Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía domingo 17 Enero 2010

Homilía Segundo domingo del tiempo ordinario. Ciclo C. 17-1-10

Hoy voy a centrarme en la segunda lectura, en la Carta a los Corintios.

Tal vez hayáis oído hablar de una división que se hace de la Iglesia entre la llamada “iglesia jerárquica” e “iglesia carismática”. La primera “la jerárquica” es más conocida por se más visible: el papa, los obispos, los sacerdotes. De la segunda “la carismática” se suele hablar poco, y es tan importante como la anterior. La una sin la otra dejarían a la iglesia coja. Las dos son necesarias.

 ¿En qué consiste la iglesia carismática?  No penséis que una iglesia distinta, no…es la misma iglesia de la que todos formamos parte, pero que cumple una misión importante para predicar y vivir el Evangelio de Jesús.

Características de esta iglesia las tenemos en la 2ª lectura de hoy  ¿Qué nos dice?

  1. Hay un solo Señor, Jesús, un solo Dios, Padre y un solo Espíritu que actúa para el bien común.
  2. El Espíritu Santo se manifiesta en cada uno de nosotros de diferentes maneras.
  3. En la iglesia que todos formamos hay dones, ministerios, funciones…todo esto son dones de Dios a cada uno de nosotros. A algunos los llamamos carismas.
  4. ¿Cuáles son algunos de ellos, según la primitiva iglesia?: hablar con sabiduría, hablar con inteligencia, el don de la fe, el don de curar, hacer milagros, profetizar…

Estos y otros dones, ministerios, funciones existen hoy en la iglesia. Hay todavía personas que piensan que solo los curas pueden hacer todo en la iglesia y que los seglares les toca solo callar y obedecer. No es así. Todos los bautizados formamos el Pueblo de Dios y cada bautizado tiene algo que hacer en la iglesia. No podemos decir: “yo no tengo nada que hacer…o…yo no sé qué tengo que hacer o qué puedo hacer”.

Hoy más que nunca podemos y tenemos algo que hacer en la iglesia para el bien común, para el bien de los demás, incluso hacer el bien “fuera de la iglesia”. Es fundamental el testimonio como cristianos.

 Algunos de estos dones, ministerios, funciones son más conocidos o más relevantes. Otros, la mayoría, se ejercen de manera más sencilla, más callada.

¿Qué podemos o tenemos que hacer?: lo primero sabernos hijos del mismo Padre, salvados por Jesús y animados por el mismo Espíritu, y desde ahí seguro que nos daremos cuenta que algo podemos hacer: algunos más conocidos:  catequistas, visitar a enfermos, ministros de la comunión, presidir un rato de oración o una celebración … menos conocidos y menos vistos: ayudar a personas concretas de nuestro entorno, cuidar de familiares ancianos y/o enfermos, decir una palabra de ánimo, de esperanza, una sonrisa ante momentos difíciles, un corazón abierto a los más cercanos…Esto y más cosas que podemos decir son tonterías, dirá alguno…pero sucede que son dones, ministerios, funciones que Dios nos regala para hacer el bien. Preguntémonos ¿Qué he recibido yo de Dios para ponerlo al servicio de los demás?

Hoy en la Iglesia necesitamos que todos pongamos al servicio de los demás lo que hemos recibido de Dios: un don, un ministerio, una función. No digamos :  yo no tengo nada que hacer, nada que dar, nada que ofrecer, porque ahí está la mayor pobreza, en sentirnos inútiles de manera tonta. Todos y cada uno somos útiles a los demás.

Lo que Dios nos ha dado, lo que hemos recibido de Dios,…pongámoslo al servicio de los demás. 


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Homilía Domingo 10 de Enero de 2010 – Bautismo del Señor

HOMILIA “BAUTISMO DEL SEÑOR”

Jesús “pasó haciendo el bien, curando a los oprimidos…porque Dios estaba con él” nos dice Pedro en los Hechos de los apóstoles. Es la mejor definición, a nivel humano, que se nos da de Jesús. Esta definición es fruto del conocimiento que Pedro tuvo de Jesús, después de pasar con él varios (tres) años.
Para Jesús pasar haciendo el bien y curar es fruto de su bautismo, es fruto de ser ungido por el Espíritu, es fruto de ser el Hijo amado, el predilecto del Padre.

Bautismo del Señor 

Este es mi Hijo amado, el Predilecto

Pasar haciendo el bien y curar…es lo que nos cuentan los evangelistas que hizo Jesús a lo largo de su vida pública. Y ante esta opción de Jesús, fruto de su bautismo, los evangelistas nos muestran dos actitudes:
1. la actitud de la gente sencilla que escucha y sigue a Jesús
2. la actitud de la clase dirigente religiosa que recela de Jesús y de su compromiso, porque pone en evidencia su manera de actuar opuesta a los deseos de Dios.

En definitiva, pasar haciendo el bien y curar, es lo que llevó a Jesús a la muerte. “la muerte de Jesús fue consecuencia de su vida” (Religión 2º de BUP). Esto mismo lo podemos decir de personas que por vivir su fe y compromiso bautismal…sufren la indiferencia de los demás, sufren ser ridiculizados…incluso llegan a sufrir la muerte.

¿Cómo se nos dice que es pasar haciendo el bien y curar? Lo vemos en la primera lectura del profeta Isaías: “traer el derecho…no gritar…no quebrar la caña cascada, no apagar el pábilo vacilante…promover el derecho…”

Jesús lleva a la vida estas acciones: echa en cara a los sumos sacerdotes y fariseos que no practican el derecho…es decir la ley de Dios. Hacen que la ley sea un yugo para los demás pero no para ellos…Jesús curaba todos… perdonaba…TODO ello lo llevaba a cabo por estar ungido por el Espíritu, por sentirse y ser el Hijo amado del Padre.

¿Qué significa para nosotros estar bautizados?
Deberíamos tomarnos más en serio eso de “pasar por la vida haciendo en bien y curar”. Es lo mismo que decir tomarnos más en serio nuestro bautismo. Es lo mismo que seguir a Jesús en la vida diaria.
A veces hay personas que se preguntan ¿qué más puedo hacer yo? El razonamiento debería ser: estoy bautizado, ¿me lo creo? ¿soy consciente de ello? Y después, si me quiero tomar en serio mi bautismo, VIVIRLO. ¿Cómo? Cada cual tendrá que saber cómo vivir su bautismo en la vida normal. Es lo mismo que decir: cada cual tendrá que practicar el derecho a su nivel, no quebrar la caña cascada ni apagar el pábilo vacilante a su nivel…preguntémonos cuál y cómo es nuestra actitud ante los demás, ¿de ayuda? ¿de pasar por encima de ellos? ¿de tener siempre la razón, gritando? ¿de no dar otra oportunidad?…
Para nosotros al igual que para Jesús nuestro compromiso bautismal debería ser “pasar haciendo el bien y curar…” porque creo que hay muchas personas que están esperando esto de nosotros…que les digamos una palabra de ánimo…que les escuchemos,…que les ayudemos, aunque a veces eso nos cueste o sintamos que los demás no lo comprenden. Quien realmente lo VE y lo SIENTE son Dios Padre y la persona que ayudamos.


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Homilía de los Reyes Magos – 6 de Enero 2010

HOMILIA REYES MAGOS

Desde el evangelio de hoy os propongo cuatro pasos que nos pueden ayudar en la vida diaria. Son pasos que dieron los mismos Reyes Magos y que ellos nos proponen.

1º. Búsqueda: Los RRMM inician una búsqueda ante la aparición de una nueva estrella que para ellos resulta ser distinta y significativa. Una búsqueda que les hace salir de sí mismos, de su rutina y les lleva a viajar a lo desconocido.

     En nuestro caso esa búsqueda es la vida de fe. La fe es como la estrella que nosotros descubrimos y que nos guía. La fe debe ser algo significativo en nuestra vida, nos debe hacer salir de nosotros mismos, de nuestras rutinas, no debe llevar a lo desconocido, que para nosotros es sobre todo la confianza en Dios. La fe –estrella-  nos debe llevar a buscar siempre al Dios y Padre de Jesús, al Dios encarnado, y también a buscar al hombre por el que Dios se ha hecho hombre.

2º- Alegría: Cuando la estrella se posa allí donde estaba el Niño, los RRMM se llenan de inmensa alegría. Estos magos han logrado su objetivo: llegar hasta donde les guió la estrella. Y ese objetivo cumplido les llena de alegría. Ya no tienen que seguir buscando, ya no tienen que seguir preguntando…porque han encontrado no la estrella sino al que señalaba la estrella.

    A menudo oímos a personas decir que las Navidades no les gustan por motivos varios. Al menos habría que animarles a pensar en los RRMM y en su alegría por encontrar al Niño Dios. No tiene por qué ser una alegría bulliciosa, sino más bien una alegría de corazón. La alegría a la que nos invitan los RRMM es que nuestra búsqueda se ha acabado porque hemos encontrado a Dios. ¿Ha sido así estas Navidades?

3ª. Novedad: De entre los regalos que ofrecen los RRMM, están regalos meramente humanos…de los que se intercambiaban los reyes, el oro. Pero hay algo nuevo en sus regalos: el incienso y la mirra.  El Niño al que adoran no es un niño cualquiera, ni siquiera un rey cualquiera…ellos ven en ese Niño a alguien distinto, a alguien que ellos no pueden explicar, pero al que ven como algo nuevo en sus vidas, algo que les ha movido y les ha hecho salir del lugar donde estaban, de la comodidad de su vida.

    La fiesta y la figura de los RRMM nos invita a nosotros a vivir la novedad de la fe, del encuentro con Dios, del encuentro con las personas. Nuestros regalos además de lo material que podamos ofrecer, debe ser sobre todo: ORO: señal de lo que cada uno vale ante Dios y ante los demás.  INCIENSO:  estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y MIRRA:  nadie es más que nadie y todos merecemos respeto y dignidad.

 4ª. Los RRMM vuelven a su tierra por otro camino.   

     Nosotros después de cada Navidad, y cada día debería ser una nueva Navidad, tendríamos que volver por otro camino, es decir, tendríamos que romper con lo viejo que haya en nosotros y construir siempre algo nuevo. Volver por otro camino es en definitiva el compromiso de vivir la fe día a día.

 Que los RRMM nos muestren siempre un camino para llegar a Dios y al hombre y que sea siempre un camino nuevo marcado por el Niño que nos ha nacido.


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Homilía 2º Domingo Navidad – Ciclo C (3 de Enero 2010)

Homilia 2º domingo de Navidad, ciclo C

 Ideas:

 1.Dios tiene-pronuncia una PALABRA

           Esa palabra es  1. Creadora …”y vio Dios que era bueno”.

                                    2. portadora de Vida… Dios llena el mundo creado de VIDA

                                    3. LUZ…porque en Dios no hay tinieblas…

 2.Jesús es la PALABRA de Dios…la manera definitiva como Dios nos ha hablado

       Jesús también 1. CREA…sana, restaura dignidad de personas,

                                   2. da VIDA:  perdona, alimenta,

                                   3. es LUZ…”el que me sigue no camina en tinieblas…”

                                                       Jesús es la luz que ilumina la vida que Dios crea

 3.Nosotros también podemos tener-ser palabra (para los demás)

             1. que sea capaz de CREAR: diálogo, paz, convivencia, justicia…

             2. que sea capaz de dar y ser VIDA: para dar vida, tenemos nosotros primero

                           ser vida, que amar la vida, que cuidar la vida, que respetar la vida

             3. que sea capaz de ser LUZ: viviendo el Evangelio, siguiendo a Jesús

                           podremos ayudar…

 Con estas tres acciones Dios BENDICE/ nos bendice en su Hijo Jesús.

             Con estas tres acciones Jesús “pasó haciendo el bien y curando de toda

                                                              enfermedad”

             Con estas tres acciones SEGURO que podemos también nosotros BENDECIR

Que seamos personas de “BUENA PALABRA” creadora de vida y portadora de luz.


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Homilía de la Sagrada Familia

Homilía Sagrada Familia:

Más que hablar de la familia… Me fijo en la segunda lectura: 1ª carta de san Juan.

1. “El mundo no nos conoce porque no le conoció a El”.

No conocemos a Dios…decimos muchas cosas de El…y san Juan nos ha dado la mejor definición de Dios: Dios es amor.

El mundo no conoce a Dios…al menos al Dios que es amor…”El pecado ha oscurecido la imagen de Dios en el mundo” (lo abrazó y lo besó. Marko I.Rupnik) Pues este Dios que es amor…es también “familia”.

Familia con el Hijo y el Espíritu. Este Dios escogió la mejor manera de hacerse presente en el mundo: en una familia formada por José, María y su hijo Jesús.

Si el mundo no conoce a Dios…le costará conocer la manera como se ha presentado entre nosotros…por medio de la familia.

2. “no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando El se manifieste seremos semejantes a El, porque lo veremos tal cual es”. Dios se empeña en crear, en construir, en dar vida…

Cuando nosotros sigamos el ejemplo de Dios de crear, construir, dar vida, entonces nos daremos cuenta que somos semejantes a El.

Dios nos creó a su imagen y semejanza…Nosotros tenemos que colaborar a seguir creando al hombre, al niño, a la familia a imagen y semejanza de Dios. Así seremos definitivamente semejantes a El.

Y cuando seamos definitivamente semejantes a El, entonces…y solo entonces “lo veremos tal cual es.”

3. El camino para llegar a ser semejantes a El, para verlo tal cual es se nos muestra con las dos actitudes fundamentales que nos pide: la fe y el amor.

Fe y amor en el Hijo de Dios Fe y amor en nosotros mismos.

Fe y amor en la familia, a ejemplo de José, María y Jesús.

Por eso más que hablar de la familia, hablemos hoy día de estas dos actitudes que favorecen la vida persona, familiar y social: creer los unos en los otros y amarnos los unos a los otros. Será la manera como construyamos la familia, como favorezcamos la vida familiar.


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Homilía de Navidad

Vivimos en un mundo donde la violencia de todo tipo está a la orden del día. Parece que nos hemos acostumbrado a ello y que tan solo de tarde en tarde echamos de menos la paz, o que se nos hable de la paz, o que veamos imágenes de paz. Es más cuando alguien nos habla de paz , yo creo que nos mostramos indiferentes…como que no acabamos de creer los que nos está diciendo. Se da incluso un contraste curioso y es que se da el premio de la paz a quien mantiene la guerra.

En la primera lectura de hoy hemos escuchado: “Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz”. La paz hay que anunciarla caminando. Es una forma de decirnos que la paz no es algo estático sino que hay que construirla cada día y en cada momento de la vida. A quien es capaz de anunciar y construir la paz hay que elogiarlo.

La paz es fruto de la justicia, es fruto del respeto a la persona y a su dignidad, la paz es fruto de una vida íntegra, “sobria, honrada y religiosa”, como leíamos anoche. La paz es fruto del diálogo sincero y sin doblez. La paz no esconde armas…la paz es lo más alejado de ese dicho latino “si vis pacem parare bellum”. La paz en definitiva es el mismo hombre viviendo en plenitud la vida que Dios nos ha dado.

Para nosotros quien personifica la paz es Jesús, el Hijo de Dios. Y la paz que es Jesús, tiene dos vertientes: palabra y luz.

Jesús con su palabra anunciaba a los que le escuchaban con corazón abierto y sincero tiempos de paz. Con su palabra denunciaba a los que se aprovechaban de los demás, a los que mantenían una paz basada en el temor, basada en la opresión, en la guerra más o menos encubierta. Quienes escuchaban sus palabras con corazón abierto y sincero pusieron su esperanza en El y en su mensaje. Y esto ha sido así hasta el día de hoy, hasta nosotros. Muchas buenas personas tienen depositada hoy su esperanza en Jesús: aquellas de una manera u otra ponen su vida al servicio de los demás.

Quienes se sentían denunciados fueron los que maquinaron su muerte, pensando que así callarían su palabra de esperanza. Hoy también hay gente que quiere callar la palabra de Jesús y quiere callarle a él.

Jesús es la luz que ilumina toda acción que vaya encaminada a poner paz y a trabajar por la paz. Es la luz que alumbra sin condiciones, que alumbra en toda tiniebla personal y social para poder ver y vivir la paz. Es la que luz que es vida y que da calor a la vida. Quien se acerca a Jesús se sabe alumbrado por una luz que no se apaga y que no deslumbra, sino todo lo contrario, es una luz viva que da paz y orienta.

“Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron”. La luz que es Jesús no es recibida por muchos que le conocen y han oído hablar de él. No quieren tenerle como referencia porque la vida y el mensaje de Jesús ponen en evidencia el actuar de estar personas que proponiéndose como artífices de paz…siembran todo lo contrario.

Erradiquemos toda violencia de nuestra vida personal y social y trabajemos por la paz que nos ha traído Jesús con su palabra y su luz.


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Homilía de Nochebuena

Homilía Nochebuena

El tema de esta noche sería: LUZ que alumbra en las tinieblas. En la primera lectura hemos escuchado: “el pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande, habitaban en tierra de sombras y una luz les brilló”.

Creo que en el mundo actual y en la situación social que estamos viviendo, viene bien buscar una luz, desear encontrar una luz, o, si la hemos encontrado vivir bajo su guía y no apagarla. Hace unos años algún medio de comunicación decía que en el mundo no existían verdaderos líderes, que los líderes que había eran de segunda fila. Hace unos días hemos visto cómo en Copenhague los llamados líderes mundiales no se ponían de acuerdo para trabajar seriamente a favor del cambio climático. Podemos decir que no han encontrado una luz verdadera que mueva al mundo a favorecer la creación…o podemos decir que tanto esos líderes como el resto de nosotros andamos en tinieblas porque no somos capaces de trabajar por el bien de todos. Esos líderes no aportan una luz clara, nítida y que convenza, por estar mediatizados por las multinacionales, no se ponen de acuerda para encontrar una luz que favorezca a todos.

Aunque penséis que es un poco ingenuo, HOY para muchas personas esas tinieblas en las que a veces caminamos se ven ILUMINADAS por una LUZ que no es nueva, pero que se renueva cada Nochebuena, cada día, que alumbra nuestro camino, nuestra vida y que es Jesús el Hijo de Dios.

Si este Niño, cuyo nacimiento celebramos hoy y que acogemos una vez más, es LUZ para nosotros, hará que nuestras vidas cambien, hará que no caminemos en tinieblas, hará que nuestro corazón sea un corazón entregado al bien de las personas, al bien común, incluso al bien de la naturaleza. Si hay algo que nos enseñó, fue el respeto.

Este Niño ilumina nuestra manera de vivir la justicia y el derecho

ilumina nuestra manera de concebir la vida como regalo de Dios

nos ilumina para mejorar nuestras relaciones sociales, buscando el bien común

ilumina nuestra manera de amar, de perdonar, de ayudarnos unos a otros, de trabajar por la paz,

ilumina nuestra vida para que sea “sobria” es decir que en nosotros no haya nada superfluo, una vida honrada, es decir que no haya doblez y una vida religiosa, es decir una vida ligada a Dios que nos anime a trabajar por el hombre.

A este Niño le oiremos después definirse como “Yo soy la luz del mundo…el que me sigue no camina en tinieblas”. Quien sigue Jesús puede estar seguro de caminar bajo la LUZ verdadera.

Tenemos pues en este Niño un mensaje de alegría, un mensaje que transmitir a los demás. El es para nosotros LUZ que nos ilumina. Hagamos que este Niño que es LUZ ponga fin a las tinieblas en las que vivimos y sea, a la luz, luz que alumbra a todo hombre de buena voluntad. FELIZ NAVIDAD


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Homilía Cuarto domingo de Adviento ciclo C

“Dichosa tú, que has creído”. El anuncio a la virgen María de que iba a ser madre la cogió por sorpresa. ¿Cómo será eso pues no conozco a varón? Pero más sorpresa supuso para ella tres cosas:       

     1.todo lo que se le dice de su hijo Jesús

     2.la noticia acerca de su prima Isabel, y

      3.que para Dios nada hay imposible.

María es llamada dichosa, feliz, por creer. Y oye estas palabras de una mujer, su prima, que va a ser madre, una mujer que era estéril y de edad avanzada.

María vivió la fe-confianza en Dios toda su vida. No pensemos que para María fue fácil creer. Ella, como muchos otros en el A.T., confió en Dios, tuvo fe en el Dios que cumple sus promesas. Y pensemos que las promesas de Dios suelen llevar ese poco o mucho de sorpresa.

A nosotros se nos invita a creer. La fe en Dios no es obligatoria. La fe en Dios es un regalo que podemos o no aceptar. Y hay gente que no acepta la fe por las sorpresas que conlleva.

A nosotros nos gustan más las seguridades. Buscamos un Dios seguro, un Dios que nos dé recetas ciertas, que no nos haga dudar, que no nos invite a pensar. Queremos seguridades. Esto lo podemos trasladar a la iglesia y a un nivel meramente humano: hay personas que les cuesta aceptar que tenemos una conciencia y que esa conciencia nos lleva a tomar decisiones personales que pueden ser arriesgadas.  Todo lo contrario de una frase que leía hace tiempo: “en todo caso siempre es mejor una duda honesta que una certeza (seguridad) forzada”. (Las tentaciones de Job)  

En María se da una duda honesta: “no conozco a varón”…pero a la vez, deposita su fe-confianza en Dios.

En nosotros, qué prevalece, ¿dudas honestas o certezas forzadas?

    1.  ¿Se nos puede aplicar: ¿“dichoso tú que has creído? ¿dichoso tú que te has lanzado a vivir, aunque haya puntos que no estén claros…?

    2. ¿ O más bien no forzamos certezas (seguridades) porque nos da temor-miedo hacernos preguntas que no sabremos si tendrán respuesta?

    3.  ¿O más bien pasamos de todo y nos dejamos llevar por lo que sea?

Y que quede claro que esto nos pasa en la vida diaria, no solo en la vida de fe.

 Para María la fe fue compromiso: visitar a su prima…dar a luz a Jesús…vivir con El y sufrir con El… todo esto lo hizo con fe en el Dios que salva, aun sabiendo que esa fe puede dar sorpresas.

Para nosotros la fe tiene que ser también compromiso. Vivir la fe supone el riesgo de fiarse de Dios, supone el riesgo de tener dudas honestas buscando respuestas en Dios, en mí mismo, en la vida.

Viviendo la fe como confianza, como compromiso, como riesgo, como duda

    1. no nos dejaremos llevar por cualquier viento que sople, por seguro que lo creamos y que no nos conducirá más que a más inseguridades.

2.sino más bien nos ayudará a vivir y a madurar como personas libres, a ejemplo de Jesús

     3. entonces, también se nos podrá decir. “dichoso tú que has creído”


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Homilía tercer domingo adviento. Ciclo C

El evangelio de estos tres domingos de adviento es rico para comentar y reflexionar.

El de hoy nos invita a pensar en nuestro bautismo. El Evangelio nos cuenta  que la gente se acercaba a Juan Bautista para bautizarse y  le preguntaban: ¿qué tenemos que hacer?

Nosotros somos/estamos bautizados,

1º. Tenemos que darnos cuenta de ello. Ser/estar bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es algo, o debería ser algo importante en nuestras vidas. Nos debería llevar al compromiso de vivir el evangelio. Y vivir el evangelio no es algo añadido a nuestra vida, sino que evangelio y vida deberían ir unidos. Ser/estar bautizado es una responsabilidad que tiene que llegar a ser personal. Nuestros padres pidieron el  bautismo para nosotros. Nosotros al crecer lo aceptamos o lo dejamos estar. Mucha gente bautizada vive como si no lo estuviera…y ese vivir como si no lo estuviera significa vivir al margen de Dios, y tal como va la vida hoy día, vivir también al margen del hombre.  

2º. Ser/estar bautizados implica una serie de actitudes: Tomadas de las lecturas de hoy:

     ALEGRIA…JUSTICIA…PERDON…CONFIANZA…AMOR…LIBERTAD…

     Preguntémonos si vivimos con estas actitudes. Preguntémonos si desde nuestra conciencia de ser/estar bautizados vivimos estos regalos de Dios, o si por el contrario ser/estar bautizados es “algo” que no cuenta mucho en nuestra vida.

 Hay personas que han convertido su condición de bautizados en una carga porque hay que cumplir muchas normas y si uno se sale de ellas…viene el castigo, viene el pecado.

Hay personas que han convertido su condición de bautizados en un regalo de Dios, en un don de Dios, en una gracia de Dios y como tal la viven con alegría, gozo, perdón, confianza, amor y libertad. Así lo vivió Jesús: confianza plena en el Padre, portador del perdón de Dios, aunque los fariseos se escandalizaban. Se alegraba porque el Padre revela “las cosas” a los sencillos y humildes. Nos dijo que por “puro amor” El fue enviado a este mundo para revelarnos el amor del Padre hacia nosotros. Y vivió con plena libertad: las normas están para el hombre y no el revés: curaba en sábado, dio su vida por nosotros, nadie se la quitó…Hoy también hay gente que se escandaliza de Jesús, su mensaje y su comportamiento “HUMANO” para con los “pecadores”.

3º. Cuando comprendamos esto anterior, podremos preguntarnos ¿qué tengo que hacer? Se dice que “el hacer es fruto del ser”. No empecemos por hacer cosas si no somos conscientes de que somos/estamos bautizados. Si tenemos conciencia de bautizados haremos de nuestra vida un compromiso para hacer el bien, para ayudar, para trabajar por un mundo mejor.   Y entonces será cuando cada uno desde lo que es: padre/madre/hijo…casado/célibe…realice el trabajo que haga…podrá preguntarse y responder a esta pregunta: ¿qué tengo que hacer desde mi ser/estar bautizado?

     Primero VIVIR…porque si no tenemos vida en nosotros difícilmente se la podremos dar a los demás y

     Segundo desde la VIDA…dar VIDA a otros. Y dar VIDA es alegría, justicia, perdón, confianza, amor, libertad…

 Pues os invito a que desde nuestro ser/estar bautizados…vivamos como tales y actuemos ante los demás así.


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Homilía 2º domingo de adviento

La frase que puede resumir la palabra de Dios de hoy sería: “preparad el camino del Señor”.

Para preparar el camino del Señor…¿qué nos dice el texto?

   “allanad sus senderos…elévense los valles…desciendan los montes…que lo torcido se enderece”…

¿Cómo podemos hoy a la luz de estas imágenes “preparar el camino del Señor”?

1.respetando la vida tal cual. No justificar esa falta de respeto acudiendo a frases enrevesadas o justificaciones de partido que disimulan esa falta de respeto a la vida. Y respeto desde la fecundación hasta la muerte.

2.respetando a la persona y su dignidad. Tal vez hoy más que nunca vemos como no se respeta la dignidad de las personas. Los derechos al trabajo, a la vivienda digna, a la alimentación, a la justicia…¿Dónde están? Y queda claro que luego HOY justificamos todo en nombre de la personas…pero ¿de qué persona?

Respetar también la familia y sus valores.

3.respetando la libertad religiosa. Desde hace años se quiere reducir la religión al ámbito de lo privado en nombre de la laicidad. Se quiere hacer callar la voz de la iglesia, aunque a veces la iglesia tendría ser, como madre y maestra que es, más prudente. La religión bien vivida es fuente de paz, de justicia, y de libertad.

4. respetando la creación. Cuando Dios crea el mundo nos dice el Génesis: “y vio Dios que era bueno”. Dios crea…, el hombre destruye. Pensemos que cada uno de nosotros contribuimos a esa destrucción…¿Cómo? Pensad en la sociedad de consumo y lo que conlleva de negativo.

Pues respetando estas realidades y otras más…oiríamos la voz que clama en el desierto de cada uno de nosotros, de la vida en general, de nuestro compromiso por vivir la fe…y prepararíamos el camino del Señor que llega día a día a nuestro mundo.

Pondríamos en práctica la convicción de san Pablo en la segunda lectura: “que el que ha inaugurado en vosotros una empresa buena la llevará adelante”.  

Y terminaríamos como termina el Evangelio: viendo la salvación de Dios.

La salvación no solo la opera Dios, sino que pide nuestra colaboración. Dios nos ha capacitado, no ha dado la posibilidad de ayudar a operar nuestra salvación y la del mundo…preparando un camino que mire al bien del hombre.

Que esa voz que grita en el desierto no caiga en terreno árido, indiferente sino en un terreno dispuesto a preparar, a trabajar, porque ese camino sea bueno y digno para todos.