Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – 1º Domingo de Adviento 27 de Noviembre de 2011

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 63, 16b-17;19; 64, 3b-8
    «¡Ojalá, Señor, rasgaras el cielo y bajaras!»Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor; ése es tu nombre desde siempre. ¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete por amor a tus siervos, a las tribus que son de tu heredad. Ojalá rasgaras los cielos y b ajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia.
    Descendiste y los montes se estremecieron con tu presencia. Jamás se oyó decir, ni nadie vio jamás que otro Dios, fuera de ti, hiciera tales cosas en favor de los que esperan en él. Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia y no pierde de vista tus mandamientos.
    Estabas airado porque nosotros pecábamos y te éramos siempre rebeldes. Todos éramos impuros y nuestra justicia era como trapo asqueroso; todos estábamos marchitos, como las hojas, y nuestras culpas nos arrebataban, como el viento.
    Nadie invocaba tu nombre, nadie se levantaba para refugiarse en ti, porque nos ocultabas tu rostro y nos dejabas a merced de nuestras culpas.
    Sin embargo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos.
  • Salmo Responsorial: 79
    «Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.»Escúchanos, pastor de Israel; tú que estás rodeado de querubines, manifiéstate, despierta tu poder y ven a salvarnos.
    R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

    Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste.
    R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

    Que tu diestra defienda al que elegiste, al hombre que has fortalecido. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder.
    R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

  • Segunda Lectura: I Corintios 1, 3-9
    «Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo»Hermanos: Les deseamos la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.
    Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. él los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.
  • Evangelio: Marcos 13, 33-37
    «Velen, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa»En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
    «Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta».


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Homilia Cristo Rey. ciclo A. Domingo 20 de oviembre 2011

Con la fiesta de Cristo rey  terminamos lo que llamamos “año litúrgico”. Y resulta curioso que se termine con un título que Jesús mismo rechazó. Dos ejemplos: después de la multiplicación de los panes la muchedumbre quiso proclamar rey a Jesús. El se escabulló. (Jn 6,15). En la respuesta de Jesús a Pilatos, no es Jesús quien afirma que es rey, sino que según el texto griego, la traducción es: “tú dices que soy rey” (Jn 18,37).  Sin embargo El siempre habla del reino de Dios o del reino de los cielos.

La manera de reinar Dios nos la describe el profeta Ezequiel. Su manera de reinar no es la de estar sentado en un trono, libre de todo peligro, rodeado de gente que le sirva, no. Su manera de reinar la muestra con la imagen del pastor. El pastor vive con las ovejas, busca y reúne a las dispersas, las cuida, afronta el peligro por salvarlas.

En esta lectura hay unos verbos que muestran la acción de Dios para con su pueblo y por extensión para con toda persona. Estos verbos son: buscar, librar, apacentar, hacer sestear, vendar, curar, guardar. Son acciones que realiza todo buen pastor para cuidar  sus ovejas. Son acciones del Dios que no se queda en su trono sino que muestran el cuidado y el cariño que Dios tiene para con cada una de sus criaturas.

Estas acciones se resumen en una palabra: SERVICIO. El ejemplo de este Dios que se manifiesta así en el Antiguo Testamento, culmina con la frase de Jesús: “el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28). La realeza de Dios está en el servicio a su criatura.

Jesús, en el evangelio, usando la figura del pastor, especifica que el servicio de Dios al hombre continúa, se prolonga, en el servicio del hombre al prójimo y añade que lo hecho al prójimo se le hace a El. Ya no se trata de servir a Dios, a quien no vemos, y olvidarnos de servir al prójimo a quien vemos, no. Se trata de algo más serio: el servicio al prójimo, al necesitado, es servicio a Dios.  “Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”. No servir al hermano tiene como consecuencia que, “tampoco lo hicisteis conmigo”.

En la primera lectura Dios realiza acciones en favor de su pueblo por medio de unos verbos que significan cuidado y preocupación, ahora en el evangelio Jesús señala a personas con las que nos encontramos cada día y que tienen necesidades concretas: comida, vestido, salud, libertad, acogida. El reino que Jesús predica tiene que ver con ayudar a personas necesitadas, como El ayudó a quien se lo pedía con fe.

Dar comida, vestido, salud, libertad, acogida es, en definitiva, dar VIDA. El verdadero reino sobre el que Jesús reina está basado en la vida, en que todos tengamos vida y la tengamos en plenitud. Si El vino a dar la vida por todos, es para que su reino no se base en la violencia y la injusticia, en la opresión a los humildes a ejemplo de los reinos de este mundo. Desde el amor, la paz, la justicia es desde donde podemos proclamar a Cristo rey. Un rey que ha dado su vida por todos, para que todos tengamos vida.

Este servicio que hace Dios por su pueblo, por nosotros, que continúa Jesús en su vida pública, lo sigue haciendo, de manera callada,la Iglesia.Node manera teórica, sino práctica. Instituciones, personas concretas que dan su vida, su tiempo por seguir el ejemplo de Dios y de Jesús. El servicio a los demás es la señal de que el Reino de Dios, el Reino de Jesús está llegando a todos.


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Lecturas de la misa – Cristo Rey 20 de Noviembre de 2011 – (Dom.34º T.O.) Ciclo A

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA

A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.

Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones.
Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-
Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré« como es debido.
Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.»

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 22, 1-2a. 2b-3. 5. 6 (R.: 1)

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar. R.

Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. R.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.


SEGUNDA LECTURA

Devolverá a Nos Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-26. 28

Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.
Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte.
Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo.
Y así Dios lo será todo para todos.

Palabra de Dios


Aleluya Mc 11, 9b-10a
Bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.

EVANGELIO
Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo,’ dijo Jesús a sus discípulos:
-«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
«Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.»
Entonces los justos le contestarán:
«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá:  «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»
Y entonces dirá a los de su izquierda:
«Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. »
Entonces también éstos contestarán:
«Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?»
Y él replicará:
«Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.»
Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra de Dios


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Homilía domingo 33º Ciclo A. Domingo 13 de noviembre 2011

En la vida ordinaria se nos presentan situaciones donde tenemos que elegir. Sabemos, imagino que por experiencia personal, que elegir no siempre resulta fácil. Al elegir entran en juego dudas, deseos, ganas de conseguir algo, buscar los medios para que esa elección sea la mejor y más adecuada. Y otra condición que se da es que al tener que elegir, arriesgamos.

En la situación actual sobre todo en asuntos económicos y sociales se desaconseja correr riesgos. Debido a esta situación actual nos estamos volviendo conservadores. Por eso, creo, que dejando aparte los momentos difíciles que estamos viviendo, se puede dividir a las personas en dos grupos: los que no arriesgan y los que arriesgan.

Entre los que no arriesgan los hay que dicen: “yo voy a lo seguro y no arriesgo”, y otros no arriesgan por un simple pasotismo. Estos últimos, los pasotas, no arriesgan porque     les da igual todo. Viven cómodamente en su postura y no quieren que nadie les moleste con palabras como compromiso, solidaridad, preocupación por los demás.

Los que dicen “yo voy a lo seguro” se parecen al empleado que recibió un talento de plata y lo escondió. Estos piensan: yo no arriesgo, prefiero quedarme como estoy que es más seguro. Eso de no arriesgar se da también en la vivencia de fe y del evangelio. Los que no arriesgan su fe y su compromiso con el evangelio suele ser porque  pasan de todo esto, o porque les da miedo salir de su conformismo y van a lo seguro.

Ir a lo seguro es decir: “yo prefiero quedarme con lo que aprendí de pequeño y que no me molesten con cosas nuevas o que no me hagan pensar”. Estas personas han enterrado su fe porque no quieren correr riesgos, porque no quieren plantearse que la fe que deberían vivir hoy no es como la fe que vivieron de pequeños, o de jóvenes. Hoy se  pide a todo cristiano “alimentar” su fe. Y para alimentarla hay que desenterrarla, hay que dejar atrás tiempos pasados. Para vivir la fe hoy hay que formarse, que leer, que rezar, hay, en definitiva, que arriesgar. No vale eso de refugiarse en otros tiempos.

Y los hay que arriesgan su vida y su fe. Se parecen a esos dos empleados que hacen fructificar los talentos recibidos.  Los talentos recibidos, es decir, la vida y la fe, se pueden hacer fructificar en todo momento. No es cuestión de edades, de situaciones personales. La fe es un riesgo que vivimos a lo largo de nuestra vida de creyentes. El compromiso es también un riesgo que aceptan muchas personas. Y lo asumen por su fe en Dios, en un Dios que por medio de su Hijo Jesús se comprometió con nosotros, a vivir la misma vida nuestra. Como dice la carta a los Filipenses: “Jesús se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos” Ese pasar por uno de tantos fue el riesgo de Jesús de parecerse a nosotros y correr los mismo riesgos que corremos nosotros.

La vida de Jesús fue un puro riesgo en favor de los demás. Ese riesgo lo corrió por su unión con el Padre, aceptando su voluntad, por pasar haciendo el bien, curando toda enfermedad y echando en cara a las autoridades religiosas los pesados fardos que echaban sobre los hombros de la gente, no siendo ellos capaces de mover un dedo. El riesgo de Jesús fue denunciar la injusticia, predicar la verdad, enseñar un camino que lleva al Padre y que libera a todo hombre que sigue sus huellas. El riesgo de Jesús acabó, no con la derrota dela Cruz, sino con la victoria dela Resurrección.Elriesgo de Jesús es también nuestro riesgo de vivir y de actuar como El vivió y actuó.


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Lecturas de la misa – 33º Domingo del Tiempo Ordinario 13 de Noviembre de 2011

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Proverbios 31, 10-13.19-20.30-31
    «Trabaja con sus hábiles manos»Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor. Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
    Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos. Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
    Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor. Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.
  • Salmo Responsorial: 127
    «Dichoso el que teme al Señor.»Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

    Su mujer como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

    Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión; que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida”.
    R. Dichoso el que teme al Señor.

  • Segunda Lectura: I Tesalonicenses 5, 1-6
    «Que el día del Señor no los sorprenda como un ladrón»Hermanos:
    Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: “¡Qué paz y qué seguridad tenemos!”, de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.
    Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.
    Por tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.
  • Evangelio: Mateo 25, 14-30
    «Permanezcan en Mí y Yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en Mí da fruto abundante.Aleluya.»En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
    «El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
    El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón, hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
    Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo:
    “Señor, cinco millones me dejaste; aquí tienes otros cinco,que con ellos he ganado”.
    Su señor le dijo:
    “Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor”.
    Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo:
    “Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado”.
    Su señor le dijo:
    “Te felicito, siervo bueno y fiel.
    Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor”.
    Finalmente, se acercó el que había recibido un millón y le dijo:
    “Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”.
    El señor le respondió:
    “Siervo malo y perezoso Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene.
    Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación”».


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Homilía domingo 32º Ciclo A. domingo 6 de noviembre 2011

Introducción:

Para la homilía según la tengo pensada se necesitan 5 velas tamaño grande y cinco velas tamaño pequeño. Las cinco velas grandes representan a las cinco vírgenes sensatas y las cinco pequeñas a las vírgenes necias. Pero cada una de las velas representará asimismo una virtud, una actitud de las personas, sobre todo de los creyentes. A medida que se vaya explicando brevemente cada una de las veles se procederá a encenderla. Esto es lo que se me ha ocurrido para hoy.

Veis sobre la mesa diez velas, cinco grandes y cinco pequeñas. Las cinco grandes quieren representar las lámparas con aceite y las pequeñas, las lámparas sin aceite. Vamos a ir encendiendo una a una según vaya haciendo un breve comentario de lo que pueden significar las velas.

Las cinco velas grandes, es decir las lámparas con aceite, significan vivencias personales y comunitarias que nos animan a

  1. vivir la fe-confianza en Dios. La fe-confianza en Dios es un gran regalo que Dios nos da y nos la da en abundancia. Cada uno de nosotros vive esa fe en Dios, seguro que pidiéndole a menudo que nos la aumente, cosa que seguro hace en favor nuestro. La lámpara de la fe está llena de buen aceite, sobre todo por parte de Dios. A nosotros nos toca mantenerla así, llena.
  2. vivir la esperanza que Dios ha puesto en nuestros corazones. Como creyentes se    nos anima a ser personas de esperanza y a dar “razón de nuestra esperanza a todo el que nos la pida” (1ªPe.) Aunque pasemos por momentos difíciles, en nuestro corazón hay aceite suficiente para alimentar la esperanza.
  3. vivir el amor a Dios y al prójimo. El aceite actúa muchas veces como bálsamo suavizando durezas. El amor de Dios y el amor mutuo puede suavizar muchas situaciones difíciles en la vida. El amor verdadero iluminaría muchas vidas como lo hace la lámpara llena de amor.
  4. vivir la Eucaristía-banquete de bodas. La Eucaristía es la gran lámpara para todo cristiano que ilumina las lámparas anteriores. Sin la Eucaristía las otras lámparas fácilmente se vacían. Por ello es importante la celebración comunitaria de este sacramento.
  5. vivir la fe, la esperanza, el amor y la Eucaristía  con la libertad de sentirnos y ser en verdad hijos de Dios. “Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado” (Gal 5,1) Las cuatro lámparas anteriores las tenemos que vivir con libertad y en libertad, pero con libertad y en libertad de hijos de Dios. Dios no obliga, Dios invita.

Las cinco velas pequeñas, es decir las lámparas sin aceite, nos hablan de escasez de:

  1. paz. No hay paz exterior si no hay paz interior. En muchas personas falta la paz interior que es la que construye un mundo en paz. La paz no son tratados, documentos. La verdadera paz brota del corazón que da y recibe con generosidad.
  2. justicia. Hoy la lámpara de la justicia está escasa de aceite. La justicia, en parte, está manipulada, se dilata su aplicación para no romper débiles consensos o para contentar a quienes más pueden.
  3. la solidaridad. Sí se da solidaridad en momentos puntuales, pero nos falta la solidaridad como compromiso con el hombre. Jesús se hizo solidario con el hombre en todo “menos en el pecado”. A veces las llamadas a la solidaridad nos pueden molestar porque nos llevan a pensar en lo que somos y hacemos a favor del otro.
  4. libertad. Decimos que somos libres para hacer lo que nos viene en gana, pero no sentimos la libertad como el gran regalo de Dios al hombre. El uso de la libertad hace madurar a las personas y las convierte en responsables de sí mismos y de los demás.
  5. verdad. Libertad y verdad son dos lámparas que van muy unidas y que están escasas de aceite. “La verdad os hará libres” (Jn 8,32) La verdad es fuente de libertad. Cuando se tiene miedo a la verdad es cuando se coarta la libertad. Vivir de acuerdo a la verdad, que para nosotros es Jesús, no resulta fácil. Por ello cuando no se vive en la verdad se nos nota la falta de libertad

Estas cinco velas pequeñas, estas cinco lámparas con escasez de aceite están presentes en nuestras vidas. Aquí sí podemos decir que las cinco velas grandes, las lámparas con aceite, sí pueden ayudar a las lámparas vacías. Nuestro mundo, sea el personal o el comunitario, vive de relaciones. No podemos vivir pensando solamente en lo espiritual. Vivimos en un mundo donde todo está interrelacionado. El compromiso con el evangelio de Jesús no se vive en la iglesia, se vive en la iglesia y en el mundo. Jesús vino a salvar al hombre entero. Nos toca a nosotros que allí donde haya escasez pongamos abundancia.

El banquete de bodas al que todos estamos invitados será realidad cuando las lámparas con escasez de aceite se vean repletas de paz, justicia, solidaridad, libertad y verdad.

 

 

 


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Contra «bienaventuranzas»

CONTRA BIENAVENTURANZAS

Ofrezco, a continuación, lo que llamo “contra bienaventuranzas”. Algo así como el programa de vida y acción para algunas personas en nuestro mundo. Podéis ver cómo se oponen a las Bienaventuranzas de Jesús.

Un saludo

1. Felices los ricos, porque se hacen esclavos de su riqueza renunciando a la libertad y temiendo por su vida.

2. Felices los que ríen sin ton ni son, porque la alegría que brota del corazón está lejos de ellos.

3. Felices los oprimen a otros, porque el aislamiento será su recompensa y la opresión con que oprimen se volverá contra ellos.

4. Felices los que usan la justicia en beneficio propio, porque el juicio del mundo les llenará de vergüenza.

5. Felices los de corazón duro, porque nadie se acordará de ellos y su nombre caerá en el olvido.

6. Felices los que manejan negocios contra la dignidad de las personas, porque tienen que vivir ocultos para que nadie les afee su conducta.

7. Felices los que ganan dinero con la guerra, porque “quien a espada mata, a espada muere”.

8. Felices los que persiguen a los que nada tienen, porque al mirar sus manos siempre las encontrarán vacías.

9. Felices los que aplauden la violencia, los asesinatos o los que los manipulan en favor suyo, porque se verán aislados de la gente de buena voluntad.


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Homilia Solemnidad de Todos los Santos.

La Iglesia de hoy resulta molesta a mucha gente por el mensaje que transmite y por la vivencia de ese mensaje.  A unos les molesta porque los enfrenta con un mensaje de respeto a la persona, a la vida, a la libertad, a lo que podemos llamar “trascendencia”, es decir, fe-confianza en Dios. En un Dios que se ha hecho uno de nosotros y que nos ha hecho hijos suyos por puro amor, según la carta de San Juan.

 A otros les molesta por la vivencia del mensaje, que muchas personas lo centran en su acción desinteresada hacia los más necesitados de todo tipo…El mensaje y la vivencia de ese mensaje es siempre el mismo porque se basa en el evangelio…se basa en el programa de Jesús que acabamos de escuchar en el texto de las Bienaventuranzas, se basa en el mismo Jesús. 

Seamos también conscientes que hay muchos cristianos que perteneciendo a un catolicismo social, pero no real, les puede asimismo molestar la iglesia. La fiesta de hoy es la gran fiesta, la gran memoria, de muchas personas que conociendo el mensaje de Jesús, lo llevaron a la vida. Por eso entre estos “santos” oficiales y otros muchos que no han sido declarados tales, los hay que dieron su vida, derramando incluso su sangre,  por el mensaje de Jesús, es decir, por ser consecuentes con su fe. Otros lo vivieron dedicando su vida a los demás.  Otros lo pusieron en práctica de manera silenciosa… Otros… Para ellos era la forma de vivir las Bienaventuranzas, el mensaje de Jesús

Podemos decir que siempre ha habido personas que por creer y vivir el mensaje de Jesús han resultado molestas a su sociedad.  Hoy hay cristianos que nos están manifestando que el Evangelio se puede vivir con todo el rigor de la letra y el espíritu. Los valores que viven muchas de estas personas son valores que cuentan poco en nuestro mundo. La entrega, el servicio, la disponibilidad, la gratuidad, la búsqueda de la justicia y la paz…son, entre otros, valores que a nuestra sociedad llamada de bienestar le cuesta aceptar. Y porque le cuesta aceptarlos…los ignora, los considera valores obsoletos y los contrapone a una felicidad basada en lo efímero, en el poder, en el dinero…

Hay que reconocer que hay personas que sin ser cristianos…sin ser personas oficialmente “religiosas” viven y trabajan por extender estos valores. También ellos pueden ser considerados como “bichos raros”.

Las bienaventuranzas son una llamada personal, a cada uno de nosotros, a vivir el mensaje de Jesús. Hay una frase que me gusta, que la llevo en mi agenda personal, y la tenéis en la hoja dominical: “cada jornada nuestra es seguro que nos presentará alguna ocasión de poner en práctica las bienaventuranzas” que es bien real.

No nos importe si con la vivencia del mensaje de Jesús resultamos molestos a nuestro mundo. A los santos que hoy celebramos también les pasó lo mismo. Pero será señal que, primero, nos ayude a reflexionar sobre nuestra propia vida, y segundo, hará que otros hagan lo mismo con la suya. Así todos podremos vivir en este mundo con las mismas oportunidades y hacer que nadie se sienta excluido llevar una vida digna, una vida de hijo de Dios.

 

 


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Lecturas de la misa – 32º Domingo del Tiempo Ordinario 6 de Noviembre de 2011

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Sabiduría 6, 12-16
    «Encuentran la sabiduría aquéllos que la buscan»Radiante e incorruptible es la sabiduría; con facilidad la contemplan quienes la aman, ella se deja encontrar por quienes la buscan y se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
    El que madruga por ella no se fatigará, porque la hallará sentada a su puerta. Darle la primacía en los pensamientos es prudencia consumada; quien por ella se desvela pronto se verá libre de preocupaciones.
    A los que son dignos de ella, ella misma sale a buscarlos por los caminos; se les aparece benévola y colabora con ellos en todos sus proyectos.
  • Salmo Responsorial: 62
    «Señor, mi alma tiene sed de ti.»Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora como el suelo reseco añora el agua.
    R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

    Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios.
    R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

    Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con jubilosos labios.
    R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

  • Segunda Lectura: I Tesalonicenses 4, 13-18
    «A los que murieron en Jesús, Dios los llevará con él»Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él.
    Lo que les decimos, como palabra del Señor, es esto: que nosotros, los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no tendremos ninguna ventaja sobre los que ya murieron.
    Cuando Dios mande que suenen las trompetas, se oirá la voz de un arcángel y el Señor mismo bajará del cielo. Entonces, los que murieron en Cristo resucitarán primero; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos arrebatados, juntamente con ellos entre nubes por el aire, para ir al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él.
    Consuélense, pues, unos a otros con estas palabras.
  • Evangelio: Mateo 25, 1-13
    «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro»En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
    «El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito:
    “¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!”
    Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras:
    “Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”.
    Las previsoras les contestaron:
    “No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo”.
    Mientras aquellas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron:
    “Señor, señor, ábrenos”.
    Pero él les respondió:
    “Yo les aseguro que no las conozco”.
    Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora».


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Homilía domingo 31º ciclo A. Domingo 30 de octubre de 2011

Jesús fue muy crítico con el poder en general y sobre todo con el poder religioso. Basta leer los evangelios para darnos cuenta. En el evangelio de hoy tenemos una muestra de esa critica a las autoridades religiosas. Por eso la relación que Jesús quiere que exista entre los discípulos no es la de poder sino de la fraternidad. Entre las personas la relación de poder es jerárquica. La relación de fraternidad es de servicio y ayuda mutua.

Que Jesús quiere la relación de fraternidad lo vemos en el evangelio de hoy: “todos vosotros sois hermanos” y “uno solo es vuestro Padre, el del cielo”. Estas dos frases han costado mucho entenderlas en la iglesia, y aún hoy cuesta entenderlas por parte de algunos que sin oir las palabras de Jesús se hacen llamar “maestro” y “padre”. Jesús va más lejos en esta relación de fraternidad diciendo que si alguno se siente “el primero entre vosotros”, que sea “vuestro servidor”.

Una de las intuiciones del Concilio Vaticano II fue definir a la iglesia como “pueblo de Dios”. En ese pueblo de Dios tan solo hay un maestro, Jesús, un Padre común, el del cielo, y un consejero, Cristo. Todos los demás que formamos la iglesia-pueblo de Dios tenemos una tarea que realizar en beneficio de todos. Nadie puede decir que no tiene nada que hacer en la iglesia. Tampoco nadie puede arrogarse título, autoridad, poder que le separe del Pueblo de Dios, que le coloque en lugar distinguido, o que le haga creerse por encima de los demás. A ese Jesús le recuerda: “el primero entre vosotros será vuestro servidor”. Y el servidor, que yo sepa, no se atreve a dar órdenes. Más bien se dedica a servir.

Todo título, toda autoridad, todo poder que exista enla Iglesia, habría que preguntarse si todos y tantos son realmente necesarios, necesitan tener como referencia clara a Jesús, pero no teóricamente sino en la práctica. “No he venido a ser servido sino a servir”. A menudo sucede que quienes ostentan poder, autoridad, títulos se alejan del resto del pueblo de Dios, dictan normas difíciles de cumplir, o peor aún “lían fardos pesados e insoportables…que ellos no están dispuestos a mover…”

Volviendo a la relación de fraternidad que establece Jesús entre sus discípulos se puede deducir que el reino que El predica tiene como características, el servicio y la ayuda mutua, la norma del amor y del perdón, la corrección fraterna, el deseo de que nadie sea oprimido por nada, es decir por normas difíciles de cumplir, ni por nadie, es decir por poder o autoridad que dicen y no hacen. 

Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo significa reconocer a Dios como única autoridad y poder, que no actúa como las autoridades y poderes humanos, sino que siempre, siempre, actúa a favor de los más necesitados. Y significa reconocer al prójimo como hijo del mismo Padre del cielo y como hermano que sigue a Jesús. El reino de Dios o reino de los cielos alcanzará su cumplimiento cuando esa relación de fraternidad que establece Jesús se viva entre sus discípulos contagiando al resto de hombres de buena voluntad.