Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Noticias de Abril 2010 – Calendario

CALENDARIO MES DE ABRIL

           TRIDUO SANTO

 Jueves día 1:  

  • 13.00h confesiones
  •  19.00h Celebración de la Cena del Señor
  •   22.00h  Hora Santa

 Viernes día 2: 

  • 13.00h Celebración de la Pasión del Señor
  • 19.00h  Via Crucis

 Sábado día 3:  

  • 22.00h Vigilia Pascual

             FELIZ PASCUA DE RESURRECCION

 Domingo día 4: 

  • Se suprime la misa de 9.00h
  • Misas:  11.30 – 12.30 – 13.30 y 20.00h

 Sábado día 10:    

  • Primeras comuniones:  12.00h y 18.00h
  • Concierto a beneficio Haití y Chile: 20.45h

Domingo día 11:  Primeras comuniones:  11.00h

Lunes día 12 :  Inicio clases de Biblia:  18.45h

 Sábado día 17:    

  • Primeras comuniones:  12.00 y 18.00h
  • Adoración Nocturna :  22.30h

Domingo día 18:  Primeras comuniones:  11.00h

 Lunes día 19:   

  • Clase de Biblia:  18.45h
  • Conferencia: “Hacer crecer la vida” por Joaquín García Roca.  Salón de actos, 20.00h

 Miércoles día 21: 

  • Eucaristía de acción de gracias a las 20.00h
  • Retiro Obra de San José:  a partir de 11.00h

 Sábado día 24: 

  • Celebración Sacramento de la Confirmación: 11.30h
  • Celebración Bautismo  (comunitario):  17.15h
  •  Boda a las 18.30

 Lunes día 26:    Clase de Biblia:  18.45h


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Oración: El rostro de tu Hijo crucificado

El rostro de tu Hijo crucificado

Señor,

el hombre creado a tu imagen ha sido desfigurado por el hombre.

Contemplando el rostro del Hijo del Hombre,

tu Hijo, crucificado y vivo en medio de nosotros,

queremos pedirte perdón.

Perdón por nuestras actitudes de desprecio

Perdón por nuestras palabras de violencia

Perdón por nuestras cobardías

Perdón por todo lo que retrasa

la venida de tu Espíritu de amor.

Perdón por todo el pecado del mundo

Convierte el corazón de aquellos que persiguen.

Perdón, Señor,

y quédate con nosotros hasta el fin de los tiempos.

 Oración propuesta por “Cristianos por la abolición de la tortura


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“Esperanza en una época de desesperanza”

  • Albert Nolan
  • Presencia Teológica n.174
  • Sal Terrae 207p.

 Se trata de un libro que me ha hecho regresar a ciertas utopías humanas y cristianas. En su mayor parte son conferencias impartidas por el autor. Algunas de ellas hace ya años, pero los temas que trata siguen siendo muy actuales. En varios casos hace referencia a Sudáfrica en los tiempos del appartheid. Los temas de opción por los pobres y la justicia merecen leerle con calma.  Encontraréis páginas para pensar detenidamente y que os invitarán a una oración seria y sincera.


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Frases del mes

11/08/10 “Nuestro papel debería ser ayudar a las personas en el camino de la toma de decisiones. Ni pensar en lugar de ellas, ya sea para imponerles una carga o para aliviarsela; ni dejarlas abandonadas, sino caminar juntos y acompañar el proceso de discernimiento. Así podremos ayudar a que las personas encuentren por sí mismas las soluciones que muy probablemente tienen ya dentro de sí sin acabar de percibirlo”. Juan Masiá.  “Moral de interrogacones” PPC

11/08/10  “…y en los tribunales lo que vale es la ley, no la justicia, la elocuencia más que la verdad, las pruebas más que los hechos…” J.L. Sampedro  “La vieja sirena”.

11/08/10  “Quien no escucha, al final se encuentra con que tampoco le escuchan a él” B. Häring   “Está todo en juego”.

11/08/10  (Definición de) “Ética: la vida buena preocupada por el otro en el marco de instituciones justas”.  Paul Ricoeur 

17/04/10 “Hay seres cuya sola presencia es como una absolución” (Adolphe Gesché  El hombre; Sígueme)

17/04/10 “Debatimos sobre algo no para ganar nosotros, sino para que pueda ganar la verdad” (Timothy Radcliffe ¿Qué sentido tiene ser cristiano?)

17/04/10 “El que busca la verdad tiene que empezar buscando dentro de sí” (Sandor Márai; El último encuentro)

17/04/10 “No quieras hacer a los demás como tú, con uno como tú tenemos bastante” (Anónimo)

10/4/10 “Tal vez, ahora que no podemos ya apoyar nuestra fe en falsas seguridades, estamos aprendiendo a buscar a Dios con un corazón más humilde y sincero”. (José A. Pagola)

28/02/10  “La conversión es un camino que no conduce a su término a quien lo conoce, sino a quien lo recorre”   Juan Martín Velasco.  “Orar para vivir”

 28/02/10  “Ser pueblo de Dios significa vivir en una sociedad regulada de tal manera que los miembros débiles y marginados gocen de protección. No es posible estar a bien con Dios sin mostrar una preocupación activa por aquellos que carecen de los medios de subsistencia”. James D.G. Dunn  “La llamada de Jesús al seguimiento”

 28/02/10 “El amor se propone, se expone, pero nunca se impone. Imponiéndose o imponiendo a su Hijo, Dios se habría negado a Sí mismo”. Bernard Rey. “La discreción de Dios”.

14/02/10 «Ser compasivo implica tener madurez y, para llegar a ser maduros, hace falta aprender a aceptarse con los propios defectos y a los demás con los suyos»
Jean Vanier

14/02/10 «Jesús empezó a liberar a las personas personal y socialmente. Los individuos que no son libres pueden llevar a la ruina a una sociedad libre»
Albert Nolan

14/02/10 «Cada jornada nuestra es seguro que nos presentará alguna ocasión de poner en práctica las bienaventuranzas»
DABAR (revista)


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HOMILIA domingo 28 de Marzo 2010 – Domingo de Ramos

HOMILIA   Domingo de Ramos

A menudo desde el corazón del creyente, del cristiano surge este grito de Jesús en la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Y puede surgir de manera individual o como grito comunitario: Surge ante una desgracia, ante el dolor y sufrimiento personal o social, ante la violencia, ante las injusticias que cometemos los hombres.

Para el creyente este grito puede ser una oración de súplica, puede ser fruto de una duda, puede ser también una imprecación. El no creyente difícilmente dirigirá a Dios este grito, a no ser que su corazón esté pidiendo una ayuda, un apoyo que siente que le falta.

Si entre nosotros se da este grito, pensemos en las circunstancias que nos llevan a ello: súplica, oración de confianza, duda, rebelión contra Dios?

En la lectura de Isaías leemos: “El Señor…me ha dado una lengua de iniciado para decir al abatido una palabra de aliento”. Ante ese grito de “Dios mío, Dios mío…” nosotros tenemos alguien que nos diga una palabra de aliento: Jesús.

Jesús siempre tenía una palabra de aliento para quien se acercaba a él en busca de ayuda. “No temas, tus pecados están perdonados”. “Vete, tu fe te ha salvado”. “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”. “Nadie te ha condenado, yo tampoco te condeno”. “Quedas limpio”  Estas y otras son palabras de aliento de Jesús. Y la gente sencilla acudía a él precisamente por eso, porque sus palabras infundían aliento y esperanza.

¿Cuál de esos llamados líderes de hoy nos infunden aliento? Líderes sociales, políticos, religiosos? ¿Tienen una palabra de ánimo, de esperanza…? O más bien se refugian en palabras huecas y vacías que no llevan a ningún sitio.

Pues a este Jesús que da aliento y esperanza Dios le concede el Nombre-sobre-todo-nombre.  En el Antiguo Testamento Moisés le pregunta a Dios por su nombre: Y el nombre que Dios le da más que “Yo soy el que soy” es “estaré junto a vosotros” “me conoceréis por estar cerca de vosotros y daros siempre una palabra de aliento”.

En el himno de la carta a los Filipenses leemos: Dios concede a Jesús el Nombre-sobre-todo-nombre. Y ese nombre es SALVADOR. Salvador o liberador por saber decir una palabra de aliento al abatido. Por sabernos decir a cada uno de nosotros una palabra de ánimo para VIVIR, y para vivir desde nuestra propia realidad.

Que en estos días saquemos un momento para reflexionar en esto: cuando le gritemos a Dios, ¿por qué me has abandonado? Que sintamos en el corazón la palabra de aliento de Jesús y que desde el corazón le reconozcamos como SALVADOR.


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Reflexión-Leyes de la Espiritualidad

En la India se enseñan las «Cuatro Leyes de la Espiritualidad»
La primera dice:
«La persona que llega es la persona correcta«, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda ley dice:
«Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido».
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: «si hubiera hecho tal cosa…hubiera sucedido tal otra…». No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
«En cualquier momento que comience es el momento correcto«.

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. 
 
Y la cuarta y última:
«Cuando algo termina, termina».
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

Vive Bien, Ama con todo tu Ser y se Inmensamente Feliz!  

«Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor, Recuerda:
Si eliges el mundo quedarás sin amor,
pero si eliges el amor,
con él conquistarás al mundo»
Albert Einstein


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HOMILIA domingo 21 de Marzo 2010 – Quinto domingo de Cuaresma. Ciclo C

HOMILIA Domingo 5º cuaresma ciclo C

Digamos que el evangelio de hoy nos habla de la intransigencia del hombre ante el perdón de Dios. Y me atrevería a decir que mientras que la intransigencia del hombre se manifiesta a gritos, el perdón de Dios se lleva a cabo en el silencio del corazón.

Las personas somos muy dadas a la crítica, a la falta de respeto, a la intolerancia. Y lo vemos como la cosa más natural del mundo. Y  esto nos lleva a la intransigencia.

Criticamos lo que hacen los demás…y no nos criticamos a nosotros mismos.

Echamos mano de la falta de respeto hacia los demás… y ponemos el grito en el cielo cuando nos faltan a nosotros el respeto.

Acusamos a los demás de intolerantes… y no somos conscientes de nuestra falta de tolerancia. Pensad estas tres realidades en los niveles social, político y religioso.

Somos intransigentes con los que no piensan como nosotros, con los que no actúan como nos gusta a nosotros, con los que no se ponen a nuestro lado… Así se puede decir que nos parecemos a los “más viejos” del evangelio. Cuando se nos echa en cara que actuamos igual que aquellos que nos critican… normalmente… nos callamos,  porque no encontramos argumentos que defender, y nos escabullimos.   

Tanto en el evangelio del domingo pasado, el del hijo pródigo, como en el de hoy, tenemos la postura opuesta. El padre de la parábola no condena al hijo, no habla con él, porque sabe que lo está pasando mal, que el camino que ha recorrido ha sido un camino duro, un camino donde se ha encontrado consigo mismo y ha deseado encontrarse con el padre, con la casa a la que pertenece y por eso el padre lo abraza y lo besa.

En el evangelio de hoy Jesús tampoco habla hasta que lo hace para poner de manifiesto la intransigencia de los acusadores. Jesús sabe que la mujer lo está pasando mal, y en lugar de acusarla, en lugar de cargar las tintas contra ella, primero calla y escribe, y luego les dice a los acusadores que miren a su interior para que se den cuenta de que en el fondo son ellos los acusados por ellos mismos, pues hay pecado de orgullo, pecado de saberse justos cuando no lo son… y por eso ante el silencio de Jesús y la recriminación que les hace…se dan cuenta que tienen mucho que cambiar, que también ellos tienen que convertirse, en definitiva que son ellos los acusados.

Jesús no condena… hace una llamada de atención a lo que somos y hacemos. Nos invita a ser conscientes de nuestro pecado… nos invita a recorrer un camino que está hecho, primero, de reconocer el mal, el daño que nos hacemos a nosotros y a los demás, y segundo, a pedir humildemente perdón. Y ese perdón hacerlo desde el silencio del corazón, sin aspavientos, sino en el encuentro del tú a tú con Dios.

El perdón es lo siempre nuevo que Dios realiza con cada uno de nosotros. Lo antiguo, lo de antaño, de la primera lectura, es la crítica, la falta de respeto, la intolerancia, en definitiva, la intransigencia. Lo nuevo lo ha realizado Dios de una vez para siempre por medio de su Hijo Jesús, el mismo Jesús por el que San Pablo ha dejado todo lo demás y considera todo lo demás como basura.

Miremos más a Dios y su amor por nosotros y cambiará nuestro corazón y nuestras actitudes hacia los demás.


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Homilía de San José – Viernes 19 Marzo 2010

HOMILIA SAN JOSE.

 A modo de introducción:

      La conducta y actitud de Jesús…semejante a joven de hoy.

       . vive con sus padres…pero hace su vida…cuando sus padres le preguntan…

       . responde :  es mi vida…

       . a los padres les cuesta comprender…siguen queriendo y aceptando al hijo

       . el hijo sigue con ellos…en casa…”bajo su autoridad”.

Notas sobre San José:

  1. su confianza en Dios. Es el hombre callado que escucha –a lo mejor no comprende- pero obedece.

La fe es confianza en la escucha y obediencia.

            Cabe preguntar y preguntarse…pero al final se confía.

José se pregunta…y confía.

            Si de Abraham se dice en la 2ª lectura que “creyó”…eso  mismo podemos decir

            de José: él creyó “contra toda esperanza” que llegaría a ser padre.

  1. es el hombre “silencioso”. Está ahí….junto a María y a Jesús…pero en silencio

Los evangelios nos hablan de él, pero él no dice nada. Tan solo ESTA.

Ese “estar” es acompañar…es compartir…es buscar…es cumplir con su ser

padre de Jesús…es hacer todo esto y más…en silencio.

  1. es el hombre centrado en la vida y para la vida.

Busca un lugar donde nazca “la vida” que es Jesús…Tiene que huir a Egipto

para preservar y salvar la vida de su hijo… como muchos padres y madres que

HOY también están centrados en la vida (suya y de sus hijos)

Cuando un padre o una madre luchan por una vida (del hijo)…nos dicen que

no hay cosa más preciada y preciosa para ellos que eso: recientes muertes… 

  1. acepta que no es fácil entender al hijo. Algo parecido a lo que sucede hoy.

También es consciente que Jesús, según Lucas, sigue bajo su autoridad.

Autoridad entendida como respeto a las funciones que cada uno tiene que

desarrollar en la familia y que no son intercambiables, sino que son funciones

que sumadas facilitan el crecimiento de las personas.

Autoridad entendida como amor hacia la persona que la ayuda a crecer y a

desarrollar su persona en todos los aspectos. Autoridad que no impone sino

expone…que no coarta sino que abre puertas…

 Creo que estas notas valen también para los sacerdotes y seminaristas…

Parte de nuestra misión como sacerdotes es la de confiar en el Padre de Jesús…realizar nuestra tarea en el silencio…trabajar por la vida y para la vida…y aceptar a las personas no imponiendo nuestra autoridad sino mostrarnos abiertos para, con otras personas, ayudar a crecer a la comunidad que se nos ha encomendado.


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HOMILIA domingo 14 de Marzo 2010 – Cuarto domingo de Cuaresma. Ciclo C

HOMILIA  4º domingo de cuaresma ciclo C:

Os invito a hacer una reflexión de las lecturas de hoy en clave de reconciliación.

En la Carta a los Corintios hemos leído y escuchado varias veces esta palabra. Hay una frase que la repito para hacer un comentario del Evangelio: “en nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios”.

En el Evangelio se nos muestra al padre como punto clave en la reconciliación. En su intervención con los dos hijos se muestra reconciliador. En el caso del llamado hijo pródigo, su papel no es el de reprochar la conducta del hijo, sino todo lo contrario, la de abrirle los brazos, que es lo mismo que abrirle la casa de la que el hijo se había marchado rompiendo todo lazo de unión.

En el caso del hijo mayor su papel de reconciliador pasa por hacerle ver que la casa y todo lo que hay en ella, le pertenece: “todo lo mío es tuyo”. Aquí tampoco hay reproche.

Es otra manera de abrir los brazos y la casa a este hijo mayor.

La actitud del padre es la ACOGIDA. Acoge a los dos hijos. Al que se marchó porque vuelve, “porque estaba perdido y lo hemos encontrado”, y al que estaba en la casa, porque no reconocía que la casa donde vivía era su propia casa: “tanto tiempo que se sirvo…” No se reconoce como hijo sino como siervo. Y el padre le dice: “todo lo mío es tuyo”.

El padre, figura de Dios, es quien obra la reconciliación. En la carta a los Corintios leemos “Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo”. Dios se adelanta en la reconciliación. Abre los brazos para acogernos en la casa. En la casa que nos toca a nosotros reconocer como nuestra propia casa. Y en esa acción de reconciliación Dios no pone objeciones, ni siquiera condiciones.

En el hijo pequeño se da ese deseo de reconciliación, aunque sea por comer mejor. Quiere volver a casa, de donde no tenía que haber salido en las condiciones que salió. Para él regresar no va a ser vivir como antes. El siente deseos de reconciliación. Quiere reconciliarse con el padre, con la casa, con la familia, pero quiere hacerlo como “jornalero”, no como hijo. Y el padre le acoge como hijo.

Cuando pensamos en la reconciliación, en el sacramento de la penitencia… ¿en qué pensamos? ¿En acercarnos a decir pecados? ¿O en acercarnos al Dios que abre sus brazos para acogernos porque nos quiere de nuevo en casa, en la familia? ¿Nos acercamos a un juez o a un padre que perdona sin reproches?  ¿Pensamos más en nosotros y en lo que hemos hecho o en el amor gratuito de Dios que perdona y acoge? ¿Queremos reconciliarnos con Dios o soltar pecados?

Recordemos la frase de Corintios: “os pedimos que os reconciliéis con Dios”. Y la reconciliación es un paso que nosotros tenemos que dar, al igual que el hijo pródigo.

Porque, se supone, que somos nosotros los que nos hemos apartado de la casa del padre, somos nosotros lo que tenemos que volver. El siempre nos espera y con brazos abiertos.

La reconciliación la hacemos en nombre de Cristo y al amparo suyo.

Y la reconciliación es una tarea encomendada a cada uno de nosotros. Es un ministerio como dice San Pablo. Asumamos este ministerio y ejerzamos la función de reconciliadores entre nosotros, con nosotros mismos y con la naturaleza. Volvamos a la casa del Padre que nos espera con los brazos abiertos para darnos todo su amor.