Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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HOMILIA domingo 14 de Febrero 2010 – Sexto domingo tiempo ordinario. Ciclo C

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HOMILIA SEXTO DOMINGO t.o.

 De pequeño aprendimos los 10 mandamientos. Al final de ellos decíamos:  se resumen en dos “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Aquí se resume la actitud principal que como personas deberíamos tener. A este resumen añado la frase de la 1ª carta de san Juan: “quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve, es un mentiroso”.

 Estas dos frases nos ayudan a comprender la 1ª lectura y el Evangelio de hoy. Nos están diciendo que hay dos maneras de enfrentarse a la vida:

1.la de aquellos que construyen su vida sobre sí mismos y los recursos puramente humanos, descartando a Dios como algo inútil, lo que puede producir una vida estéril e infeliz, 

2. y la de aquellos que poniendo su confianza a Dios y no en sí mismos hacen que su vida sea fecunda y les lleve a ser felices.

(Monte de las Bienaventuranzas, lago Tiberiades)

 Hoy vemos cómo la vida de personas que lo tienen todo, resulta ser, a veces, una vida vacía, sin sentido, a merced de la moda, de la publicidad…pero en el fondo ¿qué hay en esas vidas? Nada. ¿Cómo acaba? En el olvido…

Hay personas que mirando a los demás más que a sí mismos, que dando algo de lo que tienen o más aún dándose a sí mismos…encuentran que sus vidas tienen sentido, que hay algo o alguien que llena sus aspiraciones.

 Esto podemos cifrarlo en dos palabras: felicidad o infelicidad. La felicidad está en ser consecuente consigo mismo, con los valores elegidos a favor de los demás, y si a esto añadimos los valores del evangelio, se puede llegar a vivir feliz. Eso no quita que los valores del evangelio sean opuestos a los valores del mundo actual, o que incluso cueste aceptarlos y sobre todo vivirlos.

 Quien nos anima a ser felices…que en realidad sería lo mismo que vivir las dos frases del principio de estas palabras: “amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo” y la de “quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve, es un mentiroso”…quien nos anima a ser felices es el mismo Jesús. El se nos propone como modelo de felicidad a seguir. ¿Dónde radica la felicidad de Jesús? En dos puntos:

  1. en ser fiel a la voluntad del Padre. Ahí es donde Jesús encuentra su misión y
  2. en estar al servicio de los demás, sobre todo curando, que es igual que decir liberando a los demás de las esclavitudes a las que nos sometemos o a las que nos someten los demás.

 ¿Dónde puede radicar nuestra felicidad, nuestro amor a Dios y al prójimo? En vivir lo que Jesús vivió:

  1. sabernos enviados por Dios para hacer el bien confiando en El y
  2. sabernos llamados a vivir las bienaventuranzas, que es lo mismos que decir llamados a seguir a Jesús.

 Seremos felices, reiremos, nos veremos saciados, aunque al mundo le cueste creerlo, si somos capaces de vivir la novedad del evangelio, como Jesús vivió la novedad de ser y sentirse Hijo de Dios.   

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Autor: Lucio Bezana

Lucio Bezana, sm Párroco de Santa María del Pilar Marianistas - Madrid c/Reyes Magos, 3 28009 - MADRID

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