Pues sí. Esta mañana Irene y su equipo, han convertido la entrada de nuestra parroquia en un verdadero Belén. Desde hoy presentimos la cercanía, la proximidad de la Navidad. Sentimos ya esa alegría a la que nos invita la celebración de este tercer domingo de adviento. Todo nos comienza a sonar a encuentro, familia, canto,… Nuestro niños lo huelen más que nosotros. Ellos, los pequeños, los preferidos y primeros del Reino, son capaces como nadie de perderse en el Belén entre ovejas, pastores y lavanderas y ponerse en camino hacia la ciudad de David. Ya está puesto el Belén en la parroquia, ahora sumerjámonos en él, porque Jesús está llegando.

Gracias por vuestra trabajo y por la ilusión con que un año más habeís recreado el Belén a la puerta de nuestra casa.
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