Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red

Homilia domingo 5º Pascua. 6 de mayo 2012

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En el mundo actual y en esta sociedad individualista que vivimos, las personas buscamos pertenecer a grupos de diversa índole: de amigos, sociales, religiosos, políticos. Estos grupos tienen sus características, sus normas, sus líderes. Sin ir más lejos, aclamar a un equipo de fútbol o a un cantante es una forma de buscar amigos que compartan con nosotros ilusiones y que nos hagan salir del anonimato que padecemos.

Este salir del anonimato nos da alegrías y también penas. Por eso cuando nos cansamos de ellos (equipo, cantante), les damos de lado, les abandonamos, o hasta nos aburrimos y pasamos a otra cosa. Somos nosotros quienes decidimos nuestra relación con ellos. A este aspecto de la vida le damos un sentido utilitarista.

El evangelio de hoy va más allá de lo dicho hasta ahora. Jesús nos dice: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos”. Y en el mismo evangelio de Juan, en otro texto, nos dice “no me habéis elegido vosotros a mí. Soy yo quien os he elegido y os he destinado para que deis fruto”.

Para que haya sarmientos, antes tiene que haber un tronco. Los sarmientos no existen si no es porque está el tronco de la vid.  Dios nos elige a todos para formar parte de esa vid que es Jesús. Permaneciendo unidos a la vid es como tenemos vida de fe individual y comunitaria. Dios da el primer paso haciendo brotar del tronco sarmientos que tengan vida. Dios da el primer paso haciendo que nosotros formemos parte dela Iglesia.Seguiren ella depende de nosotros. Pero no podemos, no debemos convertir nuestra unión con la vid, nuestra permanencia con Cristo o nuestro ser Iglesia en algo utilitarista.

Jesús nos dice que El es la vid, pero señala que más importante que El, es el Padre. El Padre es el labrador y es el que poda al sarmiento para dar más fruto o el que lo arranca  si no da fruto. Así como a nivel humano aclamar a un equipo o cantante no da muchos frutos en la vida personal, aunque sí satisfacciones o penas, permanecer unido a Cristo  hará que demos frutos abundantes y el Padre nos podará para seguir creciendo.

Para Dios no hay categorías, no hay exclusividades. Esto lo hacemos los hombres, incluso dentro de la iglesia. Dios nos elige, nos une a El, por puro amor. Nos invita por medio de su Hijo a quitar el sentido utilitarista de nuestra unión con El y a permanecer unidos a la vid que es Cristo.

En la segunda lectura san Juan nos dice algo que nos puede ayudar en esta relación personal con Dios. “Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo”. A veces podemos sentir que somos sarmientos sin fruto. No será así si permanecemos unidos a Jesús. E incluso en el peor de los casos, incluso aunque demos todo por perdido, confiemos en este Dios que es mayor que nuestra conciencia y que actúa siempre en beneficio nuestro.

Recordemos que Dios nos ama y nos conoce. Eliminemos de nuestra relación con Dios cualquier sentido utilitarista y “tengamos plena confianza en Dios”, en el labrador que quiere que demos fruto unidos a la vid que es su Hijo. Estando unidos a Jesús, la vid, le conoceremos y Jesús, con su palabra y sus gestos, nos muestra cómo es el Padre y cómo actúa con nosotros: con amor y perdón.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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