Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía Domingo 9 de Enero 2011 – Bautismo del Señor

HOMILIA BAUTISMO DEL SEÑOR.

Con la fiesta de hoy terminamos el tiempo de Navidad. Y se podría decir que durante este tiempo Dios ha estado en segundo término, digamos, como oculto. Los acontecimientos de estos días centrados más bien en su Hijo, en María y José le han dejado a El un tanto relegado. Pero, creo, que ha sido porque El lo ha querido. Los silencios aparentes de Dios no son para dejar al hombre solo, sino para acompañarle de manera callada en todo momento de su vida. Su silencio es, las más de las veces, presencia cercana y acogedora, presencia paciente para salvar, curar y liberar, como lo hizo con su Hijo Jesús.

Hoy, fiesta del Bautismo del Señor, vemos cómo interviene la persona más importante, la persona que guardaba silencio pero que quería hablar, que quería comunicar al hombre su presencia salvadora, la persona que faltaba y que no ha estado ausente de todo lo ocurrido en estos días. Hoy interviene Dios Padre. Es la fiesta del Bautismo de Jesús, pero es la fiesta de lo que Dios es: Trinidad. El Padre habla, el Espíritu se posa sobre el Hijo que es bautizado.

El Padre habla para sellar, ya desde el principio su relación con Jesús: “este es mi hijo, el amado, mi predilecto”. Toda la relación que nos describe el evangelista san Juan entre el Padre y el Hijo tiene su fundamento en este acontecimiento del Bautismo en el Jordan.

De la misma manera que Dios habló para crear el mundo, que Dios habló con una promesa de salvación para el hombre, que Dios mantuvo la esperanza en su pueblo Israel, HOY con el bautismo y en el bautismo de Jesús, Dios habla definitivamente en la persona de Jesús. Desde este momento la palabra de Dios dirigida al hombre es y se llama Jesús. Ya todo lo que Dios dirá al hombre lo hará por medio del Hijo. Jesús nos lo dice en san Juan: “lo que os digo, lo he oído del Padre”.

Todo lo que Isaías nos transmite en la primera lectura del siervo de Dios, nosotros los cristianos, lo referimos a Jesús. Y san Pedro nos lo aclara con sus palabras: “Jesús de Nazaret, ungido por Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando…porque Dios estaba con él”.

“Pasar haciendo el bien y curar” es el mejor resumen que podemos decir de Jesús. Para ello Jesús rompe esquemas humanos. El amor no es “yo te doy para que tú me des”, sino que es donación y entrega hasta el final. El perdón es hasta “setenta veces siete”. La justicia no es parcial: “Dios no hace distinciones”. La justicia es salvación, aunque nos cueste aceptarlo, “Dios quiere que todos los hombres se salven”. La paz, no es ausencia de guerra, sino construir el mundo como Dios lo creó, en armonía.

El bautismo de Jesús señala el camino de nuestro propio bautismo. Nos invita a romper esquemas que siguen vigentes sabiendo que eso es duro, que podemos chocar contra personas que defienden esos esquemas, que nos puede costar la vida…Nuestro bautismo no es algo bonito, es algo que compromete a seguir a Jesús y cada cual tenemos que pensar cómo vivirlo.


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Homilía 6 Enero 2011 – Fiesta de los Reyes Magos

HOMILIA REYES MAGOS

Jesús nos dice en el Evangelio: “buscad y encontraréis, porque quien busca, encuentra”. Esta frase nos puede ayudar y orientar en esta fiesta de los Reyes Magos. La fiesta de hoy es la de unas personas, magos para más señas, que buscan algo distinto, algo que les llene, porque, tal vez, lo que ellos eran, tenían y hacían ya no colmaba sus aspiraciones.

Podemos pensar que su búsqueda obedecía a la curiosidad y necesidad de algo nuevo.  Por eso se ponen en camino, preguntan, incluso en las más altas esferas, y por eso encuentran.

Su búsqueda no era una búsqueda cualquiera, sino la de alguien muy importante. De ahí que se dirigieran al palacio real a preguntar por esa persona especial y que, como consecuencia, revolucionara a la clase política y religiosa. Ellos buscan, hacen bien en preguntar, aunque su pregunta encuentra una respuesta inesperada  y prosiguen su marcha, orientados de nuevo por quien les había guiado desde el principio.

Quien les ha guiado desde el principio, la estrella, podemos decir que es paciente. ¿Por qué? Pues porque podía haberles abandonado cuando entraron a preguntar en el lugar inadecuado. Es paciente porque sabe dar otra oportunidad. Es paciente porque, a la vez, sabe guardar silencio y hablar cuando menos se lo espera. La estrella aparece después de abandonar ellos el palacio y ellos la siguen porque comprenden que solo ella les llevará al lugar que buscan.

Este proceso de los magos nos puede servir a nosotros. “Buscad y encontraréis” Las personas vivimos nuestras propias contradicciones. Por una parte buscamos cosas nuevas, nuevas experiencias, y suele coincidir que son experiencias pasajeras. Por ejemplo, los niños y no tan niños ¿cuánto tiempo dedican a los regalos-juguetes que han recibido hoy? Normalmente pasan al baúl de los recuerdos en apenas unas horas.

Es verdad que buscamos, pero lo que encontramos nos resulta pasajero. Buscamos, preguntamos, pero no somos pacientes y  como no nos llena lo que encontramos, pasamos a otra cosa. Los magos más que pasar a otra cosa, se siguen dejando guiar en su búsqueda, es decir, aprovechan la nueva oportunidad que se les da porque saben que lo que ellos buscan es muy importante y quieren que llene sus vidas. Para encontrar nosotros también necesitamos momentos de silencio o de encontrarnos a nosotros mismos. Seguro que con paciencia, aprovechando oportunidades y buscando un poco de silencio en el corazón, encontraremos lo que buscamos.

Hay personas que han encontrado en la vida lo que buscaban: en la familia, en el trabajo, en los amigos, en su compromiso con los demás, en su fe.  ¡¡¡Felices ellos!!! Para esas personas su búsqueda ha llegado a buen término, como la de los magos. Habrá habido momentos de despiste, como el de los magos, pero han sabido salir de nuevo al camino, encontrar la estrella que les guiaba y llegar a la meta que se proponían. De nuevo ¡¡¡Felices ellos!!!.

Los magos nos enseñan que la búsqueda de lo que necesitamos para que nuestra vida sea feliz, es un poco costosa, pero que al final, si seguimos nuestra estrella, nuestra inquietud, nuestras ganas de vivir, encontraremos lo que buscamos, como les sucedió a ellos.  Encontraremos a Dios, como ellos en lo pequeño y en lo sencillo.


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Homilía 2 de enero 2011. 2º dom. Navidad

HOMILIA Segundo domingo de Navidad.

Este segundo domingo de Navidad puede servirnos para recoger alguno de los mensajes vividos los días pasados. Nochebuena, Navidad, la Sagrada Familia…tal vez hemos vivido mucho, hemos oído muchas cosas y hemos visto otras tantas. Cuando uno recibe tanto es bueno tomarse un respiro e intentar asimilar algo. Esto va unido a lo que decía ayer de “dialogar con uno mismo” sobre uno mismo.

Las lecturas de hoy nos ayudan en este ejercicio de asimilación del abundante mensaje navideño. La Navidad gira en torno al Hijo de Dios que se hace hombre. De este Jesús decimos que es la Sabiduría de Dios, que en El hemos sido bendecidos, elegidos y destinados a la vida. Y Jesús es la Palabra de Dios hecha carne.

Os sugiero dos puntos fuertes que resumen el mensaje navideño:

1º Dios es amor. A nivel humano cuando hablamos de amor pensamos que es lo más grande que puede dar una persona, pero también nos damos cuenta que es lo más fácil para romper, olvidar y fracasar. Más que hablar de amor, hay que vivirlo, entregarlo a los demás, compartirlo sin pedir nada a cambio, en definitiva, hay que amar.

 En Dios el amor ha sido y es vida. Para manifestarse como amor, Dios no escribe un tratado, ni nos da lecciones teóricas acerca del amor, no. Dios para manifestarse como amor se hace uno de nosotros. Más que manifestar el amor con palabras, Dios lo manifiesta con la vida de su Hijo Jesús. Es un amor entregado hasta el final, es un amor que no exige nada a cambio y que es paciente. Os remito a la parábola del hijo pródigo o del padre bueno.

 Y este Dios-amor nos bendice, es decir no puede hacer otra cosa que hablar bien de nosotros, aunque nosotros, a veces, no hablemos bien de El. Nos elige porque nos quiere. Y elige a todos, porque Dios no hace acepción de personas. Y finalmente nos destina a la vida. Quien ama quiere lo mejor para la persona amada. Dios que nos ama y quiere lo mejor para nosotros nos destina a vivir su misma vida.

 2º. Dios se hace Palabra en su Hijo Jesús. Al crearnos a su imagen y semejanza nos ha hecho capaces de dialogar con El. Dios dialoga con nosotros a través de personas, de acontecimientos, de una relación íntima con El. Pero ese diálogo lo ha culminado en su Hijo Jesús. Dios se ha hecho palabra, se ha encarnado, se ha hecho uno de nosotros para poder dialogar de tú a tú.

La vida y el mensaje de Jesús, hecho niño en Belén, son el mejor diálogo que Dios ha tenido con el hombre. Para poder dialogar ya conocemos al interlocutor, pero nos falta conocer su mensaje para que el diálogo se convierta en vida, para que la palabra, que es Jesús, no se quede en algo teórico, sino que pase a formar parte de nosotros. Jesús es la palabra de amor para todo hombre y es la manifestación frágil de este Dios. Dice un autor: “porque no hemos conocido a Dios, le hemos clavado en la cruz”.

Que lo que queda de Navidad la vivamos con un breve diálogo con este Dios-hecho hombre.


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Homilía 1 Enero 2011 – Solemnidad Santa María, madre de Dios. Año Nuevo

HOMILÍA “AÑO NUEVO”

Imagino que bastantes de nosotros alguna vez nos hemos mudado de casa. Al hacerlo, seguro, que hemos caído en la cuenta de la cantidad de objetos que hemos acumulado y que, en realidad, nos sirven de poco. Sin embargo, aparte de los objetos necesarios para la vida diaria, seguro que ha habido algunos que hemos querido conservar porque significan mucho para la familia, o para alguno en especial. Hay cosas de las que no nos queremos deshacer porque nos traen recuerdos de personas, de acontecimientos, de viajes…

En la vida personal se da algo parecido. Algo cambia en nosotros a medida que estudiamos, conocemos más, crecemos como personas. En esos cambios nos quedamos con aquello que para nosotros en más valioso y desechamos lo que ya merece poco la pena.

En el evangelio de hoy se nos dice que María conservaba todas estas cosas en su corazón. Hay que decir que más que conservar, lo que María hacía era “dialogar consigo misma”, sobre todo lo que había vivido en poco tiempo: el anuncio del ángel, subir a Belén para cumplir con el censo, tener a su hijo en un lugar sencillo, recibir la visita de unos pastores…y sobre todo preguntarse a sí misma sobre su propio hijo.

En el evangelio de Lucas se nos dice dos veces estas palabras: “María conservaba estas cosas en su corazón”. Aquí y después del episodio de encontrar al niño Jesús en el templo. Para María lo que vivía en relación con su hijo no solo era importante, también era digno de ser guardado, conservado, diríamos, meditado.

Al comienzo de este año nuevo sería bueno ver qué debemos guardar y qué desechar no tanto cosas físicas, sino sentimientos,  posturas y formas de pensar, de juzgar  que poco tienen que ver con el evangelio. Seguro que si lo hacemos con un poco de seriedad, nos daremos cuenta de cuánto nos queda para vivir una auténtica conversión. Si queremos imitar a María tendremos que hacerlo en el silencio de nuestro corazón y desde la fe.

Y lo segundo, una breve reflexión sobre esta jornada de la paz. La paz surge del interior del hombre que piensa y actúa, es decir, que habla y vive, armónicamente. Vemos que no hay paz, que es difícil conseguirla porque se dice una cosa y se hace la contraria. A veces se ven demasiados peligros externos para lograr la paz y no nos damos cuenta que los verdaderos  escollos para lograr la paz están dentro del corazón del hombre. Y si no echad una ojeada a la realidad. Fanáticos, fundamentalistas de todo tipo: religioso social económico, político… que quieren lograr una paz que sea su paz basada en sus ideas, sus armas, su dinero y no basada en el respeto a la dignidad y libertad de la persona.

Un teólogo escribía: “no habrá paz verdadera mientras no haya paz entre las religiones” (H. Kung). La fe tiene que convertirse en un paso para la paz. Habrá que dar otros pasos y darlos conjuntamente con la fe, pero para lograr la paz, las religiones tienen que dejar de ser instrumentos de guerra, de odio y violencia, para convertirse en instrumentos de concordia, es decir, de tener un solo corazón, y de construir más que destruir.

La paz surge de un corazón abierto y sensible a las necesidades de los demás a ejemplo del mismo Jesús. Que El nos de su paz y que nosotros la llevemos a los demás.

FELIZ AÑO NUEVO


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Homilía Domingo 26 de Diciembre 2010 – Sagrada Familia

HOMILIA “fiesta Sagrada Familia”.

En esta fiesta de la sagrada familia y uniéndonos a las celebraciones que tendrán lugar a lo largo y ancho del país, pongamos un acento positivo. Voy a comenzar por decir una verdad de perogrullo. La familia está formada por personas que tienen una vida hacia dentro y una vida hacia fuera. 

Hacia dentro: la familia no solo es vivir juntos, sino que esa vida en común les lleva a compartir: alegrías y penas, triunfos y fracasos, esperanzas, amor, perdón, fe… y muchas más cosas. Favorecer la vida familiar hacia dentro es cosa de todos. Aceptarse uno dentro de la familia y aceptar a los demás  todos sabemos que a veces no es cosa fácil. Sin embargo lo positivo debe pesar más que lo negativo.

Sagrada Familia
Sagrada Familia

En toda familia siempre hay uno de los componentes que tienen un papel, querido o no, de ser ese bálsamo que suaviza, que cura, que pone paz. En ocasiones su tarea no es fácil porque tiene que dar la razón a unos sobre otros, tiene que decir la verdad, aunque cueste aceptarla, tiene que dar un abrazo, un beso para calmar los ánimos y hacer que la vida compartida siga siendo realidad.

La carta a los Colosenses nos da unos consejos que son para vivirlos hacia dentro de la familia. Como san Pablo era un judío de su tiempo habla del sometimiento de las mujeres a los maridos. El sometimiento de unos a otros no favorece la vida. La vida y sobre todo la vida familiar se favorece con las virtudes que ha señalado líneas más arriba: bondad, comprensión, humildad, perdón, amor, paz… y estas virtudes deben ponerlas en práctica todos los miembros de la familia.

Hacia fuera: la familia ofrece y testimonia a los demás lo que vive hacia dentro. Tenemos un ejemplo claro a la vez que sencillo: Dios como Trinidad. Ellos nos ofrecen y testimonian lo que son: amor y comunión. Lo que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo viven lo ofrecen al hombre. El amor y la comunión de Dios nos lo ha revelado el Hijo enviado por el Padre y animado por el Espíritu.

La familia que vive valores humanos y evangélicos es también un claro y sencillo ejemplo para nuestro mundo. La familia, se dice, es una verdadera escuela. Yo diría la primera escuela donde se aprende y también se enseña. Padres e hijos aprenden y se enseñan mutuamente cuando la autoridad es servicio y no poder y la obediencia es también servicio y no puro servilismo.

Hoy se nos llama a cuidar la familia. Cuidar la familia no es defenderla de lo que viene de fuera. Cuidar la familia es fortalecerla desde dentro. No nos quejemos si algunas instituciones la dejan desamparada. Quejémonos porque desde dentro, desde la misma familia, a lo mejor, no se ponen los medios para que crezca cuidando los unos de los otros, sobre todo de los más débiles.

Pidamos al Señor que por mediación de José, María y Jesús bendiga a nuestras familias y que sean testimonio de amor y comunión.


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Homilía 25 de Diciembre 2010 – Navidad

HOMILIA “NAVIDAD” 2010

En la homilía de la misa del Gallo decía que una de las características del Dios en quien creemos es que no es el Dios del silencio, sino el Dios de la palabra y de la palabra compartida. No habla por medio de enigmas, de augurios, en medio de humos…no.  Habla directamente, por medio de hombre y mujeres. Estos utilizan a veces un lenguaje poético, con imágenes bellas o duras…pero a través de su lenguaje anuncian la salvación. Y la salvación es la verdadera palabra de Dios y por así decir, la última palabra de Dios revelada en Jesucristo.

Todas las demás palabras acerca de Dios, incluso la que creamos más elevadas, incluso mis palabras, tienen que tener como referencia y centro a Jesucristo, Palabra o Verbo de Dios. Jesús nos ha revelado a Dios y lo ha hecho con la predicación de Reino de Dios, con las parábolas, con los milagros. Estas palabras y gestos humanos de Jesús nos muestran el verdadero rostro de Dios.

Hoy nosotros tenemos que tomar la palabra de Dios en un doble aspecto. Primero, ver la palabra de Dios encarnada, vivida, predicada por su Hijo Jesús. Segundo, nos toca a nosotros, si queremos seguir a Jesús, vivir actualizando la palabra de Dios. Actualizarla no es desencarnarla, no es espiritualizarla, no es tomarla al pie de la letra como si estuviéramos viviendo los tiempos de Jesús. Actualizarla es, por el contrario,  llevarla a la vida, es comprometerse con ella, es predicarla con nuestra palabra y ejemplo. Para ello, repito una vez más, hay que leerla, conocerla, rezar con ella.

Cuando digo conocerla y rezar con ella quiero decir conocer y rezar con Jesús. No podemos vivir de la palabra de Dios si no la conocemos. No podemos llegar a Dios si no conocemos a Jesús, que es quien nos ha revelado al Padre, que es la palabra del Padre, que nos habla de lo que ha oído al Padre, como nos dice en el evangelio de san Juan.

Jesús, palabra de Dios, nos descubre el rostro de Dios. Cuando Jesús predicaba la gente sencilla se admiraba de las palabras que salían de su boca  porque hablaba de un Dios distinto del que hablaban las autoridades religiosas. A veces me pregunto si no habrá personas que han dejado de creer en Dios, porque predicamos a un Dios distinto del que predicaba Jesús.

Como dice el evangelio, Jesús “es quien nos ha dado a conocer al Padre”. Y nos ha dado a conocer al Padre que El conoce, no a otro. Esa relación tan íntima que existía entre Jesús y su Padre es la que nos ha transmitido y la que ha hecho que podamos conocer al Dios y Padre de Jesús.

Que nuestro hablar de Dios a los demás tenga como referencia y centro a Jesús, la última y verdadera palabra del Padre. Que nuestra palabra sea para hacer a Dios un Dios más creíble porque nos apoyamos en Jesús, en sus palabras y en sus gestos que son en definitiva su pasión por el Reino de Dios.


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Homilía 24 de Diciembre 2010 – Nochebuena

HOMILIA NOCHEBUENA 2010 (ciclo A)

Hoy que vivimos en un tiempo de increencia, celebrar la Navidad con sentido cristiano puede resultar un tanto extraño. Yo diría que creer en algo o en alguien a nivel humano está siendo difícil. ¡Cuánto más creer en Dios!. Y, sin embargo, seguimos celebrando fiestas religiosas porque, en primer lugar están en el calendario, en segundo lugar, las hemos vuelto laicas, y en tercer lugar porque les interesa a los comercios.

Hecha esta introducción que a alguno puede resultar extraña, deciros varias cosas sobre el Dios que creemos y que esta noche nos ha traído aquí a celebrar la misa del Gallo.

La principal característica que podemos decir de Dios es que nos cuesta creer en Él, que pasamos de El porque su manera de presentarse no es la propia de Dios. ¿Cómo se nos manifiesta este Dios? Os doy varias características y veréis cómo son chocantes:

1ª se nos presenta en la debilidad. Muchas personas se quedan en lo bonito del Belén y no pasan de ahí. Peor aún las hay que no quieren pasar de ahí porque la debilidad de este niño refleja nuestra propia debilidad. Una debilidad que Dios ha querido asumir y experimentar para asemejarse a nosotros.

2ª es el Dios que sale al encuentro del hombre. Dios no se replega sobre sí mismo, ni se oculta. Quiere conocer a la criatura que ha creado y por ello no se queda en su cielo, sino que desciende a la tierra para hacerse uno de nosotros y vivir lo que nosotros vivimos.

3ª se nos presenta como gratuidad y don. Este Dios no exige, sino que invita. No da para luego pedir, sino que da y se da sin medida, para que aprendamos de El. No es el Dios que pide satisfacciones, ni sacrificios. Da amor e invita a amarnos. Es puro regalo.

4ª se nos presenta con ganas de curar, de salvar, de liberar, de perdonar y sobre todo, de amar. Haremos creíble a Dios presentándole como Jesús nos lo ha mostrado. “Quien me ve a mí, ve al Padre que me ha enviado”.

5ª se nos presenta como palabra compartida. No es el Dios del silencio. Es el Dios que habla y dialoga con su criatura. Dios invita al hombre a que el diálogo se convierta en vida y que no se quede solo en palabras. En el prólogo de san Juan leemos: “la Palabra se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros”. Dios es la palabra que nos interpela y por ello mismo, a veces, su interpelación no es molesta  porque nos invita a cambiar el corazón de piedra en corazón de carne, semejante al suyo.

Y por fin, 6ª se nos presenta como el Dios que respeta infinitamente nuestra dignidad y nuestra libertad.

Estas características hacen que el Dios cuyo nacimiento celebramos esta noche resulte, para algunos, poco creíble. Los hay que preferirían un Dios poderoso, lejano, incluso que metiese un poco de miedo. Pero no. El Dios que nace en Jesús es luz para el camino, es paz para el corazón y sobre todo es vida para el que cree en El.

FELIZ NAVIDAD


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Lecturas de la misa – 24 Diciembre 2010 – Nochebuena

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 9, 1-3.5-6
    «Un hijo nos ha nacido»El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que vivían en tierra de sombras una luz les ha brillado. Has multiplicado su júbilo, has aumentado su alegría; se alegran en tu presencia con la alegría de la cosecha, como se regocijan los que se reparten un botín.
    Porque, como hiciste el día de Madián, quebrantaste el yugo que pesaba sobre ellos, la vara que castigaba sus espaldas, el látigo del opresor que los hería. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: sobre sus hombros descansa el poder, y su nombre es: «Consejero prudente, Dios poderoso, Padre eterno, Príncipe de la paz».
    Acrecentará su soberanía y la paz no tendrá límites; establecerá y afianzará el trono y el reino de David sobre la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre.
    El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará.
  • Salmo Responsorial: 95
    «Hoy nos ha nacido el Salvador.»Canten al Señor un canto nuevo, que toda la tierra cante al Señor. Canten al Señor, bendigan su nombre.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Celebren día tras día su victoria. Propaguen su grandeza entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Que se alegren los cielos y se regocije la tierra, que resuene el mar y cuanto lo llena; que exulten los campos con todos sus frutos, que aclamen los árboles del bosque.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

    Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con fidelidad.
    R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

  • Segunda Lectura: Tito 2, 11-14
    «La gracia de Dios se ha manifestado a todos los hombres»Querido hermano: La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza.
    El se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.
  • Evangelio: Lucas 2, 1-14
    «Hoy nos ha nacido el Salvador»Por aquellos días el emperador Augusto promulgó un decreto ordenando que hiciera el censo de los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a su ciudad de origen.
    También José, por ser de la descendencia y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazareth, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.
    Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo:
    «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
    Y de repente se reunieron con el ángel muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios diciendo:
    «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».


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Homilía Domingo 19 de Diciembre 2010 – 4º Dom Adviento

HOMILIA 4º domingo Adviento ciclo A

En este cuarto domingo de Adviento se nos anuncia, se nos da un avance de lo que vamos a vivir en Navidad. Y lo que vamos a vivir, o al menos, se nos invita a celebrar, a acoger, a no poner en segundo plano, porque tendría que ser lo más importante, es celebrar y acoger a Dios-con-nosotros.

No sé si caemos en la cuenta de lo que significa “Dios-con-nosotros”. Hay muchas formas de definir a Dios. Dejando a un lado las fórmulas filosóficas, teológicas o algunas del Antiguo Testamento, hay dos que deberían llenar nuestro corazón e incluso nuestra vida, y son: esta de “Dios-con-nosotros” y Dios es amor”, de san Juan.

“Dios-con-nosotros” es una manera de definir a Dios, no en cuanto a lo que El es, sino a su manera de relacionarse. No es un Dios que está “sobre nosotros”, ni un Dios que está oculto, lejano, invisible, ni siquiera insensible, sino todo lo contrario. Dios-con-nosotros es lo mismo que decir Dios-uno-de-nosotros. Cuando san Juan nos dice en el prólogo de su evangelio que Dios plantó su tienda entre nosotros, está revelándonos a un Dios cercano, visible en su Hijo Jesús, semejante en todo a nosotros menos en el pecado (Heb 4,15)

“Dios-con- nosotros” es el Dios hecho carne de san Juan, es el Verbo de Dios, es la Palabra de Dios que habita con nosotros. Hago hincapié en la preposición “con”, porque a veces a este Dios-con-nosotros le hemos alejado tanto, le hemos ocultado, le hemos divinizado tanto que parece haber perdido esa relación tan estrecha que El mismo quiso y tejió con nosotros.

Dios-con-nosotros es el que se ofrece como don, como regalo, el que se preocupa por nosotros, el que entra en nuestras vidas de manera silenciosa para no romper nuestra historia sino para compartirla, el que se hace palabra para entablar un diálogo con nosotros, el que respeta infinitamente nuestra dignidad y libertad, es el que está ahí con nosotros para vivir lo que nosotros vivimos: alegrías y penas, salud y enfermedad, esperanzas, cariño, amor,…

Este Dios-con-nosotros es, como dice la carta a los Romanos, nacido según la carne para así formar parte de nuestra historia, y es constituido Hijo de Dios, según el Espíritu Santo. Formando parte de nuestra historia vive, experimenta, siente lo que nosotros vivimos, experimentamos y sentimos.  No es ajeno a lo que sucede al hombre

Este Dios-con-nosotros nos revela, nos da a conocer al Dios es amor de san Juan. El Dios que nos habla Jesús en el evangelio es el Dios amor. Y no puede ser de otra manera, porque si no ese Dios no se habría encarnado, no había puesto su tienda entre nosotros y con nosotros.  La vida de Jesús es revelación de Dios amor. La muerte, en apariencia solitaria, de Jesús es la mayor manifestación de Dios amor que se calla para hacer que los hombres comprendamos el dolor de Dios ante todo dolor humano.

Que en estos días y sobre todo en Navidad cuando echemos una mirada al portal de belén nos acordemos que Dios-con-nosotros es Dios amor por nosotros.


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Homilía domingo 12 de Diciembre 2010 – Dom 3º Adviento (A)

HOMILIA  tercer domingo adviento ciclo A

Las primeras lecturas de estos domingos de Adviento están tomadas del profeta Isaías. Podemos ver en ellas una progresión en su mensaje. Del primer domingo recordamos la llamada a la esperanza,  y las llamadas a estar preparados de san Pablo a los romanos: “despierta del sueño, deja las actividades de las tinieblas” y “compórtate con dignidad. La Palabra de Dios, por medio de Isaías y Pablo, nos invita a vivir una esperanza activa, responsable y propia de personas que intentan seguir a Jesús.

El segundo domingo Isaías nos anunciaba una VOZ que grita en el desierto. Esa voz es cada una de las personas que grita a favor de los necesitados de este mundo convertido en desierto donde no hay nada. Uniendo las voces podemos convertir el desierto del mundo en otro mundo más productivo, más humano, más justo. Si recordáis, el texto de Isaías comenzaba con “aquel día”. Trabajemos con esperanza y “aquel día” el mundo nuestro se convertirá en un mundo habitable para todos.

En este tercer domingo Isaías nos da un consejo bien claro: hay que animar a los cobardes de corazón y decirles “sed fuertes”. Esa fortaleza la centra Isaías en las manos y las rodillas. Las manos para ayudar, para construir, para sanar y las rodillas para sostener el cuerpo y poder caminar. Unas manos débiles y unas rodillas vacilantes poca esperanza pueden transmitir y poco pueden gritar. Fijaos que habla de cobardes de corazón. No habla de achacosos, ni de ancianos, ni de enfermos… habla de cobardes de corazón. Es decir que toda persona, a no ser que sea un cobarde de corazón, puede y tiene que transmitir esperanza, tiene y puede gritar, alzar la voz para que este mundo se prepare a la venida del Salvador. Peor que ser un achacoso, un anciano, un enfermo, para Dios es ser un cobarde de corazón.

Isaías, Juan bautista y María son personas fuertes. Son personas que transmiten esperanza y que alzan la voz, que gritan poniendo palabras de ánimo en el mundo que les tocó vivir. Y la esperanza que, sobre todo Isaías transmite, es una esperanza palpable, es una esperanza real centrada en las personas, y en personas que tienen discapacidades: ciegos, sordos, cojos, mudos. Todos ellos verán, oirán, saltarán y cantarán porque “la pena y la aflicción se alejarán”.

Soñar es una manera de alimentar la esperanza, y la esperanza la mantiene, a menudo, sueños que esperan convertirse en realidad. Los sueños no tienen que quedarse ahí, en sueños. Hay que hacer que se conviertan en realidades. Aunque pensemos que poco podemos hacer, pensemos también que “el Espíritu del Señor está” sobre cada uno de nosotros y nos envía a anunciar el Evangelio. Pensemos asimismo que aunque nos consideremos “el más pequeño en el reino de los cielos” somos grandes para llevar esperanza a los demás, y para preparar el camino del Señor.

Adviento es tiempo de soñar, pero es sobre todo tiempo de hacer. De hacer lo que se pueda a favor de los demás, para así no solo preparar la venida del Señor, sino también para adelantar su venida que será el signo visible de que este mundo es el mundo en armonía que Dios creó y del que se nos habla al principio de la creación. Un mundo donde todo, naturaleza, animales y hombres podamos vivir y vivir en paz.