule en moi et me redonne vie.

Ton amour pour moi est si grand

que même la mort ne t’arrête pas.

Tu es le chemin, Tu es la vie nouvelle!

Donne-moi, Seigneur,

sur ma route de Carême,

d’oser vivre Ta parole,

celle qui donne vie,

celle qui ouvre I’ horizon,

celle qui repousse les ténèbres,

celle qui met I’ homme debout.

Donne-moi, Seigneur,

sur ma route de Carême,

d’oser partager ta parole,

avec humilité et vérité.


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Decálogo para la Cuaresma

DECÁLOGO  PARA  CUARESMA  [Antonio Gil Moreno]

  1. Busca un hueco, un minuto para orar, para elevar la mirada a las alturas.
  2. Comparte afanes e inquietudes. Ayunar, por ejemplo, es compartir.
  3. Busca el sentido de tu vida, tu misión en el mundo, porque nos e puede vivir a ciegas.
  4. Escucha las llamadas que te llegan: las de Dios y las del prójimo.
  5. No cierres tus entrañas al clamor de los necesitados.
  6. Ordena tu mente, tu conciencia y tu corazón. Pero, sobre todo, establece prioridades.
  7. Pon ilusión en tu vida, entusiasmo en tu caminar, ánimo en tus luchas, paciencia en tus derrotas.
  8. Lucha cada día, sin venirte abajo, sin tirar la toalla.
  9. Abre de par en par los ventanales de tu alma para que penetre la luz y la palabra, a veces en forma de susurro o de pequeña llama que brilla en la oscuridad.
  10. No tengas miedo, sino esperanza.

Ojalá vivamos la Cuaresma como encuentro, como diálogo, como acompañamiento, como conversión, como anticipada resurrección. Sin perder la sonrisa…


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Reflexión sobre la Cuaresma (1)

Hoy, miércoles de Ceniza comenzamos el tiempo de Cuaresma. En la sociedad actual hablar de “tiempos litúrgicos” suena como algo distante, extraño. Si se hiciera una encuesta a pie de calle, nos encontraríamos con que bastante gente ignora qué es la Cuaresma…o a lo sumo le puede sonar a no comer carne los viernes.

 Por eso surgen varias preguntas:

  1. ¿qué es y por qué de la Cuaresma?
  2. ¿tiene sentido hablar hoy de Cuaresma?
  3. ¿qué exige a un cristiano actual la Cuaresma?

 No se trata de hacer historia sobre la Cuaresma. Sí, de saber el por qué de la Cuaresma.

Podemos considerarla como un tiempo de preparación al acontecimiento más importante para el cristiano: la Pascua de Jesús, es decir la celebración de su muerte y, sobre todo, de su RESURRECCION.

Por tanto la Cuaresma no es un fin sino un camino para llegar a la Pascua. Digo esto porque hay personas que dan más importancia a la Cuaresma que a la Pascua. Hay personas para quienes la Cuaresma significa mucho en sus vidas, por lo que aún hoy pueda significar para ellos el sacrificio, el ayuno por el ayuno y rezar mucho. Pero luego la Pascua del Señor pasa casi desapercibida.

¿Tiene sentido hablar hoy de Cuaresma? Los llamados “tiempos litúrgicos” constituyen, en cierto modo, una pedagogía que utiliza la Iglesia para ayudarnos a vivir la fe y a llevar a la vida el Evangelio. Es también una manera más de conocer la vida de Jesús ya que los evangelios que se leen en este tiempo, y sobre todo los domingos, constituyen una buena catequesis para profundizar y arraigar nuestra vida en la fe.  De ahí que tenga sentido hablar hoy de Cuaresma.

Los evangelios dominicales, que iremos comentando semanalmente, son una fuente rica para nosotros si sabemos leerlos, reflexionar con ellos y, sobre todo, orar con ellos. Es verdad que esto podemos y deberíamos hacerlo cada domingo, pero en Cuaresma los textos evangélicos cobran especial relieve si los leemos a la luz de la vida y acontecimientos actuales.

¿Qué exige a un cristiano actual la Cuaresma? El miércoles de Ceniza se nos marca un camino a seguir: ayuno, oración y limosna. Estas tres exigencias siguen siendo actuales. Para entender el ayuno os envío al capítulo 58 de Isaías. Leedlo y ved cómo sigue estando vigente en el mundo actual, aunque sea un texto de hace muchos años. El ayuno lo presenta Isaías como la práctica de la justicia. Justicia que es liberación de la persona de las ataduras a las que se les somete y a las que la propia persona se somete a sí misma.

La oración es importante en la vida del cristiano. Los evangelios nos hablan de cómo Jesús se retiraba a orar. Aunque suene a tópico, un cristiano que no ora termina no siendo cristiano. ¡Ojalá que cada día encontremos un rato para estar a solas con Dios!

La oración nos lleva a comprender mejor el ayuno y la limosna que podamos hacer. La oración nos ayuda a madurar como personas y confirma nuestra fe.

La limosna no es solo dar de lo que tengo. Es también darme a los demás. Hoy a la limosna se le llama solidaridad, compartir, no cerrar tu corazón a las necesidades materiales de los demás. A los cristianos se nos critica por algunos errores, pero rara vez se nos alaba por los gestos de ayuda solidaria a los más necesitados y que llegan a donde las instituciones públicas no llegan.

Hoy sigue teniendo sentido hablar de Cuaresma, de ayuno, en el sentido de Isaías 58, de oración y de limosna. Pero no olvidemos que la Cuaresma nos lleva al acontecimiento fundamental para el cristiano: la Resurrección de Jesús.

Saludos cordiales,

Victoriano


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¿Está Dios en Haiti?

Fuente: DIARIO DE CÁDIZ. Juan A. Estrada

DESDE la perspectiva científica el terremoto tiene una doble explicación. Por un lado, una zona sísmica, siempre amenazada por terremotos y maremotos, que se suceden con frecuencia. Por otra, que se ha practicado una deforestación masiva del país, que contrasta con la superficie de la República Dominicana, la otra parte de la isla. Además se ha dado una sobreexplotación del suelo, un agotamiento de los recursos naturales, en parte por empresas que han sido pan para hoy y hambre para mañana, y una fuerte explosión demográfica bajo gobiernos corruptos y dictatoriales, como los Duvalier, cuyo heredero se gasta hoy su fortuna en Francia. Cuando el terremoto llegó casi todo se vino abajo, incluido el centro histórico y las instalaciones estatales. Pero el barrio rico y moderno de Pétion Ville, en Puerto Príncipe, apenas ha sufrido daños. Es una isla segura, sólida y bien librada del azote natural.

La conclusión es evidente: con otra política y gobierno, otra distribución de la riqueza y otro tipo de construcciones se hubiera amortiguado mucho la violencia de la naturaleza en el país más pobre de América. Antes que preguntarse por Dios, ¿por qué permite esto?, hay que preguntar al hombre ¿cómo consentimos que tantos seres humanos vivan en la miseria, indefensos ante la naturaleza? La tragedia de Haití sigue al tsunami de Indonesia y vendrán muchos más, porque tres cuartas partes de la humanidad viven en la pobreza, sin medios para controlar la naturaleza. Tenemos los recursos técnicos y materiales para reducir al mínimo estos desastres, pero la distribución internacional de la riqueza los invalida.

¿Y dónde está Dios? Seguimos esperando milagros divinos que cambien el curso de la naturaleza; apelamos a la Providencia para que intervenga en las catástrofes naturales; rezamos y pedimos prodigios y señales. Y Dios guarda silencio y no actúa como esperamos. No aprendemos de la historia. No paró la cruz en el Gólgota; no intervino para evitar Auschwitz; no es el Dios relojero de Newton, que ajusta el reloj natural de vez en cuando; no modifica las leyes de la creación, descubiertas por la ciencia. El hombre y el universo son obra de un creador que respeta la libertad humana y el dinamismo de la naturaleza. Si buscamos al Dios milagrero, siempre a la escucha de los deseos del hombre, busquémoslo en otra religión, no en la del Dios crucificado. Es inconcebible que los cristianos sigamos esperando intervenciones prodigiosas, como en tiempos de Jesús, sin asumir la mayoría de edad del hombre y la autonomía del universo, cuyas leyes conocemos mejor y cada vez más.

En cambio, encontraremos a Dios, si lo buscamos identificándose con las víctimas y llamando a los hombres de buena voluntad a la solidaridad y la justicia; si esperamos que Dios nos inquiete, nos provoque y nos llame a colaborar de mil maneras para mitigar el dolor en Haití; si creemos que Dios no es neutral y que el contraste entre el gran mundo pobre y la minoría de países ricos clama al cielo. Hay que ayudar a Dios para que se haga presente en Haití, porque necesita de los hombres para que llegue ahí el progreso y la justicia. Los muertos y refugiados de la catástrofe tienen hambre de justicia, la de las bienaventuranzas, y Dios necesita testigos suyos para hacerse presente.

Nadie puede hablar en nombre de las víctimas sin experimentar sus sufrimientos ni padecer su forma de vida, sólo hacernos presentes a ellos. El protagonismo corresponde al ser humano: Dios es autor de la historia, en cuanto inspira, motiva y envía para la solidaridad y la justicia. El Dios cristiano no es la divinidad griega que siente celos del hombre y castiga a Prometeo, sino el que se enorgullece de la capacidad para generar vida con la ciencia y el progreso, sólo exigiendo que los recursos naturales se pongan al servicio de todos. Hay que actuar como «si Dios no existiera» y todo dependiera de nosotros, universalizar la solidaridad y cambiar las estructuras internacionales que condenan a pueblos enteros a la miseria. Desde ahí podemos esperarlo todo de Dios y pedirle que fortalezca, inspire y motive a los que luchan por un mundo más justo y solidario.

Dentro de pocos meses Haití será un mero recuerdo, excepto para los que siguen allí, y los habremos olvidado, como a Indonesia o las hambrunas del África subsahariana. La gran tragedia del siglo XXI es la de una humanidad que tiene recursos para acabar con el hambre y mitigar las catástrofes naturales, pero prefiere emplearlos en armamento, para defenderse de los pobres; en policías, para evitar que lleguen a nuestras islas de riqueza y en los despilfarros consumistas de una minoría de países. Del mal de Haití somos todos responsables y la solidaridad no puede quedarse en el acontecimiento puntual, aunque sea necesaria, sino que exige otra forma de vida.