Parroquia Santa María del Pilar Marianistas

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Homilia «Reyes Magos» 6 enero 2012

Dentro de la situación que estamos viviendo, esta fiesta dela ReyesMagossigue siendo una fiesta de alegría e ilusión, al menos para muchas personas entre las que, creo, nos podemos incluir. Alegría e ilusión que forman parte del ambiente de este tiempo de Navidad y que ¡ojalá! nunca desaparezca.

En una sociedad como la nuestra, cada vez más secularizada, y donde el dios consumo parece haber desterrado al Dios hecho niño en Belén, no viene mal celebrar un día en el que la gratuidad de un regalo sencillo y hecho con cariño puede contribuir a recordarnos el gran regalo de Dios al hombre: el nacimiento de su Hijo, la alegría que nace en los pastores al ir a verlo y la ilusión de unos magos que abandonan su comodidad para ir a buscar la estrella que tiene luz propia y que alumbra a todo hombre de buena voluntad.  

Estos Magos de Oriente:

  1. dejan su tierra, su casa, su comodidad para ir a buscar algo que les atrae, que les llena de curiosidad y que comprenden que es grande a los ojos de los hombres.
  2. recorren un camino con esperanza de encontrar eso que buscan y preguntándose en su corazón por el significado de esa estrella tan especial.
  3. preguntan porque aunque la estrella les orienta no lo hace con demasiada precisión, y
  4. al llegar ofrecen al Niño lo que llevan: oro e incienso como signo de grandeza y mirra como signo de humildad.

Este proceso de los Magos puede ser muy bien nuestro proceso para vivir la fe con alegría e ilusión. La fe nos invita a salir de nuestras comodidades, de nuestras ideas fijas para buscar al Dios de Jesús, porque es un Dios que nos atrae con amor, que nos abre sus brazos para acogernos y que nos invita a confiar en El.

La fe nos lleva a recorrer un camino de esperanza haciéndonos, tal vez, muchas preguntas sobre este Dios que se ha hecho uno de nosotros y que nos ha enseñado que El se preocupa por todos, especialmente, por los más sencillos. Preguntas que El mismo suscita y que espera una respuesta por parte nuestra.

La fe nos hace preguntarnos muchas cosas, pero también nos ofrece respuestas a los grandes temas de nuestra vida: el misterio de la vida, del dolor, de la libertad, del trabajo por el bien de todos. La fe en Dios nos guía y orienta en los momentos que creemos estar desorientados.

Y la fe nos lleva a ofrecer a Dios y a compartir con los demás lo que somos y lo que tenemos, sabiendo que estamos en sus manos y que nos cuida con amor de Padre.

Esta fiesta de los Reyes Magos no es solo la fiesta donde nosotros ofrecemos algo al Niño Dios, sino donde El se nos ofrece como Salvación para que nosotros la llevemos a los demás. Vivámosla siempre con alegría e ilusión.


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Lecturas de la misa – 6 Enero 2012 – Epifanía del Señor

LA EPIFANIA DEL SEÑOR

PRIMERA LECTURA

La gloria del Señor amanece sobre ti

Lectura del libro de Isaías 60,1-6

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!  Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta la vista en torno, mira: todos ésos se han reunido, vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.

Entonces lo verás, radiante de alegría; tu corazón se asombrará, se ensanchará, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá.

Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13 

R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para Que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R

Que en sus días florezca la justicia y la Saaz hasta que falte la luna; jue omine de mar a mar, el Gran Río al confín de la tierra. R

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. R.

Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R


SEGUNDA LECTURA

Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6

Hermanos:

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro.

Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio.

Palabra de Dios.


Aleluya Mt 2, 2

Hemos visto salir su estrella y venimos a adorar al Señor.

EVANGELIO

Venimos de Oriente a adorar al Rey

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.

Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.»

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel»»

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.»

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Palabra de Dios-