Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía domingo 23 de Mayo 2010- Pentecostés

El domingo pasado, solemnidad de la Ascensión del Señor, comentaba cómo Jesús confía en los apóstoles para continuar la misión de predicar el Evangelio a toda criatura

y cómo los apóstoles experimentan un gran cambio. Ese cambio es fruto por una parte de la venida del Espíritu Santo sobre ellos y, por otra, fruto de la madurez a la que llegan al comprender que el Reino que Jesús predica y viene a instaurar no es un reino de poder, de ministros, de jefes,…sino que es el Reino del servicio mutuo.

Hoy, solemnidad de Pentecostés, también nosotros recibimos el Espíritu Santo que nos ayuda a experimentar un cambio semejante al de los apóstoles: comprender, aceptar y vivir el Reino de Jesús como servicio mutuo. Si no llegamos a esta conclusión difícilmente comprenderemos a Jesús y su mensaje.

Tres notas sacadas de las lecturas:

1ª. El Espíritu Santo es el que desde el principio empuja a los discípulos a predicar el evangelio. Les da fuerza, energía, apoyo, les quita el miedo. Es el que hace comprensible el mensaje de Jesús a todos los hombres que lo escuchan con corazón abierto como hemos visto en la primera lectura. Es el que hoy está presente en la iglesia que formamos todos y que quiere ser fiel al evangelio. El nos anima a ser testigos de Jesús. Es, en definitiva, el que universaliza el mensaje de Jesús y hace que el Evangelio llegue a todos los hombres. También a nosotros aquí reunidos.

2ª. El Espíritu Santo se manifiesta en cada uno para el bien común, según nos dice san Pablo en la segunda lectura. Yo subrayaría lo de “bien común”. Para saber si de verdad actúa el Espíritu a través de las personas hay que tener en cuenta este aspecto: el bien común. Lo que recibimos del Espíritu no es para guardarlo para nosotros, sino para darlo a los demás. El Espíritu actúa a través nuestra por medio de dones, de ministerios, de funciones.  Cada uno recibe algo bueno del Espíritu para hacer el bien a los demás. No podemos decir que no hemos recibido nada, todo lo contrario, hemos recibido mucho para el bien común. Lo que recibimos gratis del Espíritu, démoslo gratis a los demás.

3ª El Espíritu Santo es el mejor regalo del Padre y del Hijo, es el ENVIADO por el Padre y el Hijo para, primero, conocer el amor que el Padre nos ha tenido y que se ha manifestado en su Hijo Jesús. Segundo para conservar vivo el mensaje de Jesús, y tercero para vivirlo en plena libertad. San Pablo dice en la segunda carta a los Corintios: “donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad” (2Co 3,17)

Vivamos esta fiesta de Pentecostés como un regalo de Dios a cada uno y que lo que cada uno hemos recibido como don, lo pongamos al servicio del bien común.  


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Lecturas de la misa – Domingo 23 de Mayo 2010 – Pentecostés

Lecturas de la liturgia – Pentecostés 23 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 2,1-11
    «Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar»Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»
  • Salmo Responsorial: 103
    «Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra»Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas. R. Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra. R. Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras. Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor. R.
  • Segunda Lectura: I Corintios 12,3b-7.12-13
    «Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo»Hermanos: Nadie puede decir «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todo hemos bebido de un solo Espíritu.
  • Evangelio: Juan 20,19-23
    «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo»

    Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en su casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envió yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»


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Lecturas de la misa – Domingo 16 de Mayo 2010: Ascensión del Señor

Lecturas de la liturgia – Ascensión del Señor 16 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 1, 1-11
    «Lo vieron levantarse»En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»
  • Salmo Responsorial: 46
    «Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas»Pueblos todos batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo; porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra. R. Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas; tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad. R. Porque Dios es el rey del mundo; tocad con maestría. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. R.
  • Segunda Lectura: Efesios 1, 17-23
    «Lo sentó a su derecha en el cielo»Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.
  • Evangelio: Lucas 24, 46-53
    «Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo»

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.» Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.


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Lecturas de la misa – Domingo 9 de Mayo 2010

Lecturas de la liturgia – 6º Domingo de Pascua 9 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 15, 1-2. 22-29
    «Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables»En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsaba y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
  • Salmo Responsorial: 66
    «Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.»El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R.
  • Segunda Lectura: Apocalípsis 21, 10-14. 22-23
    «Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo»El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.
  • Evangelio: Juan 14, 23-29
    «El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho»

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: «Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amárais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»


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Homilía domingo 2 Mayo 2010 – 5º dom. pascua

HOMILIA 5º domingo de Pascua

A las personas las catalogamos, las clasificamos, las dividimos según, vamos a llamarlo, señales de identidad: grupos sociales, políticos, religiosos…

A nosotros los cristianos, ¿cómo se nos cataloga? ¿qué signos de identidad mostramos a los demás, o cómo nos conocen los no cristianos?  Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: “la señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros”.

Yo diría que tenemos tres signos de identidad de los cuales derivan otros.

1º. Jesús, Buena Noticia para todos. Decir Jesús debería ser decir todo para un cristiano. Jesús rompe barreras: no predica a un Dios cualquiera, predica a un Dios que es Padre de todos, porque todos somos hijos suyos sin distinción. Jesús predica un mensaje que es universal, no solo para unos pocos elegidos, sino para todo aquel que abra su corazón a la esperanza por un mundo más justo, más fraterno, donde no haya diferencias por razón de color, sexo, nación. Jesús por fidelidad al Padre y a su mensaje da la vida por todos. Gran parte de lo que Jesús hizo y dijo lo tenemos en los evangelios. Para conocer a Jesús hay que leer, saber, gustar y rezar con los evangelios.

2º Lo fundamental del mensaje de Jesús se resume en el amor y el perdón. A los cristianos se nos debería conocer precisamente por el amor y el perdón. Ya las gentes de los primeros tiempos de la iglesia decían: “mirad cómo se aman”. ¿Se puede decir hoy de nosotros algo semejante? Habría que reconocer con humildad que estamos lejos de esta afirmación. Pero hay muchos cristianos que manifiestan su amor a los demás, pensemos en personas que hoy se dan a los demás, dan parte de su vida y tiempo para bien de otros, o en cristianos de tiempos pasados que dieron su vida por seguir a Jesucristo. Hoy el amor es un signo de identidad. Desgraciadamente no siempre vivimos el amor mutuo. Son más las noticias que señalan nuestras faltas y pecados y que hacen creer que no somos testigos del amor de Jesús. También hay noticias buenas, como la reseñada esta semana sobre Cáritas y la ayuda que presta sin distinción de personas. Y en Cáritas y otras muchas organizaciones de Iglesia hay personas que calladamente son signos de amor para otros.

3º. Un tercer signo de identidad es la Eucaristía. La iglesia, lo que nosotros somos, lo vivimos de la Eucaristía. Si nos quitasen la Eucaristía nos faltaría algo fundamental, perderíamos parte de nuestro ser cristianos. La Eucaristía, además de muchas otras cosas, es signo de ese “cielo nuevo y tierra nueva” que leemos en el Apocalipsis.  En la Eucaristía vivimos la entrega de Cristo por nosotros, recordamos sus palabras y hechos, se nos invita a comprometernos por el bien de los demás. Celebrar la Eucaristía es comprometerse a seguir a Jesús y a seguir su ejemplo de entrega y servicio a los demás. Por eso la Eucaristía tiene que ser el centro de vida de una parroquia y de la Eucaristía tiene que brotar todo lo bueno que hagamos como comunidad parroquial.

De estos tres signos: Jesucristo, el amor y la Eucaristía brotan los demás signos de identidad cristiana. Si olvidamos uno de ellos, los demás estarán cojos. De ahí que los tres signos deberíamos asimilarlos personal y comunitariamente y llevarlos a la vida.

Sin Jesús, sin el amor y sin la Eucaristía resulta difícil ser cristiano.

Os invito a pensar en ello y a dar gracias a Dios por ayudarnos a seguir a Jesús. 


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Lecturas de la misa – Domingo 2 de Mayo 2010

Lecturas de la liturgia – 5º Domingo de Pascua 2 de Mayo de 2010

  • Primera Lectura: Hechos 14, 21b-27
    «Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos»En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios. En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
  • Salmo Responsorial: 144
    «Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.»El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R,
  • Segunda Lectura: Apocalípsis 21, 1-5a
    «Dios enjugará las lágrimas de sus ojos»Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.» Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Todo lo hago nuevo.»
  • Evangelio: Juan 13, 31-33a. 34-35
    «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros»

    Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»


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Lecturas de la misa – Domingo 25 de Abril 2010

Lecturas de la liturgia – Cuarto domingo de Pascua – 25 Abil 2010

  • Primera Lectura: Hechos 13, 14. 43-52
    «Sabed que nos dedicamos a los gentiles»En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios. El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: «Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra.»» Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio. Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.
  • Salmo Responsorial: 99
    «Somos su pueblo y ovejas de su rebaño.»Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. R. Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. R. «El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.» R.
  • Segunda Lectura: Apocalípsis 7, 9. 14b-17
    «El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas»Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y uno de los ancianos me dijo: – «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.»
  • Evangelio: Juan 10, 27-30
    «Yo doy la vida eterna a mis ovejas»


El Señor es mi pastor:
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»


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Homilía domingo 18 Abril 2010 – 3º Domingo de Pascua. Ciclo C

HOMILIA  tercer domingo de Pascua

El evangelio de hoy resalta una vez más la figura del apóstol Pedro. Se trata posiblemente del apóstol más conocido y que más habla en los evangelios. Desde su confesión de fe en Cesaréa: “Tú eres el Mesías, el hijo de Dios”, pasando por “daré mi vida por ti” en la última cena y siendo capaz de negar a Jesús tres veces…hoy lo vemos con una doble actitud:  primero resignación : “voy a pescar” pues todo se ha acabado y segundo humildad y confianza: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”.

Pedro pasa por diversas etapas: impetuoso, bravucón, cobarde, hasta llegar a confiar más en Jesús que en sí mismo. Pedro ha aprendido una lección: ser fiel en el seguimiento de Jesús. Ante la pregunta de Jesús: ¿me amas más que estos? Pedro no se atreve a compararse con los demás…su respuesta es: Jesús tú lo sabes.

Cabría preguntarse cuál sería nuestra respuesta si Jesús nos preguntase a cada uno de nosotros: ¿me amas? ¿Sería la del impetuoso, la del bravucón, la de cobarde o la del confiado? O ¿Sería una mezcla de todas? Me inclino por esta última.

Yo me quedaría con la de Pedro: “Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero”. Habrá personas que piensen que es una respuesta fácil, que no compromete a nada, que puede resultar evasiva…Sin embargo creo que es una respuesta sincera, es una respuesta desde el conocimiento personal, y a la vez una respuesta comprometida.

Se puede pensar que es una respuesta “pasiva”. Un decir…”bueno…tú sabes cómo soy, para qué cambiar”. Sin embargo debería ser una respuesta activa. Cuando uno quiere de veras a otra persona, su vida cambia. El amor cambia a las personas, las lleva a dar la vida por el ser amado, a comprometerse por ese amor. Uno no se queda en actitud pasiva cuando ama.

Cuando Pedro dice “tú sabes que te quiero”, le está diciendo a Jesús que se compromete a seguirle contando con él y su fuerza, su Espíritu. Pedro es consciente de que sin Jesús puede muy poco, pero con Jesús y su amor por él, será capaz de anunciarle allí donde sea necesario. Un buen ejemplo para nosotros. Contando con el amor de Jesús y con el amor a Jesús podemos ser testigos suyos en este mundo.

Contar con Jesús es contar con su Espíritu. El Espíritu que recibió Jesús en su bautismo, es el mismo que envía desde el Padre a los discípulos y es el mismo que recibimos cada uno de nosotros en nuestro bautismo para animarnos a contestar a Jesús que nos pregunta: ¿Me amas? con la respuesta sencilla, confiada y comprometida de Pedro: “tú sabes que te quiero”.   

Que nuestra respuesta a Jesús, a la vida, al prójimo…sea una respuesta activa de amor y de trabajar porque ese amor no se quede en palabras, no sea pasivo, sino que sea un amor comprometido como el de Pedro, que le llevó a anunciar a Jesús en condiciones tan difíciles o más que las que hoy vivimos.


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Lecturas de la misa – Domingo 18 de Abril 2010

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Hechos 5, 27b-32. 40b-41
    «Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo»En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: «¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.» Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. la diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.
  • Salmo Responsorial: 29
    «Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.»Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R. Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R. Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.
  • Segunda Lectura: Apocalípsis 5, 11-14
    «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la riqueza»Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.» Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar -todo lo que hay en ellos-, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.» Y los cuatro vivientes respondían: «Amén.» Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.
  • Evangelio: Juan 21, 1-19
    «Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado»

    En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.» Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.» Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Ellos contestaron: «No.» Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.» Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.» Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almorzad.» Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.» Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»


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Homilía domingo 11 Abril 2010 – 2º Domingo de Pascua. Ciclo C

HOMILIA 2º domingo de Pascua

Hoy quiero hacer un comentario del Evangelio e invitar a que cada uno lo piense como algo dirigido a sí mismo y los que venimos a la misa dominical.

El saludo normal de Jesús a los discípulos después de resucitar era “paz a vosotros”. Pensemos que no podía ser de otra manera ya que los discípulos estaban atemorizados por miedo a los judíos o bien querían volver a sus antiguos oficios, porque para ellos todo se había acabado.

Con este saludo de “paz” Jesús quería transmitirles muchas cosas. Pero sobre todo lo que quería hacerles llegar era su mensaje. Un mensaje que no habían comprendido, que habían estado muy lejos de aceptar: que para que haya paz en las personas y en el mundo hay que ponerse al servicio los unos de los otros,  incluso y aunque cueste, dar la vida por los demás.

Esa paz que Jesús anuncia tiene tres características:

1ª. La alegría. La vida de los discípulos cambia cuando experimentan a Jesús vivo y presente en medio de ellos. Y con ese cambio renace en ellos la alegría. Ya no están tristes, ya no caminan tristes como los de Emaús, ni como María Magdalena…la presencia de Jesús les llena de alegría.

2ª. El envío. Al igual que Jesús fue consciente de ser y sentirse enviado por el Padre, Jesús quiere que los discípulos se sientan enviados por él para anunciar lo que Jesús anunció: el reino de Dios. El mensaje del reino de Dios es sobre todo y primero esperanza ahora y segundo ver cumplido el deseo de paz en las personas y entre los pueblos. Ser enviados a anunciar a Jesús es lo mismo que ser enviados a anunciar que los hombres podemos vivir en paz. Antes que predicar cualquier otra cosa, anunciemos y trabajemos por la paz, que para nosotros los cristianos será lo mismo que anunciar a Jesús, y

3ª  Para vivir la alegría de Cristo y sentirse enviados, los discípulos reciben el Espíritu de Jesús. La misma fuerza que recibió Jesús en su bautismo, que fue el Espíritu Santo, es la fuerza que Jesús les entrega a los discípulos. El Espíritu es el regalo por excelencia de Jesús Resucitado. Los discípulos van a vivir y a anunciar a Jesús no porque ellos quieran, no porque nadie les capacite, sino sobre todo por estar llenos del Espíritu de Jesús.

Y el Espíritu de Jesús lo primero que hará será animarles a perdonar. No hay paz ni alegría si no hay  perdón. No nos podemos sentir enviados a anunciar a Jesús si no somos capaces de perdonar y de pedir perdón. Y a esto todos estamos llamados, a ser testigos de la alegría, a ser enviados con la fuerza del Espíritu de Jesús y a trabajar por la reconciliación.

Hoy también Jesús está en medio de nosotros y nos da su PAZ. Hagamos que esa paz nos llene de alegría y que con la fuerza del Espíritu de Jesús nos sintamos enviados a vivir y a anunciar el Evangelio, siendo testigos de reconciliación.