Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Permanecer en Jesús, la vid que nos mantiene unidos y nos da la vida. Misa del miércoles de la quinta semana de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

Y de nuevo Jesús, al estrenar el día te mira a los ojos; deseando conversar contigo, queriendo contarte quién es, te dice:

“Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Si permanecéis en mi y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.”

La vida nos viene de Jesús. Sólo cuando estamos conectados a su fuente, crecemos, nos desarrollamos, florecemos y damos fruto; ese que el Padre espera de cada de uno de nosotros para la vida del mundo. Ser cristiano es un vínculo, una relación constante sin la que sencillamente nos falta la vida. La savia de la vid alimenta a cada sarmiento y por eso, existe entre nosotros, una corriente vital que nos une. Ser de los de Jesús es tener la experiencia de que tenemos una misma fuente que nos hace estar vivos y ser hermanos. Estamos injertados a un tronco que hace circular entre nosotros el amor.

Hoy he recibido por instagram, una canción dedicada por Miguel Bosé a Ignacio López, nuestro querido alumno que hace unos días recibió un corazón para su esperado transplante. En el canto se unen muchos amigos y compañeros, en la alegría de sentir que la vida palpita y bombea en él con fuerza. Y es que somos uno en Jesús. ¡Qué grande tener a un Dios que en Jesús nos arrecime, nos una tanto, hasta saber que somo consanguineos y que Él es fuente de nuestra fraternidad! En esta mañana, nuestro abrazo va dirigido a Ignacio y  a su familia. ¡Qué pases un buen día!

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Esa paz distinta que nos ofrece Jesús el Resucitado. Misa del martes del quinto domingo de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

En la eucaristía de este martes Jesús nos ofrece algo que ansía en muchas ocasiones nuestro corazón. Nos dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde.”

Sí, Jesús el Resucitado nos da la PAZ, uno de los efectos de la pascua. Una paz que no es fruto de componendas, ni de acuerdos humanos más o menos interesados, o de mirar para otro lado apartando la vista de problemas, injusticias o dificultades. Es la paz que viene de Jesús y que es fruto de la fe en la victoria de la vida sobre la muerte; en el poder del amor frente al odio y en la radical confianza en que Dios está de parte de la vida digna y buena del hombre. Hoy somos invitados a acoger una vez más este regalo de Jesús. No nos dejemos atrapar por los miedos. ¡Que nadie trate de asustarnos, acobardarnos, paralizarnos, anestesiarnos! La salud ciertamente es un bien fundamental, pero ni tan siquiera ésta es un absoluto que nos pueda hacer tragar con ruedas de molino! La paz de Jesús nos da lucidez, valentía y arrojo para permanecer siempre libres, despiertos y con capacidad para pensar y actuar según criterios de fe.

Un abrazo lleno de cariño. La paz.

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mi paz

 


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Promesas de amor y fuerza del Espíritu en la palabra del lunes de la quinta semana de Pascua.

Os ofrecemos la eucaristía del lunes de la quinta semana de Pascua desde la Comunidad Marianista de Santa María del Pilar. Os tendremos informados del restablecimiento del culto y sus condiciones, en cuento tengamos certeza de pasar a la Fase 1 del desescalamiento en la Comunidad de Madrid.

Acogemos esta palabra de Jesús en el evangelio de hoy como promesa pascual que nos llena de esperanza:

El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado,  pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.  (Jn 14, 16-21)

 

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Encuentro con Jesús Resucitado, Camino-Verdad-Vida. Celebración con los niños en casa en el quinto domingo de Pascua

Queridas familias:

Poco a poco, empezamos a caminar. Los paseos han sido un pequeño alivio para algunos, pero no sin incertidumbre, sin duda, sin miedo… un nuevo comienzo a no sabemos muy bien dónde, que cuesta entender y normalizar.

El Evangelio de hoy parece estar elegido para nosotros en estos días extraños, inciertos, y Jesús con su dulzura frente a nuestra incredulidad, frente a nuestra duda, y nuestro miedo nos vuelve a decir, yo soy el camino, creed, confiad, permaneced en mí porque volveré a por vosotros y os traeré a un lugar mejor.

Creed en las obras, nos dice, el que crea en mí también hará lo que yo hago y aún obras mayores… y qué bonitos y qué grandes testimonios de solidaridad y de aliento estamos viviendo en estos momentos difíciles. Qué bonito sentir, ese que nos impide mirar hacia el otro lado sabiendo que hay alguien que se queda en el camino.

Ante esto sólo os podemos decir, GRACIAS, vosotros también sois camino, verdad y vida, y quizá Jesús soñó ese lugar mejor sin duda, contando con todos vosotros.

Quedémonos con esa certeza, quedémonos con la certeza de que ese es el camino, de que Jesús es el camino, y sigamos caminando.

Que Dios os bendiga. Os queremos mucho.

DOMINGO 10 de mayo familias 2020

jesus camino


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Tanto tiempo contigo, ¿y aún no me conoces? Palabras de Jesús en la misa del sábado de la cuarta semana de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

En la eucaristía de hoy, una pregunta de Jesús queda botando en el corazón: “Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Es la respuesta de Jesús al deseo expresado por su discípulo de ver al Padre, de tener la evidencia del Misterio de Dios que nos sostiene. Muéstramelo, dame pruebas, procura un asidero para mi fe.

También nuestra fe pequeña exige pruebas. Jesús nos escucha con bondad. Y nos repite como a su apóstol: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”. ¡Qué difícil nos resulta reconocer en tanta humanidad el Misterio de Dios palpitante. No nos habituamos a este Dios que asume la vulnerabilidad de nuestra carne y de nuestra historia. Nos resulta aún más difícil creer en un Dios que no está en la distancia del Olimpo sino en la proximidad alucinante del hermano que transita, pisa, camino por los mismos lugares que yo. Ver a Jesús es ver a Dios. Esta es la gran revolución de la fe. Esto es encarnación.

Amigo, amiga, déjate interrogar hoy por el Maestro: tanto tiempo contigo, ¿y aún no me conoces? Jesús no se cansa. Jesús espera siempre. Quiere mostrarse y revelarse ante tus ojos. Míralo. En su humanidad palpitante Dios se hace tu vecino, tu amigo, tu hermano. Asómbrate de este Misterio. Alégrate por su proximidad. No te canses de crecer en conocimiento interno de tu Señor, para más amarlo y seguirlo y gozar así de la hondura de la vida, cuando Él está cerca. ¡Qué disfrutéis de un precioso sábado de primavera!

Un abrazo y la paz.

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Escucha a Jesús que te dice hoy: soy camino, verdad y vida. Misa del viernes de la cuarta semana de Pascua.

Jesús, CAMINO, VERDAD y VIDA. Es su mensaje en la eucaristía de este viernes de la cuarta semana de Pascua. Tres palabras que salen de su boca y que pueden estar hoy en nuestro corazón al gustar de su presencia a lo largo de toda la jornada. El ha salido de Dios a nuestro encuentro y nos conduce amorosamente de vuelta al Padre. El es un resplandor luminoso que nos desvela el Misterio del que procedemos al que estamos llamados, la certeza, la sinceridad, la transparencia de lo real,…. todo está en Jesús. El es fuente de nuestra vitalidad, arranca de la muerte, despierta nuestro corazón el alma del mundo.

Disfruta hoy escuchando una y otra vez a Jesús en el fondo de tu corazón: “Yo soy el CAMINO, la VERDAD y la VIDA. Nadie va al Padre sino por mí. ” Un abrazo. Disfruta de  este fin de semana de Pascua que ya comienza.

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Dispuestos a dar una palabra de consuelo en el nombre de Jesús Resucitado. Misa del jueves de la cuarta semana de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

En la Palabra que nos brinda la eucaristía de hoy, continua la peripecia de los primeros testigos de la fe. Hoy es Pablo, el viajero, el que se hace presente en medio de la sinagoga, y allí le reclaman un palabra de consuelo. El se levanta y les habla, ayudando a referir toda la historia de salvación a Jesús. Nosotros somos también invitados a ofrecer palabras de consuelo; a alumbrar a quienes nos piden luz.

Estemos atentos porque somos instrumentos de Dios con toda humildad para consolar, alegrar, animar, dar sentido a cuanto vivimos. Nos asiste la fe, nos impulsa el Espíritu de Jesús, nos fortalece la comunidad de la que formamos parte. Buen día y un abrazo a todos.

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Multiplicación, Espíritu y misión: tres palabras que resuenan en la eucaristía del miércoles de la cuarta semana de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

Hechos de los Apóstoles. Sí, este es el hilo narrativo que nos acompaña a lo largo de la Pascua, y que hoy, un día más, abre el banquete de la Palabra en este miércoles de la cuarta semana del tiempo más hermoso del calendario cristiano. El relato de hoy nos deja tres elementos que son música habitual en cuanto vivió y transmitió la comunidad de los creyentes de la primera hora. En primer lugar, la MULTIPLICACIÓN. La Palabra y el mensaje de vida se extendía, crecía, se expandía, sumando y multiplicando a quienes se sentían alcanzados por ese modo de actuar nuevo que nacía del encuentro con el Resucitado. En segundo lugar, el protagonismo del ESPÍRITU, que habla, elige, mueve, dota de energía, conduce, inspira y genera un dinamismo que viene de Dios y que tiene la potencia del amor en acción. Y en tercer lugar, la MISIÓN, el envío, la salida, el movimiento, la puesta en marcha, la peregrinación,… La comunidad de los de Jesús no se detiene, está en camino, tiene un mensaje que comunicar, una vida que entregar; es la comunidad de los hechos, Iglesia en salida.

Al aire de esta narración y de esta música, tú y yo, nuestras comunidades, nuestras familias, nuestra Iglesia, se siente interpelada. ¿Divides o multiplicas?¿Escuchas y te dejas llevar por la fuerza amorosa del Espíritu o estás sordo, adormecido, desganado y sin vitalidad? ¿Te mueves, te pones en marcha, estás disponible, contagias y comunicas el tesoro de la vida y la fe que has recibido o estás con el “síndrome de la cabaña” y ya no tienes ganas de salir a territorios desconocidos y poco cómodos?

Somos el pueblo de la Palabra pero sobre todo de los Hechos. Así que, suplica, grita si hace falta como Jesús hoy en el evangelio, para que en cuanto nos sea posible nos pongamos en marcha con la energía que viene del Dios de Jesús y que el mundo necesita para levantarse. Un abrazo y ánimo, amigo y amiga.

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Conducidos por el Buen Pastor hacia la unidad que nos salva. Misa del martes de la cuarta semana de Pascua desde la Comunidad Marianista SMP

Te ofrezco la misa de esta martes radiante de luz, en que las palabras de Jesús siguen conduciéndonos en este tiempo de Pascua como Buen Pastor:

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Mi Padre y yo somos uno.”

Anoche escuchaba por la radio la narración de una persona de 42 años que había permanecido más de 40 días ingresado, la mayor parte de ellos en coma inducido. El contaba que le quedan sueños de ese tiempo inconsciente, y que en uno de ellos, sentía una voz que le decía que ya todo había terminado: “ya estás muerto”. Sin embargo a su lado veía el rostro de su hija de 12 años, y se aferro a ella: “no puedo morir sin ver a mi hija”. Y así fue como Daniel, tras 24 días en coma a cuenta del coronavirus, logró sobrevivir. La fuerza del amor que nos hace uno. La fuerza de saber que hay quien nos espera. Este tiempo de Pascua es un sentir esta fuerza inmensa del amor de Jesús que nos arrastra de la muerte a la vida. Es sentirnos uno con él, como él esta unido al Padre. Dice

Fernando Vidal, buen amigo, que estamos en los tiempos de la gran revinculación. ¡Qué grande si conducidos por el Buen Pastor nos sintiéramos tan unidos unos a otros, que encontremos en ello, la fuerza de la vida, como la encontró Daniel que disfruta ya de su mujer y de su preciosa hija de 12 años, mientras se recupera en casa y cuenta su pascua, su particular y concreta historia de salvación. Un abrazo amigo, amiga.

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mano que salva