Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


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Homilía domingo 30 Mayo – Santísima Trinidad

A nosotros, normalmente, nos gusta hacer planes. Planes que afectan a nuestra vida, familia, futuro, estudios, trabajo… y suelen ser a corto, medio o largo plazo. Nos sentimos a gusto cuando vemos que se realizan, nos sentimos un tanto frustrados cuando no nos salen como pensábamos. Cuando las cosas no nos salen “bien”, solemos animarnos unos a otros a seguir adelante, o a rectificar. Recordemos ese refrán: “rectificar es de sabios”. A veces hay que afrontar la vida y sus reveses con dignidad, con confianza, con fe, con ayuda.

Dios también tiene sus planes sobre el mundo y el hombre. Ya desde el libro del Génesis se nos dice que Dios tiene un plan  de salvación para nosotros. Este plan de salvación lo llevan a cabo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es decir la Trinidad.

Por recordaros algo que aprendimos de pequeños: el Padre nos creó, el Hijo nos salvó y el Espíritu Santo nos sigue santificando.

 El plan de salvación es sobre todo la vida. Dios nos da la vida, quiere que la vivamos, que la cuidemos, que la demos a los demás y que seamos creadores de vida con El.

A veces frustramos ese plan de salvación que es la vida nuestra y la de los demás. Para recordarnos el regalo de la vida, Dios envió a su Hijo. La misión de Jesús fue hacernos ver que la vida de toda persona, sobre todo la de aquellos a quienes toda sociedad desprecia o margina, es una vida importante para Dios. Por eso su mensaje es un mensaje de vida, de esperanza en la vida, de vida entregada a los demás. Y por esa vida que El predicó, Jesús entregó su propia vida. No tenía otra cosa, ni bienes, ni familia, tan solo tenía la vida recibida del Padre que dio por nosotros.

Pero seguimos cargándonos el plan de salvación, es decir la vida. Y el Padre y el Hijo nos envían al Espíritu, nos envían la fuerza, la misma energía de Dios para “guiarnos hasta la verdad plena”. Jesús no dijo todo porque no podíamos cargar con ello, por eso la acción del Espíritu derramado en nuestros corazones es revelarnos lo que está por venir. Y lo que está siempre por venir no son doctrinas, ni documentos, ni normas, no, lo que está siempre por venir es la vida, es la dignidad de la vida, el respeto a la vida, a toda vida y a toda la vida.

Todo esto sigue siendo un misterio para nosotros, porque no llegamos a captar la riqueza del Dios de la vida, del Dios que da la vida, del Dios que por amor se hizo hombre y por amor nos está constantemente enviando su Espíritu para revelarse El mismo cómo es, es decir, como AMOR y para revelarnos que ese amor es lo que quiere para todos nosotros.

Para llegar a comprender esto es necesario saber cómo es nuestra relación con Dios, ya sea el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo. Una relación cercana, sencilla y abierta a cualquiera de ellos,  nos ayudará a conocer su plan de salvación sobre cada uno de nosotros. Abramos nuestro corazón, seguro que nos guiarán  hasta la verdad plena que es Dios mismo.


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Homilía Domingo 16 de Mayo 2010 – La Ascensión

En la vida normal, desde que nacemos hasta que morimos, pasamos por diversas etapas. A la etapa a la que todos queremos llegar, porque es la que da peso a la vida, es a la etapa de la madurez. Para llegar a ella otras personas nos han ayudado, nos han orientado, y también nosotros mismos hemos puesto nuestro granito de arena, porque es nuestra vida y queremos forjarla a nuestro modo y manera.

En su relación con Jesús los apóstoles pasaron por dos etapas. Primero acompañando a Jesús viendo lo que hacía y oyendo sus palabras. Después sintiendo su presencia y recibiendo el Espíritu enviado desde el Padre para continuar predicando el mensaje de salvación de Jesús.

Al principio esta segunda etapa no fue nada fácil. Los apóstoles seguían pensado en ocupar los primeros puestos en el Reino de Jesús. Querían tener poder, influencia, querían mandar… a estos apóstoles les costaba creer y aceptar el Reino de Dios. No estaban maduros para comenzar la evangelización.

Jesús confía en ellos. Les dice que no se alejen de Jerusalén, que recibirán fuerza de lo alto, que esperen que se cumpla la promesa del Padre. Es una manera como Jesús les estaba diciendo que esperaba que madurasen para comprender lo que Jesús había predicado de palabra y de obra. Jesús se va, pero no deja solos a los discípulos. El Espíritu que les envía desde el Padre les ayudará a madurar, a creer, comprender y aceptar el mensaje de Jesús.

A nosotros como iglesia, hoy, también se nos llama a madurar. Más que decir que tenemos el Espíritu de Jesús, hay que decir que el Espíritu es el que nos tienes a nosotros, el que nos anima, nos da fuerza, nos da vida para continuar evangelizando.

Para llegar a la madurez hay que dejarse ayudar. Se pasa por momentos duros y difíciles, pero esos momentos ayudan a madurar, porque ponen a prueba vida, lo que queremos ser y lo que queremos dar. Es verdad que ahora como iglesia estamos pasando momentos duros…pero en la dificultad y con la dificultad es donde se nota la solidez, la madurez de las personas e instituciones. Hay que afrontar lo duro y difícil con humildad y realismo pero con confianza, con serenidad, tomando las decisiones necesarias para solucionar los problemas y sobre todo no dejar a las personas tiradas en la cuneta, sino ayudarlas a levantarse y a seguir adelante.

La Ascensión de Jesús es signo de que El confía en la madurez de los discípulos para seguir evangelizando. No nos deja solos,  nos envía su Espíritu. Que para llegar a esa madurez hay que pasar y aceptar momentos duros…lo sabemos, pero recibiendo la fuerza de lo alto, la promesa del Padre…eso y sobre todo eso, nos ayudará a madurar en nuestra vida y en nuestra fe para ser testigos de Jesús. Confiemos en El, en su Espíritu y en el Padre. Maduraremos personal y comunitariamente dejándonos ayudar y guiar por el Espíritu de Jesús.


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Homilía Sábado 15 de Mayo 2010 – San Isidro

Estamos celebrando a nuestro patrón San Isidro que dedicó su vida a la agricultura.

Podemos establecer un paralelismo entre la vida de fe, personal y comunitaria y la agricultura.

  •    igual que sembramos en el campo…Dios siembra la fe en nuestro corazón.   En los dos casos se siembra con esperanza de nueva vida, de fruto abundante
  •   Además de sembrar hay que cultivar…en el campo y en la fe y cultivar quiere decir, sobre todo:  cuidar
  •   el sembrador cuida…riega…quita malas hierbas…poda, protege…¿para qué? para que lo sembrado de buen fruto y abundante
  •  la fe necesita ser cuidada, regada, quitar malas hierbas, podarla,  protegerla, ¿para qué? para que la fe anime la vida, que es otra manera de decir que dé fruto.
  •   Todo esto se hace con esperanza… y con buena dosis de paciencia.
  •   El agricultor aguarda con esperanza y con paciencia el fruto de su trabajo.
  •   Nosotros también aguardamos con esperanza y paciencia que la fe “crezca” que la fe se haga vida…que la fe dé su fruto…
  •     Al igual que el labrador en un primer momento no ve cómo se transforma la semilla bajo tierra…nosotros tampoco somos conscientes de cómo nuestra fe va transformándose.

  •     Cuando se comienza a ver el fruto el labrador se alegra y pone más cuidado en ese fruto. También nosotros a medida que crecemos como personas podemos ir viendo cómo damos fruto.
  •      Y por último,  el labrador recoge el fruto en la recolección. Nosotros, a largo de la vida, también recogemos frutos… frutos de la fe que actúa a favor de los demás.
  •       Necesitamos la paciencia de la que nos habla Santiago en su carta. No conviene quemar etapas…no conviene desanimarse a la primera de cambio…lo que SI hay que hacer es comenzar  por lo sencillo para ir a lo grande…

La fe vivirla en el día a día y con gestos sencillos.

         Y la fe vivirla arraigados en Cristo que para nosotros es TODO: luz, agua, “fertilizante” cuidados…como el sarmiento vive arraigado en la vid

           Vivamos nosotros arraigados en Cristo

          Y cuidemos nuestra fe personal y comunitariamente.


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Homilía domingo 9 de Mayo 2010 – 6º dom pascua ciclo c

HOMILIA 6º domingo de pascua ciclo C.

De mis años en Andalucía recuerdo una palabra que bien puede reflejar situaciones que hoy vivimos. Esa palabra es “esnortao” (desnortado). Es decir que se ha perdido el norte o punto de referencia.  Esta situación o realidad la vemos a distintos niveles. Estamos “snortaos” en los niveles familiar, social, político, religioso…

Parece que hemos perdido el norte para poder vivir no solo en paz, sino sobre todo para construir un mundo mejor. Más que unir fuerzas nos dedicamos a restar, a dividir porque así en lugar de ganar todos, ganan solo unos pocos.

La palabra que pienso puede resumir las lecturas de hoy es: COMUNIÓN. Como sabéis esta palabra se compone de dos: COMUN y UNION. Se trata de buscar la unión en lo común para bien de todos. Se trata de trabajar y llegar a la UNIDAD. Unidad que no es uniformidad, ya que la unidad busca el bien y el beneficio, mientras que la uniformidad es sobre todo imposición, es ordeno y mando

En la primera lectura se quiere buscar un punto (un norte) que oriente a la primitiva iglesia ante un problema a solucionar. Por eso terminan diciendo: “El Espíritu Santo y nosotros…” Aquí quien orienta, quien señala el norte, es el Espíritu Santo, o el Espíritu de Jesús. Es el mismo Espíritu que Jesús entregó al Padre y a la iglesia, representada en María y el discípulo amado, en el evangelio de san Juan.

En el evangelio quien asimismo señala el norte es el Espíritu “que os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho”. Ese Espíritu nos lleva a guardar la palabra de Jesús, nos anima a amar a Dios y al prójimo, a trabajar por la paz que lleva a la unidad, a no ser cobardes a la hora de vivir la fe y de ser testigos de Jesús.

Como discípulos de Jesús, como cristianos, no tenemos que sentirnos “snortaos”. Tenemos quien nos oriente, quien nos marque el norte para vivir: el Espíritu de Jesús, que es Jesús mismo. Para vivir en comunión, para trabajar por la unidad hay que dejarse guiar por Jesús y por su Espíritu. También por el conocimiento y la razón humanos, pero sin que estos últimos sean meras imposiciones orientadas a la uniformidad , sino que sean sobre todo búsqueda de la VERDAD y del BIEN orientadas a la unidad, es decir a la COMUNION entre todos.


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Homilía domingo 25 Abril 2010 – 4º Domingo de Pascua. Ciclo C

HOMILIA 4º domingo de pascua

Hoy rezamos por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Los sacerdotes y religiosos están llamados a escuchar y a seguir a Jesús para el servicio a los demás. Que toda la crítica sobre el tema de pederastia no empañe el servicio que muchos sacerdotes y religiosos siguen prestando a la sociedad. Y también, me atrevo a decir, que si se nos pide perdonar a otras personas por otros motivos, ejerzamos también el perdón hacia ellos. La justicia hará lo que tenga que hacer, pero como cristianos se nos invita  a perdonar

A la hora de pensar en Jesús, en Jesucristo, seguramente le ponemos muchos nombres, nos acordamos de todo lo bueno que hizo, le confesamos como Salvador del mundo. Pero a la hora de pensar en nuestra relación con El, ¿cuál es nuestra actitud?

Hoy Jesús nos señala un camino. Puede haber varios, cada uno podemos recorrer el nuestro, pero hoy se nos señala uno y nos lo señala el mismo Jesús: el camino a recorrer tiene dos etapas:

1. ESCUCHAR la voz de Jesús. En la vida diaria oímos muchas voces que quieren llamar nuestra atención. En realidad escuchamos aquellas que nos interesan, las que más están de acuerdo con nuestra forma de ser, de pensar, de juzgar…Nos inclinamos por tales o cuales medios de comunicación según nuestras apetencias…

    Entre todas esas voces, ¿qué importancia damos a ESCUCHAR la voz de Jesús? La voz de Jesús no es solo su PALABRA, son también sus GESTOS hacia las personas. Y sus palabras y sus gestos van siempre dirigidos al bien de la persona. Y si hay crítica es para hacer pensar, para ayudar a cambiar de actitud, para amar y perdonar.

    Escuchar tiene también la connotación de obedecer. Si queremos ser discípulos de Jesús, él nos invita a escucharle y a obedecerle. Escuchando la voz de Jesús, nuestra forma de pensar, de actuar y de ser se irá pareciendo a la forma de pensar, de actuar y de ser de Jesús.

2. SEGUIR a Jesús. De igual manera que escuchando tales o cuales medios de comunicación…formamos nuestra manera de pensar y juzgar la vida, si somos capaces de escuchar la voz de Jesús, pero de escucharla de veras, formaremos nuestra manera de pensar y de juzgar la vida como él lo hizo. A veces nuestros criterios distan mucho de ser evangélicos. Nos fiamos más de lo que nos dicen o piensan otros…que de lo que nos dice Jesús en el evangelio. Si queremos de verdad seguir a Jesús, escuchemos su voz. Contrastemos su voz de perdón, de amor, de justicia, de dignidad de la persona, con otras voces que están lejos de lo que nos enseña Jesús. Esas otras voces nos hablan de revancha, de crítica destructiva, de muchos derechos y pocos deberes.

Escuchar a Jesús, seguir a Jesús no es fácil, pero es gratificante porque nos libera de nuestros egoísmos, nos compromete en el servicio a los demás, en definitiva, nos hace personas mejores y más libres.

Como iglesia, como comunidad parroquial escuchemos a Jesús que nos invita a seguirle a él, que nos conoce y que ha dado su vida por nosotros. 


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Homilía Domingo de Pascua – 4 de Abril 2010

PASCUA DE RESURRECCION. Ciclo C

FELICES PASCUAS…!!!

 Qué mejor que hablar desde las lecturas…

1. dice Pedro: “conocéis lo que sucedió en el país de los judíos”…nos lo dice a nosotros

        1. nosotros conocemos lo que le pasó a Jesús: pasó haciendo el bien

                                                                                  Que lo colgaron de un madero

                                                                                  Que Dios lo resucitó al tercer día

                                                                                  Que nos lo hizo ver

         2. ¿conocemos lo que pasa hoy? Lo malo sí

                          Lo que hacen otros Xnos… el bien que hacen otros… lo vemos?

         3. al igual que Pedro nosotros somos testigos  por el bautismo

                         De la muerte y resurrección de JC.

         4. como testigos… estamos encargados de predicar… de hacer el bien…

     Por eso ANIMO: porque SABEMOS…CONOCEMOS…SOMOS TESTIGOS…

                      Animémonos a HACER EL BIEN y a VER el bien que hacen otros Xtos.

2. Pablo a los colosenses:

        El testimonio tiene que brotar de dentro… del corazón… “nuestra vida está escondida con Cristo en Dios”… Esa vida tiene que aflorar… para hacer el bien.

3.  Ante esto nos queda lo que al “otro discípulo” VER y CREER

     Ver con los ojos físicos… el bien que muchos hacen en nombre de Xto. Resucitado.

             Ver con los ojos del corazón a Xto presente en nuestras vidas.

             Ver al Dios de la VIDA, que no ha querido que su Hijo que nos ha traído la vida de parte de Dios, permanezca en la muerte.

             Ver la VIDA de Dios que está en nosotros gracias a la Resurrección de Xto.

      Que aunque veamos lo malo del mundo… VEAMOS y CREAMOS lo bueno y el bien que Dios sigue haciendo por medio nuestro y gracias a la VIDA de su HIJO JC.

       Que este domingo de Pascua, y durante todo el año digamos con María Magdalena:

                He visto a mi Señor glorioso, la tumba abandonada”.

       Y que nuestra fe proclame: sabemos que estás resucitado, la muerte en ti no manda”

                Porque eres la VIDA enviada por Dios para darnos a nosotros tu misma vida.


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Homilía Sábado Santo – 3 de Abril 20110

HOMILIA SABADO SANTO

A lo largo de la historia el hombre siempre ha buscado señales para todo. Señales que le

orienten en su vida, que certifiquen lo que ve, lo que cree, señales que le ahuyenten el mal, que den sentido a lo que hace… Esto convierte al hombre en un ser que busca… que busca sentido a todo. Todas esas señales, toda esa búsqueda las necesita el hombre para sentirse seguro. Buscamos seguridades.

Hoy más que buscar seguridades, el hombre quiere que le den seguridades sin buscarlas. Posiblemente hoy no se buscan señales, sino que como nos las dan hechas, nos las  ponen delante de nosotros sin que tengamos que buscarlas…las aceptamos sin más y nos acomodamos a ellas fácilmente.

Los discípulos buscaban también alguna señal que les hiciera estar seguros de que Jesús era el Mesías. Jesús muere, los discípulos no saben qué hacer, hablan de volver a sus trabajos de antes…aceptan sin más la muerte de Jesús y aceptan sin más que todo ha acabado.

Hay unas mujeres que buscan algo o a alguien. En el evangelio de Lucas son varias, en el de Juan es María…mujeres que recordaron unas palabras de Jesús, que resucitaría al tercer día. Ellas no se quedan paradas como los hombres, van al sepulcro, y aunque llevan aromas para embalsamar a Jesús, en su corazón resuenan palabras de vida. Estas mujeres no aceptan que la muerte sea el final de Jesús. Su corazón late al sentir a Jesús que tantas señales les había dado en su vida pública.

Nosotros como discípulos también buscamos una señal de su resurrección. A veces nos cuesta creer en la resurrección de Jesús. Nos falta la fe del corazón. Hemos intelectualizado demasiado la fe.  Nos encontramos con señales de la resurrección de Jesús y no nos las creemos. Pensamos que son delirios, como sucede en el evangelio.

Buscamos seguridad en la resurrección de Jesús. Y lo que se nos da es el testimonio de personas que han experimentado en su vida a Cristo vivo y presente. A veces nos sucede como a Pedro en el evangelio: “nos admiramos de lo sucedido”, es decir nos admiramos de lo que nos cuentan, pero nada más.

Hoy también a nosotros se nos hace una pregunta: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”  Y se nos da una señal: la fe en Jesús de muchas personas. La apuesta por Jesús de muchas personas que no buscan a Jesús entre los muertos, sino que lo ven entre los vivos.

Ver a Jesús entre los vivos es ver a personas vivir el evangelio con toda la fuerza del espíritu, es ver a personas transmitir el evangelio, sin ideologías partidistas, es ver a Jesús con la fe del corazón, es dejarse llevar por la vida y el mensaje siempre actual y vivo del que vive en medio de nosotros.

No busquemos seguridades en la resurrección de Jesús. Busquemos más bien señales de su presencia en nuestra vida y en la vida de los demás.

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN


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HOMILIA viernes 2 Abril 2010 – Viernes Santo

VIERNES SANTO. Homilía

Cuatro frases de Jesús:

1. “Mi reino no es de este mundo”

  • El reino de Jesús es PAZ-AMOR  Es JUSTICIA que lleva a salvación
  • Su justicia fue salvar a los rechazados por la sociedad y la ley
  • Esa justicia no resulta fácil  de comprender para quienes se creen salvados

      A nosotros tb nos puede costar comprender y aceptar que el Reino de Dios, el Reino que Jesús predicó nos tiene que llevar a salvar, a curar, a liberar a todos los hh.

2. “Mujer ahí tienes a tu hijo, Hijo ahí tienes a tu madre”.

  •       Traslademos esta frase a nosotros y la iglesia.
  •       A nosotros nos dice Jesús: ahí tienes a tu comunidad de creyentes, acógela, quiérela, vive con ella la fe.

      A la iglesia, comunidad de creyentes le dice:  ahí tienes a tus hijos que quieren vivir       su fe, que son discípulos míos… Predícales mi mensaje, háblales del amor del Padre…

3.  “Tengo sed”.

       Sed de que el hombre se de cuenta que tiene que vivir y vivir en plenitud. Y eso resulta difícil predicar…

  •                 Sed de vida      contra la sed de muerte
  •                 Sed de liberación… contra la sed de esclavitud
  •                 Sed de perdón… contra la sed de condena
  •                 Sed de amor  …  contra la sed del odio…

Jesús sigue teniendo sed hoy de un mundo más justo, más pacífico, más humano…

    Donde los hombres hagamos el bien a los hombres…

4.  “Todo está cumplido”.

  •        Jesús ha llegado a su fin… Se pone en manos del Padre…
  •        Inclina la cabeza y entrega su espíritu
  •        Entrega al Padre y a nosotros su espíritu. Ya El no tiene nada, aparentemente. Tan sólo un paño, el llamado paño de la vergüenza que cubre su cuerpo.
  •         Nosotros, la comunidad de creyentes, recibimos ese espíritu y nos toca vivir de El.

 Que nos preparemos para la fiesta de la vida,  de la efusión del Espíritu. No estemos tristes… el Espíritu de Jesús está con nosotros.


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HOMILIA jueves 1 Abril 2010 – Jueves Santo

HOMILIA “JUEVES SANTO”

La celebración de hoy, Jueves Santo, es una celebración de carácter íntimo. El evangelio  nos lleva a meternos en una atmósfera cálida pero al mismo tiempo intensa y, me atrevería a decir, una atmósfera de espera en algo que va a suceder y que los apóstoles no saben ni se lo imaginan.Cálida por el gesto de Jesús de lavar los pies a los discípulos. Intensa por el inicio con que introduce san Juan el texto: “Jesús…sabiendo que había llegado la hora…los amó hasta el extremo”.

Si a este texto del lavatorio de los pies unimos el de la Carta a los Corintios tenemos los dos momentos de ese carácter íntimo de esta celebración. Jesús solía hablar en público a las gentes que le seguían y escuchaban, o en privado con motivo de cenas, banquetes a los que era invitado. Pocas veces habla a solas a los discípulos.

Hoy se nos muestra a Jesús de otra manera: quiere estar a solas con los discípulos no solo para decirles algo importante, sino para ENTREGARLES el mensaje más importante de toda su vida: el SERVICIO a los demás y su VIDA entregada por medio del pan y del vino. Y esto quiere hacerlo y lo hace en un clima de intimidad.

Yo diría que este texto de san Juan, junto con el de Corintios, se parece a los que nos gusta realizar a nosotros cuando tenemos que comunicar algo importante a nuestros seres queridos. Lo hacemos en un ambiente familiar, cercano, íntimo.

Y el mensaje de Jesús es doble:

1º. El servicio a los demás. Sin este mensaje no se puede entender el de entregar la vida. Jesús les pregunta “¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?” El ejemplo que os doy y que quiero guardéis es el del servicio mutuo. Sin el ejemplo del servicio, no entendéis nada de lo que os he dicho y de lo que he hecho en el tiempo que he estado con vosotros. “Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos”.

A nosotros, hoy, Jesús también nos dice “comprendéis lo que he hecho con vosotros?”

Y esta pregunta nos la hace Jesús en un ambiente íntimo, el ambiente de esta Eucaristía.

El gesto de lavar los pies a varias personas…comprendámoslo y asumámoslo como el gesto de servicio por excelencia.  Lavar los pies se puede traducir por cuidar, curar, acompañar, estar junto a,…lavar los pies, en definitiva, es querer decirnos Jesús que su mensaje es un mensaje de amor por la persona que necesite de nosotros.

Y 2º la vida entregada por el pan y el vino. A veces cuando queremos conocer a un personaje, buscamos sus grandes gestos o hazañas. Para conocer a Jesús, para llegar a saber quién es, acudimos a un gesto sencillo pero lleno de sentido: tomar un trozo de pan y decir sus palabras: “esto mi cuerpo” y una copa de vino: “este el cáliz de mi sangre”. En este sencillo gesto está resumida la entrega de Jesús a nosotros. No nos entrega un documento, eso lo hicieron los evangelistas, ni nos entrega poder, gloria,… no…nos entrega su vida, y su vida significada en el pan y el vino.

Comprender y aceptar que el pan entregado y la sangre derramada son el signo de la permanencia de Cristo entre nosotros es comprender y aceptar el mensaje de Jesús como servicio y como vida.

Hoy también nosotros podemos leer en presente: “Jesús sabiendo que había llegado su hora…NOS amó hasta el extremo.


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HOMILIA domingo 28 de Marzo 2010 – Domingo de Ramos

HOMILIA   Domingo de Ramos

A menudo desde el corazón del creyente, del cristiano surge este grito de Jesús en la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Y puede surgir de manera individual o como grito comunitario: Surge ante una desgracia, ante el dolor y sufrimiento personal o social, ante la violencia, ante las injusticias que cometemos los hombres.

Para el creyente este grito puede ser una oración de súplica, puede ser fruto de una duda, puede ser también una imprecación. El no creyente difícilmente dirigirá a Dios este grito, a no ser que su corazón esté pidiendo una ayuda, un apoyo que siente que le falta.

Si entre nosotros se da este grito, pensemos en las circunstancias que nos llevan a ello: súplica, oración de confianza, duda, rebelión contra Dios?

En la lectura de Isaías leemos: “El Señor…me ha dado una lengua de iniciado para decir al abatido una palabra de aliento”. Ante ese grito de “Dios mío, Dios mío…” nosotros tenemos alguien que nos diga una palabra de aliento: Jesús.

Jesús siempre tenía una palabra de aliento para quien se acercaba a él en busca de ayuda. “No temas, tus pecados están perdonados”. “Vete, tu fe te ha salvado”. “Levántate, toma tu camilla y echa a andar”. “Nadie te ha condenado, yo tampoco te condeno”. “Quedas limpio”  Estas y otras son palabras de aliento de Jesús. Y la gente sencilla acudía a él precisamente por eso, porque sus palabras infundían aliento y esperanza.

¿Cuál de esos llamados líderes de hoy nos infunden aliento? Líderes sociales, políticos, religiosos? ¿Tienen una palabra de ánimo, de esperanza…? O más bien se refugian en palabras huecas y vacías que no llevan a ningún sitio.

Pues a este Jesús que da aliento y esperanza Dios le concede el Nombre-sobre-todo-nombre.  En el Antiguo Testamento Moisés le pregunta a Dios por su nombre: Y el nombre que Dios le da más que “Yo soy el que soy” es “estaré junto a vosotros” “me conoceréis por estar cerca de vosotros y daros siempre una palabra de aliento”.

En el himno de la carta a los Filipenses leemos: Dios concede a Jesús el Nombre-sobre-todo-nombre. Y ese nombre es SALVADOR. Salvador o liberador por saber decir una palabra de aliento al abatido. Por sabernos decir a cada uno de nosotros una palabra de ánimo para VIVIR, y para vivir desde nuestra propia realidad.

Que en estos días saquemos un momento para reflexionar en esto: cuando le gritemos a Dios, ¿por qué me has abandonado? Que sintamos en el corazón la palabra de aliento de Jesús y que desde el corazón le reconozcamos como SALVADOR.