Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Lecturas de la misa – Domingo 10 de Octubre 2010

Domingo 28º del T.O.

  • Primera Lectura: II Reyes 5, 14-17
    «Volvió Naamán al profeta y alabó al Señor» 

    En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor.» Eliseo contestó: «¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada.» Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo: «Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor.»

  •  

  • Salmo Responsorial: 97
    «El Señor revela a las naciones su salvación.» 

    Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R.

    El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R.

    Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R.

  • Segunda Lectura: II Timoteo 2, 8-13
    «Si perseveramos, reinaremos con Cristo» 

    Querido hermano:

    Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David.

    Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada:

    Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.

    Es doctrina segura: si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.

  • Evangelio: Lucas 17, 11-19
    «¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» 

    Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.»

    Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes.»

    Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.

    Éste era un samaritano.

    Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»

    Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»


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Lecturas de la misa – Domingo 3 de Octubre 2010

Domingo 27º del T.O.

  • Primera Lectura: Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4
    «El justo vivirá por su fe» 

    ¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches?

    ¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves?

    ¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?

    El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido.

    La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará;

    si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse.

    El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

  • Salmo Responsorial: 94
    «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»» 

    Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.

    Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R.

    Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R.

  • Segunda Lectura: II Timoteo 1, 6-8. 13-14
    «No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor» 

    Querido hermano:

    Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio.

    No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero.

    Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.

    Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús.

    Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

  • Evangelio: Lucas 17, 5-10
    «¡Si tuvierais fe … !» 

    En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: ‘Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»»


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Lecturas de la misa – Domingo 26 de Septiembre

Domingo 26º T.O.

  • Primera Lectura: Amós 6, 1a. 4-7
    «Los disolutos encabezarán la cuerda de cautivos» 

    Así dice el Señor todopoderoso: «¡Ay de los que se fían de Sión y confían en el monte de Samaria!

    Os acostáis en lechos de marfil; arrellanados en divanes,

    coméis carneros del rebaño

    y terneras del establo;

    canturreáis al son del arpa, inventáis, como David, instrumentos musicales;

    bebéis vino en copas, os ungís con perfumes exquisitos y no os doléis del desastre de José.

    Pues encabezarán la cuerda de cautivos y se acabará la orgía de los disolutos.»

  • Salmo Responsorial: 145
    «Alaba, alma mía, al Señor.» 

    Él mantiene su fidelidad perpetuamente, él hace justicia a los oprimidos, él da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R.

    El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R.

    Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R.

  • Segunda Lectura: I Timoteo 6, 11-16
    «Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor» 

    Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.

    Combate el buen combate de la fe.

    Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.

    En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

    A él honor e imperio eterno. Amén.

  • Evangelio: Lucas 16, 19-31
    «Recibiste bienes y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» 

    En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de purpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.

    Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.

    Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.

    Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.

    Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: «Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. »

    Pero Abrahán le contestó: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.

    Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.»

    El rico insistió: «Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.»

    Abrahán le dice: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen.»

    El rico contestó: «No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.

    Abrahán le dijo: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.»


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Lecturas de la misa – Domingo 19 de Septiembre 2010

Domingo 25º del T.O

  • Primera Lectura: Amós 8, 4-7
    «Contra los que «compran por dinero al pobre»» 

    Escuchad esto, los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?»

    Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa,

    compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo.

    Jura el Señor por la gloria de Jacob que no olvidará jamás vuestras acciones.

  • Salmo Responsorial: 112
    «Alabad al Señor, que alza al pobre.» 

    Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.

    El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R.

    Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.

  • Segunda Lectura: I Timoteo 2, 1-8
    «Que se hagan oraciones por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven» 

    Querido hermano:

    Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que ocupan cargos, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro.

    Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

    Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: este es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los gentiles en fe y verdad.

    Quiero que sean los hombres los que recen en cualquier lugar, alzando las manos limpias de ira y divisiones.

  • Evangelio: Lucas 16, 1-13
    «No podéis servir a Dios y al dinero» 

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.

    Entonces lo llamó y le dijo: «¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.»

    El administrador se puso a echar sus cálculos:

    «¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa. »

    Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: «¿Cuánto debes a mi amo?»

    Éste respondió: «Cien barriles de aceite.»

    Él le dijo: «Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta.»

    Luego dijo a otro: «Y tú, ¿cuánto debes?»

    Él contestó: «Cien fanegas de trigo.»

    Le dijo: «Aquí está tu recibo, escribe ochenta.»

    Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

    Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

    El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado.

    Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?

    Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»


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Lecturas de la misa – Domingo 12 de Septiembre 2010

Domingo 24º T.O.

  • Primera Lectura: Exodo 32, 7-11. 13-14
    «El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado» 

    En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: «Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto.»»

    Y el Señor añadió a Moisés: «Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.»

    Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: «¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto con gran poder y mano robusta? Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: «Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre.»»

    Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

  • Salmo Responsorial: 50
    «Me pondré en camino adonde esta mi padre.» 

    Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa;

    lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

    Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R.

    Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R.

  • Segunda Lectura: I Timoteo 1, 12-17
    «Cristo vino para salvar a los pecadores» 

    Querido hermano:

    Doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me hizo capaz, se fió de mí y me confió este ministerio.

    Eso que yo antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente.

    Pero Dios tuvo compasión de mí, porque yo no era creyente y no sabía lo que hacía.

    El Señor derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor en Cristo Jesús.

    Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero.

    Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo Jesús toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que crearán en él y tendrán vida eterna.

    Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

  • Evangelio: Lucas 15, 1-32
    «Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta» 

    En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»

    Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.»

    Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

    Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles:

    ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido.»

    Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»

    También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: «Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.»

    El padre les repartió los bienes.

    No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

    Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.

    Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse

    el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.

    Recapacitando entonces, se dijo: «Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.»

    Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.

    Su hijo le dijo:

    «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.»

    Pero el padre dijo a sus criados: «Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.»

    Y empezaron el banquete.

    Su hijo mayor estaba en el campo.

    Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.

    Éste le contestó: «Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.»

    Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.

    Y él replicó a su padre: «Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.»

    El padre le dijo: «Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.»»


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Lecturas de la misa – Domingo 5 de Septiembre 2010

Domingo 23º tiempo ordinario

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Sabiduría 9, 13-18
    «¿Quién comprende lo que Dios quiere?»¿Qué hombre conoce el designio de Dios?¿Quién comprende lo que Dios quiere?Los pensamientos de los mortales son mezquinos,y nuestros razonamientos son falibles;porque el cuerpo mortal es lastre del alma,y la tienda terrestre abruma la mente que medita.Apenas conocemos las cosas terrenasy con trabajo encontramos lo que está a mano:pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo?¿Quién conocerá tu designio,si tú no le das sabiduría,enviando tu santo espíritu desde el cielo?Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres,los hombres aprendieron lo que te agrada,y la sabiduría los salvó. 
  • Salmo Responsorial: 89
    «Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.»Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R.Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R.Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R. 
  • Segunda Lectura: Filemón 9b-10. 12-17
    «Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido»Querido hermano:Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envío como algo de mis entrañas.Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad.Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido.Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano.Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. 
  • Evangelio: Lucas 14, 25-33
    «El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío»En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.»¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» 


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Lecturas de la misa – Domingo 29 de Agosto 2010

Lecturas de la liturgia – domingo 22º del t.o.

  • Primera Lectura: Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29
    «Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios»Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso.

    Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios;

    porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes.

    No corras a curar la herida del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta.

    El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará.

  • Salmo Responsorial: 67
    «Preparaste, oh Dios, casa para los pobres.»Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor; su nombre es el Señor. R.

    Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece. R.

    Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres. R.

  • Segunda Lectura: Hebreos 12, 18-19. 22-24a
    «Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo»Hermanos: Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando.

    Vosotros os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo,

    Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los

    primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de

    los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.

  • Evangelio: Lucas 14, 1. 7-14
    «El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido»El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 1. 7-14

    Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

    Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: «Cédele el puesto a éste.»

    Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

    Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.»

    Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.

    Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

    Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.

    Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

 


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Lecturas de la misa – Domingo 22 de Agosto 2010

Lecturas de la liturgia – Domingo 21º del t.o.

  • Primera Lectura: Isaías 66, 18-21
    «De todos los países traerán a todos vuestros hermanos» 

    Así dice el Señor: «Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria, les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria; y anunciarán mi gloria a las naciones. Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi monte santo de Jerusalén -dice el Señor-, como los israelitas, en vasijas puras, traen ofrendas al templo del Señor. De entre ellos escogeré sacerdotes, y levitas» -dice el Señor-.

  • Salmo Responsorial: 116
    «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio» 

    Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R.

    Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.

  • Segunda Lectura: Hebreos 12, 5-7 11-13
    «El Señor reprende a los que ama» 

    Hermanos: Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.»

    Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos?

    Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz.

    Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.

  • Evangelio: Lucas 13, 22-30
    «Vendrán de oriente y occidente y se sentarán a la mesa en el reino de Dios» 

    En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.

    Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»

    Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos»;

    y él os replicará: «No sé quiénes sois.»

    Entonces comenzaréis a decir.

    «Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.»

    Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.»

    Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

    Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»  


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Lecturas de la misa – Domingo 15 de Agosto 2010

Lecturas de la liturgia – Domingo 20º del t.o.

  • Primera Lectura: Apocalípsis 11,19a;12,1.3-6a.10ab
    «Una mujer vestida del sol, la luna por pedestal» 

    Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de la alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios. Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

  • Salmo Responsorial: 44
    «De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.» 

    Hijas de reyes salen a tu encuentro, / de pie a tu derecha está la reina, / enjoyada con oro de Ofir. R.

    Escucha, hija, mira: inclina el oído, / olvida tu pueblo y la casa paterna; / prendado está el rey de tu belleza: / póstrate ante él, que él es tu Señor. R.

    Las traen entre alegría y algazara, / van entrando en el palacio real. R.

  • Segunda Lectura: I Crónicas 15,20-27a
    «Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo» 

    Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

    Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

  • Evangelio: Lucas 1,39-56
    «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; enaltece a los humildes» 

    En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

    María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.  


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Lecturas de la misa – Domingo 8 de Agosto 2010

Lecturas de la liturgia

  • Primera Lectura: Sabiduría 18, 6-9
    «Con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti» 

    La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres,

    para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.

    Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables,

    pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti.

    Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada:

    que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.

  • Salmo Responsorial: 32
    «Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.» 

    Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. R.

    Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia,

    para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

    Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.

  • Segunda Lectura: Hebreos 11, 1-2. 8-19
    «Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios» 

    Hermanos: La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.

    Por su fe, son recordados los antiguos.

    Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.

    Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas -y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa-, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.

    Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.

    Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos- como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.

    Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.

    Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.

    Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.

    Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad.

    Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia.»

    Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos.

    Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.

  • Evangelio: Lucas 12, 32-48
    «Estad preparados» 

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.

    Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.

    Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

    Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.

    Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

    Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.

    Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

    Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»

    El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?

    Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

    Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

    El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

    Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»