Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía Solemnidad Inmaculada Concepción

Si contrastamos la lectura del Génesis con el evangelio de Lucas encontramos tres notas opuestas. Bien es verdad que esas notas opuestas se dan porque lo que se nos narra en las dos lecturas contiene mensajes distintos.

La primera nota es que frente al miedo que experimentan el hombre y la mujer, escondiéndose, tenemos el mensaje de alegría del ángel a María. El hombre y la mujer se esconden porque estaban desnudos. Pero no solo desnudos físicamente, sino sobre todo desnudos interiormente. Dios los había creado transparentes, felices y ellos ahora caen en la cuenta que no son los mismos que Dios había creado. Tienen miedo y se esconden. El miedo y la desnudez del hombre y la mujer son signos del cambio operado en ellos por romper esa transparencia con la que fueron creados.

En el evangelio de Lucas la primera nota es la alegría. Alegría porque el plan de salvación de Dios se va a realizar en la persona de su Hijo. Alegría porque se van a cumplir todas las esperanzas del pueblo de Israel con la venida de Jesús. Alegría porque Dios está con aquel que abre su corazón para aceptar su mensaje de paz y amor. Alegría porque todo un Dios, arriesgándose, espera la respuesta de una mujer a su pregunta.

La segunda nota del Génesis es la realidad del mal y del dolor. Se trata de dos misterios que no tienen fácil respuesta. ¿Por qué existe el mal y el dolor? Dios no ha creado el mal. El mal existe en el mundo porque lo quiso, y lo quiere, el hombre. Si no fijémonos en la manera de actuar del hombre a lo largo de la historia. El hombre es responsable del mal que existe en el mundo. Tal vez sea fruto del miedo y de sentirse desnudo, por seguir con el discurso anterior. Ante el miedo y el sentirse desnudo, por así decirlo, el hombre más que construir, destruye, más que causar felicidad, causa dolor.

Frente al mal y el dolor, el evangelio nos da un mensaje de liberación, de salvación. El que va a venir no va a causar dolor y mal, sino que va a salvar, a liberar. Cuando Jesús cura a enfermos, cuando libra a una mujer de ser lapidada, cuando se aloja en casa de un pecador, está salvando, está liberando, está eliminando el dolor y el mal y devolviendo la vida a esas personas que sufrían. María abre su corazón, su seno de mujer a la vida, a aquel esperado por el pueblo sencillo de Israel que le liberaría de todo mal.

La tercera nota del Génesis es la cerrazón del hombre y la mujer en sí mismos. El egoísmo aparece y marca la vida de los hombres. Frente a este egoísmo tenemos la disponibilidad de María: su “hágase” es la novedosa respuesta del hombre a Dios, personalizada en María. El hombre dispuesto a colaborar con Dios en la creación y salvación. El hombre abierto a compartir la vida. El hombre respondiendo sí al Dios que nos ama, que nos elige, que nos bendice y que nos destina a ser otros Cristos.  María resume este triple mensaje de alegría, de liberación y de disponibilidad con una sola palabra: “hágase”. Esta palabra tiene que estar en nuestro corazón y en nuestra vida para seguir respondiendo a Dios como lo hicieron María y, sobre todo, Jesús.

 

 


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Lecturas de la misa – Jueves 8 Diciembre 2011 – Inmaculada Concepción

LA INMACULADA CONCEPCIÓN
DE SANTA MARÍA VIRGEN

8 DE DICIEMBRE

PRIMERA LECTURA

Establezco hostilidad entre tu estirpe y la de la mujer

Lectura del libro del Génesis 3, 9-15. 20.

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: <<Dónde estás?>> El contestó: <<Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí.>>

El Señor le replicó: <<Quién te informó de que estabas desnudo? Es que has comido del árbol que te prohibí comer? Adán respondió: <<La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.>> El Señor dijo a la mujer: <<Qué es lo que has hecho?>> Ella respondió: <<La serpiente me engañó, y comí.>>

El Señor Dios dijo a la serpiente: <<Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón.>>

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.


Salmo Responsorial
Sal. 97, 1. 2-3ab. 3c-4

R/ Cantad al Señor un cántico nuevo, porque
ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.


SEGUNDA LECTURA

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios 1, 3-6. 11-12.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. El nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.


EVANGELIO

Alégrate, llena de gracias, el Señor está contigo

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 26-38

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: <<Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.>>

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo: <<No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.>>

Y María dijo al ángel: <<Cómo será eso, pues no conozco a varón?>>

El ángel le contestó: << El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.>>

María contestó: << Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.>> Y la dejó el ángel.


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Homilia 2º domingo Adviento ciclo B. Domingo 4 de diciembre 2011

Os recuerdo cuatro notas del Adviento que os decía el domingo pasado y que bien pueden ayudarnos en este segundo domingo. Decía: Adviento es como una ráfaga de viento, como una luz, una invitación a ponernos al servicio de los demás, un mensaje positivo. Vienen bien estas notas del domingo pasado para animarnos a vivir dos invitaciones que nos hacen las lecturas de hoy.

Las dos invitaciones son: “una voz grita en el desierto” y “preparar el camino del Señor” (o al Señor). Desde hace tiempo nos están bombardeando con anuncios, con  luces encendidas en escaparates y calles anunciándonosla Navidad.Pensemosque para llegar ala Navidadhay que tener un tiempo de preparación. No vale eso de quemar etapas, si queremos prepararnos verdaderamente para celebrarla Navidad.

“Una voz grita en el desierto”. ¿No se parecen nuestras calles al desierto? Sabemos que en el desierto hay soledad, silencio, tendencia a salvarse uno mismo, se dan espejismos, se busca un lugar seguro. Repito: ¿no se parecen nuestras calles al desierto? Se ve mucha soledad, se dan espejismos que nos llevan a sitios ficticios, se busca lugar seguro refugiándose rápidamente uno en casa, en grandes almacenes donde todo parece ideal, pero también bastante irreal.

A toda persona de buena voluntad se le invita a ser “voz que grita en el desierto”, desierto en que se han convertido nuestras calles, nuestro mundo. Pero, ¿qué gritar? ¿a quién hay que gritar? Se nos llama a gritar: “preparad el camino del Señor, o al Señor”. Cuando se prepara un camino es para que sea transitable para todo aquel que quiera pasear por él.

Ahora bien, ¿a qué señor hay que preparar el camino? Porque en nuestro mundo hay cosas que se han convertido, o las hemos convertido en señores. Repito, ¿a qué señor hay que preparar el camino? ¿Al consumo? ¿a situaciones forzadas que viviremos estos días? ¿a las tarjetas de Navidad de compromiso? ¿a las ganas de que pasen pronto estos días por los recuerdos que nos traen?

¿A qué Señor hay que preparar el camino?

1. al que viene a traernos un mensaje de liberación       

2. al que viene a decirnos que Navidad es todo el año

3. al que viene a denunciar la mentira, la injusticia, la falsedad de algunas vidas.

4. al que viene a decirnos que el perdón y el amor son signos de la presencia de Dios

5. al que viene a invitarnos a seguir su ejemplo de “servir y no ser servidos”

6. al que viene de manera sencilla y humilde a plantar su tienda entre nosotros.

A este Señor es al que hay que preparar el camino. Para ello hay que enderezar lo torcido del corazón. Hay que allanar los senderos de la paz y la justicia. Hay que consolar al triste. Hay que ser portadores de perdón. Hay que ser brisa suave, luz que alumbre a todo el que busque al Señor. Hay que aportar optimismo.

 Las luces de estos días en breve se apagarán. La luz de Dios brillará siempre entre nosotros y llegará a todo hombre como mensaje salvador. Adviento es y será siempre “una voz que grita en el desierto” de toda vida y un “preparar el camino al Señor” que viene a liberarnos.

 


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Homilia 2º domingo Adviento.ciclo B. Domingo 4 de diciembre 2011

Os recuerdo cuatro notas del Adviento que os decía el domingo pasado y que bien pueden ayudarnos en este segundo domingo. Decía: Adviento es como una ráfaga de viento, como una luz, una invitación a ponernos al servicio de los demás, un mensaje positivo. Vienen bien estas notas del domingo pasado para animarnos a vivir dos invitaciones que nos hacen las lecturas de hoy.

Las dos invitaciones son: “una voz grita en el desierto” y “preparar el camino del Señor” (o al Señor). Desde hace tiempo nos están bombardeando con anuncios, con  luces encendidas en escaparates y calles anunciándonosla Navidad.Pensemosque para llegar ala Navidadhay que tener un tiempo de preparación. No vale eso de quemar etapas, si queremos prepararnos verdaderamente para celebrarla Navidad.

“Una voz grita en el desierto”. ¿No se parecen nuestras calles al desierto? Sabemos que en el desierto hay soledad, silencio, tendencia a salvarse uno mismo, se dan espejismos, se busca un lugar seguro. Repito: ¿no se parecen nuestras calles al desierto? Se ve mucha soledad, se dan espejismos que nos llevan a sitios ficticios, se busca lugar seguro refugiándose rápidamente uno en casa, en grandes almacenes donde todo parece ideal, pero también bastante irreal.

A toda persona de buena voluntad se le invita a ser “voz que grita en el desierto”, desierto en que se han convertido nuestras calles, nuestro mundo. Pero, ¿qué gritar? ¿a quién hay que gritar? Se nos llama a gritar: “preparad el camino del Señor, o al Señor”. Cuando se prepara un camino es para que sea transitable para todo aquel que quiera pasear por él.

Ahora bien, ¿a qué señor hay que preparar el camino? Porque en nuestro mundo hay cosas que se han convertido, o las hemos convertido en señores. Repito, ¿a qué señor hay que preparar el camino? ¿Al consumo? ¿a situaciones forzadas que viviremos estos días? ¿a las tarjetas de Navidad de compromiso? ¿a las ganas de que pasen pronto estos días por los recuerdos que nos traen?

¿A qué Señor hay que preparar el camino?

1. al que viene a traernos un mensaje de liberación       

2. al que viene a decirnos que Navidad es todo el año

3. al que viene a denunciar la mentira, la injusticia, la falsedad de algunas vidas.

4. al que viene a decirnos que el perdón y el amor son signos de la presencia de Dios

5. al que viene a invitarnos a seguir su ejemplo de “servir y no ser servidos”

6. al que viene de manera sencilla y humilde a plantar su tienda entre nosotros.

A este Señor es al que hay que preparar el camino. Para ello hay que enderezar lo torcido del corazón. Hay que allanar los senderos de la paz y la justicia. Hay que consolar al triste. Hay que ser portadores de perdón. Hay que ser brisa suave, luz que alumbre a todo el que busque al Señor. Hay que aportar optimismo.

Las luces de estos días en breve se apagarán. La luz de Dios brillará siempre entre nosotros y llegará a todo hombre como mensaje salvador. Adviento es y será siempre “una voz que grita en el desierto” de toda vida y un “preparar el camino al Señor” que viene a liberarnos.

 


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.

 


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Lecturas de la misa – Domingo 4 Diciembre 2011 – 2º Dom. Adviento

DOMINGO II DE ADVIENTO

PRIMERA LECTURA

Preparadle un camino al Señor

Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11

«Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido, su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados.»
Una voz grita: «En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos – ha hablado la boca del Señor»
-Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; Alzala, no temas, di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios Ilega con poder, y su brazo manda.
Mirad, viene con el su salario, y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos y hace recostar a las madres.»

Palabra de Dios


Salmo responsorial
Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 8)

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo.R

El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante é1, la salvación seguirá sus pasos.R


SEGUNDA LECTURA

Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

Queridos hermanos:

No perdáis de vista una cosa: para el Señor un día es como mil años, y mil ahos como un día.
El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos.
Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.
El día del Señor llegará como un ladrón.
Entonces el cielo desaparecerá con gran estrépito; los elementos se desintegrarán abrasados, y la tierra con todas sus obras se consumirá.
Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡qué santa y piadosa ha de ser vuestra vida!
Esperad y apresurad la venida del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por el fuego, y se derretirán los elementos.
Pero nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia.
Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables.

Palabra de Dios


Aleluya Lc 3,4.6
Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios.

EVANGELIO
Allanad los senderos del Señor

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y é1 los bautizaba en el Jordan.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero é1 os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra de Dios


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Sin paciencia

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

 

Esperar con paciencia

 

La esperanza tiene muchos matices y muchos acentos. Hoy se nos invita
especialmente a esperar con paciencia, pero sin perder la ilusión. Es lo que
llamamos Adviento.

 

La paciencia, ¡cómo la necesitamos!

• Sin paciencia, no hay esperanza.

• Sin paciencia, no hay convivencia.

• Sin paciencia, no hay madurez

• Sin paciencia, no hay crecimiento.

• Sin paciencia, no hay hondura.

• Sin paciencia, no hay virtud.

• Sin paciencia, no hay capacitación

• Sin paciencia, no hay sabiduría.

• Sin paciencia, no hay estima del don.

• Sin paciencia, no hay victoria.

• Sin paciencia, no hay excelencia.

• Sin paciencia, no hay fruto ni floración.

• Sin paciencia, no hay amor.

Y sin paciencia, no alcanzaremos a Dios.

O sea. Sin Adviento no llegará la Navidad ni la Parusía.