Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas domingo 23 Enero 2011 – 3º Dom. T.O.

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 8,23b-9,3
    «En Galilea de los paganos, el pueblo vio una luz grande» 

    Como el tiempo primero ultrajó a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, así el postrero honró el camino del mar, allende el Jordán, el distrito de los gentiles.
    El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos.
    Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín.
    Porque el yugo que les pesaba y la barra que oprimía sus hombros, la vara de su tirano, has roto, como el día de Madián.

  • Salmo Responsorial: 26
    «El Señor es mi luz y mi salvación.» 

    El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?
    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

    Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión; el corazón me dice que te busque y buscándote estoy.
    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

    No rechaces con cólera a tu siervo, tú eres mi único auxilio; no me abandones ni me dejes solo, Dios y salvador mío.
    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

    La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Armate de valor y fortaleza y en el Señor confía.
    R. El Señor es mi luz y mi salvación.

  • Segunda Lectura: I Corintios 1, 10-13.17
    «Que no haya divisiones entre ustedes»Hermanos: Los exhorto en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que vivan en concordia para que no haya divisiones entre ustedes. Estén perfectamente unidos en un mismo sentir y pensar.
    Hermanos, me he enterado por algunos servidores de Cloe de que hay discordias entre ustedes. Les digo esto, porque andan divididos diciendo:
    «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo».
    ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados en nombre de Pablo? No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
  • Evangelio: Mateo 4, 12-23
    «Fue a Cafarnaún para que se cumpliese la profecía de Isaías»Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se fue a Cafarnaún, junto al lago, en territorio de Sabulón y Neftalí; para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:
    “Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; a los que vivían en tierra de sombras una luz les resplandeció.
    Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo”:
    «Conviértanse, porque está cerca el Reino de los cielos».
    Pasando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado después Pedro, y a Andrés, los cuales estaban echando las redes en el lago, porque eran pescadores. Jesús les dijo:
    «Síganme y los haré pescadores de hombres».
    Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron. Pasando más adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca remendando las redes. Jesús los llamó también. Dejaron enseguida la barca y a su padre y lo siguieron.
    Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios, curando de toda enfermedad y dolencia a la gente.


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Homilía Domingo 16 Enero 2011 – 2º Dom. T.O.

HOMILÍA  “2º domingo t.o. Ciclo A.

Los pueblos suelen tener tradiciones que reciben guardan, respetan y viven. Y si se trata de tradiciones arraigadas las viven desde los más pequeños a los mayores. Esas tradiciones forman parte de la vida de las personas y las transmiten de padres a hijos.

En la iglesia también tenemos tradiciones. Unas son locales y otras universales. Las locales van unidas a las tradiciones populares. Las universales nos vienen del mismo Jesús o de la iglesia primitiva que ya las vivía y que las fue transmitiendo allí donde los apóstoles y sus sucesores fueron predicando el evangelio.  Hay tres de ellas que constituyen el fundamento de nuestra fe y son: el bautismo, la eucaristía y la muerte y resurrección de Jesús. 

Tarea de la iglesia y de los que la formamos es guardar, respetar, vivir y entregar a otros estas tradiciones que son el fundamento de nuestra fe. La palabra latina ”traditio” lleva en sí los dos significados: recibir y entregar. Nosotros, cristianos del siglo XXI, hemos recibido los fundamentos de nuestra fe y nos toca entregarlos a generaciones futuras.

¿Por qué digo todo esto? Por lo que nos dice Juan el Bautista al final del evangelio de hoy: “Y yo lo he visto y he dado testimonio”. Su misión no fue solamente bautizar a Jesús en el Jordán. Su misión principal fue la de convertirse en testigo y proclamar, como él mismo dice, lo que había visto. Había visto posarse sobre Jesús el Espíritu Santo. Y porque vio ese gesto de Dios, lo proclama, se convierte en testigo.

Juan Bautista es el primero que inicia la tradición más extraordinaria para todos nosotros. Posiblemente muchos otros también lo vieron, pero él se convierte en el primer testigo de una tradición que llega hasta nosotros y por la cual él dio su vida. “Conviene que Jesús crezca y yo mengüe” nos dice el mismo Bautista. El se da cuenta que su vida y su acción pasan a segundo término, pues ha aparecido ya el Mesías de Dios. La tradición se ha iniciado ya con su testimonio. A partir de ese momento muchos siguen a Jesús y dejan de seguir a Juan Bautista.

Nosotros, por nuestra parte, tenemos que ser conscientes que hemos recibido esa tradición que viene de Juan Bautista. Nosotros también podemos decir que hemos visto a Jesús. Cada cual tendrá que pensar, primero: ¿cuándo he visto a Jesús? Y segundo ¿cómo transmito a Jesús?

Es verdad que hemos recibido los fundamentos de la fe: bautismo, eucaristía y muerte y resurrección de Jesús. Cabe preguntarse: ¿los vivimos? ¿los guardamos en nuestro corazón? ¿los entregamos a los demás? Juan Bautista no se contentó que decir que lo había visto. Pasó a dar testimonio, según nos dice el evangelio de hoy. Nosotros los hemos recibido, seguro que los guardamos en el corazón, seguro que los vivimos, pero nos cuesta transmitirlo.

Convirtámonos en apóstoles, es decir en testigos con la palabra y la vida de lo que hemos visto, de lo que hemos recibido y de lo que vivimos, sabiendo que nos toca entregarlo a otros. Así continuaremos la tradición que hoy comienza con Juan Bautista.


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Lecturas de la misa – Domingo 16 de Enero 2011 – 2º Dom T.O.

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 49, 3.5-6
    «Te hago luz de las naciones para que seas mi salvación»El Señor me dijo:
    «Tú eres mi siervo Israel, de quien estoy orgulloso».
    Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo para que le trajese a Jacob, para que le reuniera a Israel –tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza–.
    El Señor dice:
    «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».
  • Salmo Responsorial: 39
    «Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.»Esperé en el Señor con gran confianza, él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. El me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.
    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exististe holocaustos por la culpa, así que dije: Aquí estoy
    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón.
    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

    He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor.
    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

  • Segunda Lectura: I Corintios 1, 1-3
    «Gracia, y paz les dé Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, nuestro Señor»Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Jesucristo, al pueblo santo que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo,Señor nuestro y de ellos.
    La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con ustedes.
  • Evangelio: Juan 1, 29-34
    «Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»

    En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
    «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo dije:
    “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
    Y Juan dio testimonio diciendo:
    «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él.
    Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo”.
    Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».


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Homilía Domingo 9 de Enero 2011 – Bautismo del Señor

HOMILIA BAUTISMO DEL SEÑOR.

Con la fiesta de hoy terminamos el tiempo de Navidad. Y se podría decir que durante este tiempo Dios ha estado en segundo término, digamos, como oculto. Los acontecimientos de estos días centrados más bien en su Hijo, en María y José le han dejado a El un tanto relegado. Pero, creo, que ha sido porque El lo ha querido. Los silencios aparentes de Dios no son para dejar al hombre solo, sino para acompañarle de manera callada en todo momento de su vida. Su silencio es, las más de las veces, presencia cercana y acogedora, presencia paciente para salvar, curar y liberar, como lo hizo con su Hijo Jesús.

Hoy, fiesta del Bautismo del Señor, vemos cómo interviene la persona más importante, la persona que guardaba silencio pero que quería hablar, que quería comunicar al hombre su presencia salvadora, la persona que faltaba y que no ha estado ausente de todo lo ocurrido en estos días. Hoy interviene Dios Padre. Es la fiesta del Bautismo de Jesús, pero es la fiesta de lo que Dios es: Trinidad. El Padre habla, el Espíritu se posa sobre el Hijo que es bautizado.

El Padre habla para sellar, ya desde el principio su relación con Jesús: “este es mi hijo, el amado, mi predilecto”. Toda la relación que nos describe el evangelista san Juan entre el Padre y el Hijo tiene su fundamento en este acontecimiento del Bautismo en el Jordan.

De la misma manera que Dios habló para crear el mundo, que Dios habló con una promesa de salvación para el hombre, que Dios mantuvo la esperanza en su pueblo Israel, HOY con el bautismo y en el bautismo de Jesús, Dios habla definitivamente en la persona de Jesús. Desde este momento la palabra de Dios dirigida al hombre es y se llama Jesús. Ya todo lo que Dios dirá al hombre lo hará por medio del Hijo. Jesús nos lo dice en san Juan: “lo que os digo, lo he oído del Padre”.

Todo lo que Isaías nos transmite en la primera lectura del siervo de Dios, nosotros los cristianos, lo referimos a Jesús. Y san Pedro nos lo aclara con sus palabras: “Jesús de Nazaret, ungido por Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando…porque Dios estaba con él”.

“Pasar haciendo el bien y curar” es el mejor resumen que podemos decir de Jesús. Para ello Jesús rompe esquemas humanos. El amor no es “yo te doy para que tú me des”, sino que es donación y entrega hasta el final. El perdón es hasta “setenta veces siete”. La justicia no es parcial: “Dios no hace distinciones”. La justicia es salvación, aunque nos cueste aceptarlo, “Dios quiere que todos los hombres se salven”. La paz, no es ausencia de guerra, sino construir el mundo como Dios lo creó, en armonía.

El bautismo de Jesús señala el camino de nuestro propio bautismo. Nos invita a romper esquemas que siguen vigentes sabiendo que eso es duro, que podemos chocar contra personas que defienden esos esquemas, que nos puede costar la vida…Nuestro bautismo no es algo bonito, es algo que compromete a seguir a Jesús y cada cual tenemos que pensar cómo vivirlo.


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Lecturas de la misa – Domingo 9 de Enero 2011 – Bautismo del Señor

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 42, 1-4. 6-7
    «Miren a mi siervo, en quien tengo mis complacencias»«Miren a mi siervo a quien sostengo, a mi elegido en quien tengo mis complacencias.
    En Él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz por las calles. No romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que aún humea.
    Promoverá con firmeza la justicia; no titubeará ni se doblegará,
    hasta haber establecido el derecho sobre la tierra, y hasta que las islas escuchen su enseñanza.
    Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación te llamé, te tomé de la mano, te he formado, y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones: para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas».
  • Salmo Responsorial: 28
    «El Señor bendice a su pueblo con la paz.»Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

    La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

    El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.
    R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

  • Segunda Lectura: Hechos 10, 34-38
    «Dios ungió con el Espíritu Santo a Jesús de Nazaret»En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa con estas palabras:
    «Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que le es fiel y practica la justicia, sea de la nación que fuere.
    Él envió su palabra a los hijos de Israel para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos. Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan; de cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo Éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él».
  • Evangelio: Mateo 3, 13-17
    «Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu Santo descendía sobre él.»

    En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo:
    «Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?»
    Jesús le respondió:
    «Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere».
    Entonces Juan accedió a bautizarlo. Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía, desde el cielo:
    «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias».


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Homilía 6 Enero 2011 – Fiesta de los Reyes Magos

HOMILIA REYES MAGOS

Jesús nos dice en el Evangelio: “buscad y encontraréis, porque quien busca, encuentra”. Esta frase nos puede ayudar y orientar en esta fiesta de los Reyes Magos. La fiesta de hoy es la de unas personas, magos para más señas, que buscan algo distinto, algo que les llene, porque, tal vez, lo que ellos eran, tenían y hacían ya no colmaba sus aspiraciones.

Podemos pensar que su búsqueda obedecía a la curiosidad y necesidad de algo nuevo.  Por eso se ponen en camino, preguntan, incluso en las más altas esferas, y por eso encuentran.

Su búsqueda no era una búsqueda cualquiera, sino la de alguien muy importante. De ahí que se dirigieran al palacio real a preguntar por esa persona especial y que, como consecuencia, revolucionara a la clase política y religiosa. Ellos buscan, hacen bien en preguntar, aunque su pregunta encuentra una respuesta inesperada  y prosiguen su marcha, orientados de nuevo por quien les había guiado desde el principio.

Quien les ha guiado desde el principio, la estrella, podemos decir que es paciente. ¿Por qué? Pues porque podía haberles abandonado cuando entraron a preguntar en el lugar inadecuado. Es paciente porque sabe dar otra oportunidad. Es paciente porque, a la vez, sabe guardar silencio y hablar cuando menos se lo espera. La estrella aparece después de abandonar ellos el palacio y ellos la siguen porque comprenden que solo ella les llevará al lugar que buscan.

Este proceso de los magos nos puede servir a nosotros. “Buscad y encontraréis” Las personas vivimos nuestras propias contradicciones. Por una parte buscamos cosas nuevas, nuevas experiencias, y suele coincidir que son experiencias pasajeras. Por ejemplo, los niños y no tan niños ¿cuánto tiempo dedican a los regalos-juguetes que han recibido hoy? Normalmente pasan al baúl de los recuerdos en apenas unas horas.

Es verdad que buscamos, pero lo que encontramos nos resulta pasajero. Buscamos, preguntamos, pero no somos pacientes y  como no nos llena lo que encontramos, pasamos a otra cosa. Los magos más que pasar a otra cosa, se siguen dejando guiar en su búsqueda, es decir, aprovechan la nueva oportunidad que se les da porque saben que lo que ellos buscan es muy importante y quieren que llene sus vidas. Para encontrar nosotros también necesitamos momentos de silencio o de encontrarnos a nosotros mismos. Seguro que con paciencia, aprovechando oportunidades y buscando un poco de silencio en el corazón, encontraremos lo que buscamos.

Hay personas que han encontrado en la vida lo que buscaban: en la familia, en el trabajo, en los amigos, en su compromiso con los demás, en su fe.  ¡¡¡Felices ellos!!! Para esas personas su búsqueda ha llegado a buen término, como la de los magos. Habrá habido momentos de despiste, como el de los magos, pero han sabido salir de nuevo al camino, encontrar la estrella que les guiaba y llegar a la meta que se proponían. De nuevo ¡¡¡Felices ellos!!!.

Los magos nos enseñan que la búsqueda de lo que necesitamos para que nuestra vida sea feliz, es un poco costosa, pero que al final, si seguimos nuestra estrella, nuestra inquietud, nuestras ganas de vivir, encontraremos lo que buscamos, como les sucedió a ellos.  Encontraremos a Dios, como ellos en lo pequeño y en lo sencillo.


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Lecturas de la misa – Jueves 6 de Enero 2011 – Epifanía del Señor

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 60, 1-6
    «La gloria del Señor amanece sobre ti»¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora.
    Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.
  • Salmo Responsorial: 71
    «Que te adoren, Señor, todos los pueblos.»Dios mío, da tu juicio al rey, tu justicia al heredero del trono, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad mientras alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates hasta los extremos de la tierra.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.Que los reyes de Tarsis y de los pueblos lejanos le traigan regalos, y que le paguen tributos los monarcas de Arabia y de Sabá; que se postren ante él todos los reyes, y lo sirvan todas las naciones.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

    Porque él librara al necesitado que suplica, al humilde que no tiene defensor; tendrá compasión del necesitado y del abandonado, y salvará la vida de los necesitados.
    R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

  • Segunda Lectura: Efesios 3, 2-3a. 5-6
    «También los paganos participan de la misma herencia que nosotros»Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha confiado en favor de ustedes.
    Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.
  • Evangelio: Mateo 2, 1-12
    «Venimos de Oriente para adorar al Rey»

    Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando:
    «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer?
    Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo».
    Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
    «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».
    Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: «Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo».
    Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.
    Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.


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Homilía 2 de enero 2011. 2º dom. Navidad

HOMILIA Segundo domingo de Navidad.

Este segundo domingo de Navidad puede servirnos para recoger alguno de los mensajes vividos los días pasados. Nochebuena, Navidad, la Sagrada Familia…tal vez hemos vivido mucho, hemos oído muchas cosas y hemos visto otras tantas. Cuando uno recibe tanto es bueno tomarse un respiro e intentar asimilar algo. Esto va unido a lo que decía ayer de “dialogar con uno mismo” sobre uno mismo.

Las lecturas de hoy nos ayudan en este ejercicio de asimilación del abundante mensaje navideño. La Navidad gira en torno al Hijo de Dios que se hace hombre. De este Jesús decimos que es la Sabiduría de Dios, que en El hemos sido bendecidos, elegidos y destinados a la vida. Y Jesús es la Palabra de Dios hecha carne.

Os sugiero dos puntos fuertes que resumen el mensaje navideño:

1º Dios es amor. A nivel humano cuando hablamos de amor pensamos que es lo más grande que puede dar una persona, pero también nos damos cuenta que es lo más fácil para romper, olvidar y fracasar. Más que hablar de amor, hay que vivirlo, entregarlo a los demás, compartirlo sin pedir nada a cambio, en definitiva, hay que amar.

 En Dios el amor ha sido y es vida. Para manifestarse como amor, Dios no escribe un tratado, ni nos da lecciones teóricas acerca del amor, no. Dios para manifestarse como amor se hace uno de nosotros. Más que manifestar el amor con palabras, Dios lo manifiesta con la vida de su Hijo Jesús. Es un amor entregado hasta el final, es un amor que no exige nada a cambio y que es paciente. Os remito a la parábola del hijo pródigo o del padre bueno.

 Y este Dios-amor nos bendice, es decir no puede hacer otra cosa que hablar bien de nosotros, aunque nosotros, a veces, no hablemos bien de El. Nos elige porque nos quiere. Y elige a todos, porque Dios no hace acepción de personas. Y finalmente nos destina a la vida. Quien ama quiere lo mejor para la persona amada. Dios que nos ama y quiere lo mejor para nosotros nos destina a vivir su misma vida.

 2º. Dios se hace Palabra en su Hijo Jesús. Al crearnos a su imagen y semejanza nos ha hecho capaces de dialogar con El. Dios dialoga con nosotros a través de personas, de acontecimientos, de una relación íntima con El. Pero ese diálogo lo ha culminado en su Hijo Jesús. Dios se ha hecho palabra, se ha encarnado, se ha hecho uno de nosotros para poder dialogar de tú a tú.

La vida y el mensaje de Jesús, hecho niño en Belén, son el mejor diálogo que Dios ha tenido con el hombre. Para poder dialogar ya conocemos al interlocutor, pero nos falta conocer su mensaje para que el diálogo se convierta en vida, para que la palabra, que es Jesús, no se quede en algo teórico, sino que pase a formar parte de nosotros. Jesús es la palabra de amor para todo hombre y es la manifestación frágil de este Dios. Dice un autor: “porque no hemos conocido a Dios, le hemos clavado en la cruz”.

Que lo que queda de Navidad la vivamos con un breve diálogo con este Dios-hecho hombre.


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Lecturas domingo 2 de enero 2011. 2º dom Navidad

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro del Eclesiástico 24, 1-2. 8-12

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades.

En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos.

El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.

Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás.

En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder.

Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: Jn 1, 14)
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.

Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R.

Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R.


SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.

Palabra de Dios.


Aleluya Cf. 1 Tm 3,16

Gloria a ti, Cristo, proclamado a los paganos.
Gloria  a ti, Cristo, creído en el mundo.


EVANGELIO
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: Este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.  Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: Éste es de quien dije:  «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.»

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor.


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Homilía 1 Enero 2011 – Solemnidad Santa María, madre de Dios. Año Nuevo

HOMILÍA “AÑO NUEVO”

Imagino que bastantes de nosotros alguna vez nos hemos mudado de casa. Al hacerlo, seguro, que hemos caído en la cuenta de la cantidad de objetos que hemos acumulado y que, en realidad, nos sirven de poco. Sin embargo, aparte de los objetos necesarios para la vida diaria, seguro que ha habido algunos que hemos querido conservar porque significan mucho para la familia, o para alguno en especial. Hay cosas de las que no nos queremos deshacer porque nos traen recuerdos de personas, de acontecimientos, de viajes…

En la vida personal se da algo parecido. Algo cambia en nosotros a medida que estudiamos, conocemos más, crecemos como personas. En esos cambios nos quedamos con aquello que para nosotros en más valioso y desechamos lo que ya merece poco la pena.

En el evangelio de hoy se nos dice que María conservaba todas estas cosas en su corazón. Hay que decir que más que conservar, lo que María hacía era “dialogar consigo misma”, sobre todo lo que había vivido en poco tiempo: el anuncio del ángel, subir a Belén para cumplir con el censo, tener a su hijo en un lugar sencillo, recibir la visita de unos pastores…y sobre todo preguntarse a sí misma sobre su propio hijo.

En el evangelio de Lucas se nos dice dos veces estas palabras: “María conservaba estas cosas en su corazón”. Aquí y después del episodio de encontrar al niño Jesús en el templo. Para María lo que vivía en relación con su hijo no solo era importante, también era digno de ser guardado, conservado, diríamos, meditado.

Al comienzo de este año nuevo sería bueno ver qué debemos guardar y qué desechar no tanto cosas físicas, sino sentimientos,  posturas y formas de pensar, de juzgar  que poco tienen que ver con el evangelio. Seguro que si lo hacemos con un poco de seriedad, nos daremos cuenta de cuánto nos queda para vivir una auténtica conversión. Si queremos imitar a María tendremos que hacerlo en el silencio de nuestro corazón y desde la fe.

Y lo segundo, una breve reflexión sobre esta jornada de la paz. La paz surge del interior del hombre que piensa y actúa, es decir, que habla y vive, armónicamente. Vemos que no hay paz, que es difícil conseguirla porque se dice una cosa y se hace la contraria. A veces se ven demasiados peligros externos para lograr la paz y no nos damos cuenta que los verdaderos  escollos para lograr la paz están dentro del corazón del hombre. Y si no echad una ojeada a la realidad. Fanáticos, fundamentalistas de todo tipo: religioso social económico, político… que quieren lograr una paz que sea su paz basada en sus ideas, sus armas, su dinero y no basada en el respeto a la dignidad y libertad de la persona.

Un teólogo escribía: “no habrá paz verdadera mientras no haya paz entre las religiones” (H. Kung). La fe tiene que convertirse en un paso para la paz. Habrá que dar otros pasos y darlos conjuntamente con la fe, pero para lograr la paz, las religiones tienen que dejar de ser instrumentos de guerra, de odio y violencia, para convertirse en instrumentos de concordia, es decir, de tener un solo corazón, y de construir más que destruir.

La paz surge de un corazón abierto y sensible a las necesidades de los demás a ejemplo del mismo Jesús. Que El nos de su paz y que nosotros la llevemos a los demás.

FELIZ AÑO NUEVO