Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Oracion al Espiritu Santo

Ven, Espíritu Santo

Ven, porque donde Tú estás hay libertad (2Co 3,17)

y hay verdad, y hay humildad y riqueza,

y hay comunión y esperanza,

y hay alegría y paz.
Ven, porque donde Tú estás, está Cristo.
Ven, para que se multipliquen los profetas y testigos.
Ven, fuerza secreta que se manifiesta en la debilidad.
Ven, y enséñanos a decir sí.

Ven, porque somos pobres y Tú nos enriqueces con tus dones.
Eres capaz de poner un gozo secreto en medio del sufrimiento.

 

Sin el Espíritu, nada

Sin el Espíritu no podríamos ni siquiera decir «Jesús es el Señor» (ICo 12,3)
Sin el Espíritu no podríamos orar como conviene (Rm 8,26)
Sin el Espíritu no conoceríamos la verdad de Cristo ni el misterio de Dios.
Sin el Espíritu no podríamos vivir en amor (cf. Rm 5,5)
Sin el Espíritu no entenderíamos el Evangelio ni la Escritura, que se nos
quedaría en letra muerta.

Sin el Espíritu no habría testigos del Evangelio, no habría Iglesia.
Sin el Espíritu los sacramentos se quedarían en ritos.
Sin el Espíritu la Palabra sonaría a palabrería, voz vacía.

Sin el Espíritu la memoria de Cristo se perdería, quedaría en un profeta
fracasado. «El Espíritu lo recordará todo» (Jn 14,26), nos recordará a Jesús, es la memoria histórico-salvífica de Dios. La historia de Jesús podría parecemos muy vieja, milenaria, pero el Espíritu la actualiza, nos la hace revivir. Jesús
será siempre actual, siempre joven.