Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Noticias de Febrero 2010

Os avanzo algunas de las las noticias y eventos de Febrero:

  • Lunes 1: 17.00h  Acción Social; 18.45h  clase de Biblia
  • Sábado 6 y Domingo 7: en todas las misas: COLECTA EXTRAORDINARIA A FAVOR DE HAITI
  • Lunes 8:  17.00h  Acción Social; 18.45h  clase de Biblia
  • Miércoles 10: 19.30h Reunión Consejo Parroquial con Consejo Provincial Marianista
  • Sábado 13: 18.00h Celebración comunitaria del Bautismo
  • Lunes 15:  18.45h  clase de Biblia.
  •                       19.30h Conferencia «Problemas éticos del final de la vida»   por José Carlos Bermejo (director del centro de humanización de la Salud – Madrid) en el salón de actos.
  • Martes 16: 19.30h. Reunión Comisión Acción Social
  • Miércoles 17: MIERCOLES DE CENIZA. Inicio tiempo de Cuaresma. El horario de misas para este día será: 8:00 h; 13:15 h y 20:00 h.
  • Lunes 22: 18.45h  clase de Biblia

 Avance mes de MARZO:

Se avisará oportunamente de

  • 1. Charlas cuaresmales,
  • 2. Celebración comunitaria de la Penitencia.
  • 3. Horarios de Semana Santa.

Podréis ver todos estos eventos y más (misas, bodas, bautizos, comuniones, etc) en Calendario (4ª pestaña del blog: arriba a la derecha)

Un abrazo a todos,

Victoriano


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HOMILIA domingo 31 de Enero 2010 – Cuarto domingo tiempo ordinario. Ciclo C

HOMILIA domingo 31 de Enero 2010 – Cuarto domingo tiempo ordinario. Ciclo C

Hoy quiero pasar por las tres lecturas tomando como hilo conductor nuestra misma vida y nuestro testimonio como cristianos.

 

1º. La frase de Jeremías: “No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos”.

Creo que es una frase para pensar, y a mí, cada vez que la leo, me anima.

Como cristianos,…no tener miedo a nada ni a nadie…es fácil decirlo, pero luego en la práctica…es otra cosa. Pongo un ejemplo: ¿qué testimonio damos en la vida normal de que somos cristianos? ¿Somos capaces de defender posturas del evangelio cuando alguien lo critica…cuando alguien se ríe de la iglesia, que somos todos? Ej. Aborto.

 Es muy fácil asistir a grandes concentraciones de cristianos…porque nos encontramos arropados por la masa…pero en el día a día, ¿cuál es nuestro testimonio?

Creo que es para pensarlo y decirse uno mismo: ¿me da reparo decir que soy cristiano? Pues el Señor nos dice a nosotros igual que a Jeremías: “no les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos”.

 

2º. Uno de nuestros mejores testimonios es el amor. No solo hablar del amor sino sobre todo vivirlo. Ese amor del que nos habla la carta a los Corintios.  Resulta fácil hablar del amor…pero no resulta tan fácil vivir “el amor”. En la vida diaria: ¿“disculpar, creer, esperar, aguantar…sin límites”?, no es fácil. Y si no pensémoslo ¿lo hacemos en casa, en el trabajo…? ¿De qué nos confesamos a veces?: de las no buenas relaciones con el prójimo-próximo.  Amar, y sobre todo amar al prójimo-próximo no es fácil. El verdadero amor, lo repito, sabe disculpar, creer, esperar y aguantar. Y en el amor hay que tener paciencia, y sobre todo no alegrarse del mal ajeno. El mejor testimonio del amor se ofrece “amando”.

Dos frases que podemos guardar en nuestro corazón para poder amar a los demás:

1.el amor no pasa nunca: siempre podremos amar…Siempre tendremos ocasión de amar. Una frase curiosa: “Nunca podrás pecar de amor, el pecado está en no amar”.

2.la más grande es el amor. Todo lo demás pasará.  Siempre quedará el amor, que es lo mismo que decir, siempre quedará Dios, porque Dios es amor.

 

3º. Este no tener miedo…y ofrecer un testimonio de amor puede hacernos objeto de crítica como a Jesús por no hacer un milagro en su tierra. Jesús recuerda este dicho “médico, cúrate a ti mismo”. Le critican porque no hace milagros en su tierra.

A nosotros se nos puede echar en cara que hablamos y luego no hacemos. “Tú hablas mucho y luego no haces”.  Eso no tiene por qué asustarnos. Lo importante es que intentemos unir palabra y vida. Si hablamos de dar testimonio, que lo demos en la vida…si hablamos de amor…que seamos capaces de amar aunque cueste.

 

Vivir la fe cada día, dar testimonio de Jesús, ser capaces de amar…hará que otros se interroguen acerca de nuestro modo de vivir, aunque nos critiquen, aunque a veces no seamos consecuentes… Por eso repito:

“No tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos”.

Vivamos el amor cada día disculpando, creyendo, esperando y aguantando sin límites, y

No temamos a la crítica…porque puede hacernos bien para vivir de verdad el evangelio.  


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¿Está Dios en Haiti?

Fuente: DIARIO DE CÁDIZ. Juan A. Estrada

DESDE la perspectiva científica el terremoto tiene una doble explicación. Por un lado, una zona sísmica, siempre amenazada por terremotos y maremotos, que se suceden con frecuencia. Por otra, que se ha practicado una deforestación masiva del país, que contrasta con la superficie de la República Dominicana, la otra parte de la isla. Además se ha dado una sobreexplotación del suelo, un agotamiento de los recursos naturales, en parte por empresas que han sido pan para hoy y hambre para mañana, y una fuerte explosión demográfica bajo gobiernos corruptos y dictatoriales, como los Duvalier, cuyo heredero se gasta hoy su fortuna en Francia. Cuando el terremoto llegó casi todo se vino abajo, incluido el centro histórico y las instalaciones estatales. Pero el barrio rico y moderno de Pétion Ville, en Puerto Príncipe, apenas ha sufrido daños. Es una isla segura, sólida y bien librada del azote natural.

La conclusión es evidente: con otra política y gobierno, otra distribución de la riqueza y otro tipo de construcciones se hubiera amortiguado mucho la violencia de la naturaleza en el país más pobre de América. Antes que preguntarse por Dios, ¿por qué permite esto?, hay que preguntar al hombre ¿cómo consentimos que tantos seres humanos vivan en la miseria, indefensos ante la naturaleza? La tragedia de Haití sigue al tsunami de Indonesia y vendrán muchos más, porque tres cuartas partes de la humanidad viven en la pobreza, sin medios para controlar la naturaleza. Tenemos los recursos técnicos y materiales para reducir al mínimo estos desastres, pero la distribución internacional de la riqueza los invalida.

¿Y dónde está Dios? Seguimos esperando milagros divinos que cambien el curso de la naturaleza; apelamos a la Providencia para que intervenga en las catástrofes naturales; rezamos y pedimos prodigios y señales. Y Dios guarda silencio y no actúa como esperamos. No aprendemos de la historia. No paró la cruz en el Gólgota; no intervino para evitar Auschwitz; no es el Dios relojero de Newton, que ajusta el reloj natural de vez en cuando; no modifica las leyes de la creación, descubiertas por la ciencia. El hombre y el universo son obra de un creador que respeta la libertad humana y el dinamismo de la naturaleza. Si buscamos al Dios milagrero, siempre a la escucha de los deseos del hombre, busquémoslo en otra religión, no en la del Dios crucificado. Es inconcebible que los cristianos sigamos esperando intervenciones prodigiosas, como en tiempos de Jesús, sin asumir la mayoría de edad del hombre y la autonomía del universo, cuyas leyes conocemos mejor y cada vez más.

En cambio, encontraremos a Dios, si lo buscamos identificándose con las víctimas y llamando a los hombres de buena voluntad a la solidaridad y la justicia; si esperamos que Dios nos inquiete, nos provoque y nos llame a colaborar de mil maneras para mitigar el dolor en Haití; si creemos que Dios no es neutral y que el contraste entre el gran mundo pobre y la minoría de países ricos clama al cielo. Hay que ayudar a Dios para que se haga presente en Haití, porque necesita de los hombres para que llegue ahí el progreso y la justicia. Los muertos y refugiados de la catástrofe tienen hambre de justicia, la de las bienaventuranzas, y Dios necesita testigos suyos para hacerse presente.

Nadie puede hablar en nombre de las víctimas sin experimentar sus sufrimientos ni padecer su forma de vida, sólo hacernos presentes a ellos. El protagonismo corresponde al ser humano: Dios es autor de la historia, en cuanto inspira, motiva y envía para la solidaridad y la justicia. El Dios cristiano no es la divinidad griega que siente celos del hombre y castiga a Prometeo, sino el que se enorgullece de la capacidad para generar vida con la ciencia y el progreso, sólo exigiendo que los recursos naturales se pongan al servicio de todos. Hay que actuar como «si Dios no existiera» y todo dependiera de nosotros, universalizar la solidaridad y cambiar las estructuras internacionales que condenan a pueblos enteros a la miseria. Desde ahí podemos esperarlo todo de Dios y pedirle que fortalezca, inspire y motive a los que luchan por un mundo más justo y solidario.

Dentro de pocos meses Haití será un mero recuerdo, excepto para los que siguen allí, y los habremos olvidado, como a Indonesia o las hambrunas del África subsahariana. La gran tragedia del siglo XXI es la de una humanidad que tiene recursos para acabar con el hambre y mitigar las catástrofes naturales, pero prefiere emplearlos en armamento, para defenderse de los pobres; en policías, para evitar que lleguen a nuestras islas de riqueza y en los despilfarros consumistas de una minoría de países. Del mal de Haití somos todos responsables y la solidaridad no puede quedarse en el acontecimiento puntual, aunque sea necesaria, sino que exige otra forma de vida.


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JESUS, HOY. Una espiritualidad de libertad radical

JESUS, HOY. Una espiritualidad de libertad radical.

  • Autor: Albert Nolan
  • Ediorial: Presencia Teológica. Sal Terrae.  Santander 2007, 264 pp

 

El autor, que ya escribió “¿Quién es este hombre?”. Jesús antes del cristianismo, profundiza en la espiritualidad de Jesús de una manera original. Yo diría que no se trata de una cristología al uso. La espiritualidad de Jesús está precedida por un capítulo dedicado a los signos de nuestro tiempo. Su  punto de vista es original y actual, en parte porque esos signos de los tiempos le sirven para exponer una transformación personal que podemos experimentar en el mundo actual (tercera parte). La segunda y cuarta partes están dedicados a Jesús, su espiritualidad místico-profética enraizada en el Padre y la experiencia de unicidad con Dios, consigo mismo, y con los demás. La sección número 17 “radicalmente libre” a mí me ha gustado mucho.

 

Un abrazo a todos,

Victoriano Viñuelas


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Lecturas de la misa – Lunes 25 Enero 2010 – Conversión de San Pablo

25/01/2010, Lunes de la 3ª semana de Tiempo Ordinario. La Conversión de San Pablo

PRIMERA LECTURA
Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 22, 3-16

En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: -«Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»

Yo pregunté: «¿Quién eres, Señor?» Me respondió: «Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues.» Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: «¿Qué debo hacer, Señor?» El Señor me respondió: ‘Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer. » Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananlas, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: «Saulo, hermano, recobra la vista.» Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados.»»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 116, 1. 2
R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.

EVANGELIO
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 15-18

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: -«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»

Palabra del Señor.


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Homilía domingo 24 de Enero 2010

Homilía tercer domingo del tiempo ordinario. Ciclo C. 24-1-10

 “Lo que cada uno ha recibido que lo ponga al servicio de los demás” os decía el domingo pasado comentando la Carta a los Corintios. Hoy continuamos leyendo esta carta y, San Pablo insiste en la misma idea pero usando la comparación del cuerpo: el cuerpo es uno con muchos y variados miembros que desarrollan una función específica siendo todos valiosos.

Él lo aplica a la iglesia. La iglesia es un cuerpo con muchos miembros donde cada uno tenemos algo que hacer para el bien común. Ninguno de nosotros puede decir como el en caso del cuerpo “no necesito a los demás”. Ninguno por sí solo tiene razón de ser. Ninguno puede funcionar aislado. Todos los miembros son necesarios. Incluso los que san Pablo llama “despreciables o menos decentes”. Creo que en el cuerpo que Dios ha creado nada hay despreciable ni menos decente. “Y vio Dios que era bueno” leemos en el Génesis.  Lo mismo en la iglesia. Todos somos necesarios e importantes. Es más, nadie es despreciable ni menos decente. Pensemos en las diferencias que a menudo se han hecho en la iglesia entre las personas y que aún hoy se hacen por parte de algunos grupos religiosos donde parece que ellos son los importantes y los demás “de segunda categoría”. Recordad la frase: para Dios cada uno de nosotros es único.

 Al igual que en el cuerpo cada miembro desarrolla una función, en la iglesia cada uno desarrollamos, o, tendríamos que desarrollar nuestra función, que el domingo pasado san Pablo llamaba: dones, ministerios y funciones. Lo importante es que seamos conscientes que todos “somos el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro” que debe actuar para el bien de los demás.  

San Pablo establece unas categorías para poner orden en la iglesia de Corinto. Siempre tiene que quedar bien claro que esas categorías están para el bien común y no para el bien personal o para subir peldaños. Recordemos las palabras de Jesús a los discípulos: “el que quiera ser el primero que sea el servidor de todos”. Nos lo tendríamos que recordar a menudo los unos a los otros. Seguro que la iglesia tendría más credibilidad ante los no creyentes.

Unamos esto de miembros del cuerpo de Cristo a lo que leemos en el evangelio que se Jesús se aplica a sí mismo: al igual que Cristo, nosotros por estar bautizados, por estar ungidos, somos enviados para anunciar la libertad. Y yo añadiría: “¡cuánto nos cuesta creer en la libertad que nos ha otorgado Jesús y cuánto nos cuesta vivirla y anunciarla a los demás”!

Jesús no ha sido enviado sólo para anunciar la libertad, sino para vivirla él, en primer lugar, y para hacer que los que queremos seguirle la anunciemos y la vivamos como El la vivió. Esa libertad es para hacer el bien, para obrar el bien, y para obrarlo para el bien común.

 Ojalá que así sea.


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Orar para vivir

ORAR PARA VIVIR. Invitación a la práctica de la oración

  • Autor: Juan Martín Velasco
  • PPC. Madrid 2008 286 pág.

 ORAR PARA VIVIR

Como dice el autor, el libro toma su título de otro escrito por René Voillaume.

Lo compré este tiempo atrás porque, de entrada, el título me gustó. Más de una vez se oye decir que cuesta rezar, que se va perdiendo el gusto por la oración, que no se sabe cómo rezar, qué rezar…Creo que estas páginas pueden ayudar a más de uno a gustar la oración. Muchos de los apartados que dividen el libro sirven para un rato de oración, ayudan a centrar la oración y convierten la oración en vida, hacen que la oración sea algo comprometido con la vida. En uno de los apartados, al hablar de los silencios para rezar, me recordó los cinco silencios del P. Chaminade.

La última parte la dedica a la oración en los distintos tiempos litúrgicos. Opino que también puede ayudar en oraciones comunitarias. De verdad, merece la pena tenerlo, leerlo, subrayarlo…porque, en definitiva oración y vida tienen que ir de la mano.


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Homilía domingo 17 Enero 2010

Homilía Segundo domingo del tiempo ordinario. Ciclo C. 17-1-10

Hoy voy a centrarme en la segunda lectura, en la Carta a los Corintios.

Tal vez hayáis oído hablar de una división que se hace de la Iglesia entre la llamada “iglesia jerárquica” e “iglesia carismática”. La primera “la jerárquica” es más conocida por se más visible: el papa, los obispos, los sacerdotes. De la segunda “la carismática” se suele hablar poco, y es tan importante como la anterior. La una sin la otra dejarían a la iglesia coja. Las dos son necesarias.

 ¿En qué consiste la iglesia carismática?  No penséis que una iglesia distinta, no…es la misma iglesia de la que todos formamos parte, pero que cumple una misión importante para predicar y vivir el Evangelio de Jesús.

Características de esta iglesia las tenemos en la 2ª lectura de hoy  ¿Qué nos dice?

  1. Hay un solo Señor, Jesús, un solo Dios, Padre y un solo Espíritu que actúa para el bien común.
  2. El Espíritu Santo se manifiesta en cada uno de nosotros de diferentes maneras.
  3. En la iglesia que todos formamos hay dones, ministerios, funciones…todo esto son dones de Dios a cada uno de nosotros. A algunos los llamamos carismas.
  4. ¿Cuáles son algunos de ellos, según la primitiva iglesia?: hablar con sabiduría, hablar con inteligencia, el don de la fe, el don de curar, hacer milagros, profetizar…

Estos y otros dones, ministerios, funciones existen hoy en la iglesia. Hay todavía personas que piensan que solo los curas pueden hacer todo en la iglesia y que los seglares les toca solo callar y obedecer. No es así. Todos los bautizados formamos el Pueblo de Dios y cada bautizado tiene algo que hacer en la iglesia. No podemos decir: “yo no tengo nada que hacer…o…yo no sé qué tengo que hacer o qué puedo hacer”.

Hoy más que nunca podemos y tenemos algo que hacer en la iglesia para el bien común, para el bien de los demás, incluso hacer el bien “fuera de la iglesia”. Es fundamental el testimonio como cristianos.

 Algunos de estos dones, ministerios, funciones son más conocidos o más relevantes. Otros, la mayoría, se ejercen de manera más sencilla, más callada.

¿Qué podemos o tenemos que hacer?: lo primero sabernos hijos del mismo Padre, salvados por Jesús y animados por el mismo Espíritu, y desde ahí seguro que nos daremos cuenta que algo podemos hacer: algunos más conocidos:  catequistas, visitar a enfermos, ministros de la comunión, presidir un rato de oración o una celebración … menos conocidos y menos vistos: ayudar a personas concretas de nuestro entorno, cuidar de familiares ancianos y/o enfermos, decir una palabra de ánimo, de esperanza, una sonrisa ante momentos difíciles, un corazón abierto a los más cercanos…Esto y más cosas que podemos decir son tonterías, dirá alguno…pero sucede que son dones, ministerios, funciones que Dios nos regala para hacer el bien. Preguntémonos ¿Qué he recibido yo de Dios para ponerlo al servicio de los demás?

Hoy en la Iglesia necesitamos que todos pongamos al servicio de los demás lo que hemos recibido de Dios: un don, un ministerio, una función. No digamos :  yo no tengo nada que hacer, nada que dar, nada que ofrecer, porque ahí está la mayor pobreza, en sentirnos inútiles de manera tonta. Todos y cada uno somos útiles a los demás.

Lo que Dios nos ha dado, lo que hemos recibido de Dios,…pongámoslo al servicio de los demás.