Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red

Homilia 4º domingo t.o. Ciclo B. Domingo 29 de enero 2012

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Hoy resulta difícil enseñar. Preguntad sino a algunos profesores sobre todo a los que trabajan con adolescentes. Y resulta más difícil aún enseñar con autoridad. No porque  no se pueda, sino más bien porque no se quiere aprender. O porque por motivos varios se quita autoridad al que pretender enseñar y educar. En parte también  porque, parece ser, que nada nos asombra. Preguntad a los alumnos. Hoy las máquinas, sobre todo si son de juego, atraen más a los niños y adolescentes que la propia enseñanza.

Se enseña con la palabra, con gestos, con la vida. A la palabra se le presta menos atención y es menos atractiva. Su lugar lo ocupan las imágenes, lo visual. Con los gestos se llega más fácil a quien quiere aprender. Y enseñar con la vida es todo un reto, asombra a quienes se fijan en ello. Hoy hay personas cuya vida es pura enseñanza, mejor o peor, pero enseñan. Por el contrario, hay medios de comunicación, instituciones civiles o religiosas, personas que, revistiéndose de autoridad, dicen enseñar cuando en realidad manipulan. Su transmisión de enseñanza pierde toda autoridad.

En tiempos de Jesús los judíos querían aprender. Buscaban alguien que les enseñara de forma diferente a como lo hacían los escribas y lo encuentran en Jesús, es decir, en sus palabras, en sus gestos y en su vida. La manera de enseñar de Jesús no es tanto fijarse en la ley, cuanto fijarse en la persona y hacer que la ley sirviera para liberar. Que la ley fuera algo vivo y no letra muerta.

Cuando oímos o encontramos palabras que quieren enseñar, esas mismas palabras nos liberan, nos ayudan, nos orientan, en definitiva nos dan vida. Las palabras de Jesús enseñaban a los judíos a vivir porque su enseñar era nuevo. Cuando se hace un sencillo gesto a favor de alguien se le está intentando dar vida. Jesús con sus gestos, con sus milagros, da vida. Cuando una persona se da a los demás, da lo que él es, está enseñando a otros a hacer lo mismo.

Enseñar con palabras que den vida, con gestos que aporten vida y con la vida misma es enseñar con autoridad. Jesús enseña con autoridad porque su enseñar es nuevo. Nuevo por dar vida, por liberar, o bien por aportar felicidad a quien recibe su enseñanza. Jesús enseña con autoridad porque para El “la ley se ha hecho para el hombre y no el hombre para la ley”.

Los escribas ponían la ley por encima del hombre y eso no enseña ni asombra al pueblo judío. Nosotros, como Iglesia, estamos llamados a seguir el ejemplo de Jesús y a seguir diciendo que “el hombre está por encima de la ley”. De esa manera nuestra enseñanza en el mundo actual será enseñar con autoridad. Y enseñar con autoridad no significa enseñar desde el poder, sino desde las palabras, los gestos, enseñar desde lo que uno vive y hace honesta y sinceramente a favor de los demás. Enseñar con autoridad será hoy algo nuevo si transmitimosla Palabrade Dios con palabras y gestos de servicio, no porque asombren, sino porque esas palabras y gestos sean liberadores y transmitan vida a ejemplo de Jesús.

Autor: Rafael Iglesias

Rafael Iglesias, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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