Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 5 de Diciembre 2010

DOMINGO II DE ADVIENTO – A

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Isaías 11, 1-10
    «Le hará justicia a los pobres»

En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado, con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchachito los pastoreará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas; el león comerá paja con el buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No hará daño ni estrago por todo mi monte santo:porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el país de la ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos: la buscarán todas las naciones y será gloriosa su casa.

  • Salmo Responsorial: 71
    «Ven, Señor, rey de justicia y de paz.»

Comunica, Señor, al rey tu juicio, tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. Les hará justicia a los pobres y al débil librará del poderoso. Ayudará al que se encuentra sin amparo, se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Que bendigan al Señor eternamente, tanto como el sol viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

  • Segunda Lectura: Romanos 15,4-9
    «Cristo salvó a todos los hombres»

Hermanos: Todo lo que en el pasado ha sido escrito en los libros santos, se escribió para instrucción nuestra, a fin de que, por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza.
Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.

  • Evangelio: Mateo 3, 1-12
    «Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca»

En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo:
«Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca». Juan es aquel que anunció el profeta Isaías diciendo:
Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba un vestido de piel de camello, con un cinturón de cuero a la cintura, y se alimentaba de grillos y miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de Judea y de la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
«Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su arrepentimiento. Y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abrahán, porque les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abrahán. Ya toca el hacha la raíz de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua para que se arrepientan;pero el que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y yo no soy digno ni de quitarle las sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y fuego. El tiene la horquilla en la mano para separar el trigo de la paja y reunir el trigo en su granero; quemará la paja en un una hoguera que no se apaga».


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Domingo 28 de Noviembre 2010 – Dom 1º Adviento

HOMILIA 1er domingo de Adviento ciclo A

 Hoy iniciamos el tiempo de Adviento, el tiempo que, por excelencia, nos invita a la esperanza. Y, tal como van las cosas, ¿en dónde, en qué, en quién podemos poner nuestra esperanza? Habrá personas para quienes la esperanza les queda muy lejos por los problemas económicos que estén viviendo. Y estos problemas irán unidos a otros de tipo personal y familiar.

 Un libro que he recomendado en la página web, y que os animo a leer, se titula “Esperanza en una época de desesperanza” del dominico Albert Nolan. El título del libro habla por sí  mismo. En estos tiempos de desesperanza nos toca no solo hablar de esperanza, sino como nos invita san Pedro en su primera carta: “estar siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza” (1ªPe 3,15). Y estaréis de acuerdo en que hoy día resulta difícil y duro hablar y dar razón a otros de nuestra esperanza.

Porque, en realidad, ¿no nos dejamos llevar por la desesperanza? Cuando hablamos con otros de cómo está la situación, ¿reaccionamos con esperanza? Yo creo que nos hemos vuelto pesimistas. Diréis,…hay motivos para ello y no os faltará razón. Pero no hay que quedarse ahí.

¿Qué nos dice la carta a los Romanos? Oye…”despierta del sueño…” Oye…”deja las actividades de las tinieblas”…Oye…” compórtate con dignidad”. Y ¿qué nos dice Jesús en el evangelio? “Estad en vela”,  “estad preparados”. No tomemos estas advertencias como algo tremendo, como con miedo, NO. Estas advertencias están destinadas a animarnos, a salir del estado de desesperanza que puede cundir en algunas personas, a dejar de lado el letargo donde nos podemos refugiar.

Estas advertencias son una llamada a no quedarnos parados. Nos están diciendo que hay mucho que hacer, mucho que anunciar, mucho que decir a los que viven desesperanzados. Puede resultar más fácil quedarse callado, o decir, eso conmigo no va, pero la verdad es que tanto san Pablo como Jesús nos están poniendo en guardia frente a los que todo lo ven negro.

Despertar del sueño y dejar las actividades de las tinieblas son dos maneras de decirnos que algo podemos hacer, aunque sea poco. Durante el sueño no hacemos nada y las actividades de las tinieblas pueden ir relacionadas con la sola crítica negativa ante lo que estamos viviendo. Por eso continúa el texto animándonos a conducirnos con dignidad, es decir, a poner empeño por construir algo nuevo. Conducirnos con dignidad es también colaborar a forjar arados y podaderas que son instrumentos de trabajo en lugar de espadas y lanzas que lo son de violencia y guerra, a trabajar por la paz, la justicia, el bienestar…según nuestras posibilidades.

Para conducirnos con dignidad Jesús nos avisa que hay que estar en vela y preparados. Frente a quienes lo ven todo negro…estemos en vela. Frente a quienes solo critican… estemos preparados para dar razón de nuestra esperanza. Frente a quienes no hace nada y no dejan hacer…estemos en vela y preparados para decirles que aún hoy día algo se puede hacer.

Que no nos deslumbren las luces fugaces de las calles, sino que nos alumbre la esperanza del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios.


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Lecturas de la misa – Domingo 28 de Noviembre 2010

Domingo 1º de Adviento. Ciclo A

  • Primera Lectura: Isaías 2,1-5
    «El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del Reino de Dios» Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor.» Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.
  • Salmo Responsorial: 121
    «Vamos alegres a la casa del Señor.» Qué alegría cuando me dijeron: / «Vamos a la casa del Señor»! / Ya están pisando nuestros pies / tus umbrales, Jerusalén. R.

    Allá suben las tribus, / las tribus del Señor / según la costumbre de Israel, / a celebrar el nombre Señor; / en ella están los tribunales de justicia, / en el palacio de David. R.

    Desead la paz a Jerusalén: / «Vivan seguros los que te aman, / haya paz dentro de tus muros, / seguridad en tus palacios». R.

    Por mis hermanos y compañeros, / voy a decir: «La paz contigo». / Por la casa del Señor, nuestro Dios, / te deseo todo bien. R.

  • Segunda Lectura: Romanos 13,11-14
    «Nuestra salvación está cerca» Hermanos: Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo.
  • Evangelio: Mateo 24,37-44
    «Estad en vela para estar preparados» En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.


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Homilía domingo 21 de Noviembre 2010 – Cristo Rey

HOMILIA solemnidad de CRISTO REY    ciclo C

Como veis he colocado aquí delante un sillón “regio” y un Cristo crucificado. ¿Motivo?

La fiesta de hoy. Celebramos la solemnidad de Cristo rey. Y más que hablar de la fiesta, os invito a contemplar las dos realidades: el sillón “regio” y la Cruz.

Se puede reinar y se reina desde un sillón, es decir, desde el poder para ordenar y mandar. Desde la seguridad que da el sillón y, por qué no, que, por ejemplo, dan unos votos. Se reina desde la seguridad de estar rodeado de personas que custodian ese sillón, ese poder para no perderlo. Desde el sillón se reina, también, a veces, ajeno a las necesidades de las personas.

¿Se puede decir lo mismo desde la Cruz? ¿Se puede ordenar y mandar desde la Cruz? Decimos que Cristo reina desde el madero de la Cruz. ¿No es una contradicción? La Cruz era el peor suplicio para un hombre en la época de Cristo y ¿pensamos que es normal reinar desde la Cruz? A los primeros cristianos les tuvo que resultar difícil aceptar ese reto.

Solemnidad de Cristo Rey

 Habrá que dar un salto en el vacío para, desde la fe, aceptar que un hombre, en este caso  Jesús de Nazaret, Jesús el Hijo de Dios, ha venido a crear un reino que no está basado en el poder, en la seguridad, yo diría, en los votos, ni siquiera solo un reino espiritual, como a veces oímos decir.

Si queremos comprender y aceptar que Jesús reina desde la Cruz tendremos que cambiar algunos esquemas. Jesús no reina para mandar y ordenar, sino para invitar a seguirle sabiendo que no es fácil hacerlo. Jesús no reina para dar seguridades, sino para vivir el compromiso de la fe en El y de servir a los demás. Jesús no reina para tranquilizar nuestro espíritu, sino para hacer que vivamos transmitiendo sus palabras y su mensaje y eso compromete todo nuestro ser.

Su forma de reinar es la de sacarnos de las tinieblas y llevarnos a la luz, que es El por ser imagen del Padre. Jesús nos dice en san Juan: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no camina en tinieblas”. Su forma de reinar es para “reconciliar consigo a todos los seres”. Su forma de reinar es la de crear una paz basada en el amor y servicio mutuo y no en la paz creada desde el sillón “regio”.

Os invito a quitar de nuestra mente y de nuestro corazón la idea de un Cristo que reina desde un sillón para mandar y ordenar y fijarnos en el Cristo que desde la Cruz nos invita a seguirle sabiendo que su reino no se parece a los reinos de este mundo, sino que su construir y trabajar por la venida de su reino puede resultar duro, en algunos momentos y que no es fácil trabajar por él, porque su mensaje choca, a menudo, con los que reinan desde el sillón regio.

La invitación está lanzada por parte de Jesús: trabaja y construye el Reino de Dios que es reino de paz, de justicia, de amor, perdón y libertad.


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Lecturas de la misa – Domingo 21 de Noviembre 2010

Domingo 34º del T.O.

  • Primera Lectura: II Samuel 5, 1-3
    «Ungieron a David como rey de Israel» 

    En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: «Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel.»»

    Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

  •  

  • Salmo Responsorial: 121
    «Vamos alegres a la casa del Señor.» 

    ¡Qué alegría cuando me dijeron:

    «Vamos a la casa del Señor»!

    Ya están pisando nuestros pies

    tus umbrales, Jerusalén. R.

    Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R.

  • Segunda Lectura: Colosenses 1, 12-20
    «Nos ha trasladado al reino de su Hijo querido» 

    Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.

    Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

    Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él.

    Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

    Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.

    Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.

    Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.

    Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.

  • Evangelio: Lucas 23, 35-43
    «Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino» 

    En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.» Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.» Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibirnos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.» 


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Homilía domingo 14 Noviembre 2010

HOMILIA domingo 33º t.o. Ciclo C

Se puede decir que las religiones, sectas, incluso grupos que nada tienen que ver con lo religioso aprovechan momentos en los que no les van bien las cosas para hacer anuncios apocalípticos. Normalmente estos anuncios los hacen fanáticos o fundamentalistas, sean del signo que sean y se muevan en el ámbito que se muevan. Se creen iluminados, engañan, ganan adeptos y en nombre de no se sabe qué, tal vez en beneficio propio, meten miedo a las personas. El judaísmo y el cristianismo no escapan a estos anuncios. Tampoco escapa la sociedad civil que, con sus diversos grupos, crean climas de tensión para beneficiarse y hacer que se olviden los verdaderos problemas que vivimos.

Con la vivencia de la fe puede pasar lo mismo. Cuando no se molesta a la religión, sea cual sea, todo se ve de color rosa. Por el contrario, cuando esta se ve amenazada, cuando se la quiere relegar…los hay que recurren a anuncios apocalípticos. Aquí y entonces es bueno recordar las palabras de Jesús en el evangelio: “que nadie os engañe” y “no vayáis tras ellos”.

La fe no se vive añorando el pasado, porque, entre otras cosas, el tiempo pasado, pasado está y las necesidades y vivencias de cada tiempo son diferentes. La fe es compromiso actual y compromiso por vivir el presente aprovechando lo bueno del pasado pero sin hacer que ese pasado tenga tanto peso que anule lo que nos toca vivir. Hay personas que viven de recuerdos del pasado y no miran hacia delante.

En el evangelio Jesús nos dice algo que deberíamos tener en cuenta: “tendréis ocasión de dar testimonio”. Siendo realistas y conscientes de las necesidades del mundo y de la sociedad que vivimos…nuestra misión en el mundo y en la sociedad es la de “dar testimonio” de lo que creemos y en quien creemos.      

Jesucristo no ha venido a meternos miedo, ni a anunciar el fin del mundo. El mismo dice que el fin del mundo está en manos del Padre. La Buena Noticia que él predicó quiere ser eso: BUENA NOTICIA. Jesús es la buena noticia del Padre y por ello el testimonio que nos ha dejado es que el Padre es amor, perdón, paz, salvación, liberación. Y cuando Jesús nos invita a dar testimonio es para continuar su labor de ser también nosotros buena noticia para los demás de amor, perdón, paz, salvación…

Y para anunciar todo eso Jesús nos dice que “yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente…ningún adversario vuestro”.  Sabemos que la gente se queda sin palabras cuando ven que otros, en lugar de ser catastrofistas, anuncian la buena noticia de Jesús. Anunciar el evangelio, aunque sea desde nuestros defectos, deja sin palabras a los que se oponen a él y en lugar de contradecir, su oposición es ridiculizar, quitar de en medio el evangelio, sencillamente porque les molesta.

Quedémonos con las palabras de Jesús que son invitación para todos: “tendréis ocasión de dar testimonio”. Y el verdadero testimonio atrae más que los anuncios catastróficos que no hacen más que engañar.


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Lecturas de la misa – Domingo 14 de Noviembre 2010

Domingo 33º del T.O.

  • Primera Lectura: Malaquías 3, 19-20a
    «Os iluminará un sol de justicia» 

    Mirad que llega el día, ardiente como un horno:

    malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir

    -dice el Señor de los ejércitos-, y no quedará de ellos ni rama ni raíz.

    Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.

  • Salmo Responsorial: 97
    «El Señor llega para regir los pueblos con rectitud.» 

    Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor. R.

    Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan; aplaudan los ríos, aclamen los montes al Señor, que llega para regir la tierra. R.

    Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud. R.

  • Segunda Lectura: II Tesalonicenses 3, 7-12
    «El que no trabaja, que no coma» 

    Hermanos: Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie.

    No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar.

    Cuando vivimos con vosotros os lo mandarnos: el que no trabaja, que no coma.

    Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada.

    Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.

  • Evangelio: Lucas 21, 5-19
    «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» 

    En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»

    Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»

    Él contesto: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: «Yo soy», o bien: «El momento está cerca; no vayáis tras ellos.

    Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.

    Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.»

    Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre.

    Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.

    Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio.

    Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

    Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía.

    Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.» 


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Homilía domingo 7 de Noviembre 2010 – dom 32º t.o

HOMILIA domingo 32º t.o. Ciclo C

Normalmente predico siguiendo el Evangelio. Hoy me centraré en la segunda lectura, la de Tesalonicenses, con alusiones al viaje del Papa a Santiago y a Barcelona.

Pablo anima la comunidad cristiana de Tesalónica tomando como referencia a Jesucristo y a Dios Padre. Cristo es el centro de la vida y predicación de Pablo. Las cartas de Pablo insisten que toda la vida y toda vida deben girar en torno a Jesucristo. Sabemos por él mismo que pasó dificultades para transmitir el Evangelio en algunas comunidades por donde pasaba. Esas dificultades en lugar de hacerle desistir de su tarea, le animaban aún más a predicar y a dar testimonio de su fe en Cristo.

En estos días Benedicto XVI anima a dos comunidades cristianas, las de Santiago y Barcelona, aunque su mensaje se dirige también a una comunidad más amplia.  No creo que sea exagerado decir que su persona, como discípulo de Cristo y con un peso tan importante dentro y fuera de la Iglesia, pasa también por dificultades. Pero él continúa con su misión de transmitir el Evangelio corroborándolo con su propio testimonio y por qué no, con su avanzada edad.

Pablo dice a los Tesalonicenses una frase que sigue siendo actual: “rezad por nosotros, para que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros”. Pablo le recuerda a Timoteo que “la palabra de Dios no está encadenada” (2 Tim 2,9), aunque él mismo sufre prisiones y lleva cadenas como un malhechor. El  resume su tarea evangelizadora en llevar a Cristo a los gentiles, es decir, a personas que no han oído hablar de Jesús.

La intención de Pablo es que la palabra de Dios “siga su avance…” Por eso viaja de un sitio a otro. No quiere que nadie se quede sin conocer a Jesús. Que la palabra de Dios siga su avance es lo mismo que decir que Jesucristo sea predicado a todo hombre y que el Evangelio, que es buena noticia, llegue hasta los confines de la tierra.

La tarea de Benedicto XVI es la que dice san Pablo: que la palabra de Dios siga su avance, se oiga hasta los confines de la tierra, porque la palabra de Dios sigue sin estar encadenada. La palabra de Dios no encadena a nadie, sino que es palabra de liberación, de salvación. Reconozcámoslo, Benedicto XVI no es bien acogido en algunos lugares, pero eso no quita que él siga anunciando a Cristo. Posiblemente, digo posiblemente, en Santiago y en Barcelona puede haber personas que no conozcan a Cristo o que su mensaje les llegue tergiversado. Misión de todos nosotros es que el mensaje de Cristo llegue limpio a todo el que lo escuche.

Y termina el texto con una súplica: “que el Señor dirija vuestro corazón, para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo”. Es una súplica que bien podemos desearnos unos a otros. El mandamiento del amor, como Cristo nos amó, es lo fundamental del cristiano. La constancia de Cristo se resume en hacer ver a Dios como Padre y en predicar el Reino de Dios. En estos dos temas Jesús fue constante. Que también nosotros sintamos y hablemos de Dios como Padre y trabajemos por la llegada del Reino que predicó Jesús, Pablo y hoy predica Benedicto XVI.


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Lecturas de la misa – Domingo 7 de Noviembre 2010

Domingo 32º del T.O.

  • Primera Lectura: II Macabeos 7, 1-2. 9-14
    «El rey del universo nos resucitará para una vida eterna» 

    En aquellos días, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley.

    Uno de ellos habló en nombre de los demás: «¿Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres.»

    El segundo, estando para morir, dijo: «Tú, malvado, nos arrancas la vida presente; pero, cuando hayamos muerto por su ley, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna.»

    Después se divertían con el tercero. Invitado a sacar la lengua, lo hizo en seguida, y alargó las manos con gran valor. Y habló dignamente: «De Dios las recibí, y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios.»

    El rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos.

    Cuando murió este, torturaron de modo semejante al cuarto. Y, cuando estaba para morir, dijo: «Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se espera que Dios mismo nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida.»

  • Salmo Responsorial: 16
    «Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor.» 

    Señor, escucha mi apelación, atiende a mis clamores, presta oído a mi suplica, que en mis labios no hay engaño. R.

    Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, y no vacilaron mis pasos. Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. R.

    Guárdame como a las niñas de tus ojos, a la sombra de tus alas escóndeme. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

  • Segunda Lectura: II Tesalonicenses 2, 16-3, 5
    «El Señor os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas» 

    Hermanos: Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerza para toda clase de palabras y de obras buenas.

    Por lo demás, hermanos, rezad por nosotros, para que la palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó entre vosotros, y para que nos libre de los hombres perversos y malvados, porque la fe no es de todos.

    El Señor, que es fiel, os dará fuerzas y os librará del Maligno.

    Por el Señor, estamos seguros de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos enseñado.

    Que el Señor dirija vuestro corazón, para que améis a Dios y tengáis la constancia de Cristo.

  • Evangelio: Lucas 20, 27-38
    «No es Dios de muertos, sino de vivos» 

    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»

    Jesús les contestó: «En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección.

    Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor «Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob». No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»