Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

La vida de nuestra comunidad cristiana en la red


Deja un comentario

Salmo 50 (ampliado)

Salmo 50. Viene bien para este tiempo de Cuaresma.

L  Misericordia, Dios mío (c£ Sal 50)

Tú, Señor, que eres amor,
¡misericordia!;
mírame compasivo,
¡misericordia!;

alíviame del peso que me oprime
y limpia todo mi barro,
¡misericordia!

Báñame en el océano inmenso de tu gracia,

bautízame en el agua y la sangre de Jesucristo,

porque mis raíces están viciadas.

El mal ha penetrado en mis neuronas,

¡misericordia!

Es una gracia, ya lo sé,

que reconozca mi verdad; ;

si la gente me conociera bien,

se taparían los ojos desilusionados.

Pero tú, Señor, me conoces hasta el fondo,

mejor que yo mismo y que mis padres;

conoces mis entrañas y lees de corrido el subconsciente.

No te separes de mí,

no me arrojes lejos de tu rostro,

alienta en mí tu santo espíritu,

y volveré a nacer; hazme de nuevo, Señor, un vaso nuevo para ti,
dime una palabra de amor y de perdón
y exultaré de gozo, alegría de salvación.

Necesito cambiar de raíz la estructura

de mi personalidad;

necesito un trasplante de corazón,

dame un corazón nuevo, un corazón de niño,

un corazón sensible y generoso,

un corazón como el tuyo, misericordioso;

aprenderé a mirar con ojos nuevos

las cosas, las personas, los acontecimientos;

aprenderé a amar, ¡qué alegría!;

viviré en amor, para servir,

para alabarte, en constante acción de gracias,
porque tú prefieres la misericordia
a todas las ofrendas y sacrificios.