Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía Solemnidad Inmaculada Concepción

Si contrastamos la lectura del Génesis con el evangelio de Lucas encontramos tres notas opuestas. Bien es verdad que esas notas opuestas se dan porque lo que se nos narra en las dos lecturas contiene mensajes distintos.

La primera nota es que frente al miedo que experimentan el hombre y la mujer, escondiéndose, tenemos el mensaje de alegría del ángel a María. El hombre y la mujer se esconden porque estaban desnudos. Pero no solo desnudos físicamente, sino sobre todo desnudos interiormente. Dios los había creado transparentes, felices y ellos ahora caen en la cuenta que no son los mismos que Dios había creado. Tienen miedo y se esconden. El miedo y la desnudez del hombre y la mujer son signos del cambio operado en ellos por romper esa transparencia con la que fueron creados.

En el evangelio de Lucas la primera nota es la alegría. Alegría porque el plan de salvación de Dios se va a realizar en la persona de su Hijo. Alegría porque se van a cumplir todas las esperanzas del pueblo de Israel con la venida de Jesús. Alegría porque Dios está con aquel que abre su corazón para aceptar su mensaje de paz y amor. Alegría porque todo un Dios, arriesgándose, espera la respuesta de una mujer a su pregunta.

La segunda nota del Génesis es la realidad del mal y del dolor. Se trata de dos misterios que no tienen fácil respuesta. ¿Por qué existe el mal y el dolor? Dios no ha creado el mal. El mal existe en el mundo porque lo quiso, y lo quiere, el hombre. Si no fijémonos en la manera de actuar del hombre a lo largo de la historia. El hombre es responsable del mal que existe en el mundo. Tal vez sea fruto del miedo y de sentirse desnudo, por seguir con el discurso anterior. Ante el miedo y el sentirse desnudo, por así decirlo, el hombre más que construir, destruye, más que causar felicidad, causa dolor.

Frente al mal y el dolor, el evangelio nos da un mensaje de liberación, de salvación. El que va a venir no va a causar dolor y mal, sino que va a salvar, a liberar. Cuando Jesús cura a enfermos, cuando libra a una mujer de ser lapidada, cuando se aloja en casa de un pecador, está salvando, está liberando, está eliminando el dolor y el mal y devolviendo la vida a esas personas que sufrían. María abre su corazón, su seno de mujer a la vida, a aquel esperado por el pueblo sencillo de Israel que le liberaría de todo mal.

La tercera nota del Génesis es la cerrazón del hombre y la mujer en sí mismos. El egoísmo aparece y marca la vida de los hombres. Frente a este egoísmo tenemos la disponibilidad de María: su “hágase” es la novedosa respuesta del hombre a Dios, personalizada en María. El hombre dispuesto a colaborar con Dios en la creación y salvación. El hombre abierto a compartir la vida. El hombre respondiendo sí al Dios que nos ama, que nos elige, que nos bendice y que nos destina a ser otros Cristos.  María resume este triple mensaje de alegría, de liberación y de disponibilidad con una sola palabra: “hágase”. Esta palabra tiene que estar en nuestro corazón y en nuestra vida para seguir respondiendo a Dios como lo hicieron María y, sobre todo, Jesús.

 

 


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Lecturas de la misa – Jueves 8 Diciembre 2011 – Inmaculada Concepción

LA INMACULADA CONCEPCIÓN
DE SANTA MARÍA VIRGEN

8 DE DICIEMBRE

PRIMERA LECTURA

Establezco hostilidad entre tu estirpe y la de la mujer

Lectura del libro del Génesis 3, 9-15. 20.

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: <<Dónde estás?>> El contestó: <<Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.>>

El Señor le replicó: <<Quién te informó de que estabas desnudo? Es que has comido del árbol que te prohibí comer? Adán respondió: <<La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.>> El Señor dijo a la mujer: <<Qué es lo que has hecho?>> Ella respondió: <<La serpiente me engañó, y comí.>>

El Señor Dios dijo a la serpiente: <<Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.>>

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.


Salmo Responsorial
Sal. 97, 1. 2-3ab. 3c-4

R/ Cantad al Señor un cántico nuevo, porque
ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.


SEGUNDA LECTURA

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios 1, 3-6. 11-12.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. El nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.


EVANGELIO

Alégrate, llena de gracias, el Señor está contigo

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 26-38

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: <<Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.>>

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo: <<No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.>>

Y María dijo al ángel: <<Cómo será eso, pues no conozco a varón?>>

El ángel le contestó: << El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.>>

María contestó: << Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.>> Y la dejó el ángel.


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Homilia 2º domingo Adviento ciclo B. Domingo 4 de diciembre 2011

Os recuerdo cuatro notas del Adviento que os decía el domingo pasado y que bien pueden ayudarnos en este segundo domingo. Decía: Adviento es como una ráfaga de viento, como una luz, una invitación a ponernos al servicio de los demás, un mensaje positivo. Vienen bien estas notas del domingo pasado para animarnos a vivir dos invitaciones que nos hacen las lecturas de hoy.

Las dos invitaciones son: “una voz grita en el desierto” y “preparar el camino del Señor” (o al Señor). Desde hace tiempo nos están bombardeando con anuncios, con  luces encendidas en escaparates y calles anunciándonosla Navidad.Pensemosque para llegar ala Navidadhay que tener un tiempo de preparación. No vale eso de quemar etapas, si queremos prepararnos verdaderamente para celebrarla Navidad.

“Una voz grita en el desierto”. ¿No se parecen nuestras calles al desierto? Sabemos que en el desierto hay soledad, silencio, tendencia a salvarse uno mismo, se dan espejismos, se busca un lugar seguro. Repito: ¿no se parecen nuestras calles al desierto? Se ve mucha soledad, se dan espejismos que nos llevan a sitios ficticios, se busca lugar seguro refugiándose rápidamente uno en casa, en grandes almacenes donde todo parece ideal, pero también bastante irreal.

A toda persona de buena voluntad se le invita a ser “voz que grita en el desierto”, desierto en que se han convertido nuestras calles, nuestro mundo. Pero, ¿qué gritar? ¿a quién hay que gritar? Se nos llama a gritar: “preparad el camino del Señor, o al Señor”. Cuando se prepara un camino es para que sea transitable para todo aquel que quiera pasear por él.

Ahora bien, ¿a qué señor hay que preparar el camino? Porque en nuestro mundo hay cosas que se han convertido, o las hemos convertido en señores. Repito, ¿a qué señor hay que preparar el camino? ¿Al consumo? ¿a situaciones forzadas que viviremos estos días? ¿a las tarjetas de Navidad de compromiso? ¿a las ganas de que pasen pronto estos días por los recuerdos que nos traen?

¿A qué Señor hay que preparar el camino?

1. al que viene a traernos un mensaje de liberación       

2. al que viene a decirnos que Navidad es todo el año

3. al que viene a denunciar la mentira, la injusticia, la falsedad de algunas vidas.

4. al que viene a decirnos que el perdón y el amor son signos de la presencia de Dios

5. al que viene a invitarnos a seguir su ejemplo de “servir y no ser servidos”

6. al que viene de manera sencilla y humilde a plantar su tienda entre nosotros.

A este Señor es al que hay que preparar el camino. Para ello hay que enderezar lo torcido del corazón. Hay que allanar los senderos de la paz y la justicia. Hay que consolar al triste. Hay que ser portadores de perdón. Hay que ser brisa suave, luz que alumbre a todo el que busque al Señor. Hay que aportar optimismo.

 Las luces de estos días en breve se apagarán. La luz de Dios brillará siempre entre nosotros y llegará a todo hombre como mensaje salvador. Adviento es y será siempre “una voz que grita en el desierto” de toda vida y un “preparar el camino al Señor” que viene a liberarnos.

 


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Homilia 2º domingo Adviento.ciclo B. Domingo 4 de diciembre 2011

Os recuerdo cuatro notas del Adviento que os decía el domingo pasado y que bien pueden ayudarnos en este segundo domingo. Decía: Adviento es como una ráfaga de viento, como una luz, una invitación a ponernos al servicio de los demás, un mensaje positivo. Vienen bien estas notas del domingo pasado para animarnos a vivir dos invitaciones que nos hacen las lecturas de hoy.

Las dos invitaciones son: “una voz grita en el desierto” y “preparar el camino del Señor” (o al Señor). Desde hace tiempo nos están bombardeando con anuncios, con  luces encendidas en escaparates y calles anunciándonosla Navidad.Pensemosque para llegar ala Navidadhay que tener un tiempo de preparación. No vale eso de quemar etapas, si queremos prepararnos verdaderamente para celebrarla Navidad.

“Una voz grita en el desierto”. ¿No se parecen nuestras calles al desierto? Sabemos que en el desierto hay soledad, silencio, tendencia a salvarse uno mismo, se dan espejismos, se busca un lugar seguro. Repito: ¿no se parecen nuestras calles al desierto? Se ve mucha soledad, se dan espejismos que nos llevan a sitios ficticios, se busca lugar seguro refugiándose rápidamente uno en casa, en grandes almacenes donde todo parece ideal, pero también bastante irreal.

A toda persona de buena voluntad se le invita a ser “voz que grita en el desierto”, desierto en que se han convertido nuestras calles, nuestro mundo. Pero, ¿qué gritar? ¿a quién hay que gritar? Se nos llama a gritar: “preparad el camino del Señor, o al Señor”. Cuando se prepara un camino es para que sea transitable para todo aquel que quiera pasear por él.

Ahora bien, ¿a qué señor hay que preparar el camino? Porque en nuestro mundo hay cosas que se han convertido, o las hemos convertido en señores. Repito, ¿a qué señor hay que preparar el camino? ¿Al consumo? ¿a situaciones forzadas que viviremos estos días? ¿a las tarjetas de Navidad de compromiso? ¿a las ganas de que pasen pronto estos días por los recuerdos que nos traen?

¿A qué Señor hay que preparar el camino?

1. al que viene a traernos un mensaje de liberación       

2. al que viene a decirnos que Navidad es todo el año

3. al que viene a denunciar la mentira, la injusticia, la falsedad de algunas vidas.

4. al que viene a decirnos que el perdón y el amor son signos de la presencia de Dios

5. al que viene a invitarnos a seguir su ejemplo de “servir y no ser servidos”

6. al que viene de manera sencilla y humilde a plantar su tienda entre nosotros.

A este Señor es al que hay que preparar el camino. Para ello hay que enderezar lo torcido del corazón. Hay que allanar los senderos de la paz y la justicia. Hay que consolar al triste. Hay que ser portadores de perdón. Hay que ser brisa suave, luz que alumbre a todo el que busque al Señor. Hay que aportar optimismo.

Las luces de estos días en breve se apagarán. La luz de Dios brillará siempre entre nosotros y llegará a todo hombre como mensaje salvador. Adviento es y será siempre “una voz que grita en el desierto” de toda vida y un “preparar el camino al Señor” que viene a liberarnos.

 


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 


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Lecturas de la misa – Domingo 4 Diciembre 2011 – 2º Dom. Adviento

DOMINGO II DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Preparadle un camino al Señor

Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11

«Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido, su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos – ha hablado la boca del Señor»
-Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; Alzala, no temas, di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios Ilega con poder, y su brazo manda.
Mirad, viene con el su salario, y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

Palabra de Dios


Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 8)

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.R

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante é1, la salvación seguirá sus pasos.R


SEGUNDA LECTURA

Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

Queridos hermanos:

No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil ahos como un día.
El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos.
Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.
El día del Señor llegará como un ladrón.
Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá.
Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida!
Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos.
Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia.
Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

Palabra de Dios


Aleluya Lc 3,4.6
Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios.

EVANGELIO
Allanad los senderos del Señor

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y é1 los bautizaba en el Jordan.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero é1 os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra de Dios


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 

 

 


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Himilía Domingo 1º de Adviento. Domingo 27 de noviembre 2011

Otra vez iniciamos Adviento, podemos pensar más de uno. Yo me formulo varias preguntas. La primera, ¿qué es el Adviento? Imagino que quien más quien menos sabemos que este tiempo tiene como nota característica la llamada a la esperanza. Sí, pero, pensamos, seguro que con los tiempos que corren, eso de esperar, eso de tener esperanza no es fácil.

Hay personas para quienes la esperanza pertenece al pasado. Se dicen, hay que vivir el presente y aprovechar lo que tenemos. ¿Quién sabe lo que puede pasar mañana?. Otras opinan que más que tener esperanza, así en general, hay que tenerla en aquello que se puede conseguir a corto o medio plazo. Y los hay que, a pesar de todo, piensan que la esperanza merece la pena, porque se confía en las personas y en su voluntad de hacer bien las cosas.

Dos preguntas más: ¿por qué esperar? Y ¿para qué esperar? ¿Por qué tengo que mantener la esperanza y para qué mantenerla? Hoy se da un cierto pesimismo ante las circunstancias que estamos viviendo. Por eso cabe preguntarse al inicio de este tiempo de Adviento, ¿qué espero yo, o más bien a quién espero yo?

En la vida normal cuando estamos esperando algo, estamos vigilantes, es decir, estamos atentos para ver qué sucede. En este tiempo de Adviento se nos dice que estemos vigilantes, que velemos. No porque se van a solucionar nuestros problemas, o los de nuestro país, o los del mundo, no. Se nos invita a estar vigilantes, a velar, porque quien viene a nuestras vidas es el Señor. El no va a solucionar nuestros problemas, ni los de nuestro país ni los del mundo. No. Pero nos va a dar ánimos para intentar poner de nuestra parte lo que podamos para que la esperanza que nos anima nos haga levantar la mirada y el corazón a algo nuevo.

La llamada que Jesús nos hace a “velar” a estar atentos, vigilantes, es una llamada a esperarle a El. No tiene nada que ver con prepararnos a lo peor, a la muerte, como pueden pensar algunos, no. Jesús va más allá. Se trata de una vigilancia ante el cambio que El nos presenta con su mensaje: “convertid el corazón”. No penséis y actuéis como hace la gente que no tiene en cuenta a Dios ni al prójimo.

Se trata como dice la lectura de Isaías de “practicar la justicia y acordarse de los caminos de Dios”. Adviento es prepararse para recibir al que viene en nombre del Señor y mantener la esperanza en un Dios que es fiel, que mantiene la promesa de salvar, de liberar al hombre, a cada uno de nosotros, de nuestros egoísmos. De ahí  la llamada a estar vigilantes.

Adviento es como una ráfaga de aire fresco que entra en nuestro corazón para renovarnos y para echar fuera todo aquello que nos impide seguir esperando al Dios hecho hombre que nos ha traído un mensaje de paz y de amor. Adviento es como una luz, que aunque sea pequeña, quiere alumbrar nuestra vida. Adviento es una invitación a poner al servicio de los demás lo que hemos recibido de Dios. Adviento es también un mensaje positivo a transmitir a este mundo nuestro pesimista: mensaje esperanzador de libertad del Dios que nos ha hecho libres a imagen y semejanza suya. Como dice Isaías: “ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia”. Ojalá llenes nuestros corazones de esperanza, de paz y amor.

Terminamos diciendo todos: ¡Ven Señor, Jesús!


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Reflexión sobre el Adviento. Domingo 1º

                                                    EL ECLIPSE YLA PRESENCIA

Domingo 1º de Adviento. B

27 de noviembre de 2011

 

Con motivo dela Jornada Mundialdela Juventud, el papa Benedicto XVI ha repetido varias veces que nuestra sociedad parece haber aceptado tranquilamente la decisión de vivir el “eclipse de Dios”. La respuesta cristiana es la de una fe convencida que, con la vida, da testimonio de la presencia y del amor de Dios.

En los “graffiti” que los “indignados” han dejado escritos sobre los muros ha aparecido una vez más el célebre antievangelio nietzscheano: “Dios ha muerto”. En sí misma la frase podría ser un lamento ante nuestro olvido de lo divino. Pero el contexto sugiere que los garabateros estaban muy satisfechos de la pretendida muerte de Dios.

Sin embargo, los verdaderos creyentes sentimos nostalgia de Dios y no dudamos en confesarla abiertamente. Al comienzo del Adviento recordamos el ardiente deseo que se contiene en la última parte del libro de Isaías: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia” (Is 64, 1).

 

EL AGUARDO YLA ESPERANZA

 

Al comenzar de nuevo el tiempo de Adviento, el evangelio según san Marcos nos recuerda la advertencia de Jesús: “Mirad, vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento”. Como para explicar el alcance de este aviso, el texto incluye una breve parábola que parece jugar con los polos del tiempo.

• El pasado está evocado por el recuerdo del dueño de casa que se ha ido de viaje sin dejar constancia del itinerario que ha de seguir. Es un dato que sugiere el valor de la memoria como testimonio de la fe, en medio de la noche oscura del alma.

• El presente nos hace ver a los criados, a los que el dueño ha dejado encargados de las diversas tareas que se requieren en la casa. En ellos descubrimos la importancia de la responsabilidad en la que se concreta el servicio diario del amor.

• El futuro, finalmente, se atisba en la atención con la que el portero de la casa ha de aguardar el retorno incierto de su amo. En él se hace evidente esa paciencia vigilante que es el signo de la actitud del aguardo y de la virtud de la esperanza.

 

EL TRABAJO YLA ORACIÓN

 

“Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa”. En estas palabras de Jesús se unen la moraleja de la parábola y la exhortación que da sentido al adviento litúrgico y a la actitud advéntica que caracteriza a la esperanza cristiana.

• “Velad”. Hay mil cosas que pueden drogarnos y adormilar nuestra conciencia. Pero la fe genera la libertad. La libertad exige el precio de la austeridad. Y la austeridad nos mantiene despiertos para atisbar en la noche el anuncio del sol. Es preciso mantenerse en vela para poder escrutar los signos de los tiempos.

• “No sabéis cuándo vendrá”. Todo a nuestro alrededor nos lleva a pensar que Dios se ha desentendido de la historia. Muchos nos dicen que estamos solos en el mundo. Y otros pretenden calcular el fin de lo creado. La esperanza nos da la certeza de que el Reino de Dios ha de realizarse un día. Pero no precisa el momento de su manifestación.

• “El dueño de la casa”. A nuestro alrededor estalla el grito de la humana autonomía. Nos creemos los señores de la tierra. Pensamos que con nuestro ingenio podremos orientar hacia el bien la marcha de la historia. Pero el Evangelio nos dice que sólo el Señor es el Señor. Con el trabajo y la oración le mostramos nuestro amor.

– Señor Jesús, en medio de las tentaciones que nos acechan y distraen, seguimos esperando tu manifestación. Que la fe nos mantenga en vela para que podamos reconocer el momento de tu venida. Amén.

 

José-Román Flecha Andrés

Universidad Pontificia de Salamanca

 


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Reflexión «el pan tostado».

EL PAN TOSTADO

Después de un largo y duro día en el trabajo, mi mamá puso un plato de salchichas y pan tostado muy quemado frente a mi papá. 

Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba? Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un pan tostado, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela. 

No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al pan tostado y comérselo todo. 

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los panes tostados muy quemados. 

Nunca voy a olvidar lo que le dijo:

«Cariño no te preocupes, a veces me gustan los panes tostados bien quemados.» 

Más tarde esa noche, fui a dar el beso de las buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los panes tostados bien quemados. 

Él me abrazó y me dijo estas reflexiones: 

«Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además ? un pan tostado un poco quemado no le hace daño a nadie»? 

La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta. Aprender a aceptar los defectos y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera. 

Un pan tostado quemado no debe romper un corazón. 

La comprensión y la tolerancia es la base de cualquier buena relación. 

Sé más amable de lo que tú creas necesario, porque todas las personas, en éste momento, están librando algún tipo de batalla. Todos tenemos problemas y todos estamos aprendiendo a vivir y lo más probable es que no nos alcance la vida para aprender lo necesario. 

«El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si tienes: Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS!!!