Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red

Homilia domingo 4º de Cuaresma. 18 de marzo de 2012

Deja un comentario

De Dios solemos decir muchas cosas, intentamos definirle, aunque toda definición que hagamos de El siempre se quedará corta. En la 1ª carta de san Juan se le define como “Dios es amor” (1Jn 4,8.16). Al definirlo así estamos diciendo lo que Dios es para sí. Y no puede ser otra cosa que amor, porque Dios no es un ser solitario, sino que se nos muestra como Padre, Hijo y Espíritu y entre ellos la relación que existe es la del amor.

Ese amor se extiende a todos nosotros. Y la carta a los Efesios nos dice que Dios es “rico en misericordia”. Es el título de una encíclica de Juan Pablo II. Este Dios rico en misericordia lo es respecto de cada uno de nosotros. Es, si queréis, la manera de definirse Dios respecto de sus criaturas. La palabra misericordia incluye la palabra latina “cor-cordis”, corazón. Por ello decimos que Dios es rico de corazón, o bien, Dios tiene un gran corazón.

Y hoy la segunda lectura y el evangelio nos hablan del amor de Dios a nosotros: “por el gran amor con que nos amó”, dice la carta a los Efesios. Y “tanto amó Dios al mundo”, nos dice Jesús en el evangelio. El amor de Dios es pura gratuidad, es puro regalo, es algo que deberíamos interiorizar más que con la inteligencia, con el corazón. Y su amor al ser gratuito no pide nada a cambio.

Ese amor no nos lo ha manifestado con grandes signos o manifestaciones, no. Nos lo ha demostrado y manifestado enviándonos al Hijo. Y el Hijo se ha hecho uno de nosotros, ha tomado nuestra carne para de esa manera poder revelarnos mejor quién es el Padre y cómo es su amor por nosotros.

Las expresiones: “nos ha hecho vivir con Cristo”, “nos ha creado en Cristo Jesús” de la carta a los Efesios, las podemos unir a las de evangelio: “Dios entregó a su Hijo para que tengamos vida eterna”, “Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él”

Cuando se ama a una persona, como Dios nos ama, solo se quiere el bien para la persona amada, solo se busca lo mejor para ella, respetando su libertad. El verdadero amor respeta, deja a la otra persona ser ella misma. El verdadero amor une y ayuda sin exigir nada a cambio. Dios nos ama por pura gratuidad.

Dios rico en misericordia ha hecho y sigue haciendo todo lo que puede para manifestar su amor al mundo y a las personas.  Dios no hace las cosas por interés, las realiza por puro amor. Por puro amor nos hace vivir con Cristo, por puro amor nos entrega al Hijo, por puro amor nos salva, por puro amor nos resucita con Cristo y nos sienta con él en el cielo. ¿Se puede pedir más?

A nosotros nos queda vivir ese amor de Dios respondiendo con la fe en El. Dice un autor: “¿qué diferencia hay entre amor y fe? ¿Amar a alguien no es creer en él?” (A. Gesché. El hombre). A nivel humano, cuando amamos a alguien creemos en él. Lo mismo ocurre con Dios: Dios nos ama y cree en nosotros. O bien, Dios cree en nosotros y nos ama. Nosotros amamos a Dios y creemos en Él. O bien, nosotros creemos en Dios y le amamos. Amemos a este Dios rico en misericordia que nos amó hasta el extremo de enviar a su Hijo para salvarnos. Como dice el refrán: “amor con amor se paga”.  

 

 

 

 

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s